MEJORES DISCOS INTERNACIONALES 2015

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Pero bueno, ¿cuándo publica esta gente de EQB su lista de mejores álbumes? Seguro que todos estabais pendientes de lo mismo. O quizá no. En cualquier caso, como no podía ser de otra forma, queríamos despedir 2015 publicando una selección de los que a nuestro juicio han sido los cincuenta discos internacionales más relevantes del año. Nos hace mucha ilusión poder llegar a este momento, no sólo porque éste haya sido nuestro primer año en marcha, sino porque creemos que 2015 ha sido un año, en lo que a calidad musical se refiere, realmente excepcional. Además ha resultado ser de lo más variado en estilo y emociones: tenemos coloridas melodías, épicas explosiones, tragedias lamentables, amores de todo tipo, color y sonido. Sin más dilación, os invitamos a disfrutar de esta recopilación de discos tanto como nosotros lo hemos hecho escribiendo sobre cada uno de ellos (para leer la crítica al completo basta con hacer click en la imagen del álbum). No queda otra que esperar que ésta sea la primera de muchas listas de fin de año de El Quinto Beatle.

NOEL GALLAGHER

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Noel Gallagher

Chasing Yesterday

¿Se puede seguir haciendo buenos discos en solitario después de haber estado en una de las bandas de rock más grandes de los últimos tiempos? Noel Gallagher, el antiguo ex-Oasis y actual cabececilla de sus pájaros de altos vuelos, deja claro que sí en “Chasing Yesterday”, su segundo trabajo. Su primer largo seguía teniendo más de Oasis que de etapa nueva, pero aquí ya no hay canciones recicladas que valgan, Noel entrega un disco maduro, de canciones clásicas y elegantes en las que se desenvuelve mucho mejor que en los últimos trabajos del grupo de Mánchester. Así, tenemos un disco con el sello de Noel marcado en cada canción, para bien y para mal. Los vientos vuelven a hacer acto de presencia en canciones como “Riverman” y la psicodelia se asoma tímidamente en “The Right Stuff”, los cortes más novedosos en cuanto a sonido; mientras que en “The Dying of the Light” y en “Ballad Of The Mighty I” nos ofrece el baladón y el himno del disco respectivamente. En cuanto al resto, Noel juega en una posición cómoda sin salirse de su zona de confort, entregándonos temas muy Oasis como “You Know We Can’t Go Back” o “Lock All The Doors”. Aun siendo consciente de que sus mejores tiempos ya han pasado, Noel demuestra una vez más que sigue en plena forma.

EAGLES OF DEATH METAL

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Eagles of Death Metal

Zipper Down

Los Eagles of Death Metal han sido este año noticia en todos lados. Por desgracia, no lo han sido por su música, sino por su trágico concierto en la sala Bataclan de París. No debemos dejar sin embargo que la barbarie eclipse el hecho de que Jesse Hughes y compañía han sacado uno de los discos más divertidos del año. En una época de extrema corrección política y seriedad que a menudo alcanza a la música, Boots y los suyos se han sabido reír de todo y de todos, desde los hipsters hasta los que disfrazan su rock de mensajes crípticos con significados supuestamente profundos. “Zipper Down” no es ni más ni menos que una colección de canciones estupendas, hechas para su disfrute inmediato. Como siempre, la receta es sencilla y efectiva: hard rock puro y duro con el carisma de su líder como punta de lanza. Su chusca portada es de hecho el perfecto avatar de lo que se puede hallar dentro: irreverencia y cosas buenas para olvidarnos de lo jodido de la realidad cotidiana. Eagles of Death Metal, we love you all the time.

THE LIBERTINES

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The Libertines

Anthems For Doomed Youth

Once años. Se dice pronto, pero es el tiempo que han tardado en juntarse Carl Bârat y Pete Doherty para resucitar su gran proyecto común. En esos once años ha habido de todo: bandas paralelas (Dirty Pretty Things y los Babyshambles respectivamente), trabajos en solitario, sobredosis, escándalos de prensa, reencuentros temporales y, finalmente, la reunión en Tailandia y la promesa de un nuevo disco. Y ese ha acabado siendo este “Anthems For Doomed Youth”, el cual supone un regreso tan digno como esperado, que ya es decir. Sin variar apenas las premisas de las que partieron en sus orígenes, y que sentaron cátedra para infinidad de grupos británicos posteriores, The Libertines han confeccionado un conjunto muy sólido de canciones, en las que ni las letras de Doherty ni la guitarra de Bârat han perdido fuelle, sino que han madurado y sustituido el factor sorpresa de quince años atrás por la experiencia y la madurez. “Barbarians”, “Gunga Din” o “Heart Of The Matter” son algunas de las pistas que mejor funcionan en un gran álbum.

UNKNOWN MORTAL ORCHESTRA

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Unknown Mortal Orchestra

Multi-Love

Tercer álbum de la banda liderada por el neozelandés Ruban Nielson que, permaneciendo en un territorio musical que le sigue siendo muy familiar, ha sabido tocar nuevas teclas (en concreto las del teclado del tema que da nombre al álbum) para calar en el público como todavía no lo habían hecho los dos anteriores discos. Unknown Mortal Orchestra nos dejan un álbum ligeramente descompensado pero que contiene una primera mitad de primerísimo nivel, que le vale para introducirse en las listas de lo mejor de este año. “Like Acid Rain” y “Ur Life One Night” son prueba de cierta sofisticación compositiva de Ruban que encuentra la forma de ser al mismo tiempo pegadizo y recóndito. Aunque quizá la mayor prueba de la importancia sea la capacidad de acoger dos cortes que han puesto la banda sonora a este 2015: “Multi-Love” y “Can’t Keep Checking My Phone”, canciones con tal potencia que son capaces de hacer que cualquier oyente supere el obstáculo del sonido lo-fi y la producción casera, que ya es marca de la casa. Varios temas algo más grises y un maravilloso final, “Puzzles”, cierran un álbum de influencias variopintas y alguna que otra sorpresa para los curiosos.

BENJAMIN CLEMENTINE

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Benjamin Clementine

At Least For Now

Otro de los grandes y nuevos talentos que nos ha traído 2015 ha sido el álbum de estudio debut de Benjamin Clementine. Lo cierto es que Clementine ya había publicado un EP bastante notable y su aparición en la televisión británica había sorprendido a más de uno. Más allá de la dura historia del mendigo que se ganaba la vida cantando en el metro de París y es contratado por un par de cazatalentos para sorprender al mundo, lo cierto es que sorprende la aparición de un artista con este talento. De hecho, su música es lo suficientemente buena como para que nos pongamos sentimentaloides y le compadezcamos por todo lo que le ha tocado vivir. Como artista, Clementine tiene talento de sobra para no tener que ganarse el reconocimiento de nadie en base a lo que podría ser un guión de Hollywood. Con todo, “At Least for Now” no es perfecto aunque su autor casi lo sea, al menos en el apartado interpretativo. A pesar de contar con algún tramo irregular, la calidad del disco no consigue quedar empañada y alcanza sus cotas más altas en temas como “Cornerstone” o “Condolence”, entre otras grandes piezas que aquí son mayoría.

COURTNEY BARNETT

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Courtney Barnett

Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit

Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit” nos pilló por sorpresa a más de uno. Lo que parecía iba a ser un disco de indie-rock tirando a soso de ‘otra’ chica con guitarra, resultó contener alguna que otra joyita inesperada en su interior. Ya es dificil que tras un debut seas apuntado en la lista de ‘artistas que tener en cuenta en el futuro’, pero Barnett ha conseguido algo más difícil todavía al colarse entre los grandes nombres independientes de la escena internacional. ¿Y qué ofrece este disco? Esencialmente nada nuevo, la australiana se servirá de unos ingredientes que no ha inventado ella confeccionando un fresco disco de pop rock donde casi todo resulta agradable. Lo interesante reside en esa lucha de Courtney por alejarse del arquetipo de chica-con-guitarra aderezando su música con elementos del garage o el folk, unas letras ingeniosas y una forma de cantarlas bastante particular. Podemos sentenciar que lo ha conseguido, esquivando caer en un montón de tópicos que la precipitarían hacia la irrelevancia. Ya veremos qué tal se desenvuelve en posteriores entregas y si será merecedora de toda la expectación que ha levantado. De momento debemos reconocerlo: bien jugado.

WOLF ALICE

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Wolf Alice

My Love Is Cool

De Londres con amor, nocturnidad y mirando con mucha fuerza al suelo venían estos Wolf Alice que, luego de varios EPs y un single apoteósico (“Fluffy”, que si no habéis escuchado no tenéis ni idea de lo solos que se encuentran vuestros oídos), publicaban su primer LP, y se ganaban primero nuestra curiosidad, luego nuestro interés, y por último nuestro aprecio. No lo hacían a partir de un disco perfecto, claro, pues los comienzos son complicados (y más si tu idea en un principio era dedicarte al folk), y uno nunca sabe cuán detallada ha de ser su carta de presentación al mundo. “My Love Is Cool” (firme candidato a título más cuqui de 2015) peca de una extensión casi absurda y de un torrente de composiciones al que no habría estado de más aplicarle el filtro de la autocrítica, pero sus faltas acaban por ser irrelevantes cuando uno se permite reparar en el gran talento que bulle en esta banda que quiere conseguir que el grunge vuelva a molar en el tiempo de la autoconsciencia, y que tiene como abanderada una personalidad tan estimulante y sugestiva como la de la cantante, Ellie Rowsell. ¿Escucharemos más de Wolf Alice en los próximos años? Por supuesto, y seguro que mejor.

POND

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Pond

Man It Feels Like Space Again

Desde hace unos años, en Australia se ha estado gestando una nueva escena de psicodelia que dio el pistoletazo de salida con Tame Impala y desde entonces ha abierto la puerta a muchos grupos, entre ellos el grupo de su mentor Nicholas Allbrook, Pond. Caracterizados por una mayor tendencia a las marcianadas, “Man It Feels Like Space Again” te hace sentirte justo como su título indica, como si te adentraras en un viaje por el espacio. Los sintetizadores se fusionan con las guitarras para crear amalgamas de sonido que nos transportan a paisajes estelares de una inmensidad abrumadora (“Elvis’ Flaming Star”, “Holding Out For You”), parando a veces para montar fiestas planetarias (“Waiting Around For Grace”, “Zond”) con melodías más reconocibles, mientras en otras ocasiones nos recuerdan el peligro de la galaxia (“Heroic Shart”). Pond se dedican a experimentar e ir más allá de su estancado “Hobo Rocket” y nos entregan una auténtica celebración de la psicodelia, tomando el testigo de Foxygen para subirlo a un cohete y conquistar el espacio con la inmensa “Outside Is The Right Side”. El quinteto australiano consigue así cuadrar un trabajo más versátil y más sofisticado que sus anteriores esfuerzos en el que se adueña del estilo espacial y lo convierte en parte de su sonido de identidad.

ADELE

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Adele

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No estaba siendo un mal año hasta que llegó Adele diciendo “Hello”, y el año se transformó instantáneamente en maravilloso. El videoclip venía dirigido por Xavier Dolan, superaba en visitas al tráiler de El despertar de la Fuerza un poco porque pasaba por ahí, y dejaba el terreno inmejorablemente sembrado para lo que estaba por venir en cuestión de semanas. “25”, de hecho, es nada más y nada menos que lo que se esperaba de Adele luego de la eclosión artística, comercial y, casi diría, social, que supuso “21”. Este hecho tiene una parte mala, que es que en él, forzosamente, ha de quedar poco margen para la sorpresa, y la buena lo supone casi todo lo demás. Letras escritas con mucha inteligencia que al contacto con la voz de la diva deparan conmociones psicológicas, muy pocos alardes orquestales (Adele sabe muy bien qué es lo que funciona, y aquí lo usa a piñón fijo), y melodías de sabor añejo y universal, redondean un álbum contra el cual cualquier objetividad se convierte en cinismo. Al margen de un par de temas metidos un poco a destiempo, una joyita de disco que permite seguir creyendo no sólo en el mainstream, sino también en el mainstream más tocho.

LAURA MARLING

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Laura Marling

Short Movie

A veces es bueno desconectar para acabar conectando. Laura Marling decidió buscar algo nuevo e irse a California y así nos lo ha reflejado con su nuevo trabajo titulado “Short Movie“. Evocando su imaginario construido a través de breves relatos fantásticos, místicos y campestres, Marling nos traslada buen rollete y serenidad a partes iguales con sus pequeñas historietas, más conectadas pero fieles al toque acústico y próximo al que nos tenía acostumbrados. “Short Movie” recoge pequeños fragmentos de vida, cantados normalmente en pasado, como pequeñas memorias que le han venido a la mente durante el recorrido, algunos más reflexivos como “Walk Alone” o “Howl” y otros más alegres y extrovertidos como “Gurdjieff’s Daughter” o “Divine”. Como no, también en este trabajo encontramos pequeños momentos de luz californiana (“Easy”) que le dan esa calidez especial al disco. De nuevo, la dulce y amable voz de Laura Marling ilumina cada estrofa, modulándose al carácter y entonación para obtener en una misma placa broches de ternura, fuerza e ironía. Uno de los discos folk de autor del año, sin duda alguna.

SPIDERGAWD

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Spidergawd

Spidergawd II

Spidergawd II” es un trabajo que sigue fielmente los pasos de su predecesor y que consigue no verse lastrado en ningún momento por las características tan particulares de este. En su segunda incursión en el estudio, los noruegos han compuesto un álbum de mayor duración en el que el ritmo no decae en ningún momento y el rock desenfrenado es la tónica de principio a fin. El disco es otro notable ejercicio de rock actual poderosamente influenciado por los grandes clásicos. Los noruegos siguen fielmente las bases estilísticas diseñadas en su debut y logran perfilarlas en un álbum de innegable talento y actitud. Las composiciones están dotadas de gran versatilidad, logrando escapar de la monotonía. Spidergawd tienen muy claro de donde vienen, donde están, y hacia donde se dirige su carrera y su “II” es la confirmación de lo que se pudo atisbar en su debut a la par que una nueva declaración de intenciones sobre lo que esperar en el futuro más inmediato.

DJANGO DJANGO

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Django Django

Born Under Saturn

Django Django aciertan con la continuación de su debut homónimo, llevando su peculiar estilo a lo concreto: los estribillos. Siempre a dos voces, dos melodías superpuestas, entrelazándose en una armonía casi matemática. Y bajo el frondoso árbol de los estribillos una tierra bien abonada de ideas que giran en torno al house, el rock, el folk, las guitarras, los sintes y la idea de que la música pop tiene que ser, ante todo, divertida. “Reflections” contiene todo eso en una gran construcción electrónica mientras que “Shake and Tremble” lo hace en un juego de guitarras más tradicional. Entre esos dos puntos del espectro se mueve “Born Under Saturn”, que no se viene abajo en ningún momento empezando en un derroche de fuerza con “Giant” y terminando con la dinámica “Life We Know”. El único lunar puede ser el hecho de que carece de la integridad conceptual del álbum de 2013 que, quizá, se esperaba que estuviese aquí más desarrollado, amén de que no tiene un hit tan resultón como “Default”. Y, sin embargo, “Born Under Saturn” nos lega trece canciones que podrían haber sido todas ellas seleccionables como single principal y aunque no vaya a copar los top 3 es, sin duda, un trabajo imprescindible de 2015.

MONDO DRAG

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Mondo Drag

Mondo Drag

La psicodelia y el stoner son géneros que si bien a día de hoy siguen en plena forma, no gozan de la popularidad de antaño y su público es más bien reducido. Pero eso no quiere decir que la calidad se haya perdido, y discos como este son un golpe sobre la mesa en toda regla. Grabado entre múltiples idas y venidas, Mondo Drag nos ofrecen en este álbum homónimo un viaje por la psicodelia más clásica, combinando guitarra y teclados al más puro estilo de The Doors, pero con canciones más lisérgicas y cercanas a Black Sabbath, con solos de guitarra a lo David Gilmour incluidos. De este cóctel salen temas enormes como “The Dawn” o la enorme “Plumajilla”, que gracias a la inclusión de la flauta eleva la canción a otra dimensión. Queda claro entonces que un disco como este se presta de sobra a cumplir las fantasías de los amantes del sonido puramente setentero, introduciéndonos en un viaje por paisajes áridos embriagados de psicodelia, además de servir perfectamente como punto de apertura para los más novatos en el género que quieran adentrarse en un campo tan vasto y tan agradecido, en el que todavía no está todo dicho.

OUGHT

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Ought

Sun Coming Down

2014 consiguió reconciliar a más de uno con el prefijo ‘art’ gracias al debut discográfico de Ought. En 2015 han conseguido repetir la jugada acercándose algo más a post-punk que en su primera referencia pero manteniendo el atractivo heredado de Tom Verlaine. Así, mientras su debut era algo más disperso y experimental, “Sun Coming Down” se declara más claramente a favor del post-punk, género que está plenamente vigente en la actualidad. Pero a diferencia de otros coetáneos suyos, los canadienses (aunque hoy se miren más en Talking Heads) siguen siendo tremendamente sutiles, versátiles, a ratos oscuros y notablemente acertados a nivel lírico y compositivo. Da la sensación de que Ought pueden separarse y acercarse al homenaje a placer. Rebosan talento y esperamos con ganas nuevas entregas, a ser posible el próximo año, manteniendo esa estupenda media de disco por año.

DEAD GHOSTS

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Dead Ghosts

Love and Death and All the Rest

El tercer disco de estos canadienses con alma californiana supone la sublimación definitiva de lo que ya les habíamos oído: garage, surf, frescura y canciones que no cansan jamás. Este cuenta con alguna pincelada psicodélica más que en sus álbumes previos, manteniendo la misma facilidad para confeccionar melodías pegajosas. Y es que resulta sencillamente imposible despegarse de estribillos como los de “Waste My Time” o “Anything For You”, o no sucumbir ante rarezas más exóticas como “Drink It Dry”. Se pueden desgranar las canciones una a una, apreciando matices diferentes en ellas, pero lo cierto es que todas sin excepción mantienen el listón bien alto, sin sobrar ni un solo segundo de ninguna. “Love and Death and All the Rest” no sólo supone una estupenda vía de entrada a la discografía de los Dead Ghosts, sino que este es un disco ideal para ajenos al garage que quieran introducirse en este estilo o como mínimo probarlo. Si no les conocías, ya tardas en convertirte en un nuevo seguidor de su credo buenrollista. Y si ya les conocías, estás de enhorabuena.

BEACH HOUSE

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Beach House

Depression Cherry

El disco de transición por antonomasia de Beach House, incluso después de sacar “Thank Your Lucky Stars”, se define en “Depression Cherry”, una demostración de que se puede componer sin ningún tipo de pretensión. En este caso, se han valido de un sintetizador para exprimir hasta la última gota de su máxima inspiración: la búsqueda de la plenitud. Encontrarse en un mundo en el que no terminan de encajar. A dos voces entonan melodías lineales en cuanto a volumen, pero sorprendentemente variada a la hora de definir cada uno de los temas. “Space Song” como himno contemporáneo del baile de graduación, “Levitation” para la mejor clase de yoga de tu vida o también “PPP” para mandar a freír espárragos a tu prometido por culpa de las inmensas dudas del gran día. Si lo piensas bien, el disco es accesible para varias situaciones que son bastante oportunas para combatir tópicos americanos explotados. Más allá de esta comparación subjetiva, el hecho de crear poesía de esta manera, desnudos, sin baterías ni sobreabundancia de guitarras, resulta sorprendente, complicado a su vez. Ellos nos enseñan que no está bien priorizar el amor sobre todas las cosas, por lo que hay que dar paso a diferentes caminos para primero encontrarte a ti mismo bajo una lección de experimentación sublime.

THE ARCS

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The Arcs

Yours, Dreamily

El genio de Dan Auerbach lleva unos años extendiendo sus tentáculos más allá de su provechosa sociedad con Patrick Carney en The Black Keys. Para esta ocasión, en vez de limitarse a producir o sacar un álbum en solitario (como el gran “Keep It Hid”) ha decidido montarse toda una banda y salir a tocar con ella. El proyecto lleva el nombre de The Arcs, y aunque es una incógnita si sobrevivirá a este primer disco, el resultado por el momento ha sido más que satisfactorio. Un sonido bastante diferente del que nos tiene acostumbrados Auerbach con su banda principal, con un blues sucio y psicodélico como base fundamental, y con mucho menor protagonismo del de Akron. Sonidos negros que recuerdan a Alabama Shakes, a tugurios del Medio Oeste americano y a whiskey barato. Como álbum, muy poco que reprochar a este “Yours, Dreamily”, que viene repleto de grandes canciones, desde el tempo ralentizado de “Stay In My Corner” hasta el adictivo estribillo de “Put A Flower In Your Pocket” o el blues de “Rosie (Ooh La La)”. Disco que suena a retro y a óxido, y una de las más gratas sorpresas del año.

THEE OH SEES

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Thee Oh Sees

Mutilator Defeated At Last

John Dwyer es una máquina imparable. Lleva años demostrándolo y esta vez vuelve a hacer gala de su talento con “Mutilator Defeated At Last”, un disco que disipa todas las dudas presentadas por su anterior trabajo, con unos Thee Oh Sees en plena forma que vuelven a destrozar los tímpanos de cualquier oyente con temazos como “Lupine Ossuary” o “Rogue Planet”. Pero esto no es todo lo que nos ofrecen esta vez, puesto que la reestructuración de la banda y la incorporación de un segundo batería no hacen sino dar más ideas a la cabecita pensante de Dwyer, que se empeña en entregar un álbum muy heterogéneo en el que intercala temas de psicodelia tan fantásticos como “Sticky Hulks”, acústicos como “Holy Smoke” y garajeros como “Turned Out Light” o “Web”. Thee Oh Sees siguen intentando sacar partido a un sonido más que pulido con riffs afilados y solos que giran sobre sí mismos una y otra vez. Las dos baterías dan músculo a los temas más cañeros mientras que los temas psicodélicos dejan que el disco respire mediante melodías más pausadas, limpias y definidas, consiguiendo un trabajo muy equilibrado. Es imposible imaginar hasta dónde puede llegar este grupo, pero con discos así no hay de qué preocuparse.

ROYAL HEADACHE

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Royal Headache

High

Dice el señor Spotify que “High” es la canción que más he escuchado a lo largo de este año, y no me extraña. El segundo disco de Royal Headache aterrizó en el momento perfecto, los últimos días de verano. En mi caso, estos suelen estar teñidos de una extraña melancolía al tiempo que cargados de euforia y ganas de vivir el momento y aprovechar los últimos coletazos de libertad que me ofrecen las vacaciones. La bomba rítmico-emocional que supuso “High” (el disco) implosionó fuerte dentro de mí y consiguió tenerme enganchado a través de infinitos replays a finales de agosto siguiendo conmigo el resto del año. Sobra decir que Royal Headache no juegan a nada nuevo aquí, ni falta que hace. Pocos discos cuentan con cinco primeras canciones tan inspiradas. Pero sería injusto quedarme con su primera mitad cuando todo el LP se encuentra a un altísimo nivel y es ejecutado, además, con tanta pasión. “High” es un disco para amar, para olvidar, para llorar y para estar muy cabreado. Pasen, lean y sobre todo escuchen.

BULLY

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Bully

Feels Like

No necesitamos desempolvar nuestros antiguos discos y cassettes para regresar a los 90s, pues Bully lo ha hecho por nosotros, y para suerte nuestra, están al alcance de todos. “Feels Like” recupera el sonido que creíamos haber visto morir en los 2000s, y a su vez, proyecta nuevos colores en nuestra paleta musical. Sin miedo y sin censura, Alicia Bognanno, vocalista y líder del grupo, grita rebeldes líneas sobre sexo, alcohol, fiesta y libertad. El coraje de Bully se siente con mucha intensidad; si Layne Staley siguiese con vida, quizás le hubiese encantado cantar con Bognanno, y no dudo de que a GG Allin le hubiese encantado hacerle otras cosas. De “Feels Like” destacan “I Remember”, “Reason” y “Trying”. Nunca antes un grupo había podido canalizar el grunge y el punk de la forma en la que lo hacen Bully. Después de tan buen debut, sólo queda esperar hasta su siguiente disco, mientras intentamos no comernos las uñas de la ansiedad. Bully prometen, mucho, para el futuro (esperemos que más cercano).

FLORENCE + THE MACHINE

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Florence + The Machine

How Big, How Blue, How Beautiful

Hace cuatro años, la pelirroja se envolvía en sábanas de blanco satén encima de tocadores de oro macizo para interpretar canciones instrumentalmente sobrecargadas, épicas y esplendorosas. Sin embargo, aún con el toque epopéyico, ha preferido abandonar el palacio donde se situaba para hacer una visita a la madre naturaleza, para fusionarse con ella y ser un espíritu libre. “How Big, How Blue, How Beautiful” permite la deliberación de Welch, siendo tierra, aire y agua los elementos en los que se transformaba. Desamor, ruptura, incomprensión. Así podríamos definir un proyecto que, aun acercándose más al pop comercial, conserva los riffs salvajes de guitarra, una voz carraspeante y poderosa, y cómo no, una gran inyección de fanfarria de trompetas. Con el avance de su primer single, “What Kind Of Man”, nos dejó caer sus intenciones, sonar más convencional, cercana, humana. Nos confirma la fórmula con otros éxitos dignos de enmarcar como “Ship to Wreck” o “Queen of Peace”, pero es entonces la desnudez de la artista en temas como “St. Jude” lo que nos ayuda a comprender la necesidad de querer y ser querida. La labor de Florence junto a Paul Epworth y Markus Dravs de concebir un disco más naturalista se ha cumplido con grandes resultados.

LEON BRIDGES

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Leon Bridges

Coming Home

Con tan sólo veintiséis años, Leon Bridges ya ha sido, y merecidamente, comparado con las más grandes leyendas del soul y el góspel como Sam Cooke y Otis Redding. Con su debut “Coming Home”, Bridges ha revitalizado aquellos añejos y tremendamente enraizados sonidos de los cincuenta y sesenta en una producción a la vieja usanza pero con un sonido impecable. Lo primero que te sorprenderá al escucharle será su voz. Envolvente y cautivadora, aunque desde la sencillez, esa voz te atrapará de inicio a fin. En muy poco tiempo y pese a su juventud Bridges ha alcanzado un sonido muy personal lleno de magia y sentimiento. En directo, todo, empezando por sus prendas, es como sacado de cinco o seis décadas atrás, siendo a veces acompañado por su genial banda y coristas y en otras ocasiones simplemente su voz y guitarra serán las armas con las que llenar el escenario. Un álbum embriagador que te dejará con ganas de mucho más.

LOW

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Low

Ones And Sixes

Low son la prueba de que puedes llevar veinte años dedicándote a la música sin grandes cambios en tu sonido y seguir haciendo grandes discos llenos de buenas canciones. “Ones And Sixes” lo demuestra con un conjunto de temas que siguen sin despegarse del slowcore marca de la casa pero al que deciden añadir ritmos y toques electrónicos muy meditados que aportan variedad a su ya extensa carrera. La delicadeza y la fragilidad habituales siguen presentes, dejándonos temas que aparentan romperse con solo tocarlos, con juegos de voces perfectamente complementados entre Sparhawk y Mimi, entregándonos algunos de los mejores temas de pop de este año (“What Part Of Me”, “No End”, “Spanish Translation”), baladas minimalistas con las que ponernos sensibles (“Lies”, “Into You”) y canciones de atmósferas frías que asemejan el estar perdido en medio de una tempestad (“Gentle”, “Landslide”, “Congregation”). Sus canciones no serán para todo el mundo, pero para todos aquellos que busquen algo más tranquilo o tengan la paciencia suficiente como para dejarse hechizar por la magia de sus canciones, aquí encontrarán un pequeño refugio lleno de piezas elegantes, construidas muy concienzudamente con melodías encantadoras y guitarras sobrecogedoras. Y así suman otro trabajo más que notable a su inmensa carrera.

IRON MAIDEN

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Iron Maiden

The Book of Souls

Los únicos e indiscutibles reyes del heavy metal no presentan síntomas de cansancio o envejecimiento, en cuanto a su sonido se refiere. Nada más y nada menos que el decimosexto disco de su carrera, en formato doble y con más de hora y media de duración, y que colateralmente viene a disipar los temores surgidos a raíz del cáncer de lengua (ya superado) sufrido por Dickinson. 92 minutazos que se reparten entre tan sólo 11 canciones, de entre las que destaca un podio de mastodontes de más de 10 minutos que, lejos de resultar pesadas, resultan ser las tres joyas más brillantes del álbum. Especial atención merece la pista más larga compuesta por ellos, “Empire Of The Clouds”, con apariencia de despedida y Bruce luciéndose al piano. En “The Book of Souls”, no hay grandes cambios en la música de Iron Maiden, ni tampoco se esperaban a estas alturas. De hecho, la doncella de hierro parece a tramos lucir como en aquellos lejanos años 80, y desde luego mejor que lo que venían haciendo desde que entró el nuevo milenio. Mientras tanto, su leyenda sigue agrandándose, sin visos de detenerse.

JD MCPHERSON

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JD McPherson

Let The Good Times Roll

Debemos reconocer que esta crítica está sesgada, más de lo habitual. Su autor parte de la base de que toda receta que incorpore entre sus ingredientes un pequeña porción de Chuck Berry es digna de atención y aplauso. Sí, amigos, está de más justificar por qué JD Mcpherson se encuentra entre los que consideramos que son los mejores álbumes de 2015. Nos gusta el rock and roll más que a un tonto un lápiz y “Let the Good Times Roll” trae mucho rock de influencia años 50 y cosas bonitas. El segundo disco de JD McPherson ha tardado en llegar cuatro años, una barbaridad para los que nos enamoramos con su debut. Y vaya si ha cumplido, la verdad es que sabíamos que es bueno y sólo pedíamos buenas canciones, pero confieso que había cierto temor a que lo que hace tiempo nos gustó, hoy empezara a sonar repetitivo. Al final ha sido imposible cansarse de este disco que ha acompañado al autor de estas palabras a lo largo del fantástico año que despedimos. Cuando a un buen sonido le sumas inspiración y ganas de retorcer un poco las cosas mezclando aquí y allá buenas referencias, el resultado no puede ser malo.

FLOATING POINTS

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Floating Points

Elaenia

Floating Points es el seudónimo de Sam Shepherd, un artista de Manchester que ha desarrollado uno de los mejores álbumes de música contemporánea de los últimos años. “Elaenia” es un debut majestuoso, en el que se exploran ámbitos muy antagónicos de la música electrónica, desde lo progresivo con una clara influencia de los años 70 hasta los sonidos más rupturistas de la actualidad, pasando por el techno. En apenas siete composiciones, diferentes formas y estados de ánimo nos permiten conocer el fantástico universo de “Elaenia”. Desde la reinvención de una forma barroca como la sonata hasta la música atonal más vanguardista; desde la psicodelia más pura hasta un dream pop dulce y místico.El debut de Sam demuestra una profunda devoción por la música, así como una total ausencia de prejuicios estilísticos, que permiten encontrar retales de artistas tan variopintos como Pink Floyd, Jean Michel Jarre, Vangelis, Soft Cell o Four Tet. Cabe destacar que la colocación de los temas en el álbum es óptima, ya que los momentos de relajación y de tensión se combinan milimétricamente para que sea imposible desconectar en ningún momento. “Elaenia” es sin duda una parada obligatoria en la música de este 2015 para todo amante de la música experimental.

THE VINTAGE CARAVAN

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The Vintage Caravan

Arrival

El rock nórdico pisa cada vez más fuerte en la escena musical europea. The Vintage Caravan han sacado este año su tercer elepé y mantienen una carrera muy prometedora con tendencia ascendente. Los islandeses se presentan ante el panorama internacional como uno de los pocos vestigios de nuevas formaciones que siguen tomando como gran referencia el rock de sonido setentero. Oskar Logi y compañía han sabido plasmar en sus tres LP una mezcla perfecta entre el sonido del hard rock, rock psicodélico y stoner. 2015 ha servido a The Vintege Caravan para confirmarse como una de las bandas puntales europeas con su impresionante “Arrival”, que supera en calidad y montaje sus anteriores referencias. Sin embargo, este año ha tenido también su cruz para los islandeses, ya que un miembro original de la formación, el batería Guðjón Reynisson ha abandonado el grupo.

THE DECEMBERISTS

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The Decemberists

What a Terrible World, What a Beautiful World

The Decemberists son una de esas bandas que te conquistan tanto por el oído como por el corazón. No es sensiblería barata, pero el hecho es que prácticamente todos sus discos (con alguna que otra excepción) encierran una belleza extraña y natural, que toma forma en un folk dulce y melancólico. En su séptimo trabajo, “What a Terrible World, What a Beautiful World”, no han variado sus intenciones ni sus registros, si bien suenan particularmente acertados y con algo más de variedad sonora que en otros álbumes más puramente folkies como “The Crane Wife”. Esa paleta de colores más amplia queda retratada en la sorprendente “Cavalry Captain” la cuasi-rockera “The Wrong Year” o la sureña “Better not wake the baby”. Diferentes estilos tocados sin patinar en ninguno de ellos, con la cálida voz de Colin Meloy y sus letras poéticas como denominador común. Puede que el paso de los años no le siente igual de bien a todas las bandas, pero es evidente que a los de Portland no les queda nada mal la madurez que este trae consigo.

THE ROARING 420S

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The Roaring 420s

You Can’t Get Out Alive

Los alemanes The Roaring 420s vuelven a la carga con su segundo trabajo, “You Can’t Get Out Alive”. Sin perder su entusiasmo por los sonidos más sesenteros, la banda continúa con su tendencia garage surfera uniéndose a la efervescencia psicodélica más que presente en nuestros días. Ese es el sonido que les gusta, el sonido que quieren reivindicar. Este nuevo trabajo es casi una continuación de su debut en 2014, por lo que nos volvemos a encontrar, y en esta ocasión de manera más intensa, con temas que comienzan muy rock-garajeros y a medida que van transcurriendo los compases la psicodelia va penetrando progresivamente en las notas cargándolas de magia, evocación y experimentación. El sitar, ese instrumento hindú que dota a las canciones de un hechizo tan especial, vuelve a aparecer. La guitarra acústica surge de manera insospechada en diversas ocasiones y el órgano pone el broche de oro en otras dentro de composiciones clave. Nos encontraremos también por el camino con muchas armonías vocales y coros; todo ello estupendamente acompañado por geniales percusiones y un fornido bajo. Doce geniales y pegadizos temas que no te dejarán indiferente y te guiarán por un viaje lleno de curvas y color hacia donde tú quieras.

KING GIZZARD & THE LIZARD WIZARD

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King Gizzard & The Lizard Wizard

Paper Mâché Dream Balloon

Para qué vas a sacar un disco en un año pudiendo sacar dos y encima que el segundo haga que casi nos olvidemos de un primer disco ya de por sí notable. Eso es lo que deben de pensar los del Rey Molleja y el Mago Lagarto, cuyo ritmo de producción es imparable. En “Paper Mâché Dream Balloon” lo que nos traen es un disco impregnado de la esencia beatleniana. Canciones breves, independientes las unas de las otras, con melodías pop, muy dadas a ser cantadas a viva voz, en las que la alegría y el buen rollo se contagian gracias al sonido tan simpático que proporcionan instrumentos como la flauta, el piano o las guitarras acústicas. La psicodelia sigue presente en temas como “Trapdoor”, pero no es lo que predomina, deshaciéndose de la traba de hacer un disco conceptual en el que las canciones tengan más o menos cohesión, aunque en realidad vuelvan a funcionar como un todo sin problemas. Así nos dejan algunos de los momentos más brillantes de su carrera en canciones como “Dirt”, “Bone” o la homónima “Paper Mâché Dream Balloon.” Con temazos así ni siquiera nos da tiempo a echar en falta su vertiente eléctrica.

ALGIERS

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Algiers

Algiers

Desde el sur de Estados Unidos nos llega uno de los debuts más notables e interesantes del año. Algiers lo forman Franklin James Fisher, Ryan Mahan, y Lee Tesche, y lo que contiene su carta de presentación es un álbum cargado de ira y mensajes de protesta, construidos en base a una instrumentación que combina electrónica industrial con guitarras post-punk, junto a coros y voces principales que heredan la tradición del góspel y del soul. La música de Algiers deriva de una conexión sociocultural e ideológica entre sus miembros, que la utilizan como medio para expresar sus inquietudes, su inconformidad y para denunciar y protestar por la injusticia social americana. Por tanto, toda la rabia contenida se refleja directamente en sus canciones, que no son para nada amistosas. Desde esa amenazante entrada con “Remains” hasta el final instrumental de “In Parallax”, Algiers nos mueven por paisajes desoladores en los que la tradición negra se mezcla con la blanca dando resultado a piezas tan originales como el blues disfrazado que supone “Blood”, el rock and roll impregnado de electrónica de “Old Girl”, la delicada “Games” y la titánica “Black Eunuch”. Así se firma uno de los debuts más interesantes de los últimos años, en los que música y letra se dan la mano en un cóctel dispuesto a no dejar a nadie indiferente.

DICK DIVER

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Dick Diver

Melbourne, Florida

Salidos de un movimiento de jóvenes marginados conocido como dolewave y dispuestos a hacer todo el ruido posible, los chicos de Dick Diver no han dejado de desarrollar su sonido para ofrecernos en “Melbourne, Florida”, su confirmación como grupo muy a tener en cuenta tanto en la escena australiana como fuera de ella. Lo que encontramos aquí son sus clásicas canciones de pop guitarrero que consiguen brillar más que nunca, como esa fantástica apertura con “Waste The Alphabet”, que en seguida nos sumerge en un viaje lleno de emociones, diversos estados de ánimo y sentimientos, guiándose a veces por la melancolía (“Year In Pictures”, “Boomer Class”), intensificada con la inclusión de instrumentos de viento como la trompeta y el saxofón (“Leftovers”, “Blue Time”), la alegría agridulce de “View From A Shaky Ladder” o la explosión y la vuelta de tuerca de su sonido en “Competition”, en la que los sintetizadores se apoderan para rematar la incursión del grupo en un nuevo horizonte que parece más amplio que nunca y que alcanza su clímax en “Private Number” y “Tearing The Posters Down”. Dick Diver consiguen con “Melbourne, Florida” una evolución compacta, segura y precisa. La experimentación con nuevos instrumentos y la profundidad alcanzada en las letras dota de unos matices muy interesantes a una banda en estado de gracia, que nos deja así un disco más que notable.

CHVRCHES

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Chvrches

Every Open Eye

Con Lauren y compañía, las segundas partes son buenas. Si “The Bones Of What You Believe” marcaba un hito en la música electropop hace dos años, no han pensado en un cambio de estilo bajo ninguna circunstancia. De hecho, “Every Open Eye” sigue con un comienzo tan impactante y majestuoso que con su debut. Un versus entre “The Mother We Share” y “Never Ending Circles”, dos pistas que bombardean con sintetizadores y ecos de voz que retumban nuestros oídos. Con este segundo trabajo, Lauren se quita la coleta una vez más y manda a freír espárragos a todas aquellas personas que le hicieron daño dentro de una relación. Este mensaje queda verificado en baladas rompepistas como “Leave a Trace” o “Clearest Blue”, una clara manifestación al “Just Can’t Get Enough” de Depeche Mode una vez llegados al estribillo. Con el pop de los ochenta como una de sus referencias primordiales en su nuevo álbum, dentro de su propio terreno es coherente, ruidoso pero al mismo tiempo ambicioso, extremadamente bailable y reivindicativo. Hasta las intervenciones de Martin como voz principal son excelentes en las partes más intrigantes y melancólicas. Un acierto en toda regla que te hace pensar que no es necesario tener que dar un giro de 180º para afianzarse como grupo, sino todo lo contrario.

KADAVAR

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Kadavar

Berlin

Con “Berlin”, Kadavar ha trazado un mimado homenaje a sus raíces tanto geográficas como musicales. Se trata de un álbum retrospectivo en el ahondan en sus sonidos más primigenios obteniendo como resultado un trabajo de rock puro, sin alicientes ni adornos. “Berlin” supone un nuevo paso al frente en la trayectoria musical de Kadavar. Un trabajo en el que se evidencia la continua evolución y adaptación del trío germano. En su tercer disco han optado por una vertiente de rock más duro y directo, y seguramente más accesible al público. Es destacable comprobar como en “Berlin” han evitado la inclusión de complejas pistas de larga duración que plagaban sus trabajos anteriores, y es que en su nuevo álbum ninguna canción alcanza los cinco minutos, lo que dota al disco de mayor dinamismo gracias a unas composiciones que destacan por su ritmo elevado, unas guitarras mucho más claras y melódicas y un predominio de los estribillos coreados. “Berlin” es una firme prueba de la versatilidad estilística de Kadavar. El trío germano ha trazado un álbum de rock ‘n’ roll clásico sin perder sus rasgos de identidad y logrando dejar su impronta de calidad en cada una de las canciones del disco.

KURT VILE

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Kurt Vile

b’lieve i’m goin down

Qué pereza da vivir a veces. Atarte a la puñetera rutina puede acabar volviéndote una persona terriblemente apática con cualquier atisbo de ilusión evaporado. ¿Pero qué pasaría si pudieses contener toda esa apatía y convertirla en tu propio trabajo? El resultado, si tienes la suerte y el privilegio de ser músico, sería lo que Kurt Vile lleva ofreciendo en cada uno de sus discos y nos vuelve a brindar en “b’lieve i’m goin down”, un disco lleno de canciones con las que pasar una tarde de lluvia en casa, estudiando, trabajando o simplemente dejando pasar el tiempo tirado en la cama. Para Kurt Vile, este es su trabajo más íntimo a la par que melancólico, algo que se refleja en múltiples de las canciones que lo componen, en las que el piano cobra mayor protagonismo que en sus álbumes previos, como “Life Like This”. No es la única arma que Kurt Vile utiliza para hacernos entrar en su juego, puesto que si hay algo que domina como pocos, es la guitarra, dejándonos temas inolvidables como “Dust Bunnies” o “Wild Imagination”. Pero si hay un corte que destaca por encima de todo, que hace que el disco entero merezca la pena, ese es “Pretty Pimpin”, seguramente lo mejor que ha firmado Kurt en toda su carrera, y sin duda, una de las canciones del año.

JAMIE XX

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Jamie xx

In Colour

Kanye West le tendría mucha envidia una vez empezara a escuchar “Gosh”, primera pista del álbum debut de Jamie xx. Lo tiene todo: es majestuosa, ecléctica, meteórica, pegadiza. Vamos, lo que podría ser un himno de discoteca. Y ya se ve que para el productor inglés no es suficiente ser la sombra de un trío sólido y con una base sleeper digno de recordar para décadas posteriores (The xx). Pero eso no quita que vuelva a colaborar con sus compañeros, pero por separado. Romy lo acompaña tanto en “SeeSaw” como en “Loud Places”, lejanas en la tendencia de los rompepistas; por otro lado, Oliver pone voz a “Stranger in a Room”, un digno single que podría haber caído en “Coexist”. A él le va la movida, y así ha querido reflejarlo en “In Colour“, una auténtica fiesta que prueba diferentes géneros, entre ellos el R&B, la electónica ambiental y los sonidos reggae más tropicales. De ahí surge otro de los pelotazos del álbum, “I Know There’s Gonna Be (Good Times)”, la más radio-friendly del conjunto. En resumidas cuentas, Jamie xx ha introducido a 2015 un toque de frescura, de innovación urbana y chic que puede sonar en antros elitistas, así como en garitos de la comunidad millenial.

THE STRYPES

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The Strypes

Little Victories

The Strypes son un rayo de luz entre la juventud del panorama musical actual. No sólo mantienen viva la llama del rock and roll de corte más clásico y añejo, como ya demostraron en su disco debut, sino que en este “Little Victories” bañan su sonido con las influencias del indie-rock de nuestros días, consiguiendo canciones con un toque más moderno y un mayor sello de identidad que esperamos que sigan puliendo con el mismo buen hacer. Así nos dejan un cancionero lleno de melodías con mucho gancho, a veces acercándose a los Arctic Monkeys de AM (“A Good Night Sleep And A Cab Fare Home”), otras tirando más hacia Jake Bugg (“Scumbag City Blues”), y otras simplemente renovando sus influencias más sesenteras (“Get Into It”). Esto nos da como resultado un álbum que mejora notablemente lo ofrecido en su debut, consiguiendo despegarse de la etiqueta de revival y ampliando sus horizontes en busca de un sonido propio mediante un conjunto de canciones sin nada de relleno y de una técnica sencillamente impecable, destacando muy por encima de otros grupos guitarreros de hoy en día como puedan ser Swim Deep o The Vaccines. Una pena que un grupo tan joven y con tantísimo talento esté pasando tan desapercibido entre el público.

GRIMES

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Grimes

Art Angels

Claire Boucher, alias Grimes, es un especimen bastante extraño dentro de la música del nuevo siglo, pero en realidad muchos la consideran una máxima potencia del pop futurista. Servida de influencias como Björk, Marilyn Manson o el k-pop más intragable, ha protagonizado durante su carrera grandes momentos, como es “Oblivion”, el gran ejemplo del despegue de la artista como musa del género. Su último experimento ha sido “Art Angels“, un álbum tan complejo que parece mentira que haya sido Boucher la única en escribirlo y producirlo, sin la ayuda de nadie. Ella sola ha concebido un álbum de otro planeta, en la que ella y su voz frágil y alienígena entonan verdaderos himnos como “California”, “Flesh without Blood” o “REALiTi”. No hay duda de que en la primera escucha nos puede resultar excéntrico y barroco con esa progresión de violines, sintes y flautas en “laughing and not being normal”, pero su nombre ya nos dice el resto. Es lo más accesible que ha creado hasta el momento, un ejercicio de contención al mundo paralelo de la cantante que, desde mi punto de vista, recomendaría a todo aquel apasionado del pop que esté listo a dar el siguiente paso. Hay que asimilar que, tarde o temprano, las producciones electrónicas podrían tener el monopolio (si es que no lo tienen ya) del género.

SLEATER-KINNEY

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Sleater-Kinney

No Cities To Love

De entre todos los regresos sonados del año (Blur, Dr. Dre o New Order entre otros) ha habido uno que ha destacado musicalmente por encima del resto: el de Sleater-Kinney. El trío formado por Carrie Brownstein, Corin Tucker y Janet Weiss ha vuelto una década después de su último disco para despertarnos de nuestro aletargamiento a base de guitarrazos sin contemplaciones. El mayor aliciente de este “No Cities To Love” es el conseguir estribillos y melodías más accesibles que antaño, sin perder por el camino la garra y la ira que subyace a todas sus composiciones, impregnando las letras de denuncia social e imprimiendo ritmos furiosos a la mayoría de sus tracks. De eso último se encarga una Weiss inspiradísima que se podría llevar la palma a batería del año si hubiera listas por instrumento. Por su parte, los riffs de Brownstein y la poderosa voz de Tucker rayan al mismo altísimo nivel, completando un trío al que muy pocos pueden hacer sombra.

Si bien estas de 2015 no son las riot grrrls que blandían el punk como arma arrojadiza contra la tiranía del machismo en los noventa, Sleater-Kinney mantienen aquella inercia cañera y la integran perfectamente en su nuevo sonido, más etiquetable como rock alternativo. Categoría que a menudo peca de blanda y a la que no viene mal que le pongan las pilas de vez en cuando a base de bombas como las que minan este trabajo. La pegadiza “A New Wave”, el mensaje de “No Anthems” o la potentísima “Bury our Friends” son solo tres muestras del sonido al que deberían aspirar muchos grupos autodenominados de indie-rock bastante más jóvenes que las de Olympia.

FATHER JOHN MISTY

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Father John Misty

I Love You, Honeybear

El inquieto Josh Tillman, bajo el pseudónimo de Father John Misty, daba continuidad este 2015 a su aventura musical en solitario con la publicación de “I Love You, Honeybear”, su segundo larga duración. Este nuevo trabajo dominado por los ritmos lentos se caracteriza, principalmente, por el uso de una sección orquestal de cuerda y, en menor medida, por la aislada incursión de una sección de viento metal y juegos con la electrónica en determinados cortes del álbum, los cuales se integran adecuadamente en el sonido de raíces folk del aclamado cantautor. A lo largo de once temas, Tillman relata la historia de amor con su esposa, la fotógrafa y cineasta Emma Elizabeth Tillman. Una relación que el autor aborda con lucidez, sensibilidad y humor que, además, interpreta con excelentes melodías y arreglos. En relación a estos aspectos resultan especialmente llamativas canciones como “I Love You, Honeybear”, “Chateau Lobby #4 (in C for Two Virgins)”, The Night Josh Tillman Came To Our Apartment” y “When You’re Smiling And Astride Me”. Por su parte, la crítica social más mordaz también tendrá cabida en canciones como “Bored In The USA” y “Holy Shit”, piezas sobrias y melancólicas cargadas de verdad e ironía que integran un álbum muy notable.

JULIA HOLTER

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Julia Holter

Have You In My Wilderness

Holter regresa, la muchacha Californiana que conocimos gracias a sus íntimas grabaciones en su habitación no ha perdido el gusto por la marca personal en su música. “Have You In My Wilderness” es una declaración de principios en toda regla. Sin dejar de lado un estilo propio, el disco contempla las ganas de trascender musicalmente y dejarse llevar por las influencias, con este lado más salvaje aparecen temas como “Vasquez” o “Silhouette” en los que despliega melodías más urbanas y sofisticadas. Julia se sirvió de nuevo de meditaciones literarias para sacar hacia fuera sus visiones sobre las relaciones humanas, la distancia, la mirada… Todas ellas cargadas con metáforas y imágenes sonoras de gran belleza, explicadas con elegancia, paciencia y acompañadas por ritmos plácidos, cálidos y brillantes. Holter sobresale del dream-pop contemporáneo y busca un terreno más simbólico en el que pueda experimentar y sorprendernos, acompañada por un inseparable sintetizador, cada tema sonará como una historia distinta dentro de la misma narración; en ocasiones fluyente, en otras hipnótica hasta atrapar al oyente más despistado.

DESTROYER

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Destroyer

Poison Season

Lo de Dan Bejar (aka Destroyer) no era nada fácil. Después de años en la industria musical, “Kaputt”, su referencia de 2011, le había colocado en primera línea. Tras tantos años de experiencia había vuelto a nacer, aquel disco había acrecentado su fama de manera notable y ahora se veía sometido a la presión propia de un novato que acaba de entrar al mercado. La solución se solventó de la mejor manera posible, Destroyer se mostró decidido y no tuvo miedo a renegar del sonido “Kaputt” y utilizar los recursos que las ventas de aquel le habían proporcionado para grabar el disco que él quería. Con tiempo de sobra para grabar las pistas, una orquesta para la que arreglar y un estudio con el que siempre había soñado, Bejar consiguió no defraudar y ofrecer en este “Poison Season” otro trabajo excelente. Durante su escucha le veremos ponerse el traje de crooner, acercarse al funk y coquetear con David Bowie. “Poison Season” no deja de ser un disco pop, pero es uno de los mejores discos pop que podréis escuchar de cuantos se han publicado este año, lo cual no es decir poco.

FUZZ

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Fuzz

II

Parecía que 2015 iba a ser el año más descansado de Ty Segall, con tan sólo un EP y un disco en directo, pero qué equivocados estábamos. El culo inquieto de San Francisco se ha dejado un as en la manga para despedir el año con la continuación de aquel magnífico proyecto que inició en 2013 llamado Fuzz. Con su ya habitual compañero Charles Moothart a la guitarra y la incorporación de Chad Ubovich al bajo, “II” da rienda suelta a todo lo que Segall y compañía se dejaron pendiente en el debut, con un disco doble en el que predominan los riffs sabbathianos cargados de distorsión, intercalados con temas garajeros en los que Charles recorre el mástil con una maestría de la que muy pocos gozan. En su más de una hora de duración hay cabida para todo, desde la psicodelia con toque progresivo como esa maravillosa “Time Collapse II / The 7th Terror” que abre el disco, a las jams infinitas en las que simplemente se dejan llevar como esa “II” que lo cierra, pasando por los temas de rock breves y efectivos como “Rat Race”, acercamientos al hardcore punk (“Red Flag”) y stoner clásico a veces combinado con ramalazos acústicos (“Say Hello”, “Burning Wreath”). Incluso se atreven a meter violines en “Silent Sits The Dust Bowl”. Fuzz se consagran como algo más que un proyecto paralelo y sobre todo algo que va mucho más allá de un revival, y a nosotros sólo nos queda dejarnos conquistar por semejante trabajo. Y si alguien no se deja, ya se encargarán las canciones de hacerlo por sí solas.

ALABAMA SHAKES

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Alabama Shakes

Sound & Color

Otro de los grandes nombres del 2015 ha sido el de Alabama Shakes. Con un primer disco que golpeó fuerte la escena, los de Alabama se enfrentaban a la difícil tarea de no patinar tras un debut tan sonado. Haciendo balance es imposible negar que lo hayan logrado. “Sound and Color” vuelve a traer grandes temas de southern rock, esta vez a través de una presentación más compacta presentándose más como una banda y menos como el grupo de Brittany, que sigue teniendo una voz impresionante.

Y no sólo eso, Alabama Shakes saben que se encuentran en estado de gracia, por ello no han jugado a repetir el éxito de “Boys and Girls” haciendo de su último disco una copia de aquel. Nada de eso, han sabido arriesgar cuando tocaba y dotar de ciertos matices a sus canciones que los alejan de la ola general del blues-rock revival para convertirse en una banda aún más interesante. Entre divertidas salidas de tono como “The Greatest” aparecen temazos descomunales que se encuentran entre los mejores del año que estamos cerrando. Intenta resistirte a “Future People” o “Don’t Wanna Fight” o “Gimme All Your Love”…

BJÖRK

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Björk

Vulnicura

La islandesa necesitaba encontrar una vía de escape a todos los sentimientos que se fueron acumulando en su interior durante un doloroso proceso de divorcio. En “Vulnicura” hablan sus heridas, para conseguir así coser su interior. Con semejante trabajo introspectivo consiguió encapsular cada uno de los pensamientos apocalípticos del antes, el desasosiego del durante y la reconstrucción del después. Björk encontró las palabras que tuvieran un efecto directo y visceral al ser procesadas por su manera de cantar. De nuevo, la artista no deja indiferente a nadie y propone temas melódicos acompañados por cuerdas equilibradas y melancólicas y, como es habitual, da rienda suelta a sus actitudes musicales con todo un festín de efectos electrónicos que simbolizarán el dolor, la pasión y la búsqueda de sí misma. Este álbum acaba resultando una sesión terapéutica puesto a que se enfrenta a la auto-reflexion constantemente, analizando cada una de sus espinas, guardadas en el interior. Tratado con mucho cariño y personalidad, Björk arregló unas cuerdas que son tan protagonistas como la voz y evade la masificasión tecnológica para centrarse en su propio lenguaje. Temas como “Lionsong”, “Family” o la magnífica “Black Lake” cristalizan una fusión del pop-experimental con virtuosas melodías de cuerdas y voz dominante que laten incandescentes durante todo “Vulnicura” como si se tratara de la erupción de un volcán; la artista ha ofrecido una pieza abierta, sincera y ha logrado auto-proclamarse como una de las leyendas (si no lo era todavía) del panorama musical contemporáneo.

KAMASI WASHINGTON

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Kamasi Washington

The Epic

The Epic” ha aparecido sin que nadie lo esperase y se ha convertido en una de las sorpresas del año. No sólo para la escena jazz, éste es un disco vibrante y emotivo que llama a las puertas de cualquiera que esté dispuesto a escuchar. Precisamente ahora el jazz no pasa por uno de sus mejores momentos en cuanto a popularidad, ampliamente superado en América por el hip hop, el pop, el indie o la electrónica, pero no ha perdido su atractivo y potencial para atraer oyentes de todo tipo. Con su debut, Kamasi Washington sacude el polvo del jazz y borra de un plumazo la insipidez que padecen gran parte de sus intérpretes uniéndose así a esa lista de nombres empeñados en mantener interesante el género en el siglo XXI.

No sólo debemos fijarnos en Kamasi, el californiano ejerce bien de líder pero es acompañado aquí de una orquesta de 32 miembros y un coro de 20 voces. Todo en “The Epic” está hecho a lo grande, de ahí que sus casi tres horas de música puedan parecer pocas. Estás invitado a comprobarlo.

SUFJAN STEVENS

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Sufjan Stevens

Carrie & Lowell

No miento si digo que es uno de los álbumes más arriesgados de 2015 el que se ha marcado el polifacético Sufjan Stevens con “Carrie & Lowell”. Primero, por un elemento que posee en su interior que es capaz de revolcar corazones al vacío existencial: su voz. Una voz que no despierta ningún tipo de ensalzamiento o sorpresa, pero que sí calma y fluctúa constante en una línea recta, en diferentes parámetros de su vida: infancia, recelo y muerte. Segundo, por adquirir una simpleza instrumental que, por más que pueda hacernos sentir paupérrimos, nos invade de pequeñas vibraciones por todo el cuerpo, como si fueran advertencias por todo lo que pueda pasar y respuestas a aquellas preguntas que solías hacerte con inocencia y que ahora lo ves como algo normal. Y tercero, por convertir en dulzura esos temas a tratar tan dolorosos y enrevesados que tanto han martirizado al músico. El de Michigan dedica, dentro de un disco en el que no sobra ni un segundo, las canciones más bonitas a su difunta madre. “Fourth Of July”, “The Only Thing” o “John My Beloved” son algunas de ellas, que ponen en la palestra versos desgarradores hacia una persona que, mediante decisiones improntas y radicales, no tuvo el placer de disfrutar de su propio hijo como es costumbre.

STEVEN WILSON

3

Steven Wilson

Hand. Cannot. Erase.

Steven Wilson, uno de los mayores exponentes de rock progresivo en la actualidad, vuelve con un disco en clave femenina bajo el brazo, titulado “Hand. Cannot. Erase.”. En él nos cuenta una historia basada en Joyce Carol Vincent, una mujer que murió sola en su piso en 2003 y no fue encontrada hasta pasados tres años, cuando el casero decidió investigar debido a todas las deudas de la muchacha, encontrando varias bolsas con regalos de navidad, la televisión todavía encendida y el cadáver en descomposición tirado en el sofá, impidiendo determinar con certeza la causa de su fallecimiento, que fue evaluado como muerte natural. Así nos entrega un trabajo con una carga emocional enorme y una sensibilidad cristalina, equilibrando la parte barroca del sonido progresivo y sus toques de jazz habituales (“3 Years Older”, “Home Invasion”, “Ancestral”) con una vertiente más pop a la que añade voces femeninas (“Hand. Cannot. Erase.”, “Perfect Life”), y también baladas en las que el piano, las cuerdas y los coros se sobreponen al resto de instrumentos para emocionarnos como nunca lo había hecho nuestro gurú del rock progresivo (“Routine”, “Transience”, “Happy Returns”). Lo que Wilson consigue aquí es un álbum con capacidad de sobra para marcar un antes y un después en el género y convertirse en un clásico moderno. “Hand. Cannot. Erase.” es una obra hecha para ser escuchada de principio a fin sin interrupción alguna, en la que la música y la letra gozan de una personalidad tal que son capaces de proyectar en imágenes el relato que se nos cuenta y encogernos el corazón como si hubiéramos visto la historia de Joyce en una película.

EVERYTHING EVERYTHING

2

Everything Everything

Get to Heaven

Los primeros compases de este álbum respiran del mismo aire químico del que pudo respirar el “Kid A” de Radiohead y se mueve en unas coordenadas temáticas similares, un profundo pesimismo y un reproche al hombre moderno. Pero “Get To Heaven” toma distancia con respecto a esta referencia en el momento en que, ya la primera canción, explota en un entretejido de melodías, falsetes, armonías, hip-hop y todas las facetas posibles de un grupo multicolor desde su fundación. Lo mejor de esta propuesta cristaliza en su primer single “Distant Past” en el que son capaces de desplegar sus mejores virtudes estilísticas con mucha más sencillez que en sus dos anteriores trabajos. “Regret” y “Spring / Sun / Winter / Dread” son los otros dos grandes títulos del disco, cortes directos y menos crípticos (lírica y musicalmente) que lo que nos tenían acostumbrados pero igualmente eficaces melódicamente. El momento más anárquico lo encontramos en su cuarto sencillo “No Reptiles” que funciona como gran clímax y que redondea este “Get To Heaven” para darle, sin lugar a dudas, un puesto de privilegio en las listas de lo mejor de este 2015.

TITUS ANDRONICUS

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Titus Andronicus

The Most Lamentable Tragedy

Ya os lo hemos venido avisando, Titus Andronicus lo habían vuelto a hacer. Tanto aquella crítica del cuarto trabajo de los de Nueva Jersey, como la charla que mantuvimos con su vocalista publicada en nuestra sección de ‘especiales’ dejaban pocas dudas acerca de qué disco coronaría nuestra lista de fin de año.

Como ya habrás leído se trata de una opera-rock recogida en un triple LP que trata principalmente de la psicosis maníaco-depresiva de Stickles. Tenemos los ingredientes habituales: esquizofrenia punkarra, coros taberneros, agonía existencial, así como abundantes referencias literarias y filosóficas. Jugando con la misma materia prima de siempre, Titus Andronicus han conseguido que “The Most Lamentable Tragedy” sea más. Más acertado, más grande, más extenso y mejor.

Si sus 93’ te habían ahuyentado hasta ahora, te damos la oportunidad de releer el artículo y escuchar con atención. “The Most Lamentable Tragedy” es un todo realmente inspirado pero lleno de píldoras que degustar individualmente que conseguirán que no desvíes la atención del sonido que escupen los altavoces ni un solo minuto. Por eso te animamos a que ‘pierdas’ una tarde entera con él, a que estés dispuesto a recibir una buena patada en el culo y un vuelco al corazón con su punk visceral e intelectual, directo y ambicioso.

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