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Ya os lo hemos contado y sois perfectamente conscientes: Titus Andronicus han regresado con “The Most Lamentable Tragedy” (TMLT en adelante), su proyecto más ambicioso y uno de los trabajos más emocionantes del 2015. Estructurado como una ópera de cinco actos, TMLT trata principalmente de la psicosis maníaco-depresiva de Stickles, que con esta obra pretende explicar su comportamiento a quienes le rodean. Para ello desarrollará una historia que tiene como protagonistas a un hombre cualquiera, ‘Our Hero’, y su ‘Lookalike’, una especie de álter ego. Ambos emprenderán un viaje conjunto a través de la oscuridad que funciona como metáfora de los altibajos emocionales de la depresión. Tres meses después de la publicación de este fantástico disco hemos podido disfrutar de un rato de charla con Patrick Stickles, que gustosamente ha accedido a darnos sus impresiones sobre el referido álbum, su composición y el pasado y futuro de Titus Andronicus.

¿QUÉ TE PARECE SI EMPEZAMOS?

DO I WANNA ROCK? OF COURSE, LET’S ROCK!

Ya han pasado tres meses desde que The Most Lamentable Tragedy salió a la venta. Cuando le preguntamos cómo se siente con respecto a todo el tema de la gira, la promoción y las sensaciones que le transmite la acogida por parte de público y crítica del último disco nos responde:

«¿Si me está gustando? Pues claro, es genial ver y sentir que el público responde a lo que haces, porque es complicado abrir tu corazón sin parecer que estás intentando molar demasiado y ser un tipo demasiado duro, pero aun así es necesario para mí hablar de mis complejos y problemas, es algo que creo que da poder a mi trabajo».

La composición de este álbum no ha sido nada fácil, había mucho en juego. “Local Business”, su inmediato antecesor, casi había destrozado a Stickles. Las sesiones de grabación de dicho álbum coincidieron con algunos de los peores episodios de su enfermedad, él mismo reconoce que recuerda aquellos días como una ‘pesadilla que tuvo que vivir despierto’ y que la tímida recepción del álbum (teniendo en cuenta la aceptación general con que contó “The Monitor”) sólo empeoró las cosas. Al parecer ese es el motivo por el que para finales de 2013 ya había decidido escribir una ópera rock en cinco actos que narrara la vida de un joven maníaco-depresivo que, por supuesto, estaría basado en su propia experiencia vital. Ello dió lugar a TMLT, un disco que el resto de bandas de su generación asentadas en el rock (más o menos independiente) sólo pueden soñar con ser capaces de crear.

Porque así es amigos, al afán de superación, el amor al arte y compromiso con su creación artística se une el deseo de abrirse, de tratar de explicar cómo se siente. Hasta donde sabemos, el líder de Titus Andronicus ha venido sufriendo este trastorno desde los cuatro años de edad. La práctica totalidad de su vida la ha pasado combatiendo y soportando las consecuencias que su inestabilidad emocional proyectaba sobre su vida social. Podríamos decir que vivía una especie de doble vida debido a su enfermedad. En ocasiones estaba lleno de energía, era alguien vivaz y entusiasta; esos momentos solía pasarlos en el escenario, hablando con periodistas y fans con elocuencia o componiendo canciones. El resto del tiempo se sentía muerto por dentro, carente de vida, deprimido y podía pasar días enteros sin hacer nada. Desde pequeño ha sentido como, por una parte, las inseguridades fruto de su enfermedad  le impedían ‘ser como los demás niños’ mientras que la medicación que le administraban para gestionar ese desorden le convertía en otra persona distinta con emociones artificiales.

«Sobre la crítica… pues bueno, supongo que muchas webs no tuvieron el tiempo suficiente para escuchar con atención el disco y ver con claridad qué era lo que intentamos hacer con él, entiendo que todos los días salen discos y siempre es un no parar, pero parece que necesitan opinar sobre algo constantemente y que intentan buscar en un trabajo lo que quiera que sea que se lleve en ese momento en vez de lo que ofrece en sí. Muchos se han quejado de la longitud de este disco y algunos han intentado al menos encontrar un porqué sin llegar a una conclusión exacta o del todo cierta».

Si se ha tomado tanto tiempo, no ha sido por capricho. TMLT es un álbum trabajado, no sólo por la duración que alcanza sino por las letras e instrumentación que en todo momento acompañan una historia también inventada por el líder de Titus Andronicus. Patrick, muy comprometido con su obra, quiere hacerse entender en todo momento y por ello cuelga en el portal Genius todas su letras incluyendo aclaraciones a la distintas referencias artísticas, literarias o biográficas que atesoran. Con todas estas facilidades, quien no comprende TMLT (que en última instancia supone comprender a su autor) es porque no quiere, por eso se muestra cabreado ante las críticas hechas con tan sólo un par de escuchas que suelen incluir malinterpretaciones del argumento cuando no una total invención del mismo.

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Pero quizá el mayor culpable de esto no sea la crítica de la blogosfera mundial sino el propio Stickles. En plena era del 2.0, del consumo inmediato, del streaming diario de miles de discos nuevos, se le pone entre ceja y ceja lanzar un triple LP que además de conceptual es una ópera recuperando el espíritu de los rockeros de los años setenta. ¿Pero el rock no había muerto? No para Stickles que por eso mismo no ve ninguna necesidad de ‘resucitarlo’ para recuperar la casposa figura del rock star.  

«Las grandes discográficas, esas que mueven millones de dólares, ya no buscan una nueva rock star, sino estrellas del pop, rap o de cualquier cosa que de una u otra manera entre dentro de la cultura juvenil dominante. Si intentas coronar la cima de los charts tocando la guitarra, estás haciendo el pardillo».

Por eso Stickles no busca el reconocimiento de la industria musical ni de la crítica ‘especializada’, sino compartir su obra y sus emociones con sus fans, huyendo de la tentación de alzarse sobre ningún pedestal. Nos dice: «Lo importante es que a la gente que va a los conciertos les gusta y pueden conectar, incluso les incita a bailar y cantar. Es un placer recibir críticas positivas, pero me importa más conectar con la gente y que se diviertan, intentar buscar una conexión entre el aislamiento de hablar de algo personal y el público, intentar crear un ambiente cálido y cómodo y ver que lo que hemos hecho realmente tiene un significado para ellos. Salir de gira siempre es cansado pero reconfortante, hay muchas cosas que hacer al mismo tiempo, dentro del grupo y todo eso, esta misma noche damos otro concierto, pero bueno, vamos a estar un tiempo de gira y dejando que todo se asiente un poco. Todo está saliendo de acuerdo con lo planeado, de momento».

Retrocediendo un poco en el tiempo, le preguntamos directamente sobre “Local Business”, ya que parece que el hecho de que saliera entre dos mastodontes como “The Monitor” y TMLT ha significado que con el tiempo sea visto como un disco menor.

«Creo que a veces la gente no entiende todo lo que significa ser un artista y lo que se necesita hacer en un momento determinado, no sólo personalmente sino como grupo. Mira por ejemplo a Neil Young, cuando salió “Trans” mucha gente lo criticó y no lo entendió en su momento, pensaron que saldría con otra cosa en lugar de algo así y muchos se sintieron molestos porque hiciera algo tan extraño en lugar de hacer lo que ellos querían que hiciera».

Esto no es nuevo, Titus Andronicus (+@), cuya voz en Twitter la pone Stickles, ya ha manifestado que TMLT ha salido así porque así quería que saliera. Sus pistas de ruido, sus canciones más incómodas, los gritos enajenados de los actos más furiosos, todo está en su sitio. Todo encaja, no sólo en la historia que el compositor ha creado sino en los sentimientos que quiere transmitir.

De “Local Business” podemos decir lo mismo, pero viniendo de un álbum con el reconocimiento de “The Monitor” las expectativas pudieron jugar en contra de la banda y del propio ánimo de su vocalista. «Las expectativas siempre son algo con lo que hay que tratar de lidiar y es complicado porque es algo que siempre está ahí y no se puede controlar ni aunque intentes manipular a los medios, es una parte más de lo que conlleva ser artista y tienes que ser consciente de que en cualquier momento puedes tener una recepción negativa y puede acabar engulléndote» nos comenta haciendo referencia a los episodios que anteriormente hemos relatado.

«Creo que mucha gente dijo que no le gustó “Local Business” en su momento simplemente porque no era lo que esperaban, pero puede que hayan cambiado de opinión ahora. Creo que con el tiempo la gente puede recapacitar y verlo con mayor amplitud. Además, habiendo lanzado ahora otro disco pueden ver y entender con mayor claridad lo que hemos estado intentando hacer, en aquel entonces seguramente les costaba más comprenderlo. En realidad creo que la diversidad de opiniones es buena porque nos ayuda a continuar, al final nosotros vamos a seguir haciendo lo nuestro con la esperanza de que algún día la gente lo entienda, es otra parte de lo que conlleva ser artista, no importa lo que opine la gente, si haces algo, tienes que ir con ello hasta el final».

A pesar de las duras críticas que recibió en su día y la pobre recepción del álbum, “Local Business” no es un disco menor ni tampoco un paso en falso dentro de la carrera de la banda. “The Monitor” había sido un disco muy excesivo y continuista respecto a su primer trabajo, seguir por esa senda era prácticamente inviable. Por eso mismo Patrick decidió quitarse de encima todos los excesos y capturar la esencia del grupo en un disco que suena mucho más humano y directo, pero que en ningún momento pretende marcar un paréntesis ni un punto y aparte. Quizás en su momento no se podía comprender, pero llegados a este punto, hay que destacar la importancia de un disco como “Local Business” para la creación de TMLT, puesto que sin él, probablemente TMLT no existiría, o sería algo muy distinto a lo que conocemos. Patrick quiere que la gente vea su obra como un todo y por eso mismo TMLT recoge el testigo de todos sus lanzamientos anteriores, sirviendo como una especie de compilación.

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De modo que podemos reconocer a TMLT como la obra cumbre del grupo pero, ¿supone una especie de fin de ciclo para Titus Andronicus? «En cierto modo sí. Hay ciertos detalles en todo lo que hemos hecho hasta ahora y la manera en que lo hemos hecho que pueden interpretarse de esa forma. Si comparas el primer disco con el último, tienes un disco de apenas 9 canciones y otro de 29, durante los primeros siete años del grupo lanzamos siete singles y este último disco puede suponer como un espejo del pasado, formando una especie de tetralogía si lo quieres llamar así, para mí desde nuestro primer lanzamiento todo ha consistido más en crear que en repetir. En cualquier caso creo que con este cuarto disco puedes observar los otros tres en un contexto más amplio y apreciar mejor la carrera del artista. Ahora mismo se hace mucho hincapié en discos concretos, en canciones o artistas concretos y creo que no se trata tanto de eso sino de una vez alcanzado cierto punto, mirar atrás y ver todo lo que ha creado un artista, así es como me gusta mirar a mis grupos favoritos, me gusta sentir que aunque ya no estén, el universo particular que han creado sigue ahí para ti. De cualquier forma, soy americano, y no sé la situación de tu país pero aquí a los artistas los tratan como a la mierda por las compañías, hasta que no ves a tus fans no sientes que realmente se aprecie lo que haces».

TMLT ha sido concebido como el disco homónimo del grupo, sin embargo, para Patrick no habría tenido sentido llamar al disco simplemente “Titus Andronicus”, puesto que es su cuarto disco y podría pasar por un título puesto a última hora, sin pensar. Tenía que ser algo relacionado con la temática del disco, la propia banda y su significado, así que decidió escoger “The Most Lamentable Tragedy”, que no es sino otro de los nombres con los que se conoce la obra de Shakespeare que da nombre al grupo. TMLT recoge los temas tratados a lo largo de la carrera del conjunto, además de todas sus influencias sonoras. Pero también pretende estar formado por canciones que puedan escucharse y comprenderse de manera independiente y fuera del contexto del álbum, por lo que Patrick pensó en él desde el principio como su ‘disco definitivo’, componiendo sus pistas en base a ese concepto.

La duración y compleja estructura de TMLT pueden intimidar a alguien que se aproxime por vez primera a la trayectoria de Titus Andronicus, pudiendo introducirse a su sonido de manera menos traumática via “The Monitor” o “Local Business”. Sin embargo, TMLT se muestra a los ojos de los fans de la banda como el paso lógico en la imparable evolución de un grupo para el cual estrenar un cuarto disco más ‘convencional’ no hubiera sido lo mismo. TMLT es una ópera rock como pocas (o ninguna) se hacen en nuestros días, que exige un esfuerzo extra por parte del oyente para ser disfrutada y entendida en su totalidad.

Concretamente podemos encontrar dos precedentes de óperas rock como esta en dos discos legendarios como “The Wall” y “Tommy”, en los que Pink Floyd y The Who bordaban dos álbumes conceptuales con sendos protagonistas aquejados de problemas de salud (drogadicción y ceguera y sordomudez respectivamente). En el caso de TMLT el proyecto es como mínimo igual de ambicioso, pues además el protagonista, de personalidad dual, es una encarnación del propio Patrick Stickles. En ese sentido, Our Hero recuerda a Pink, la estrella del rock delirante que ejercía de álter ego de Roger Waters en su intento de mostrar la alienación que la fama había provocado en su personalidad.

Como se ha dicho anteriormente, Patrick no sólo se vale de sí mismo a la hora de componer su trabajo, sino que toma un montón de referencias de aquí y allá del ámbito musical, literario, artístico y filosófico. Una de las mayores influencias a la hora de crear TMLT, según nos ha confesado, ha sido el cómic “Miracleman” de Alan Moore, junto a “Watchmen”, del mismo autor, que a su vez están basados en varios conceptos de la filosofía de Nietzsche, lo que le permitió en su día acercarse a la obra del filósofo alemán.

Musicalmente, Patrick nunca ha tenido ningún reparo en hablar de sus mayores ídolos y las versiones siempre han sido una parte esencial en su trabajo, tomando aquí “I Lost My Mind (DJ)” de Daniel Johnston, “A Pair Of Brown Eyes” de The Pogues y “Auld Lang Syne”, poema escrito originalmente por Robert Burns y convertido en una canción tradicional escocesa, como un ingrediente más de TMLT, adaptándolas al contexto de la obra y haciéndolas suyas. Pero no sólo eso, el mismo concepto de ‘disco definitivo’ o ‘canciones definitivas’ del que hablábamos más arriba ha sido una idea proveniente de Jim Steinman, autor de las canciones de Meat Loaf y Bonnie Taylor, quien estaba obsesionado con hacer canciones extremas que describieran a la perfección un sentimiento o un momento exacto.

Una manera de publicitar el disco y a su vez de ayudar al público a entenderlo mejor fue lanzar “The Magic Morning”, un cortometraje que representa el segundo acto de TMLT, dirigido por Patrick Stickles, quien toma el papel de Our Hero y de Lookalike, junto al resto de miembros del grupo, mientras suenan “The Magic Morning”, “Lookalike”, “I Lost My Mind (DJ)”, “Mr. E Mann”, “Fired Up” y “Dimed Out”. Ray Concepcion fue el editor y director de fotografía. En el vídeo, Patrick representa la lucha entre Our Hero y Lookalike a través de las canciones, dejando ver quién habla en cada canción y cómo el segundo, mucho más enérgico y positivo, trata de convencer al primero y le ayuda a desinhibirse, dejando atrás todo el sufrimiento que padece.

La idea del videoclip nos pareció tan brillante que nos quedamos con ganas de más, por lo que le sugerimos a Patrick grabar otros cortometrajes con el resto de actos o incluso poner en marcha un musical. Parece que la idea le entusiasma.

«Sí, aún me queda mucha ambición sobre ese proyecto y es algo que me encantaría hacer, pero teniendo en cuenta que serían otros cuatro vídeos como el que hicimos lo veo muy complicado, no tenemos tanto dinero y tampoco disponemos del tiempo para ello, ahora mismo estamos de gira, esta misma noche damos un concierto. No sé cómo explicarlo, pero no lo veo algo próximo a cumplirse, también sería complicado coordinarse con toda la gente que hubo detrás del vídeo, el director de fotografía y productor, porque toda esa parte no fue cosa nuestra. Pero sí, personalmente, me gustaría hacer algo así del disco al completo».

Al margen de su sonido, uno de los factores que vertebran la discografía de Titus Andronicus son sus letras. Estas, nacidas casi enteramente de la cabeza de Patrick, a menudo tratan de sus idas y venidas emocionales, con la angustia como pivote en torno al cual oscilan la desesperación más pura e irracional y la resignación vital. Resignación que es consecuencia inevitable de tomar conciencia de que uno siempre sale derrotado al hacer frente a los elementos, a la sociedad e incluso a sus propios demonios. Además de la profundidad de los temas tratados en sus letras, la desgarradora sinceridad que estas emanan es otro de los puntos más llamativos de la música de Titus, y en concreto de la producción lírica de Stickles.

Preguntado sobre si las letras deben estar al mismo nivel de la música, Stickles nos reconoce que considera éstas como un arma de doble filo. «Hay grupos muy centrados en la melodía que salen con letras muy buenas, pero que pueden resultar difíciles de comprender para el público. A mí me gusta meter mucha letra, pero soy consciente de eso, por lo que la combino con los riffs clásicos del rock». Pese a que en el sonido de Titus es evidente la existencia de ese equilibrio del que habla, es consciente de que los suyos no son textos típicos en la industria contemporánea: «Hasta donde alcanzo a ver, no hay muchos grupos de rock hoy en día que presten demasiada atención a la letra, creo que es una de las cosas que nos hace diferentes».

Les diferencian de la gran mayoría de bandas actuales, pero también de sus grupos de referencia reconocidos. Ni Meat Loaf, ni The Pogues ni Thin Lizzy jamás osaron meterse en el complicado cenagal de la filosofía nietzscheana, hablaron abiertamente y en primera persona de trastornos mentales o incubaron una ópera rock conceptual sobre la bipolaridad. Por todo ello, el propio Stickles no tiene ningún complejo en calificar su música como una forma de terapia.

«Para mí la música es una oportunidad para hablar y expresar todos los sentimientos y emociones cada noche, amplificarlos y declararlos a un mayor volumen, y además es una oportunidad para explicar el porqué de esos sentimientos. Es como una especie de liberación y en varios sentidos es muy beneficioso para mí. La verdad es que no sé qué haría si no pudiera expresarme de esta forma, me siento un poco como el típico tío con suerte. Esta misma noche voy a poder decir bien alto todos esos sentimientos ante el público y ellos van a disfrutar, y sé que a la vez con eso estoy diciendo cosas con las que otras personas se identifican y cosas que también sienten, y encima nos van a pagar por ello. Es genial».

Patrick Stickles ama su trabajo y nosotros le amamos a él y su banda, que está en plena forma y promete seguir ofreciendo música algunos años más. Así nos lo confirma Patrick cuando, justo antes de despedirnos, le preguntamos si tendremos que esperar otros tres años para la llegada de una nueva referencia:

«No, no, creo que desde el anterior disco a este hemos tardado demasiado tiempo en sacar algo, aunque haya sido un disco tan largo, han sido tres años sin lanzar nada y no quiero volver a pasar tanto tiempo sin hacer nada. No digo que vaya a sacar otro disco tan pronto como pueda, pero sí que tengo una idea de lo que quiero hacer. Quiero que el próximo sea mucho menos complicado, mucho menos meditado y mucho más divertido, grabar este disco ha sido realmente exhaustivo y quiero que lo siguiente sea más directo».

Le tomamos la palabra, mientras tanto, Titus Andronicus ya cuenta con cuatro discos en su haber que les sitúan en una situación privilegiada y les conforma no sólo como una de las bandas más inteligentes de su época que es también la nuestra, sino como una de las más fascinantes y disfrutables. Si aún no los conocías muy bien, esperamos que nuestra charla con su líder te anime a indagar un poco en su discografía para adentrarte en el universo simbólico que crean sus canciones, para disfrutar de su épica borrachuza y su agonía existencial, para que tú, que también eres joven, puedas cantar bien fuerte eso de: “You will always be a loser, and that’s okey”.

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