Acid Mess

Acid Mess –
Sangre de Otros Mundos

Una conexión de Norte a Sur de la Península Ibérica a través de la pura psicodelia de una de las bandas de rock más interesantes de nuestro panorama, que da, más que un paso, una voltereta hacia delante en su propuesta.

Cómo les gusta a las bandas, llegado el tercer o cuarto disco, llenarse la boca de evolución, de cambio en su sonido, de “madurez”, de no estancarse en el mismo disco… Virajes que, muchas veces, son tan sutiles que uno se llega a plantear si no son espejismos que ve el grupo y nadie más. Autoconvencidos de esos cambios (a mejor, se entiende), pero poco conscientes de que para el oyente casual con toda probabilidad pasan totalmente inadvertidos.

Por eso es hasta cierto punto raro y gratificante cuando una banda realmente le mete un giro a su estilo tras un par de álbumes en los que ha formado su sonido. Es el caso que aquí nos ocupa: Acid Mess, trío reformado en cuarteto, proveniente de Oviedo y feligreses de una psicodelia pesada, hipnótica y, al menos hasta ahora, mayormente instrumental a lo Colour Haze o Causa Sui. Un debut del que han pasado ya ocho años sentaba las bases de su adoración sabbathiana, que ganaba enteros con su segundo trabajo, escuetamente titulado II.

Cambio de planes

Cinco años después, Sangre de Otros Mundos es el tercer LP de los ovetenses, que le dan una nueva capa de pintura a su rock de alto octanaje. Hubiera sido relativamente sencillo para Acid Mess hacer un disco de retorno conservador, puesto que las instrucciones del género las conocen al dedillo. Y año tras año webs, medios y canales especializados de la escena stoner global siguen promocionando grupos tributo de los Kyuss, Fu Manchu y compañía sin el más mínimo reparo, siendo muchos de aquellos menos interesantes y talentosos que Mishi y compañía. Que nadie se dé por ofendido, pero a menudo parece que en este tipo de círculos el conservadurismo a la hora de hacer música no solo no se castiga, sino que se elogia y se retroalimenta, favoreciendo el inmovilismo.

En cualquier caso, haya sido el afán por desmarcarse de ese cliché andante de banda con nombres del estilo de Weed Witches o Stone Mammoth, o la incorporación a los teclados de Juan Villamil, o el inédito interés por Triana y el rock andaluz, o las tres cosas a la vez, el caso es que el resultado conseguido en este Sangre de Otros Mundos no podía ser más interesante.

Fotografía: Promo

Un popurrí algo intimidante

En la variedad de los palos que toca (su ramalazo andaluz, su macarrismo, su psicodelia oriental a lo Atavismo o Mahoma Saz filtrada sin prisa pero sin pausa a lo largo de todo el tracklist) está la mayor victoria de este álbum.

Arranca este Sangre, editado, por cierto, por el sello andaluz Spinda Records, puntal underground de la psicodelia española actual, con El Reflejo de su Piel”. Un eco místico y tribal, sin prisa en revolucionar el motor, navegando al ralentí por aguas desconocidas. Entre zumbidos, loops de guitarra y voz, y reverbs entra de golpe y con el cuchillo entre los dientes una batería galopante, una línea de bajo a la que agarrarse en la tormenta y un coro con palmas que marca la senda andaluza que entroncará todo el LP.

Acid Mess siempre han tenido un pie en el blues pesado y psicodélico de los Groundhogs, pero otro, aunque fuese de puntillas, en el progresivo original. De ahí que los ramalazos crimsonianos deFuego al Templo” no nos pillen del todo desprevenidos, aunque sí lo haga el renovado protagonismo del teclado hacia la segunda mitad.

Le sigue “Hechicera”, primer adelanto del álbum y canción más larga del mismo, en la que los asturianos dan rienda suelta a su vena más pegajosa aprovechando el toque flamenco de sus voces para aportar a su sonido un punto de emoción que se suele echar de menos en jams así de extensas.

Burbujas de dietilamida y combustible

Salvo por su elegante portada, Acid Mess han hecho aquí todo lo contrario a lo que especificaba el manual del stoner canónico. Y por eso nos flipa.

Futuro Sin Color” sube el ritmo y nos deja los dientes largos para escucharla en directo, con Borja Vázquez tirando de punk y distorsión desde la garganta, mientras que “Salvaje Historia” cuenta con la colaboración de Aurora Salazar y Débora Hernández a las voces. Un tema delicioso en el que la influencia oriental es más evidente que nunca, y una colaboración que ejemplifica una vez más que Acid Mess han querido ampliar su horizonte sonoro mirando hacia el Este de Europa y el Sur de la Península. Y es que se trata, de hecho, de una revisión del “Luminosa Mañana” de Triana, a modo de homenaje de un extremo al otro de la Península.

El volantazo de Hijos del Sol” nos trae de vuelta los loops sintéticos y la voz deshilachada de Borja, que no desentonaría en un disco de Los Nastys. Candela para contarnos un mal viaje de manera que sea imposible mantener la pierna quieta mientras se escucha. Y la perfecta introducción para un “Infierno Gris” que se siente a la vez como la devastadora resaca de dicho viaje y la guinda de este pastel.

Sangre de Otros Mundos es un popurrí de disco al que puede intimidar hincar el diente. En la variedad de los palos que toca está su mayor victoria (su ramalazo andaluz, su macarrismo, su psicodelia oriental a lo Atavismo o Mahoma Saz filtrada sin prisa pero sin pausa a lo largo de todo el tracklist). Salvo por su elegante portada, Acid Mess han hecho aquí todo lo contrario a lo que especificaba el manual del stoner canónico. Y por eso nos flipa.

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