Kelly Lee Owens

Kelly Lee Owens –
Inner Song

Una revelación en el mundo del dub y el techno minimalista, con momentos de dream-pop electrónico de lo más sensorial. Kelly Lee Owens ofrece diez canciones que la confirman como una de las artistas a tener en cuenta en los próximos años, a pesar de que su mayor error sea desdibujarse y, por lo tanto, despersonalizarse en sus influencias más inmediatas, reflejadas en las canciones vocales. Las mejores partes son en las que no tiene miedo de dejar al sintetizador que exprese toda su magia.

A estas alturas de la historia, si hay algo que define a la música electrónica es su ubicuidad. Cualquier persona a día de hoy puede sentarse y componer desde su casa. Está presente en la intimidad del ‘home studio’ y en los anuncios publicitarios. Este año, en el que hemos vivido sin discotecas ni pistas de baile, la hemos echado especialmente de menos en su vertiente más social y festiva. Pero afortunadamente, hay trabajos que conectan ambas esferas, la pública y la privada, los cuales están destinados a una escucha íntima en la oscuridad de tu habitación y a la vez también para soñar con noches interminables respirando sudor y calor humano en un sótano perfectamente sonorizado.

Esta es una de las conclusiones a las que llega uno cuando se asoma a Inner Song, el nuevo disco de la galesa Kelly Lee Owens. Diez canciones de un dream-pop electrónico absolutamente personal que echa sus raíces en el dub para aportar ese aura íntima y confesional. La continuación de su excelente debut homónimo, lanzado en 2017, con el que se dio a conocer a público y crítica, y que ahora en este nuevo álbum adquiere profundidad y madurez gracias a ese regusto dub que recorre todo el disco, desde la primera a la última canción.

Fotografía: Kim Hiorthøy

Influencias demasiado claras y producción exquisita

La verdadera riqueza de Inner Song reside en su trabajo de los bajos, los beats y los ritmos. La producción, llevada a cabo por la propia autora, es exquisita por su extrema personalidad y habilidad para construir canciones que parecen estar suspendidas en el vacío.

Las referencias musicales de Owens son muy claras y tal vez sea este uno de los puntos negativos de esta nueva colección de canciones: suena demasiado a esa caterva de artistas femeninas electrónicas que encumbraron un estilo y voz propias, desde Grimes, a Björk o Julia Holter. Sin embargo, la verdadera riqueza de Inner Song reside en su trabajo de los bajos, los beats y los ritmos. La producción, llevada a cabo por la propia autora, es exquisita por su extrema personalidad y habilidad para construir canciones que parecen estar suspendidas en el vacío, transportando al oyente a un estado de inmaterialidad gracias al rico uso del arpegiador y a los ritmos frenéticos, que pese a ir a un tempo muy rápido, producen una sensación relajada, onírica y de ensueño, con momentos de euforia en los que estalla toda su armamentística house, llevándonos de vuelta a esas discotecas que por culpa de la pandemia permanecen vacías. 

Uno de los mejores ejemplos es “Nights”, una pieza exquisita que arranca con un ritmo sumergido en el dub con la voz de Owens trazando paisajes oníricos en su particular tono agudo hasta que hacia la mitad el beat adquiere grosor y estalla, interpelando al cuerpo para que baile. También sirve para conferir el aura noctámbula al conjunto.

Melt!”, otro de los mayores logros de este nuevo trabajo, suena a clásico del techno más militante de Detroit, sumergiendo al cerebro en un mood de fiesta, baile y delirio. Justo antes está “On”, en el que es inevitable acordarse de Claire Elise Boucher (a.k.a. Grimes) acercándola musicalmente al álbum que esta misma artista publicó también este año. Más allá de ciertas similitudes vocales, Owens la gana por goleada (en la humilde opinión de un servidor) cuando deja el pop a un lado y realiza ese particular solo de sintetizador de más de tres minutos, apostando mucho más alto que la canadiense.

Re-Wild” también sigue de cerca a estas dos, aportando cohesión al conjunto, al igual que “Flow” que nos sumerge en un mar de bajos acuáticos y helados, recordando a la sonoridad de ciertas partes del Kid A de Radiohead.

Sonidos espaciales y la mano de un antiguo maestro

No podemos negar la gran calidad e intensidad que alcanza la colección en ciertas partes, situándola como una de las artistas a tener en cuenta de ahora en adelante.

Las dos piezas más importantes de Inner Song están en su equinoccio. Nos referimos a “Jeanette”, un synth-pop que conecta con esa tradición que puso tanto de moda artistas como Kavinsky y que también resuena a otras popes del género en su versión más actual: es inevitable acordarse de Caterina Barbieri y su impresionante repertorio de space-synth fabricado a partir de sintetizadores modulares. La otra pieza en cuestión es la relativa a la colaboración con una de las mayores celebridades de la música experimental y de vanguardia: el gran John Cale. En “Corner of My Sky” aporta la voz a una pieza hermética y oscura, la rareza del disco, demostrando que a pesar de su avanzada edad y después de haber tocado tantos palos, sigue siendo uno de los estandartes de la música más avanzada y actual. Lo que no se puede explicar es a qué viene este apadrinamiento del músico de la Velvet Underground. Como tampoco los arreglos tan Joy Division del final. 

El disco pierde en canciones como “L.I.N.E.”, donde muere el ritmo frenético de los beats y la ecualización se vuelve de lo más hortera. Del mismo modo que la que cierra la colección, “Wake Up”, la cual aburre a más no poder si no fuera por su outro final en la que llueven las notas de sintetizador. Por no hablar de la que sirve como apertura del disco, “Arpeggi”, en la que es inevitable acordarse del “Weird Fishes/Arpeggi” de Radiohead, presente en el inmortal In Rainbows. Este es el problema de Kelly, su tendencia a desdibujarse en sus influencias más inmediatas. Tal vez si hubiera entregado un álbum de música electrónica cien por cien instrumental habría resultado más original. Pese a esto, no podemos negar la gran calidad e intensidad que alcanza la colección en ciertas partes, situándola como una de las artistas a tener en cuenta de ahora en adelante.

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