Belako: «En la falta de un estilo es donde nos encontramos felices»

Demasiado indie para el ruido, y viceversa. De girar por gaztetxes a hacerlo por Estados Unidos (o casi). Belako son una de las bandas más grandes de nuestro rock. O de nuestro punk (con o sin el “post-”). O, ¿por qué no?, de nuestra electrónica. Dejémoslo en que Belako son una de las cosas más grandes que tenemos.

Una pandemia mundial es uno de los tres tipos de catástrofes que podrían haber frenado en seco la curva ascendente de Belako (siendo las otras dos un meteorito cayendo en Mungia y una tormenta solar que fundiese todos los amplificadores del planeta). Aun así, ellas se lo toman con filosofía y confían en recuperar cuando se pueda las fechas perdidas (algunas especialmente sonadas, como su repetición en Reading and Leeds o la frustrada gira norteamericana). Hasta entonces, podemos deleitarnos con su cuarto disco, el flamante Plastic Drama, del que además de algunas de las mejores canciones de su catálogo, se puede extraer una valiosa lección de compromiso con unos ideales y de integridad artística, en un contexto que no lo pone nada fácil. Hablamos con Lander Zalakaín, su batería, de todo esto y mucho más:

¿Os sentís unos privilegiados por haber podido tocar en directo, ya que hay muchas bandas que no están pudiendo hacerlo en ningún contexto, o es más bien un esfuerzo por vuestra parte el de seguir tocando?

Es un poco ambas cosas. Tenemos mucha suerte de poder estar tocando con la que está cayendo, pero esto no sale así por así, creo que nos lo curramos y hacemos muchísimo constantemente por que esto no se caiga. Y ahí está lo difícil. Por ejemplo, yo me siento súper afortunada de haber podido tocar en verano en los autocines, pero al haber estado tan dentro del proyecto y habérnoslo trabajado tanto, dejas de pensar en lo privilegiada que eres y piensas en todo el trabajo que estamos haciendo, para luego no ver una recompensa económica acorde. Como en la cuarentena misma, que justo veníamos de Nueva York, se nos canceló la gira por EEUU, encerradas en casa… Estuvimos esos dos o tres meses dándole fuego a las redes sociales, haciendo acústicos, compartiendo temas… Es un trabajo que haces desde casa, y encima en una situación inestable, y de eso tampoco vimos una recompensa económica. Realmente nuestro sueldo nunca ha venido del streaming ni de las redes, sino del directo, así que una vez te cortan eso… ¿Qué hacemos: nos morimos ya, nos venimos abajo y nos abrazamos a esta depresión que está por todos lados, o intentamos agarrarnos a la situación?

Somos afortunadas, más que por hacer los conciertos, por tener un colchón de dinero, de fanbase, de gente que nos sigue, de medios que estáis súper atentos a lo que hacemos… Belako tiene ya un nombre y podemos apretarnos el cinturón, perder un poco de pasta y bajarnos un poco el sueldo. La fortuna está en que el proyecto sigue, el disco, tarde, pero ha salido, la gira no es lo que iba a ser, pero hay gira… Es un poco las dos cosas: sí, privilegio, pero también trabajo. Nosotras hemos petado La Riviera hace un par de años y ahora está costando un montón vender entradas. Ya no en marcianadas como el autocine, en que la cosa funcionó y se nos hizo relativamente fácil, pero ahora estamos en otro momento. Hay mucha incertidumbre, la gente no quiere pagar veinte euros por un concierto para estar sentada con la mascarilla y que encima haya peligro de que les muevan el concierto, a cancelar o lo que sea. Al menos, tenemos el orgullo de que el disco está ahí y las cosas que estamos haciendo están haciendo ruido.

¿Os sentís una banda única en España, en el sentido de estar en Sony-BMG pero siendo un grupo con una propuesta musical que no es complaciente o cercana al pop mainstream?

Nuestro caso ha sido el orden inverso de las cosas. Siempre nos hemos cerrado, desde un principio y hasta un momento dado, a trabajar con multinacionales. Eso es así y te lo puedo reconocer. Durante los primeros años tuvimos propuestas y siempre nos pareció que lo que nos ofrecían estaba un poco lejos de la realidad, o era algo de lo que huíamos. Esto te lo digo pero no quiero quedar con aires de flipado: no queríamos ser la típica historia de grupo que ficha por una multinacional y sale perdiendo. Conocemos a tanta gente con estas experiencias que siempre era como: “Vale, vamos a hacer todo lo contrario, a crear Belako Records, a confiar en nuestro mánager Sergio, a crear una familia en torno a las cuatro, con nuestros técnicos, mánagers y tal”. Llega un momento en el que las cosas nos van muy bien y empezamos a hablar con Live Nation, con quienes llevamos trabajando ya un par de años. La gente no nos enlaza mucho con Live Nation porque tampoco tenemos mucho que ver con el resto de sus grupos, pero nos hemos encontrado con un grupo de gente que se está adaptando también para trabajar con nosotras. La gente que trabaja con nosotras o con Sergio lo está haciendo muy bien, y lo mismo puedo decir de BMG.

No me malinterpretes, pero estaréis resignadas a que sea la única manera de funcionar y tener un sueldo, sin caer en la precariedad brutal en que están la mayoría de bandas.

Totalmente. En Belako hemos sido siempre unas haters de lo que nos encontrábamos en la industria musical. Estamos de acuerdo en que esto es un despropósito absoluto en el que, así a grandes rasgos, la gente que hace música es la que menos gana o la que menos derechos tiene. En Belako en un principio estábamos en: “no vamos a hacer esto, vamos a ser independientes”. Nos hemos encontrado que seguimos siéndolo pero estamos trabajando con empresas muy grandes. Con BMG que son editorial y nuestra discográfica, el contrato que hay es de colaboración, pues Belako nos encargamos de todo lo artístico y ellos de moverlo y hacer la promo, marcados por el camino que queremos tomar. Eso para Belako es genial, porque podemos tener un lanzamiento internacional como el de Plastic Drama con una forma digna, sin hacer cosas turbias y manteniendo nuestra idea.

«No queríamos ser la típica historia de grupo que ficha por una multinacional y sale perdiendo»

Desde aquí es difícil de calibrar, pero ¿cómo de contentas estáis ahora con vuestra proyección internacional?

El tema internacional es un poco nuestra obsesión, no desde el principio, pero sí desde los primeros años. Hablas de internacional y parece algo masivo pero no, simplemente lo que sueña cualquier grupo, que es tocar y que su música suene en todos los sitios posibles. Como buenos mozos soñadores que éramos siempre hemos querido eso. [Risas]. Cada disco hemos tenido una discográfica, no ha habido una continuidad en ese sentido, porque nos ha apetecido cambiar y porque siempre hemos tenido la idea de trabajar con gente que nos ayude a tocar y a sonar por ahí. Y más o menos se iba cumpliendo, pero no llegábamos a lo que queríamos. Desde el Hamen se estaba moviendo la cosa un poco más, en el Render se confirmó, pero no ha sido hasta ahora que ha sido real. Te hablo discográficamente, en directo creo que todo esto llegó un poco antes. Nos dimos cuenta de que aquí no vale tener un socio internacional, una discográfica o un agente. Aquí hay que meter pico y pala. A no ser que seas hijo de, o tengas muchísima suerte, este típico rollo de que saca el primer disco y ya tiene una gira montada más grande que tal tampoco lo queríamos.

Las primeras veces que empezamos a ir fuera, por Inglaterra, Francia, Alemania, nuestra primera visita a México… echo la vista atrás y era la forma más loca de viajar. Fue como volver a nuestros orígenes en Euskal Herria tocando en gaztetxes, conciertos con unas condiciones y unas calidades súper malas, cada viaje perdiendo pasta… No podíamos vivir de la música porque el dinero que ganábamos en España lo gastábamos en girar por ahí. [Risas]. Así nos lo fuimos currando, para que ya hubiese medios que hablasen de Belako, hasta que por fin conseguimos fichar por una agencia. Ahora echas la mirada atrás y estos años ya hemos hecho giras importantes por México, Inglaterra, Reading and Leeds (que también íbamos a ir este año)… Con el pico y pala íbamos creciendo y lo que nos hacía falta ya era algo discográfico que fuese acorde a lo que estábamos tocando fuera. Ahora ya con el Plastic Drama parece que sí empieza a haber reseñas importantes y a sonar de verdad.

Vuestro caso es un poco paradójico porque seguís siendo muy jóvenes pero a la vez sois ya veteranos. ¿Por vuestra juventud os tratan con cierta condescendencia aún?

Me encanta esta pregunta porque por fin puedo decir que se nos está dejando de tratar con condescendencia y se nos está empezando a respetar un poco más. Durante bastantes años no dejábamos de ser un grupo revelación. Empezamos en esto cuando no teníamos ni dieciocho años, o recién cumplidos; en ese momento lo entiendo, porque estábamos empezando y era un hobby, no un trabajo. Entendíamos eso, y también es verdad que vinieron premios de los MIN, de la Rolling Stone, Grupo Revelación… Pasan cinco años, seguíamos siendo jóvenes, pero teníamos el culo ya un poco pelado. Todavía la gente, en general, desde promotores, técnicos de luces, técnicos de sonido…  no nos trataban con el respeto que merecíamos, nos trataban como si fuésemos nuevas en este mundillo. Que aunque seas nuevo, puedes tener tu forma de hacer las cosas, como nosotras las hemos tenido.

La gente que sí es perro viejo y tiene el culo pelado, cuando le cambian los esquemas, mal. Me da que esa gente tiene mucha experiencia, pero no es capaz de abrirse a nuevas formas de trabajar o nuevas tendencias o no es capaz de aceptar que hay gente joven que viene con otras ideas. Y no lo digo por Belako, eh, pero estamos de acuerdo con que el mundo del rock es un mundo muy viejuno, es un mundo que necesita una renovación importante. Y se ha dicho del rock que es reivindicativo, y tal y cual, pero hostias, hace falta más gente joven para ir cambiando las cosas. Pero la gente joven viene con ganas y con hambre, y una cosa es que aconsejes y otra que vayas así. Nosotras hemos sufrido bastante eso, también de periodistas, y de gente que se siente con la libertad de darnos lecciones. Eso se acabó, ahora tenemos una media de 27 años, seguimos siendo jóvenes, pero ya no es aquello.

En la prensa musical existe el cliché de grupos que “encuentran su sonido”. Me pasa con vosotras que creo que uno de vuestros puntos fuertes es precisamente eso, que no tenéis uno. Quizá al principio más post-punk o lo que fuese, pero hace tiempo que no.

Es una de esas cosas que en un principio nos dijeron que hacíamos mal. Gente que se toma la libertad de decirle a un grupo “estáis haciendo las cosas bien, pero esto tiene una caducidad, porque tenéis que encontrar un sonido, tenéis que trabajar con nosequé productor…”. A ver, ¿perdona? ¿Nos has preguntado qué queremos? Porque lo mismo no queremos ese sonido ni ese productor. Hay mucho tiempo entre disco y disco, y cada uno tiene que reflejar cómo es un grupo o una persona en un momento dado. Y eso es lo que nos está pasando: ahora mismo escuchamos nuestros discos anteriores y, sinceramente, a mí me parecen una mierda absoluta. [Risas] Tampoco es así, pero notas fallos, hay cosas que harías de otra forma, y eso es bueno, es sinónimo de que ha habido una evolución, una mejora, un desarrollo. A ver, están los grupos muy buenos que hacen siempre el mismo sonido, la misma producción, que sabes quiénes son desde el minuto uno… Eso puede estar bien, no digo que eso esté mal, pero no es lo nuestro. Lo nuestro es tener un sonido en un momento dado que es el que nos representa, o un estilo, o una falta de estilo. Nosotras nos hemos encontrado cómodas ahí, con la obsesión, eso sí, de la coherencia, de no sacar de repente un popurrí de estilos que no haya por dónde coger.

Creo que Plastic Drama es variado musicalmente, pero que tiene un hilo conductor que lo vertebra.

Más orgánico, más constante.

Y luego la temática es oscura, pero tiene algunos de los momentos más alegres de Belako.

Se puede decir que hay luz, ¿no? En el Render hablamos un poco de las violencias tanto explícitas como implícitas cómo sociedad, pero en este hay más lugar para la esperanza.

A nivel instrumental, ¿tú te has visto más exigido? Hay temas como “AKLR” o “All Nerve” que tienen una batería muy protagonista.

Ahí se tiene que ver un poco esa mejora técnica. Tanto Lore como yo, hablando de la base rítmica, porque desde un comienzo es una de las cosas características de Belako. Sin ser totalmente post-punk, que había canciones que sí eran de libro, la gente se quedó con la etiqueta porque era el bajo y la batería en tu cara. Con el tiempo, tanto los ritmos como los bajos, y también las letras, las melodías de voz, las guitarras, todo eso ha ido mejorando. De las baterías puedo decir que aunque no son complejas, incluso son más simples que en anteriores trabajos, tienen su enjundia. Hemos intentado simplificar de algún modo las canciones, que sean un poco más pegadizas o coreables, pero a la vez darle algunas vueltas a la estructura y despistar en otros sentidos. Estar en un tema punk y entran el bajo y la batería que no te los esperas, o medios tiempos, cambios de ritmo…

Como en “The Craft”, por ejemplo.

Exacto. Ese tema son dos minutos y medio,o lo que sea, y han pasado un montón de cosas locas. Buscamos  un poco la sorpresa, sin que tampoco sea infumable. Con Render Me Numb sí nos pudo pasar, es un disco para escuchar de principio a fin, con sus puentes, sus transiciones, sus historias… Estamos planteando un disco para escuchar así en un momento en el que para nada se hacen así las cosas. Lo que hemos hecho en Plastic Drama ha sido diez temas, algunos cortos, de 2 minutos (cosa que para nosotras era impensable), y no va a haber transiciones, ni puentes, ni nada. Treinta y cinco minutos, es nuestro disco más corto. Nos teníamos que quitar el miedo de hacer eso, porque siempre era como: “ya que saco un disco, pues que sea larguísimo”. Pero los tiempos de escuchar música han cambiado y esto es un poco más acorde a cómo la gente escucha la música ahora, incluidas nosotras mismas. Ahí está el Render, para quien quiera escuchar una paja mental un poco conceptual de principio a fin. Pero ahora estamos en otra película, y era hacer algo masticable pero que tuviese su punto de complejidad y de sorpresa. Tampoco nos íbamos a poner a hacer algo facilón o intentando ser mainstream. Siempre va a haber lugar para la experimentación, a probar cosas y a arriesgar.

«Los tiempos de escuchar música han cambiado y Plastic Drama es un poco más acorde a cómo la gente escucha la música ahora, incluidas nosotras mismas»

¿“All Nerve” viene por el disco de The Breeders? Que no lo he visto en ningún lado.

Sí, la verdad es que sí. El título es cosa de Cris; nos flipan las Breeders así que cuando nos lo dijo, así se quedó.

Cuando empezasteis a tocar lo que más se llevaba era el garage, y vosotras ibais un poco contracorriente. Pero, últimamente y aunque no os guste inscribiros a ninguna etiqueta, parece que hay un cierto revival de post-punk, o sencillamente punk, con bandas como Priests, Fontaines D.C. o incluso IDLES, que además incorporan algunas reivindicaciones a su discurso. ¿Las veis cercanas a vosotras?

Es un reflejo de que la música son ciclos. Cada X tiempo ves que vuelven grupos de este estilo, o de otros, o se generan unos movimientos, pues ya ves que no son uno o dos. E incluso algunos se están haciendo muy grandes, lo que quiere decir que hay una demanda de la gente por estas cosas. El rock es una cosa un poco así, que viene y va. Le puede pasar al post-punk como al funky o al garage, que son estilos que aunque no sean tan fuertes ahora, acaban encontrando su lugar, porque son difíciles de matar, por suerte. Que esto siga siendo así, espero, y me encanta que haya algunos que sean reivindicativos y que no todo el mundo esté hablando de la ex-novia, o el ex-novio o lo que pasó en tal fiesta, y que haya también un poquito de contenido. Pero dicho eso, no nos vemos dentro de nada. Nos cuesta meternos dentro de cualquier saco o cualquier movimiento. Por supuesto encuentras formas de resumirlo: lo que hablamos antes del post punk, o si me preguntan en una entrevista en inglés les digo que somos una banda de rock.

Y en España, ¿hay alguna banda con la que sí que os sintáis más relacionados? Pienso por ejemplo en gente como Vulk…

Es que me has quitado de la boca a Vulk. [Risas]. Ya no es un rollo de estilos. No sé si podremos encontrar a alguien que diga que suenan como Belako, o trabajan como Belako. Es una cosa de actitudes: Vulk sí te diría que es un grupo que les han catalogado de post-punk (también han tenido una parte de eso), pero luego ves a Vulk en el escenario y son fuego puro, que también tiene sus momentos tranquilos… Desde luego, nada que ver con los padres del indie español. En su día yo entraba en todas las entrevistas y decía “No somos un grupo indie, el indie nosequé”, y me cagaba en todo. Ahora estoy en un punto más maduro, y una frase con la que quiero acabar, que siempre decimos, es que somos demasiado metaleras para los poperos y demasiado poperas para los metaleros. Demasiado ruido para el indie y demasiado indie para el ruido. No nos sentimos a gusto en ningún sitio, y esa falta de  un lugar o un estilo es donde nos encontramos felices y por lo que se nos recuerde: Belako eran un grupo que estaban de la puta olla y que hacían lo que les venía en el momento.

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