DMA's

DMA’s –
THE GLOW

DMA's regresan con un nuevo álbum de estudio, el tercero, en el que continúan la exploración musical iniciada en el trabajo anterior. Consiguen deshacerse de los tics gallagherianos y sorprenden con la incursión en estilos tan alejados de su propuesta originaria como el dance-pop. Libres de todo prejuicio, los australianos han firmado un álbum ecléctico con el que contentarnos durante una buena temporada.

Lo anunciaron hace dos años sin declaraciones explícitas, dejando que hablase su música. En For Now, los australianos DMA’s ya presentaron un trabajo en el que mostraban visos de cambio. Comenzaban a dejar atrás la impronta gallagheriana que los puso en el mapa y que, si bien era un aspecto muy celebrado por muchos, estaba claro que no era la mejor característica a la que aferrarse si su intención era hacerse un nombre propio, al margen de la alargada estela de Oasis. Sin perder de vista el jangle-pop de su álbum debut, en esta segunda entrega exploraron terrenos sintéticos y bailables, mostraban un interés por explorar nuevas posibilidades creativas y, lo más importante, empezaron a trabajar en un estilo propio que no quedó del todo definido, pero al que sin duda aspiraban.

Esa determinación les trajo varias alegrías. Entre ellas, la grabación del MTV Unplugged Live que lanzaron a mediados de 2019 y en la que reformularon una “Do I Need You Now?” espléndida, violín folk incluido, estirándola más allá de los ocho minutos. Además de interpretar una versión delicadísima y parsimoniosa de “In The Moment” que pone los pelos de punta. Meses después tendrían la oportunidad de acompañar a Liam Gallagher en la gira que realizó a finales de año por Reino Unido presentando su entonces recién estrenado Why Me? Why Not.

Fotografía: Promo

Con paso firme hacia nuevos territorios sonoros

Con THE GLOW, su tercer álbum de estudio, DMA’s ponen su universo musical originario patas arriba. No solo se olvidan del jangle, sino que casi han arrinconado las guitarras de esta nueva producción en la que, según qué ocasiones, parecen una banda completamente distinta.

Con THE GLOW, su tercer álbum de estudio, los de Sídney ponen su universo musical originario patas arriba. No solo se olvidan del jangle, sino que casi han arrinconado las guitarras de esta nueva producción en la que, según qué ocasiones, parecen una banda completamente distinta. Las novedades de For Now son aquí la base a partir de la cual seguir ampliando un horizonte estilístico que sorprende de muchas formas: por la exploración radical de nuevos géneros, el trabajo con nuevos instrumentos, la sofisticación de los arreglos, su ambición musical y su eclecticismo. Gran parte de este cambio de estética tiene mucho que ver con el trabajo de producción que han confiado al británico Stuart David Price (Madonna, Kylie Minogue, Pet Shop Boys, The Killers), quien, sin duda, ha intervenido de forma decisiva en el resultado final.

Como ya habían hecho en el álbum precedente, abren el registro mirando al Madchester. En Never Beforeunen la propuesta de corte funky de Happy Mondays con la línea vocal lánguida más propia de los Stone Roses. Una apuesta que dominan a la perfección y con la que siempre consiguen un excelente resultado. Lo hicieron con “For Now” y “Break Me”, y aquí lo vuelven a replicar para introducirnos en esta nueva colección de canciones para situarnos y certificar que sí, que siguen siendo DMA’s a pesar de las múltiples facetas que van a desarrollar a lo largo de los próximos minutos.

The Glow, por su parte, es un tema guitarrero, con gancho, aunque peca de excesivamente convencional. Suena a canción mil veces escuchada con anterioridad. La  enésima canción pop-rock de la primera década de los 2000 que bien podrían haber firmado los Jonas Brothers. Silvercomienza más íntima, con un rasgueo de dos guitarras que recupera la fórmula estándar aplicada a las composiciones de Hills End, y que pronto tornará hacia una pista fundamentalmente rítmica, impulsada por una batería contundente de matiz épico que acapara la mayor parte de la atención. La emotividad que desprende la línea vocal de Tommy O’Dell se ve reforzada por un cuarteto de cuerdas que pasa desapercibido y que es una de las novedades en este nuevo capítulo de su trayectoria discográfica. 

Las guitarras pierden protagonismo

Las novedades de For Now son aquí la base a partir de la cual seguir ampliando un horizonte estilístico que sorprende de muchas formas: por la exploración radical de nuevos géneros, el trabajo con nuevos instrumentos, la sofisticación de los arreglos, su ambición musical y su eclecticismo.

Aunque la evolución más desconcertante llega con Life Is a Game of Changing, donde entran de forma inesperada al dance-pop. Ya dieron algún aviso con “The End”, incluida en su disco anterior. Éramos conscientes de que la tendencia a la música de club estaba latente, se percibía en varias canciones de For Now y había otras pistas como la versión del superéxito “Believe”, de Cher, que el grupo interpretó en el programa de radio australiano Triple J. Pero nunca imaginamos que la apuesta pudiera llegar a ser tan decidida. Hacen un buen trabajo de voces, resuelven bien las dinámicas, las variaciones atmosféricas del sintetizador, y han sabido encontrar un gancho melódico que lanza la composición a un clímax del que no abusan, saliendo airosos del experimento. En definitiva, la combinación que ha estado buscando un obstinado Noel Gallagher, sin éxito, en sus último EPs.

Siguiendo el orden del tracklist nos encontramos a continuación conCriminal,  en la que apuestan por un acompañamiento de piano. Ya habían incorporado este instrumento previamente en “Health”, aunque su presencia era bastante modesta. Sin embargo, ahora le dan una relevancia mayor en aras de buscar una progresión de acordes diferente a fin de llevar las composicones por otros caminos diferentes a los habituales que transitan con la composición a guitarra. Un corte que suena a DMA’s versionando a Taylor Swift, consiguiendo un resultado tan meloso como seductor. 

Strangerses una de las piezas más interesantes del LP. Un punteo de guitarra con un fuerte matiz orientalizante sobre un ritmo ágil de batería nos conducen hasta un estribillo que sin ser memorable tiene la cualidad de retener la atención por la potencia de su riff y el clamor vocal del cantante. Más de tres minutos y medio que pasan sin apenas darnos cuenta.

El piano vuelve a ser el instrumento principal de la composición en Learning Alive. Lenta, de carácter melancólico y esperanzador, en ella trabajan un crescendo que termina antes de lo que nos gustaría. Se trata del corte más introspectivo del registro, motivo por el que, aquí sí, podemos escuchar de forma nítida el cuarteto de cuerdas que ahogaban en “Silver” para reforzar su dramatismo. Asimismo, Tommy O’Dell  hace patente, una vez más, la idoneidad de su voz para las baladas. Lo ha demostrado en cada disco. Y lo que en principio parecía un hándicap por su timbre y dejes melódicos similares a los de Liam Gallagher, ha terminado convirtiéndose en una de las grandes bazas del trío. 

Incursiones en algunos estilos convencionales

DMA’s muestran fuerza e inspiración en un disco donde abundan las buenas ideas, y aunque varias de ellas se sustenten en el más absoluto convencionalismo, nos dejan con ganas de escuchar el próximo movimiento de un grupo que promete diferentes sensaciones con cada canción.

Con Hello Girlfriendtransitan terrenos power-pop con los que traen de vuelta ese convencionalismo al que nos referíamos cuando nos ocupábamos de “The Glow”, la segunda canción del álbum. Si bien al principio se muestra resultona, no tarda en volverse repetitiva al estirarla más allá de lo conveniente, forzando su simpleza. Imprescindible solo durante las primeras escuchas. Un punteo cristalino que precede a una guitarra acústica serán los elementos sonoros encargados de introducirnos en Appointment, donde vuelven a recurrir a un piano sencillo que aporta una nota de color entre los muros de sonido provocados por unos sintetizadores dispuestos a un volumen tan alto que tapan cualquier matiz, incluso a la guitarra acústica, de la que solo se escucha el rasgueo de las cuerdas.  

DMA’s nos mostrarán su faceta más roquera en Round & Around. Un corte de aire más festivo y guitarrero que como “Hello Girlfriend” se dilata más allá de lo recomendable y en el que el alto volumen al que aludíamos previamente elimina cualquier golpe de efecto en el estribillo, como su carácter hace suponer. Han limado cualquier dinámica posible en la mezcla, motivo por el cual la canción no experimenta un cambio significativo entre sus partes, diluyendo la euforia de un pasaje que se intuye feroz en directo.

Y así llegamos a Cobracaine, la última canción del álbum. Con unos primeros compases electrizantes, oscuros y misteriosos, poco a poco, de manera progresiva, terminará convertida en una nueva incursión en el dance-pop, vocoder incluido, en la que narran el viaje truncado de unos estudiantes de secundaria que se dejan la vida en la carretera. La temática supone un fuerte contraste frente a su carácter bailable, lo que nos deja cierta sensación de desconcierto. No obstante, consiguen una gran canción con la que cerrar el disco.

DMA’s regresan dos años después desde su anterior álbum de estudio con nuevos ases bajo esa gorra que cada vez es más representativa. En The Glow han mantenido intacto su interés exploratorio a otros géneros y recursos, su intención de ir más allá de lo que saben hacer y han dejado atrás el sello Oasis que habían hecho propio. E, incluso, se atreven a abrazar el dance-pop sin titubeos, aún a costa de lo que ese movimiento puede suponer para su base de fans más apegada a las guitarras. Regresan con fuerza e inspiración con un disco en el que abundan las buenas ideas, y aunque varias de ellas se sustenten en el más absoluto convencionalismo, nos dejan con ganas de escuchar el próximo movimiento de un grupo que promete diferentes sensaciones con cada canción.

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