Declan McKenna

Declan McKenna –
Zeros

Hacía tiempo que no veíamos una figura como la de Declan McKenna en el Reino Unido, recuperando el pop-rock de guitarras con aires de estadio y los excesos propios del glam setentero para construir un trabajo como Zeros (2020), lleno de himnos juveniles y una personalidad que en ningún momento tiene miedo a desbordarse.

No creo que nadie se asuste o se sorprenda si digo que el país anglosajón no está en su mejor momento musical. Desde hace años, los artistas que sobreviven al intendo de hype propiciado por la propia prensa nacional se pueden contar con los dedos de una mano y, aunque si escarbas e investigas un poco puedes encontrar proyectos interesantes y de calidad, no deja de ser cierto que el Reino Unido lleva años intentando sacar su siguiente gran bombazo, sus nuevos Arctic Monkeys, sin mucho éxito. Pero aunque conseguir un boom así se torna cada vez más complicado, tampoco está todo perdido. Aún hay artistas con potencial, como el joven Declan McKenna, quien con Zeros (2020) confirma que lo suyo va muy en serio.

Aún hay esperanza en las islas británicas

Declan McKenna se las ha apañado para engrasar un trabajo que, construyendo su base a partir de muchos guiños, referencias y elementos del pasado, no deja de sonar moderno y, sobre todo, divertido.

Como decía, con Declan McKenna no estamos hablando del siguiente gran bombazo, probablemente porque la escena actual ya no está en el mismo momento que hace quince años y porque los artistas que apelan a la música más enfocada en las guitarras no gozan de la popularidad de antaño (el revival de principios de siglo se ha desgastado).

A pesar de ello, con Zeros McKenna se las ha apañado para engrasar un trabajo que, construyendo su base a partir de muchos guiños, referencias y elementos del pasado, no deja de sonar moderno y, sobre todo, divertido. Mirando de reojo al Bowie de los setenta en su etapa más glam, bebiendo mucho de la herencia del sonido británico tanto de décadas pasadas como de los últimos años y aportando su propia personalidad e ideas, Declan consigue un híbrido entre la música de The Lemon Twigs y Foster the People donde parece encontrarse totalmente cómodo, perfilando lo ofrecido en su debut.

El disco ha sido cocinado a fuego lento, trabajando mucho las canciones hasta conseguir algo consistente y con sentido, teniendo versiones totalmente distintas de una misma pieza. Para Declan, trabajar en un estudio ha sido una experiencia totalmente positiva que le ha permitido experimentar hasta encontrar algo que le convenciese, a pesar de que por el camino a veces no supiese muy bien qué estaba haciendo. Algo curioso tras escuchar el resultado final, que parece totalmente hecho a conciencia.

Fotografía: Promo

Celebremos la condena de la juventud

Mirando de reojo al Bowie de los setenta en su etapa más glam, bebiendo mucho de la herencia del sonido británico tanto de décadas pasadas como de los últimos años y aportando su propia personalidad e ideas, Declan consigue un híbrido entre la música de The Lemon Twigs y Foster the People.

Zeros se centra en las relaciones humanas, en lo torpes que somos comunicándonos y en los malentendidos y desastres que nuestros malos hábitos provocan, en cómo nosotros somos los responsables de nuestra propia destrucción, y, como no podía ser menos viniendo de un chaval de apenas 21 años, de la juventud condenada por el mundo actual en el que vivimos.

Sus canciones se mueven en el sophisti-pop guitarrero lleno de excesos y coqueteos con sonidos neo-psicodélicos y space, sin perder nunca el carácter del pop británico y de himno de estadio, aunque sin llegar a saturar. Declan acoge el sonido barroco de grupos como Temples o Blossoms en canciones como “The Key to Life on Earth” o “Beautiful Faces” y lo eleva imprimiendo su fuerte personalidad, alcanzando el punto perfecto entre el atrevimiento que a estos parece faltarles y sin llegar a sonar impostado y excesivo como a veces lo hacen The 1975.

En “Daniel, You’re Still a Child” y en “Twice Your Size” tampoco tiene miedo a emular el sonido de Foster the People para construir otros dos himnos pop sustentados en unas guitarras hiper vitaminadas. Quizás sí hay momentos donde se percibe un exceso de producción y donde habría sido mejor optar por algo más íntimo, como en el caso de “Emily”, pero también es cierto que esos momentos son los menos y que baladas como “Be An Astronaut”, uno de los momentos más memorables del álbum, destacan por esa grandilocuencia tan típica de Bowie o Elton John.

Llevando el glam y el revival indie a su propio terreno

Las canciones de Zeros se mueven en el sophisti-pop guitarrero lleno de excesos y coqueteos con sonidos neo-psicodélicos y space, sin perder nunca el carácter del pop británico y de himno de estadio, aunque sin llegar a saturar.

Puede que la recta final también se desinfle un poco respecto a una primera mitad muy sólida, pero aún podemos encontrar cosas interesantes como ese coqueteo con el disco de “Rapture” o el buen cierre que supone “Eventually, Darling”, una canción sobre el abandono desde la perspectiva de la persona que se va en lugar de a la que dejan.

Cabe preguntarse qué recepción habría tenido un disco como Zeros hace diez años, cuando el pop de guitarras todavía no estaba tan agotado y cuando todavía se hacía caso a artistas como Jake Bugg e incluso se los pintaba como el nuevo Dylan. De cualquier manera, si bien Declan McKenna tiene potencial para llevar más allá y perfeccionar su sonido, con este álbum consigue colocarse como una de las figuras británicas a tener en cuenta, olvidarse por un momento de la insistencia de la NME con los productos patrios a medio cocer y prestar atención a alguien que, por fin, parece volver a tener mucho que decir desde la música de guitarras.

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