Osees

OSees –
Protean Threat

John Dwyer nuestro que estás en el cielo, santificado sean todos los nombres de tu banda, venga a nosotros tu fuzz; hágase tu doble batería así en la Tierra como en el cielo, danos hoy nuestro disco de cada año. Perdona nuestras dudas como también nosotros perdonamos tu 12” Synth. No nos dejes caer en el prog y líbranos del mal. Amén.

Algo proteico es, según la definición de la RAE, “algo que cambia de formas o de ideas”. Un adjetivo que, aplicado a la banda capitaneada por John Peter Dwyer, viene que ni pintado. Siembre cambiante en cuanto a su formación, su nombre y sus caminos sonoros, los ahora conocidos como Osees (anteriormente conocidos como Oh Sees, y antes como Thee Oh Sees, y antes como The Oh Sees, y antes como OCS) son desde luego una amenaza polimorfa y mutante para todos los cánones establecidos del rock.

¿Veintitrés? discos de estudio tiene ya Dwyer en su titánica espalda. Pese a que concretamente sus tres últimos trabajos han sido sendas frikadas (a saber: el single 12” electrónico de Osees, el homenaje a Yonkers con Damaged Bug y el supergrupo Bent Arcana), uno ni se plantea que las expectativas puedan estar bajas ante el que es, sin ningún pudor lo digo, uno de los grupos más grandes del rock de los últimos quince años.

Amuletos de himno punk para tus oídos y tu corazón

El mayor acierto de este Protean Threat sale de mezclar la urgencia punk de cuando aún tenían el Thee en el nombre con la densidad ganada desde A Weird Exits.

Olvidando esos tres álbumes menores y para ponernos en situación con respecto a la última situación de los “Ousis”, la banda estaba ya plenamente cómoda en su nueva faceta de amigos del rock progresivo plagado de sintes y con canciones considerablemente más largas que en sus previas etapas, de naturaleza más garajera. La psicodelia ha seguido ahí en todo el momento, pero la alucinación se había vuelto un poco turbia y el miedo a un mal viaje iba creciendo con cada disco de portada dragón-y-mazmorriana.

Es por eso que este disco se siente como un alivio y un cambio de rumbo a la vez. El mayor acierto de este Protean Threat sale de mezclar la urgencia punk de cuando aún tenían el Thee en el nombre con la densidad ganada desde A Weird Exits. Un apretón de manos necesario, que reconcilia a los fans del sonido original de la banda con los melenudos con chaleco que probablemente se habían ido uniendo al credo de JPD en la última etapa.

Fotografía: John Dwyer

Un refuerzo rápido entre píldoras de proteínas y bebidas de sudor reciclado

Protean Threat reconcilia a los fans del sonido original de la banda con los melenudos con chaleco que probablemente se habían ido uniendo al credo de John Peter Dwyer en la última etapa.

Con “Scramble Suit II” da arranque el disco, pero es el single “Dreary Nonsense” el que de verdad redacta el manual de instrucciones para este álbum que es a la vez punto de inflexión. Minuto y medio de perfecto apabullamiento sónico que da pie a una serie de golpes demencialmente rápidos y precisos. Como “Red Study”, de la que Medalla dijeron es una reinterpretación de “The Inmigrant Song” (ellos saben más de esto que yo, así que dejo escrito su apunte). O “Terminal Jape”, que puede ser la guinda más picante de este pastel azul eléctrico.

Capeado un poco el temporal, “Wing Run” es un tutorial de dos minutos sobre cómo se construyen instrumentalmente las canciones de Osees en esta nueva era: riffs cuasi-electrónicos sobrevolando por encima de una percusión doble y martilleante y un bajo zigzagueante que mantiene todo en su sitio.

Puestos a hablar de los miembros de la banda más allá de la omnipresencia de Dwyer, Rincón y Quattrone, además de tener los apellidos perfectos para ser los secuaces del jefe mafioso, ejercen como tales, poniendo los cimientos rítmicos sobre los que se asienta toda la estructura. Hellman por su parte brilla al bajo y cobra un protagonismo que se había visto ensombrecido durante los discos más prog-friendly en temas desbordantes de groove como “Upbeat Ritual” o “Said the Shovel”.

Una batería para vuestro núcleo

El alcalde de San Francisco, como le bautizó una vez Ty Segall, ha puesto sus canciones a dieta paleolítica desde el pasado leviatán de hora y veinte que era Face Stabber (2019), y ahora no pasa ninguna de los cinco minutos.

Mizmuth”, aunque se apaga a los dos minutos de duración (o precisamente por eso), parece caída del Help (2009) o algún disco de aquella época, mientras que, con un toque oriental, “Gong of Catastrophe” innova a la vez que baja la histeria dominante. Y si hablamos de contendientes al mejor tema de este disco, no nos podemos olvidar del “I’m coming up-up-up-up-up-up” de “Canopnr ’74”, que termina de apuntalar la sensación de estar sumergidos en un videojuego de arcade diseñado por, bueno, un loco que pone a sus canciones nombres como “Canopnr ’74”.

En definitiva, este Protean Threat es un álbum menos heavy que Orc (2017) y posteriores, aunque tanto o más ruidoso. Si aquel disco ofrecía un acercamiento a la psicodelia por la vía de la pesadez y anticipaba el giro al prog del siguiente par de discos, este Protean Threat es su respuesta desde el garage-punk. En ese sentido no se puede evitar notarle un regusto nostálgico al álbum, de cuando sus canciones rara vez pasaban rondaban los dos minutos de duración. El alcalde de San Francisco, como le bautizó una vez Ty Segall, ha puesto sus canciones a dieta paleolítica desde el pasado leviatán de hora y veinte que era Face Stabber (2019), y ahora no pasa ninguna de los cinco minutos. Todas estas razones se combinan para un resultado fantástico: el de un disco bastante más fácil de digerir para el oyente que sus últimos trabajos, sea este veterano de las guerras sónicas de los Osees o un desafortunado novato.

“PERMANECED VIGILANTES Y UNIDOS CON AQUELLOS QUE NO TIENEN LOS MISMOS PRIVILEGIOS QUE VOSOTROS.
EXIGID RESPETO Y UNA VIDA PACÍFICA PARA TODOS […]
SED FUERTES.
SED HUMANOS.
SED AMOR.”

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