Jehnny Beth

Jehnny Beth –
TO LOVE IS TO LIVE

En TO LOVE IS TO LIVE los polos opuestos están en constante relación, logrando un sonido ecléctico que quizás en algunos momentos se pasa de revoluciones y pierde algo de coherencia, pero que no desmerece el resultado final.

Cuatro años después de que Savages publicaran su último álbum de estudio hasta la fecha llega TO LOVE IS TO LIVE, el primer trabajo en solitario de Camille Berthomier, más conocida como Jehnny Beth, cantante principal del grupo británico de post-punk.

Una lírica prodigiosa y constantes cambios de registro

Si por algo destaca este álbum es por su faceta lírica, llena de metáforas y versos tan directos y concisos como representativos de la particular visión sobre el mundo que tiene Jehnny Beth.

Una cosa queda clara cuando escuchas “I Am”, la primera canción del álbum, y es que estamos ante algo completamente nuevo, que no tiene nada que ver con los discos previos de Savages y su inevitable comparación con ese sonido post-punk de bandas como Siouxie and the Banshees, sino que se constituye como algo puramente personal e íntimo, emanado de las entrañas de la artista nacida en Poitiers y cuyas primeras líneas, en consonancia total con la artística portada del álbum, demuestran: “I am naked all the time / I am burning inside”.

Fotografía: Andreas Neumann

Dicotomía y polarización

Jehnny Beth se coloca en una posición marginal con respecto a los propios estigmas de la sociedad, los cuales cuestiona a lo largo de sus canciones, permitiéndose tocar un gran abanico de temas y ofreciendo su particular visión sobre los mismos.

Y es que si por algo destaca este álbum es por su faceta lírica, llena de metáforas y versos tan directos y concisos como representativos de la particular visión sobre el mundo que tiene la cantautora francesa. A priori, podríamos pensar que es un álbum centrado en deconstruir los roles de género y, si bien esta premisa es cierta, las cuestiones generales que plantea van mucho más allá. La particularidad que tiene TO LOVE IS TO LIVE respecto al resto de álbumes de características similares es que Jehnny Beth se coloca en una posición marginal con respecto a los propios estigmas de la sociedad, los cuales cuestiona a lo largo de sus canciones, permitiéndose tocar un gran abanico de temas y ofreciendo su particular visión sobre los mismos. Entre estos temas destacan el placer del pecado, la corruptibilidad humana o la naturaleza del amor libre. Para representarlos, Jehnny alude a espacios que determinan nuestro comportamiento, nuestra personalidad y nuestra forma de relacionarnos con los demás de una forma elegante y metafórica.

En “Innocence”, por ejemplo, reflexiona sobre la capacidad que tiene la ciudad para corrompernos, funcionando como un espacio que deteriora nuestro altruismo en pos de alimentar nuestro yo más individualista, amparándose en justificaciones estúpidas para no alterar nuestra buena conciencia. Todo ello se cuestiona en frases como “Does living in the city mean / Your heart turns dark and small?” o “Ah, some beggars beg in every language / Man fear death in every language”.

La dicotomía y la polarización de conceptos son una constante a lo largo de las once canciones que componen TO LOVE IS TO LIVE. Así como demoniza la ciudad, en la balada minimalista “French Countryside” alude a lo rural como un espacio que fomenta las relaciones más libres y naturales, como un lugar sagrado en el que amor y empatía permanecen incorruptibles a la vez que realiza un nostálgico viaje a sus raíces: “On my way out of this aeroplane / I will ask you to take me back to that place by the river where / we can be ourselves”; “Oh, I will open my hands to catch the raindrops / If I ever see the French countryside again”.

Una amplia gama de emociones

El placer del pecado, la corruptibilidad humana o la naturaleza del amor libre son algunos de los temas que trata Beth. Para representarlos, la artista alude a espacios que determinan nuestro comportamiento, nuestra personalidad y nuestra forma de relacionarnos con los demás.

The Rooms” es quizás la otra gran balada del disco. En ella, sin salirse del guión, Beth alude a un espacio tan íntimo como personal para deconstruir la dicotomía del amor moderno, en el que la barrera de lo que es considerado masculino y femenino es disuelta con un claro factor normalizador de libertad sexual y subversión de los roles de género.

Metiéndonos ya en materia que tenga que ver con el estilo del álbum y la producción, otra de sus grandes virtudes es la facilidad que tiene Jehnny Beth para conmover y transmitir esta amplia gama de emociones con cambios constantes de registro. Esto no es nada nuevo, ya lo habíamos visto con Savages, pero nunca a estos niveles de experimentación. Entre sintetizadores sombríos y atmosféricos (propios de la darkwave de los ochenta) entremezclados con ritmos frenéticos (algo cargantes en algunos momentos), la voz de Jehnny Beth se muestra extremadamente violenta y agresiva en temas como “Innocence” y, sobre todo, “How Could You” y “I Am the Man”. Aquí, mediante opresivos sonidos industriales que recuerdan a Nine Inch Nails e incluso al último disco de Daughters, básicamente carga contra el estereotipo masculino de macho alfa y también lo ridiculiza (no hay más que ver el videoclip de esta última canción, en el que también es interesante observar las sórdidas calles de ciudad en las que se desarrolla la escena).

En canciones más luminosas y baladescas como “French Countryside”, Beth nos sorprende con una voz íntima y personal que pone la piel de gallina. Justo después aparece “Human” o, lo que es lo mismo, el estallido final, una bomba de relojería de seis minutos que cierra el ciclo recalcando nuevamente ese “I am naked all the time / I am burning inside”.

TO LOVE IS TO LIVE es un disco en el que, como decíamos, los polos opuestos están en constante relación, logrando un sonido ecléctico que quizás en algunos momentos se pasa de revoluciones y pierde algo de coherencia, pero que no desmerece el resultado final. Una prodigiosa lírica y unos constantes y acertados cambios de registro vocal hacen del debut de Jehnny Beth un trabajo notable.

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