IDLES

IDLES –
Ultra Mono

IDLES ponen punto y final a una etapa con Ultra Mono, un tercer trabajo de estudio en el que la banda de Bristol se deshace de cualquier parafernalia y se muestran más directos y confiados que nunca. Quizá no sea su trabajo más redondo, pero sí es el que los deja en la posición perfecta para continuar por donde les dé la gana.

Parece que cuantas mejores intenciones tiene un grupo, más lo tienen que demostrar, más allá deben ir con sus ideas y mayor profundidad, ejemplo y enseñanza le deben a su público. IDLES han sido, desde su debut, una banda abiertamente política. Tampoco es que se hayan mojado nunca demasiado (su música no da mucho pie a ello ni lo requiere), pero con Ultra Mono (2020) el público parece haberse cansado de la fórmula que tan bien les había funcionado hasta ahora.

¿Ser más simple y más directo equivale a ser peor?

Ultra Mono es el trabajo más sencillo de IDLES, el más directo, el que más intenta apelar al corazón y abrirse camino a codazos si hace falta.

Me resulta extraño el cambio de opinión general respecto a este disco antes y después de su publicación, como la noche y el día. Los adelantos vaticinaban la gran obra de IDLES y cuando se lanza resulta que es poco más o menos que un desastre a pesar de que el conjunto tampoco dista mucho de lo que la banda había adelantado.

Entiendo que ese es precisamente una parte del problema. Ultra Mono es el trabajo más sencillo de IDLES, el más directo, el que más intenta apelar al corazón y abrirse camino a codazos si hace falta. Algo que también tiene su mérito. Para hacer algo así (deshacerse de overdubs, capas de sonido, salidas de tangente y otros menesteres con los que mantener enganchado al oyente más exigente), se necesita un componente muy alto de seguridad en uno mismo. Eso es algo que en este disco sobresale por todos lados, y se nota. Todos los miembros de la banda se sienten especialmente cómodos en este trabajo: Talbot no tiene miedo de rellenar letras con onomatopeyas y simplificar el discurso al máximo, Jon Beavis se siente lo suficientemente cómodo como para reducir los elementos de la batería y en cambio destacar cada uno de ellos como si fuera una bomba, mientras que al resto no les parece mal ir con un riff a saco durante toda una canción.

Y lo cierto es que la parte que más juega a favor de este disco es que es el más fácil de digerir y, por ende, de disfrutar para aquellos que todavía no consideren una osadía que una banda se permita darse el lujo de divertirse por encima de intentar sobrepasar sus límites. Tanto Brutalism (2017) como Joy as an Act of Resistance. (2018), si bien eran obras más complejas y originales, podían tener algún momento que se atragantaba un poco en alguna ocasión. Aquí eso no ocurre porque todos los temas son un aquí te pillo aquí te mato, salvo “A Hymn”, que es el único momento en que echan el freno y ofrecen una cara algo distinta (muy interesante cómo mantiene la tensión, por cierto), aunque tampoco se acerca a los temas más alocados de sus anteriores discos como “Colossus” o “Rottweiler”.

Fotografía: Tom Ham

Agotando la fórmula

Ultra Mono es una celebración, es IDLES conduciendo por una autopista a 180 km/h sin miedo a estrellarse porque saben que tienen el control total de su vehículo. Pero no deja de ser la misma autopista por la que ya han conducido muchas veces.

El problema es que incluso la fórmula más efectiva a priori acaba resultando, como mínimo, predecible. En su anterior álbum canciones como “Danny Nedelko” alcanzaban semejantes cotas de temazo que te hacían desear algún corte más del mismo estilo, algo de lo que el grupo parece consciente, porque aquí han explotado la fórmula hasta empacharnos. Casi todas las canciones se resumen en un riff potente y una estrofa que se apresura en llegar a un estribillo breve de los de dejarte la voz en un concierto. A veces funciona espectacularmente bien (“Model Village”) y en otras ocasiones se queda un poco a medias (“Kill Them With Kindness”).

La excusa es comprensible: IDLES cerrando una etapa, masterizando por completo el sonido que les ha llevado hasta donde están, dando el broche de oro a una trilogía de álbumes que, a pesar de todo, sigue siendo inalcanzable para muchas bandas y más aun en la escena en la que se mueven ellos (no voy a entrar en si son post-punk o no porque no quiero que nadie me eche a los leones). Ultra Mono es una celebración, es IDLES conduciendo por una autopista a 180 km/h sin miedo a estrellarse porque saben que tienen el control total de su vehículo. Pero no deja de ser la misma autopista por la que ya han conducido muchas veces.

Eslóganes repetitivos, pero todavía necesarios

IDLES son un grupo con un mensaje que apela a la unión y al amor, centrándose en esta ocasión también en la libertad, el respeto y los derechos del individuo. Y sí, quizás sean los mismos eslóganes que el punk lleva lanzando durante décadas, pero si siguen necesitando repetirse por algo será.

Entrando en la polémica de las letras, IDLES son una banda que cada vez crea más sentimientos encontrados. No tanto por la simpleza, porque creo que es algo que encaja con el tipo de banda que son y tampoco le deben a nadie un discurso político. “Wow, la guerra es mala, qué profundo” dicen algunos comentarios en tono de burla, pero el asunto es que, por obvio que sea, parece que aún hay mucha gente que no lo tiene muy claro. Y en ese sentido creo que “War” es un tema muy efectivo, que suena como un cañonazo y que consigue inspirar verdadero terror.

Creo que la problemática viene más por la cantidad de berenjenales en los que se meten, tanto en temas de racismo (“Grounds”) como feminismo (“Ne Touche Pas Moi”, aunque aquí hacen bien en incluir a Jehnnny Beth de Savages). Por un lado es posible que a veces se excedan y que podrían incidir más en otros temas que a lo mejor les tocan más de cerca, pero tampoco siento que la banda pretenda entrometerse o estigmatizar nada. IDLES son ante todo un grupo con un mensaje que apela a la unión y al amor, centrándose en esta ocasión también en la libertad, el respeto y los derechos del individuo. Y sí, quizás sean los mismos eslóganes que el punk lleva lanzando durante décadas, pero si siguen necesitando repetirse por algo será.

Sin trampa ni cartón

Ultra Mono no es un trabajo redondo, pero mientras IDLES sigan mostrándose así de transparentes, vulnerables, enérgicos y divertidos a la vez que levantan ampollas a la población con valores más dañinos (y rancios), tampoco lo estarán haciendo tan mal.

De hecho, hay muchos otros temas que también se tratan en Ultra Mono, tales como la ansiedad generada por la desesperación de la situación actual (“Anxiety”), la deshumanización de la sociedad capitalista (“Carcinogenic”, una canción que, por cierto, mira sin complejos a los Parquet Courts), la clásica crítica a las clases altas (“Reigns”), a la masculinidad tóxica o su también típica llamada al amor propio y al sentimiento de comunidad (“The Lover”, “Danke”).

Lo que Talbot y compañía dejan muy claro en este trabajo es que ellos son lo que son, que no están dispuestos a cambiar por nadie y que cuanto más se tiren encima de ellos, con más persistencia van a lanzar su mensaje y van a responder, tal y como hacen en “Mr. Motivator”. Ultra Mono no es un trabajo redondo, ni IDLES son una banda exenta de crítica, pero mientras sigan mostrándose así de transparentes, vulnerables, enérgicos y divertidos mientras siguen levantando ampollas a la población con valores más dañinos (y rancios), tampoco lo estarán haciendo tan mal.

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