Fontaines D.C.

Fontaines D.C. –
A Hero’s Death

El cuarteto de Dublín consolida su sonido con un álbum que se postula como el reverso oscuro de su antecesor. La voz de Chatten adquiere más rigor, madurez y profundidad, mientras que las guitarras se lucen en los riffs y empantanan la grabación de feedback. Todo ello para construir una obra oscura y magnética, que gana con las sucesivas escuchas y que goza de una gran cohesión de principio a fin.

La vida nunca debería sentirse vacía, uno supone, y para que esto no sea así, tenemos a nuestra disposición una amplia gama de objetos con los que llenarla de alguna forma. No solo productos de última generación, también experiencias. Vivencias comunes para aplacar la amarga sensación de hastío que viene y va pero que parece ser siempre la misma, aunque tenga diferentes motivos. Con suerte, puedes formar un proyecto entre amigos y aspirar a ser una estrella del rock para salir de la monotonía o de la rutina a la que te condena este apresurado ciclo de producción y consumo. Y tal vez soñar con llenar salas de conciertos y publicar discos que se escuchen a uno y otro lado del Atlántico.

Esto mismo es lo que debieron pensar Grian Chatten, Carlos O’Connell, Conor Curley, Conor Deagan y Tom Coll un nublado día hace cuatro años en el British and Irish Modern Music Institute de Dublín. Inspirados por la poesía beat de Allen Ginsberg y Jack Kerouac, la cual precisamente hablaba de escapar de las redes de poder del capitalismo patentado por Estados Unidos, formaron una banda llamada The Fontaines a la que luego le añadieron las siglas “D. C.” que, en teoría, hacen honor a su lugar de procedencia: “Dublin City”. En mayo de 2017 lanzaron su primer single, que consistía en un atractivo y pegadizo corte de menos de tres minutos titulado “Liberty Belle”. Un par de años después, esta sería la canción escogida para presentar el que sería su debut, Dogrel, el cual irrumpió en las listas de mejores discos del año dentro y fuera de las fronteras de Reino Unido.

Riesgo e innovación en una Inglaterra de guitarras muy prolífica

Fontaines D.C. echan la vista atrás a los mejores grupos de la tradición post-punk, pero también hacia delante en busca de esa originalidad que les distinga de sus coetáneos en una época tan prolífica y con tan buena salud para la escena musical británica.

Ahora, tan solo quince meses después, lanzan su continuación, titulada A Hero’s Death, en la que exploran aún más los límites y las aristas de su sonido, echando la vista atrás a los mejores grupos de la tradición post-punk pero también hacia delante en busca de esa originalidad que les distinga de sus coetáneos en una época tan prolífica y con tan buena salud para la escena musical británica.

En este nuevo álbum hay de todo. A simple vista, parece que la energía, vitalidad y frescura que había en Dogrel se ha teñido de negro, gracias a un mayor protagonismo del bajo y a la creación de texturas sonoras a partir del teclado y la guitarra. Del mismo modo, la voz de Chatten se ha hecho más grave y vehemente. Sin llegar a la altura del vetusto y santo (o penitente) Ian Curtis, el rango vocal ha adquirido madurez y profundidad para imprimir una sensación de control absoluta. Sin olvidar tampoco la sección rítmica de Tom Coll, quien en un par de temas ejecuta compases decisivos.

Fotografía: Richard Dumas

‘El amor es lo principal’, aunque pocas veces aparezca

En este nuevo álbum hay de todo. A simple vista, parece que la energía, vitalidad y frescura que había en Dogrel se ha teñido de negro, gracias a un mayor protagonismo del bajo y a la creación de texturas sonoras a partir del teclado y la guitarra.

Nada más arrancar “I Don’t Belong nos sumergimos en el que va a ser el tono sombrío y nihilista del disco. Una especie de dark-folk cuya producción recuerda muchísimo a clásicos como el Daydream Nation de Sonic Youth. Esas ecualizaciones de guitarra tan de Thurston Moore se fusionan con una decadente y profunda voz de Chatten, que habla de la ausencia de lazos entre las personas. Justo lo contrario que “Big”, la canción con la que abrían Dogrel, la cual apostaba por la comunidad y la acción colectiva. De algún modo, podemos ver A Hero’s Death como el reverso oscuro de su antecesor.

La nocturnidad y pesimismo se confirman en el segundo corte, una de los mejores temas de esta nueva entrega: Love Is the Main Thing”, un tema que seguramente sea el que más gustará a Thom Yorke a juzgar por esos ritmos hipnóticos (¿de pasodoble?), esa voz completamente angustiada y devastada que repite como un títere y en tono irónico que “el amor es lo principal”. Si no fuera por la opiácea guitarra que desparrama acordes a modo de cortina armónica, el tema hubiera entrado perfectamente en el Closer (1980) de Joy Division. ¿Querías post-punk triste y aterciopelado? Aquí tienes dos tazas. 

Algo más movida y enérgica se presentaTelevised Mind”, donde las guitarras adquieren ese reverb que recuerda a modo de fogonazo a las partituras más psicodélicas de Johnny Marr. Además, la voz alcanza escalas más altas, y es inevitable acordarse de la que fuera la mano derecha del guitarrista en The Smiths, el británico de mirada pétrea, Morrissey. El ritmo brusco de batería y bajo, sin embargo, confiere a la pieza un aire más de rock alternativo de los primeros 2000. “A Lucid Dream” es otro de los momentos álgidos del disco, en el que beben de la que es una de sus bandas de referencia, sus compatriotas Girl Band. A pesar de que no sonar tan desequilibrada y enajenada como cualquier otra del repertorio de Girl Band, las texturas sonoras comienzan a hacer acto de presencia, como telón de fondo en medio de la catarsis. 

¿El mejor grupo de guitarras británico del momento?

Fontaines D. C. se erigen como los grandes (y jóvenes) narradores de la decadencia moral y emocional del Reino Unido después del Brexit y en mitad de la crisis del coronavirus.

Y entonces, parada para coger aire. “You Said” y “On Such a Spring” constituyen las dos grandes baladas del álbum. Una de los grandes aciertos es la cohesión que hay entre sus temas, manejando a la perfección los tiempos. Si el álbum empezaba a medio gas y luego creció hasta dar todo de sí, ahora volvemos a pasajes muy breves en duración, pero enormemente evocadores y preciosistas. Por ello, se recomienda escuchar de principio a fin para quedar satisfecho. Las partituras de guitarra de estas dos canciones quizás sean de las mejores en Inglaterra hoy en día por su sencillez y emotividad.

Con “A Hero’s Death” regresa la caña, y a pesar de que suene un poco pesado y repetitivo ese estribillo que dice aquello de “la vida no debería estar siempre vacía”, acaba convenciendo como single del disco, con un brillante videoclip interpretado por el actor Aidan Gillen. “Living in America” juega en otra liga. Su arranque, con ese rasgueo permanente y la voz alcanzando terrenos de lo más lúgubres, avanza hasta un muro de sonido construido por el feedback de guitarra que sin duda hace un guiño a la no-wave. Como si Michael Gira se hubiera adueñado unos minutos del cuerpo de Chatten, este viaje a las cavernas nos deja una aguda crítica contra la realidad estadounidense, tan agitada en los últimos meses.

Fontaines D. C. vuelven a dar un giro de 180 grados desprendiéndose de la oscuridad en “I Was Not Born”, en la que unos acordes abiertos nos abren paso hacia una luminosa melodía que recuerda a las percusiones machaconas de Maureen Tucker en The Velvet Underground. En “Sunny”, una canción cuya producción exquisita es capaz de reunir el hermetismo de unos Nirvana (ojo a ese bajo introductorio al más puro estilo “Something in the Way” y esa repetición constante del estribillo hacia el final como si se tratase del “All in all is al we are” de “All Apologies”) con unos coros y arreglos vocales en el estribillo que recuerdan a pioneros del indie rock británico como The Housemartins.

Para terminar, “No”, es tal vez la canción más pura y desmembrada de todo este nuevo repertorio, al son de unas guitarras limpias, despojadas de efectos y una voz contenida, suave y amable. Como al final de Dogrel, donde versionaron en acústico a The Pogues, en esta ocasión también apuestan por la desnudez y el intimismo para despedirse. En una época tan prolífica para el género, con bandas como IDLES, Protomartyr o Preoccupations, estos cuatro jóvenes de Dublin entregan un álbum redondo que sirve de lanzadera hacia su mejor álbum, que todavía está por llegar.

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