Sports Team

Sports Team –
Deep Down Happy

El sexteto formado en Cambridge (abro melón: ¿hace falta tanta gente en un grupo?) deja que desear en su álbum debut a pesar de creerse los reyes del mambo. Un pastiche de influencias, algunas bastante descaradas, del post-punk y del indie-rock de principios de los 2000. Dicen que no quieren ser The Strokes, pero es a lo que suenan. Víctimas de un hype desmedido, Deep Down Happy no nos deja demasiado happy.

Procedentes de distintas partes de Reino Unido, Sports Team se consolidaron como grupo mientras estudiaban en la Universidad de Cambridge. Parten de la escena y resurgimiento del post-punk, son más privilegiados y están menos concienciados políticamente que otros de sus congéneres.

Mucho ruido y pocas nueces

Si algo destaca en las entrevistas de Sports Team es la actitud de superioridad de su frontman. Como pretendiendo ser un nuevo Liam Gallagher (pero bastante más irrelevante, cosa que ya es difícil), critica a otros músicos y bandas siempre que tiene la más mínima ocasión. Y no se mete con grandes rockeros acomodados a los que les vendría bien una llamadita de atención, no; pone a caldo a bandas de la misma escena a la que pertenecen y humilla sin piedad a pequeños grupos que están empezando. Se mete con los estudiantes de Goldsmiths (conocida universidad privada de Londres centrada en el ámbito artístico) como si ellos no formasen parte del selecto grupo de graduados de Oxbridge y cantasen sobre rododendros.

Alex Rice (el susodicho cantante), ni corto ni perezoso, llega a afirmar que “somos la mejor banda en directo del mundo ahora mismo” (servidora no les ha visto en concierto para confirmar o desmentir esta fanfarronada). Supongo que haber hecho soldout en la Scala o el Electric Ballroom con tan solo un puñado de canciones publicadas debe subirle los humos a prácticamente cualquiera, pero no hace falta pregonarlo a los cuatro vientos y quedar como un idiota en entrevistas. Lo de presentarse como un chulo desagradecido y egocéntrico dejó de ser guay en los noventa (si es que alguna vez lo fue). Pero lo que nos ocupa hoy es el material del disco y no su actitud pública, aunque la segunda destaque muy por encima del primero.

Fotografía: Press

Nada nuevo bajo el sol

En realidad, y a diferencia de lo que a ellos les gustaría, se parecen en exceso a Pavement y Parquet Courts. Al menos en lo que a este Deep Down Happy respecta.

Se comparan a sí mismos con bandas como Sorry, cuyo resultón debut recomendamos hace poco, o The Orielles, con las hermanas Hand-Halford al frente y fichadas por Heavenly Recordings (sello que en el pasado ha trabajado con King Gizzard & The Lizard Wizard). En realidad, y a diferencia de lo que les gustaría, se parecen en exceso a Pavement y Parquet Courts. Empieza el disco y por un momento pienso que me he confundido en Spotify y ha empezado a sonar una canción de Car Seat Headrest por la mitad. Lo compruebo y efectivamente es “Lander”, primer corte del álbum que empieza fuerte, aunque es breve y poco original.

Here It Comes Again” suena bastante a The Strokes para su cantante criticarles como lo hace. Insisten en que el post-punk y bandas como Fontaines D.C. (que se llevan un comentario benévolo para el nivel de las declaraciones a las que acostumbran) no son nada innovador. Me pregunto si acaso creerán que hay una gran diferencia entre los primeros y ellos mismos.

Otros de los que han alcanzado del aspersor de odio de Rice son nuestros queridos IDLES, a los que acusa de seguir la senda fácil al hablar de política en términos “simples” mientras que ellos prefieren ser sutiles en sus críticas. Lo que viene siendo una excusa fácil para no mojarse. Lo de la sutilidad les hace agua si nos fijamos en letras como la de “Feels Like Fun”:

“You watch the news but I, I find it dull”

Ah, sí, nada como la desinformación para estar concienciado e involucrado políticamente. El siguiente corte es el engañoso primer single “Here’s The Thing”, que hace un intento de crítica política y social empleando el sarcasmo y que acaba resultando bastante insulsa.

La paja en el ojo ajeno

Esperamos que Sports Team se bajen del pedestal al que ellos mismos se han subido y nos traigan próximamente un disco con los pies en el suelo.

En “The Races”, Rice reprocha repetidamente a gente que ha conocido en las famosas carreras de caballos inglesas (notables por ser extremadamente elitistas), pero, ¿por qué ha ido a las carreras en primer lugar? “Born Sugar” sigue la misma línea y la toma con los hijos de familias pudientes de los suburbios insatisfechos con su vida. El afán por criticar una clase británica y una realidad socioeconómica de la que claramente forman parte es risible. Por su parte, “Fishing” resume bien lo que parecen pensar de ellos mismos:

“You’re brushing dust from your knuckles
But I’m too pretty to fight”

Privilegiados y aparentemente sin complejos, no tienen miedo de reconocer que están por encima de los problemas de la clase obrera.

Nada innovadores en lo musical (aunque destaquen puntualmente las líneas de bajo y su energía en el estudio), Sports Team pecan de letras repetitivas y simples aderezadas puntualmente con palabras pretenciosas que supongo aprendieron en Cambridge. Por un lado, esto no es inusual en el punk y sus derivados, pero el verdadero problema es que se comparan a sí mismos con James Joyce. En definitiva: si su vocalista se callase la boca y no tuviesen las pretensiones que tienen, probablemente subirían nota. No es que el disco sea atroz, pero tampoco es nada memorable. Aun así, esperamos que se bajen del pedestal al que ellos mismos se han subido y nos traigan próximamente un disco con los pies en el suelo, pero tampoco tenemos mucha esperanza al respecto.

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