Protomartyr

Protomartyr –
Ultimate Success Today

Sin hacer ruido (figuradamente hablando) y bajo la inusual apariencia de una banda de gente normal, Protomartyr se han labrado en una década un estatus bien merecido de cabezas de puente del post-punk contemporáneo.

Si alguien en 2020 quisiese explicar a qué suena dicho género, sin utilizar para ello bandas ya muertas y enterradas (D.E.P. Andy Gill), difícilmente podría escoger un ejemplo más completo y estándar que el de Protomartyr. Olvidando por un momento el inabarcable cajón de sastre en que se ha convertido esta etiqueta, los de Detroit han tocado a lo largo de toda su discografía todos los palos del estilo, con una fuerza y un fastidio vital dignos de los eternamente referenciables The Fall.

Aceite sobre hierro oxidado

Protomartyr parecen haber engrasado la maquinaria con aceite espeso. Un sonido más meloso y menos áspero que se aleja de la etiqueta punk e incluso post-punk, pero que tiene todo el sentido del mundo.

El equilibrio entre melodía, catarsis y angustia furiosa está en el ADN de la banda de Detroit, y lleva mostrándose en todos sus discos. Si bien es cierto que en sus orígenes Protomartyr sonaban como una radial oxidada, en este Ultimate Success Today parecen haber engrasado la maquinaria con aceite espeso. Un sonido más meloso y menos áspero que se aleja de la etiqueta punk e incluso post-punk, pero que tiene todo el sentido del mundo. Porque este ha sido un proceso lento, como diría aquel, y la evolución de Protomartyr siempre ha parecido seguir un curso natural.

Fotografía: Trevor Naud

Un contexto especialmente amargo

Es un poco redundante hablar de rabia, angustia y apatía en un disco de post-punk, en general, y en uno de Protomartyr, en particular, pero la atmósfera sombría de Ultimate Success Today se siente especialmente honesta y devastadora.

El álbum se abre con un tema bueno pero no excelso, “Day Without End”, para enseguida empezar a mostrar los dientes. Giros a unos The Clash con vientos en “Processed by the Boys”, incluyendo un guiño –posiblemente imaginario– a “Guns of Brixton” (“When the ending comes, is it gonna run / At us like a wild-eyed animal?”) y una mención inquietantemente profética sobre el coronavirus (“A foreign disease washed upon the beach”).

Es un poco redundante hablar de rabia, angustia y apatía en un disco de post-punk, en general, y en uno de Protomartyr, en particular. Pese a ello, el contexto de este álbum es especialmente amargo, con Joe Casey enfermo, además de asustado y cabreado a partes iguales ante la posibilidad de tener que afrontar los prohibitivos costes médicos de su propio bolsillo. Quizá sea por ello que la atmósfera sombría de Ultimate Success Today se sienta especialmente honesta y devastadora. Y es que entiendo que alguien diga que entre las cuatro paredes en las que se mueven Protomartyr todo ha sido ya inventado, pero precisamente por eso el valor de una canción tan buena y tan frágil como “The Aphorist” es doble. Como doble es la sensación que transmite la canción, entre la calma y ese amago de deflagración, que la ensalza como uno de los mejores temas del álbum.

Por usar una comparación algo barata con la que es LA banda punk de esta generación, Protomartyr son una versión envejecida de IDLES. El optimismo furioso de los ingleses se ve suplido en los estadounidenses por una resignación agridulce, fruto de la experiencia y la madurez. Ese hastío se plasma en las letras de manera obvia, pero también en sus melodías, en su agresividad amenazante (“I Am You Now”) y en las cadencia repetitivas e indolentes marca de la casa (“Processed by the Boys”).

Los Juan Carlos Valerón del post-punk

Decadencia, en forma de baterías huecas y frías como las cáscaras de edificios abandonados de su Detroit natal; mensaje, con Joe Casey cantando-gruñendo desde el fondo del bar; y, sobre todo, melodías: esos son los tres pilares del éxito de Protomartyr.

Al compararles con otras bandas de su misma generación con las que sí comparten la etiqueta de post-punk (véanse Iceage, Preoccupations o Girl Band), Protomartyr siempre han demostrado mejor manejo de las canciones como entes independientes. Sabiendo que la urgencia que a menudo caracteriza a estas bandas a veces tiene como resultado discos tan furiosos como monótonos, Casey y los suyos son como ese futbolista genial que en la etapa final de su carrera se reconvierte en un mediapunta lento que, con trote cochinero y mejor visión de juego que nadie, consigue superar rivales con una giro de caderas o un pase entre líneas.

Así, en “June 21” invitan a Nandy Rose, a.k.a. Half Waif, para añadir un toque diferente a su mezcla, en “Michigan Hammers” regalan de manera casual un himno de clase obrera a los fans del West Ham, y en la machacona “Tranquilizer” los estallidos de Casey redondean la letra sin caer en la vaguedad o los tópicos facilones. Diferentes recursos con un resultado único: aumentar la variedad en el sonido para seguir siendo los amos de este género viciado.

Un final sentimental y en todo lo alto

Protomartyr renuncian a dejar de lado su sonido oscuro y angustioso en su quinto trabajo. Como un anverso tenebroso del indie-rock, los de Detroit continúan construyendo una de las carreras más interesantes e impolutas del género.

Un servidor considera el trabajo previo de Protomartyr su cumbre artística. Digo esto para justificar que el final de este Ultimate Success Today me parezca una maravillosa cuesta arriba con un final inmejorable. Porque “Modern Business Hymns” podría haberse escapado de Relatives in Descent, en tanto en cuanto perfecto tema melódico, “Bridge and Crown” tiene el mejor diálogo entre voz y guitarra de todo el álbum, y esa última “Worm in Heaven” es quizá el único momento en el que oímos a Joe Casey desatado y cercano a la catarsis recurrente de aquel cuarto disco. Una catarsis especialmente emocionante si entendemos la letra como un explícito final de etapa para la banda:

“So it’s time to say goodbye
(…)
Remember me how I lived
I was frightened, always frightened.
I did exist, I did
I was here, I was”

Con el post-punk revival a dos metros bajo tierra hace ya más de una década, Protomartyr renuncian a dejar de lado su sonido oscuro y angustioso en este quinto trabajo. Como un anverso tenebroso del indie-rock, los de Detroit continúan construyendo una de las carreras más interesantes e impolutas del género. Decadencia, en forma de baterías huecas y frías como las cáscaras de edificios abandonados de su Detroit natal; mensaje, con Joe Casey cantando-gruñendo desde el fondo del bar; y, sobre todo, melodías: esos son los tres pilares del éxito (definitivo o no) de Protomartyr.

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