Vetusta Morla

Vetusta Morla –
MSDL: Canciones Dentro de Canciones

El “nuevo disco” de Vetusta Morla nos ofrece una revisión de las canciones de Mismo Sitio, Distinto Lugar, pero en una tesitura mucho más orgánica. Ante la certeza de que la sorpresa va a radicar entones en la vuelta de tuerca de temas que ya conocemos y no en nuevas historias construidas desde cero, la única tesis que se puede extraer es que disfrutaremos de algo que ya sabíamos que se les da muy bien hacer, pero no pueden esperar que juzguemos este trabajo como un paso más en su carrera.

Me cuesta bastante fijar el tiro con esta obra que nos ocupa. A disposición de los oídos de todo el mundo desde mayo, también hemos podido leer y contrastar multitud de opiniones acerca de este (a todas luces, pero ahora le daremos una vuelta a eso) nuevo disco de Vetusta Morla, así como las propias palabras con las que los autores han presentado y defendido su material.

Abrimos el debate: ¿Es MSDL: Canciones Dentro de Canciones un álbum de estudio? El propio grupo afirma rotundamente que así es, pero todo melómano ha entendido siempre que esa definición hace referencia a un disco genuino de un artista, que aporta canciones totalmente nuevas al acervo cultural de nuestras vidas. Por supuesto que ha sido grabado en un estudio, pero es que no podemos obviar el hecho de que las canciones aquí presentes, por mucho que hayan sido remodeladas, siguen siendo las mismas que en Mismo Sitio, Distinto Lugar (2017). Algunas han logrado más efecto trasgresor que otras con el lavado de cara, pero lo que es innegable es que NO estamos ante algo absolutamente nuevo. Lo cual no quiere decir que sea malo, pero hay que juzgarlo en consecuencia.

¿Es realmente un nuevo disco de estudio?

Vetusta Morla siempre han jugado con sus canciones hasta el punto de que de muchas de ellas hemos escuchado varias versiones diferentes. Han sido adaptadas para tocar junto a una orquesta, revisionadas por discos en las distintas giras, y adaptadas con clase en distintas actuaciones breves en programas o eventos de diversa índole.

El punto de partida de esta historia es, ciertamente, enternecedor. La idea de remodelar las canciones surge sin querer, cuando los tricantinos se presentaron por sorpresa en los Veranos de la Villa de 2018, y tuvieron que reinventar las canciones de su último disco para poder interpretarlas en una tesitura más acústica. Ese fue el germen del que nació este disco; todos juntos, mirándose los unos a los otros y con ciertas limitaciones instrumentales. De ese concierto salió la voluntad de grabar el resultado de aquella magia que crearon, pensando a su vez en un nuevo contexto artístico que incluyera una puesta en escena para los directos y que supusiese una nueva etapa, pese a jugar con la masa virgen del trabajo más reciente. 

Vetusta Morla siempre ha sido un grupo tremendamente inquieto a ese respecto, jugando con sus canciones hasta el punto de que de muchas de ellas hemos escuchado varias versiones diferentes. Han sido adaptadas para tocar junto a una orquesta, revisionadas por discos en las distintas giras, y adaptadas con clase en distintas actuaciones breves en programas o eventos de diversa índole. La única diferencia ahora es que esas reconversiones se nos presentan como el quinto LP de la banda, con la alineación de temas del precedente exactamente dispuesta sobre el tablero. Hacer pues una comparativa es inevitable, partiendo de iguales a los que encontrar diferencias, un matiz que sería imposible con los discos que presentan canciones por primera vez. Ya que tanto se han esforzado en indicarnos que es COMPLETAMENTE distinto, vamos a desgranar un poco el asunto.

Fotografía: Promo

Cómo “quitarle la ropa” a Mismo Sitio, Distinto Lugar

Algunas canciones han logrado más efecto trasgresor que otras con el lavado de cara, pero lo que es innegable es que NO estamos ante algo absolutamente nuevo. Lo cual no quiere decir que sea malo, pero hay que juzgarlo en consecuencia.

Deséame Suerte” pasa del aura mágico con la que nos introduce en el disco la versión original a una cadencia de piano mucho más desnuda y un acompañamiento de guitarra acústica en el estribillo, dejando su inconfundible riff de manera tenue únicamente en la salida del puente. Muy poco se puede decir de “El Discurso del Rey”, probablemente la canción que menos haya notado la evolución con su predecesora, pasando de algunos elementos electrónicos a orgánicos y disolviendo la brutal línea de bajo original.

Sin embargo, con “Palmeras en La Mancha” sí que han logrado una de las mejores transformaciones. Un corte donde parecía imposible destacar más la intensidad del estribillo, lo consiguen bajando el ritmo en la estrofa a la vez que imprimen un ritmo potente e inquietante, haciendo estallar los nervios con la rotura del órgano a lo Interstellar en los estribillos. Además, han hecho que la canción más cinematográfica del disco conserve ese adjetivo, pero saltando de un género a otro.

Con “Consejo de Sabios” pasa que, de ser el plato fuerte en el compacto original, adolece de sus principales puntales con la remodelación. Esa secuencia de acordes iniciales, que se enredan y desenredan continuamente, queda algo desprotegida sin el halo electrónico que la recubría. También ha perdido su aura “23 de Junio”, que albergaba un alma pura en la clave de vals, el coro final durante el puente, y el ritual del vinilo girando con la figura de los dos bailarines durante los conciertos. Ahora es simplemente una canción fresca con ciertos ecos lejanos que nos recuerdan que fue un asunto mucho más bello.

Para “Guerra Civil” han optado por mantener el mismo eje rítmico, despojada de elementos al igual que el resto del álbum, pero que no echa de menos nada de lo anterior, e incluso gana puntos con esos atrevidos falsetes de Pucho en el arreón final. La nueva “Te lo Digo a Ti” conserva cierta inmediatez y potencia –sus indiscutibles signos de identidad–, y hace disminuir aún más las pulsaciones, dándole un aire mucho más pesado, pero conservando la firma kraut de la original.

¿Medalla o arañazo?

La clave de Vetusta Morla siempre ha estado en convencernos mediante esa certeza de que no podemos bañarnos dos veces en el mismo río.

Otro acierto del disco ha sido resumir “Punto Sin Retorno”, la única canción que se hacía un poco larga en Mismo Sitio, Distinto Lugar, y que aquí sorprende con una oleada de sonido en el estribillo que la transforma completamente. Me gusta también que el nuevo inicio de “La Vieja Escuela” nos obligue a detenernos en él, ya que la introducción épica de la original es de lo más brillante que han hecho estos muchachos, y es interesante ver la vuelta de tuerca que han aplicado en este caso. Con el arpegio de guitarra acústica al comienzo parece que nos van a contar una historia junto al fuego, pero pronto se convierte en el mastodonte nostálgico que es, solo que esta vez la catarsis se reserva para el final, y realmente mola la conexión que se crea entre las dos versiones, esa suerte de espejos enfrentados que consiguen con una y otra canción.

Y cerramos con “Mismo Sitio, Distinto Lugar”, el final de disco que fue inicio en los conciertos de la gira. La canción ya era de por sí minimalista, pero ahora alcanza nuevas cotas de delicadeza a base de reducir la instrumentación prácticamente a la guitarra acústica y los metalófonos, obligando también a Pucho a afinar y subir la voz hasta sus máximas cotas. No hay mayor definición de lo que es Vetusta Morla que esta canción, exactamente la versión de este disco, esa que todos sabemos que es la de antes pero que ellos se empeñan en convencernos de que es distinta. Aunque para empeño mayor el que tenemos muchos en pelear contra esa certeza de que no podemos bañarnos dos veces en el mismo río.

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