HAIM

HAIM –
Women in Music Pt. III

Desde sus inicios, las Haim han mantenido un sonido rock costero y desenfadado con un mensaje de hermanamiento y buena vibra. Pero a pesar de su contagiosa energía y su incombustible flow, los últimos años no han sido fáciles para las angelinas. Sin embargo, en medio de esta separación forzada, las hermanas vuelven más unidas que nunca. Su último álbum Women in Music Pt. III es una honesta crónica de la depresión, el drama del amor moderno y el machismo de la industria.

El debut de HAIM coincidió con un momento de expansión en los límites del mainstream. Era el año 2013 y el Born to Die de Lana Del Rey todavía sonaba como el evangelio de una nueva conciencia despierta e hiperconectada. Pronto todo el mundo empezó a recomendar lo nuevo de Miley Cyrus con una actitud de insurrección hacia los puretas, esos mismos que no entendían cómo una artista joven y atractiva podía hacer buena música mientras bailaba en bragas sobre una bola de hierro. Meses después, con su ferviente debut, Lorde abrió camino a una generación de adolescentes irreverentes, hartas de ser encasilladas por su supuesta inocencia. Resultó que también estaba en juego del lugar de las mujeres en la música.

HAIM es una actitud

Las Haim demostraron que no hacía falta ser sexy según los estándares de la industria para triunfar en el mainstream. Se trataba de dejar de pensar en cómo se suponía que tenías que moverte con una guitarra y prepararte para darlo todo.

En los años siguientes, Taylor Swift y Beyoncé grabaron los álbumes más íntimos y monumentales de su carrera, reclamando su estatus de creadoras, sin importar sus cuerpos o sus millones de seguidores. Las artistas femeninas ya no eran necesariamente productos de la industria o materia de entretenimiento para los críticos. En medio de este clima, las hermanas Este, Alana y Danielle Haim entraron en escena con Days are Gone, donde exploraban las sinergias entre sus potentes voces y un sonido rock fluido y absorbente, que a menudo huía hacia el pop luminoso y nostálgico en himnos como “The Wire” o “Don’t Save Me”. Como dijo una amiga, las Haim demostraron que no hacía falta ser sexy según los estándares de la industria para triunfar en el mainstream. Ellas nos recordaron que ser sexy era más una cuestión de actitud, de estar cómoda en unos vaqueros y no pensar en cómo se supone que tienes que moverte con una guitarra. Básicamente, se trataba de prepararte para darlo todo. 

Íntimas y cercanas

Cualquiera que escuche a las californianas por primera vez puede apreciar esa autenticidad de lo que es a la vez íntimo y directo, que conecta a través esa energía refrescante y esa intensidad con la que visualizan el drama de lo cotidiano.

Desde el principio, su música conectaba con un estilo de vida, un cruce entre el misticismo del judaísmo moderno, el espíritu bohemio de la costa oeste y el mensaje de hermanamiento radical del feminismo interseccional. A pesar de un posicionamiento tan específico, cualquiera que escuche a las californianas por primera vez puede apreciar esa autenticidad de lo que es a la vez íntimo y directo, que conecta a través esa energía refrescante y esa intensidad con la que visualizan el drama de lo cotidiano. En su segundo álbum, Something to Tell You (2017), las hermanas afianzaron ese sonido costero con aires de R&B y synth-pop. Pero quizás ese intento de demostrar madurez y equilibrio resultó un poco forzado, perdiendo por el camino parte de la electricidad de su debut.

Las angelinas apenas han descansado desde entonces, entregadas a interminables giras y colaboraciones con artistas como Charli XCX, o Vampire Weekend, cuyo celebradísimo Father of the Bride fue cantado a dúo con Danielle y producido por la pareja de esta, Ariel Rechtshaid. La resaca emocional de estos últimos tiempos ha dejado huella en su más reciente álbum, grabado solo meses antes del confinamiento y publicado a finales del mes pasado. Co-producido por Danielle, Rechtshaid y Rostam Batmanglij, Women in Music Pt. III ha sido su trabajo más difícil, tanto por lo que les ha supuesto tener que cancelar su esperado Deli Tour (una peculiar gira por los delis judíos de cinco ciudades americanas), como por las experiencias que hay detrás: la muerte de la mejor amiga de Alana, la diabetes de Este, que agotó sus fuerzas en las últimas giras, o la larga depresión de Danielle. Desde el principio, se percibe algo distinto en sus letras, un afecto mucho más punzante, como un estado de abatimiento que se resiste a la tristeza.

Fotografía: Press

A través de la tristeza

Women in Music Pt. III es su trabajo más difícil, tanto por lo que les ha supuesto tener que cancelar su esperado Deli Tour, como por las experiencias que hay detrás. Desde el principio, se percibe algo distinto en sus letras, un afecto mucho más punzante, como una sensación de cansancio constante que se resiste a hundirse en la tristeza.

En su entrada con Los Angeles, las Haim se recrean en su hogar, ese entorno soleado y nostálgico del que siempre se han sentido orgullosas. Pero en esta caótica melodía jazz-pop, la ciudad se parece más a una casa vieja que las atrapa en una melancolía difícil de explicar. L.A. sigue presente hasta el final del álbum, especialmente en la agridulce Summer Girl, que evoca a Lou Reed vía Joni Mitchell, en una clave jazz más moderna y orgánica. El tema, con ese puente que marca la tensión en la estructura libre del tema, aborda los sentimientos de Danielle hacia Rechtshaid el día que a este le fue diagnosticado un cáncer:

“The tears behind your dark sunglasses
The fears inside your heart’s deepest gashes
Walk beside me
Not behind me
Feel my unconditional love”

Este estado de aturdimiento ante el dolor es casi constante. En “I Know Alone”, la banda aborda la experiencia diaria de la depresión, ese deseo de aislarse del mundo y volverse indiferente al paso de los días. Se trata de uno de los momentos más complejos del álbum, con un estribillo pegadizo y transiciones graduales entre sintetizadores y guitarras, que avanzan hacia ese puente en el que la voz de Danielle se multiplica en versiones distintas de sí misma por medio del vocoder.

“Days get slow like counting cell towers on the road
I know alone and I don’t wanna talk about it
Friday hits and I feel like wasting everybody’s time
When Sunday comes, they expect me to shine”

La crónica de la depresión prosigue, con algo más de fuerza y distancia irónica, en “I’ve Been Down”, un tema rock más radiofónico que alterna el monólogo interior (“You say there’s no stupid questions / Only stupid people/Well, I’ve been feeling pretty foolish / Trying to get myself through this”) con sencillos mantras (“I think that we need to come together / You know I’m down”), arrastrándose hacia una pista soul que fluye hacia un esperanzador solo de trompeta.

Como final abierto de esta historia, destaca también “Now I’m in it”, escrita sobre la pista de un riff pulsante e irregular compuesta por Rostam. El tema celebra el valor de enfrentarse a la depresión, sin escapar demasiado rápido hacia el optimismo, con una melodía enérgica y etérea que se desintegra hacia el final en la percusión.

Amor del bueno en 2020

Las Haim defienden una actitud de lucha conjunta y total sinceridad, en contra de esa tendencia a la incomunicación en las relaciones millennials. Esta voluntad se percibe en el ritmo de varios temas, con esa sensación de alegría con constantes altibajos y unas letras que oscilan entre la frescura del estribillo y la acidez de las estrofas.

Al hilo de este complejo estado de ánimo, volvemos a encontrarnos con varias canciones sobre el imposible equilibrio dentro de la pareja. “The Steps” arranca con una melodía de rock and roll surfero y se mueve hacia un estribillo country-pop que es uno de los momentos con más fuerza del álbum. En “Gasoline” la escena se repite sobre una pista sintética jazzy y una impresionante batería que se antepone a la melodía. Una vez más, los puentes son el espacio perfecto para expresar la frustración y los deseos insatisfechos:

“We’re watching the sunrise from the kitchen counter
When you lie in between my legs, it doesn’t matter
You say you wanna go slower but I wanna go faster
Faster and faster”

A pesar de su visión realista y desencantada del amor, las Haim defienden una actitud de lucha conjunta y total sinceridad, en contra de esa tendencia al desapego y a la incomunicación en las relaciones millennials. Esta voluntad se percibe en el ritmo, en esa sensación de pura alegría con constantes altibajos y unas letras que oscilan entre la frescura del estribillo y la acidez de las estrofas. En ese surco confluyen el pop noventero y somnoliento de “Up from a Dream”, la inyección urbana de R&B de “3 am”, el flow setentero de “Don’t Wanna”, con ecos quizá demasiado obvios a Fleetwood Mac, y la dulce sobredosis de autotune sobre los de sintes de “Another Try”. Como dejan claro a lo largo de la ecléctica y descontrolada multipista de “All That Ever Mattered”, el amor es todo lo que importa. Tal vez por eso mismo, las Haim aguantan el peso de las lágrimas, incluso en la intoxicante balada acústica “FUBT”, con esa guitarra lo-fi bellísima y distorsionada, que se corta bruscamente en un outro casi perfecto:    

“It’s fucked up, but it’s true
Gonna keep on loving you
‘Til my days are through”

Este impulso hacia lo bucólico marca dos momentos de distensión: uno en la escalofriantemente honesta “Leaning On You”, con ecos a la Dolly Parton más pastoril, y otro, en la mística “Hallelujah”, en la que cada una de las hermanas canta una estrofa alrededor de una melodía de último día de campamento de verano. En la línea de este potente discurso de hermandad no puede quedar fuera “Man of the Magazine”, que en tan solo dos estrofas deja en evidencia a todos los hombres que cuestionaron alguna vez sus capacidades en base a su aspecto, a veces demasiado y otras no lo bastante femenino; un tema satírico y distendido que logra mantener la calma hasta su glorioso outro:

“But you don’t know how it feels
You don’t know how it feels
You don’t know how it feels
To be the cunt”

 

Como contaba Alana, Women in Music Pt. III puede leerse de muchas maneras. Ahí reside el mérito del álbum, en esa voz que parece que habla en susurros y en voz alta al mismo tiempo. Entre ellas y para todos. Para todas. Desde el principio, el álbum promete ser un regreso al lugar donde empezaron, sin intención de explorar otros registros, solo siguiendo su instinto rockero hasta donde les lleve; y al final parece que lo han conseguido, que ese lugar podría ser cualquier lugar. Porque han sabido volver estado puro y como siempre, juntas.

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