Run the Jewels

Run the Jewels –
RTJ4

Si alguien pensaba que a Run the Jewels se les iban a acabar las ideas, la frescura y la energía tras una primera trilogía a la que se le pueden poner muy pocas pegas, se equivocaba. RTJ4 es un trabajo ambicioso, divertido, oscuro, variado y comprometido, en el que Killer Mike y El-P confluyen sus influencias y sus ideales de manera más efectiva que nunca.

Daba la sensación de que a pesar de la buena cosecha de discos que está dando este año, el hip-hop estaba pasando sorprendentemente algo desapercibido habiendo sido desde hace ya un buen puñado de años uno de los géneros más emocionantes y que mayores obras nos ha entregado. Por suerte, en los dos últimos meses la cosa ha cambiado y han empezado a salir un gran trabajo detrás de otro. Pero es muy probable que sean, una vez más, Run the Jewels los que se lleven la palma. Porque RTJ4, su ya cuarto álbum de estudio y primer disco en cuatro años, es otro auténtico pelotazo.

Más Run the Jewels que nunca

RTJ4 bebe mucho del pasado, como lo hacían sus álbumes anteriores, pero el dúo aquí es más actual y necesario que nunca.

El futuro del dúo conformado por Killer Mike y El-P parecía algo incierto tras la publicación de Run the Jewels 3 (2016), con el cual cerraban esa trilogía que ya desde la portada parecía concluir un capítulo en la carrera del grupo. Sin embargo, en 2018 presentaban un tema para la película de Venom (2018) y anunciaban que sería el punto de partida para un cuarto disco en el que han trabajado durante dos años y que, al final, no dista mucho de los Run the Jewels de siempre, mostrándose continuista desde su propia carátula.

Es curioso cómo siempre hemos entendido la concepción de Run the Jewels como un grupo increíblemente divertido cuando a la vez siempre se han mostrado tan directos y crudos. Si bien en público y en su forma de actuar su discurso no es tan radical como venden sus canciones, los mensajes de estas están llenos de rabia contra un sistema que cada vez hace más obvio lo mucho que necesita cambiar ante sucesos como el asesinato de George Floyd y sus consecuentes protestas.

Fotografía: Timothy Saccenti

Cine sin imagen

Una de las mejores cosas de Run the Jewels es su capacidad para conjugar sus mensajes a través de bases grandilocuentes y versos irónicos que le dan un carácter muy cinematográfico a su música, como si se pudiese vislumbrar un tráiler de un blockbuster sin necesidad de imágenes.

Una de las cosas que más me han gustado siempre de la pareja de raperos es su capacidad para conjugar sus mensajes a través de bases grandilocuentes y versos irónicos que le dan un carácter muy cinematográfico a su música, como si se pudiese vislumbrar un tráiler de un blockbuster sin necesidad de imágenes (ni tampoco de hacerlo tan explícito como Quelle Chris y Chris Keys en su última referencia, por ejemplo). Tanto es así que “yankee and the brave (ep. 4)” se presenta como la intro de una serie ficticia en la que Killer Mike y El-P intentan conquistar la industria del hip-hop mientras lanzan dardos contra las clases más altas de la sociedad u otros casos de violencia policial como el de Christopher Dorner.

Otra de las características que hacen a Run the Jewels un grupo tan importante y disfrutable es su conciencia para con el pasado. Ninguno de los dos tiene miedo a mostrar de dónde vienen ni cuáles son sus influencias, pero lo mejor es que en lugar de limitarse a imitar la tradición, las utilizan para continuar llevándolas más allá. En “ooh la la” se alían con Greg Nice y DJ Premier para entregar uno de esos temas frescos e irresistibles que tan bien les salen, dejando de paso un puñado de versos contra la monarquía: “Fuck a king or queen and all their loyal subjects / I pull my penis out and I piss on they shoes in public”.

Por su parte, “out of sight” es un homenaje a los ochenta, con una imaginería gangsta que hace referencia al hip-hop de la época y a películas como Scarface (1983). Y es que de referencias no andan nada cortos. Si este tema es un guiño al “It’s Funky Enough” de The D.O.C., “holy calamafuck” abre con un beat de dancehall jamaicano que a mitad cambia a una parte mucho más dura en la que el dúo vuelve a reafirmar su posición como artistas.

Colaboraciones habituales y otras inesperadas

Lo que hace de Run the Jewels un grupo tan importante y disfrutable es su conciencia para con el pasado. Ninguno de los dos tiene miedo a mostrar de dónde vienen ni de cuáles son sus influencias, pero lo mejor es que en lugar de limitarse a imitar la tradición, las utilizan para continuar llevándolas más allá.

Tampoco se les escapan influencias más contemporáneas, como esa “goonies vs E.T.” que recuerda a BROCKHAMPTON o una “walking in the snow” que a ratos parece un tema de JPEGMAFIA. “JU$T”, por su parte, recupera la diversión sin abandonar la rabia a través de un beat minimalista y la colaboración de Zack de la Rocha y Pharrel Williams.

Hemos mencionado algunas colaboraciones, pero no son las únicas. “pulling the pin” cuenta con Mavis Staples y Josh Homme para ofrecer uno de los momentos más espirituales del disco, reflexionando sobre el capitalismo y nuestra capacidad de combatirlo.

Sin olvidar la machacona y rockera “the ground below” llegamos a “a few words for the firing squad (radiation)”, un último tema que vuelve a poner su faceta más cinematográfica en primer plano, planteándose como el último capítulo de esa serie ficticia de Yankee & The Brave con la que abrían el disco, donde Killer Mike y El-P dicen sus últimas palabras antes de ser ejecutados por sus ideales.

Run the Jewels como pasado, presente y futuro

Killer Mike y El-P son perfectamente conscientes de quiénes son y de sus capacidades, así como de su devoción, de su conocimiento adquirido a lo largo de los años y de su experiencia previa en solitario

Lo que hace de RTJ4 un álbum tan destacable es que toca muchas teclas y todas en el lugar adecuado. Killer Mike y El-P son perfectamente conscientes de quiénes son y de sus capacidades, así como de su devoción, de su conocimiento adquirido a lo largo de los años y de su experiencia previa en solitario. RTJ4 bebe mucho del pasado, como lo hacían sus álbumes anteriores, pero el dúo aquí es más actual y necesario que nunca.

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