Sufjan Stevens

Sufjan Stevens –
Illinois

10

Illinois supone la obra maestra de Sufjan Stevens. Un álbum conceptual que se adentra en distintos sucesos y personajes, así como en la geografía y la cultura de este estado del medio oeste americano. Sobre un sinfín de estas referencias, se derivan distintas ideas, pensamientos y reflexiones sobre la vida del cantautor de Detroit por medio de una instrumentación variada y compleja, contrapuntos vocales exquisitos y unas melodías celestiales.

10

Cincuenta discos sobre los cincuenta estados americanos. Este era el ambicioso proyecto del cantautor americano Sufjan Stevens tras el lanzamiento de su tercer álbum de estudio Michigan (2003), con el cual inauguraría, a priori, esta larga lista. Diecisiete años después podemos afirmar, teniendo en cuenta su evolución discográfica y el hecho de que admitiese en alguna entrevista que se trataba más de un truco promocional que de un proyecto real, que el bueno de Sufjan ha abandonado completamente esta idea.

No obstante, allá por el año 2004, Sufjan comenzaba a inmiscuirse en la historia y la cultura de Illinois a la vez que trataba de encontrar todo el material necesario para poder poner en marcha la realización de un segundo álbum de esta curiosa saga, para lo cual acabó utilizando un estudio especializado en la producción lo-fi y trató de encontrar una serie de colaboraciones con las cuales lograr confeccionar un extenso tracklist lleno de guiños, personajes y mitos sobre el propio estado. Finalmente, un día como hoy hace 15 años (4 de julio de 2005) salió a la luz esta majestuosa segunda entrega (y última, al menos hasta el momento), llegando a nuestros oídos uno de los discos más inspirados, originales y emotivos de la pasada década.

Sufjan reflexiona sobre distintas temáticas que siempre han estado presentes en su discografía, entre las que predomina, fundamentalmente, la religión y la fe cristiana, a la vez que esparce una innumerable cantidad de referencias de la propia historia y cultura del estado a lo largo de todo el disco.

En Illinois, Sufjan reflexiona sobre distintas temáticas que siempre han estado presentes en su discografía, entre las que predomina, fundamentalmente, la religión y la fe cristiana, a la vez que esparce una innumerable cantidad de referencias de la propia historia y cultura del estado a lo largo de todo el disco. En ningún momento, a pesar de recurrentes alusiones a figuras como Abraham Lincoln o Andrew Johnson, tiene el objetivo de lanzar un mensaje político o reivindicativo, sino que más bien adquiere el rol de narrador ecuánime como base para construir su paisaje sonoro. Y le funciona, porque no hay más que escuchar este disco un par de veces con los cinco sentidos puestos en él para darte la sensación de que has visitado hasta sus rincones más ocultos.

Cabe destacar que Sufjan siempre ha tenido una clara tendencia a la experimentación. En sus álbumes previos, se puede palpar la esencia del folk-rock con una clara predisposición al uso de instrumentos como el banjo en Seven Swans, pero también a la electrónica más bizarra en Enjoy your Rabbit mientras que Michigan es un álbum de pop barroco con aires sinfónicos. Con Illinois, Sufjan trata de realizar los mismos procedimientos que para este último, reconvirtiendo canciones de pop convencionales en auténticas suites por medio de una ecléctica orquestación y desarrollo de ideas melódicas, pero también nos sorprende con destellos folkie y del indie-rock más moderno que se combinan de forma increíblemente natural con la idiosincrasia sinfónica del álbum, caracterizada por largos pasajes instrumentales y estructuras y progresiones armónicas mucho más libres que las existentes en el pop-rock convencional.

Fotografía: Denny Renshaw

Illinois: mucho más que un viaje a Chicago

Sufjan reconvierte canciones de pop convencionales en auténticas suites por medio de una ecléctica orquestación y desarrollo de ideas melódicas, pero también nos sorprende con destellos folkie y del indie rock más moderno que se combinan de forma increíblemente natural con la idiosincrasia sinfónica del álbum.

Todo tipo de instrumentos, desde el propio banjo en esa épica “Jacksonville” hasta la extensa sección de vientos y cuerdas, tienen su protagonismo tanto a solo como en conjunto a lo largo y ancho del LP, que, unido a una lírica prodigiosa, cargada de metáforas y simbolismos, y a una interpretación que transmite sensibilidad y emotividad a raudales en la suave y cálida voz de Stevens, hacen de Illinois una auténtica obra maestra, con veintidós canciones cargadas de melodías celestiales.

A pesar de que el detroitino es el responsable de llevar a cabo un gran número de arreglos instrumentales (aparece como intérprete de, además de la guitarra acúsica y el piano, otros instrumentos más atípicos como el glockenspiel, el acordeón o el vibráfono), la grandeza de este disco no se entendería sin el aporte de toda una sección instrumental que no solo busca ejercer de fondo, sino que se complementa con éste a la perfección e incluso le roba cierto protagonismo en ciertas partes del álbum, sin llegar en ningún momento a resultar sobrecargado o pretencioso.

Mención aparte merece el coro Illinoisemaker, que a menudo participa mediante juegos de melodías cruzadas con el propio cantautor, multiplicando su capacidad expresiva y mejorando las canciones hasta puntos insospechados. Creo que muy pocas veces se ha visto una compenetración de este nivel entre artista o banda en cuestión y su coro, quedando ejemplificado en canciones como la archiconocida “Chicago” o esa pequeña gran joya que es “They Are Night Zombies!! They Are Neighbors!!…”, una de las que contiene una mayor cantidad de referencias, en la que el coro realiza una espléndida secuencia silábica que se entremezcla con una historia fantasmal sobre la que Sufjan reflexiona acerca de las guerras locales y las civilizaciones muertas, un tema también bastante recurrente presente en otras canciones como en el caso de la instrumental “The Black Hawk War….

Entre el tributo y la reflexión

Illinois es una obra mucho más profunda e introspectiva de lo que puede parecer en un principio, yendo mucho más allá de su pretensión principal que es, básicamente, la de crear una banda sonora de un estado del medio-oeste americano.

Y es que con todos estos ingredientes y con el detroitino en su máximo esplendor compositivo, Illinois destaca por tener muy buenas canciones, algunas, como las antes citadas, inolvidables, de esas que cualquier cantautor de élite quisiera tener en su repertorio. Por una melodía cautivadora, una letra con una fuerte carga nostálgica y por su posición dentro del LP, “Chicago” se erige como el tema central del disco, de las que mejor funcionan como temas independientes al álbum, y cuyo mayor defecto es que al ser mucho más directa y escueta en referencias en comparación con el resto (digamos que es la más “universal”), ha dejado al resto del LP en un segundo plano en términos de popularidad. Se trata de una íntima ‘road song’ que narra un viaje a Chicago y a Nueva York a la vez que un viaje introspectivo de Sufjan a una época pasada, en la que desnuda sus penas y remordimientos, representando perfectamente esa dualidad que se persigue en todo el disco entre el tributo y la reflexión.

Es también una de las canciones más convencionales en cuanto a estructura se refiere, con las estrofas y estribillos bien diferenciadas, junto con la melancólica “Casimir Pulaski Day”, en la que Sufjan se muestra abatido por la muerte de una antigua novia a causa de un cáncer, cuestionándose así su fe en Dios al no poder hacer nada para cambiar su fatal destino. Estas dos canciones son, sin duda, las más personales de todo el LP y las que menos referencias utilizan, pero que funcionan muy bien dentro del tracklist dado que representan uno de los puntos álgidos en cuanto a todo lo que lo caracteriza: una orquestación barroca y exuberante, unos coros exquisitos, melodías y texturas muy lucidas y una interpretación vocal de Stevens que pone la piel de gallina.

Hablando de poner la piel de gallina, es imposible hablar de la gran cantidad de sensaciones que Sufjan transmite con este álbum pasando por alto una canción como “John Wayne Gacy, Jr.”, tan melódicamente hermosa como líricamente desgarradora, en la que narra los asesinatos y violaciones de un famoso criminal chicagüense de los años setenta desde una perspectiva que recuerda mucho a aquella “Suffer Little Children” de The Smiths, también basada en hechos reales. Sufjan se adentra en el personaje con el objetivo de reflexionar acerca de los hechos que han llevado a una persona amada por su círculo más cercano a realizar tan horribles actos, en la que por medio de arpegios de piano y guitarra el autor reflexiona acerca de la vulnerabilidad y corruptibilidad humana. Canciones como esta demuestran la gran capacidad que tiene Sufjan para conmover por medio de una interpretación magistral (imposible no lanzar un suspiro con ese “oh my god…”), demostrando que es uno de los mejores compositores de nuestro tiempo.

Sufjan consigue deleitarnos con historias que aluden a sus lugares más recónditos, aterrorizarnos con historias de asesinos en serie y conmovernos mediante lastimosas historias en las que se cuestiona su fe en Dios.

La estructura de los temas a lo largo del álbum también es bastante singular, ya que Sufjan intercala canciones puramente instrumentales, que nos trasladan a sucesos que han tenido lugar en el estado de Illinois mediante una instrumentación exquisita, con temas vocales que ahondan directamente en ellos. Las dos primeras canciones del álbum son instrumentales y nos introducen en la atmósfera que el autor pretende crear para, con “Come On! Feel the Illinoise!…”, comenzar a adentrarse en los aspectos históricos del estado, con una estructura bipartita en la que se alude a la Exposición Colombina de Chicago en 1893 y en la que a su vez rinde un onírico tributo a Carl Sandburg, un poeta de Chicago cuya obra fue fundamental para Sufjan como parte de ese profundo trabajo de investigación que le ha servido para elaborar un disco sin prácticamente fisuras.

The Seer’s Tower” es un guiño a la Torre Willis, un rascacielos de Chicago al que antiguamente se le conocía con el nombre de Sears Tower. Sufjan modifica brevemente su nombre para otorgarle una relación de semejanza con la Torre de Babel (ya que “seer” significa “vidente”), dándole así un significado religioso. Se trata de una balada al piano en la que Sufjan parece, más que rendir homenaje al propio paisaje urbano de Illinois, utilizarlo como herramienta para adentrarse en su inestimable fe católica con una lírica basada en la mitología religiosa y versículos del Apocalipsis (“With His sword, with His robe
He comes dividing man from brothers”). Esta dualidad de la que hablamos hace de este disco una joya inconmensurable en su lírica, ya que Sufjan sabe perfectamente jugar con los tempos a lo largo de todo el LP, describiéndonos paulatinamente unos hechos, unos personajes y unos elementos que son propios y característicos del estado a los que concede distintos significados relacionados con su mundo interior con el objetivo de dotar, a unas letras en principio asépticas, de una gran emotividad.

Illinois es una obra mucho más profunda e introspectiva de lo que puede parecer en un principio, yendo mucho más allá de su pretensión principal que es, básicamente, la de crear una banda sonora de un estado del medio-oeste americano. A partir de uno de los mayores homenajes que se han hecho a una determinada población o comunidad, Sufjan consigue deleitarnos con historias que aluden a sus lugares más recónditos, aterrorizarnos con historias de asesinos en serie y conmovernos mediante lastimosas historias en las que se cuestiona su fe en Dios.

Más que un disco, Illinois es una experiencia que todo amante de la música debería descubrir. Por tanto, si todavía no lo has escuchado, te recomiendo encarecidamente que le des una oportunidad. Come on! Feel the Illinoise!

error: ¡Contenido protegido!