Hinds: «La perspectiva femenina es diferente. Si no se nos da voz y no nos expresamos, sólo estamos contando la mitad de la realidad»

Hace ya más de un lustro, dos chicas jóvenes y con ganas de hacer música montaron Deers. Con un cambio de nombre a Hinds, dos integrantes nuevas y tres largos publicados, muchas cosas han cambiado, aunque la esencia sigue siendo la misma. Hablamos con el cuarteto madrileño para ponernos al día.

Hinds son, desde hace ya unos años, un grupo del que prácticamente todo el mundo tiene una opinión. Alcanzando la fama muy pronto y muy rápido, con tan sólo dos canciones publicadas, su carrera ha sido una batalla constante contra las expectativas y las críticas. Casi una década más tarde, el cuarteto puede presumir de haber tocado en festivales de la talla del Primavera Sound, Glastonbury (dos veces) o Coachella.

Cansadas de que se las etiquete como esto, aquello o lo otro, las madrileñas acaban de publicar su tercer largo, el más sorprendente y original hasta la fecha: The Prettiest Curse. Hablamos con Ana Perrote, cantante y guitarrista, sobre la preciosa maldición de ser mujer en la industria musical, la evolución del grupo y lo que está por venir en este momento tan incierto.

Después de estar acostumbradas a un ritmo tan frenético, ¿da miedo la perspectiva de estar paradas sin girar durante tantos meses?

Lo bueno, y malo, es que llevábamos ya un año sin girar porque estábamos componiendo. Sí que hemos viajado y no hemos parado de trabajar pero por fin nos habíamos acostumbrado un poco más a estar en casa, lo cual ha sido difícil, pero eso al menos ya lo teníamos ganado. Lo que sí da miedo es no saber cuándo va a acabar esto, y sobre todo pensar que somos uno de los sectores más afectados. Sobre todo porque en España no se nos tiene tan en cuenta, al contrario que por ejemplo en Reino Unido, donde sí se toma más en serio la industria, obviamente porque genera mucho dinero. Eso sí que me da un poco de miedo.

Debe chocar pasar de estar juntas 24/7 estando de gira a literalmente no poder verse en dos meses. ¿Cómo habéis llevado estar separadas durante el confinamiento?

Es súper fuerte. Lo hablábamos Carlotta y yo el otro día, que probablemente desde que nos conocemos (ni siquiera desde que empezamos el grupo) ha sido el periodo más largo que hemos estado sin vernos. Pero es engañoso, porque hablamos todos los días, varias veces al día y mucho. Al estar en plena promoción por sacar un álbum hay mogollón de cosas de las que hablar, y en las que pensar, y a las que adaptarse. No ha sido no saber nada las unas de las otras, pero sí ha sido a través de una pantalla, lo cual ha sido horrible.

Hay gente intentando promulgar que hay que ser súper productivos durante el confinamiento, pero creo que no es realista. ¿A ti cómo te ha afectado creativamente? Es pronto, pero, ¿habéis trabajado en música nueva?

No, y menos mal que no hemos tenido esa presión de tener que componer. Ni me lo quiero imaginar. Como llevábamos un año componiendo, no pasa nada porque hayamos estado dos meses sin escribir. Lo que nos tocaba ahora en realidad era girar. Hay gente a la que se le habrá dado bien y otra para la que habrá sido horroroso. Es una cuestión muy personal cómo lo lleva cada uno; depende de cómo sea tu casa, tus compañeros si los tienes, si estás sola o solo… no hay una respuesta universal.

Yo he tenido mucha suerte porque mi casa tiene orientación sur y tengo sol, son cosas muy tontas pero que marcan la diferencia durante la cuarentena. Mi estado de ánimo es proporcional al sol que hay [risas]. No he compuesto, pero he hecho otras cosas creativas como pintar, tocar el teclado… pero no me ha costado mucho porque sé que tengo esa ventaja de estar a gusto en mi casa, que es un privilegio.

Fotografía: Keane Shaw

Empezasteis el año se podría decir que inmejorablemente, teloneando a The Strokes en Nochevieja de 2019, antes de que nadie se imaginase lo que se nos venía encima. ¿Cómo surge la oportunidad? ¿Qué supuso a nivel profesional para vosotras?

Para nosotras fue la cima de nuestros sueños. Llevábamos intentándolo, persiguiéndoles y soñando con ello desde antes de empezar el grupo; bromeábamos con que hicimos el grupo solo para conseguirlo. En Nochevieja fue bestial; es inigualable e inolvidable, las campanadas encima del escenario con ellos, con confeti… Pero a la vez, al ser Nochevieja, había muchísima gente y no tuvimos demasiado contacto con ellos. Luego en febrero hicimos tres conciertos con ellos aquí en Europa y fueron menos emotivos, pero pasamos mucho más tiempo de calidad juntos y fue genial. Desde que empezamos el grupo, me di cuenta bastante pronto de que soñar con conocer a tus héroes o a la gente a la que admiramos tendía a decepcionarme, tuvimos varias experiencias bastante regulares. Los Strokes era como los últimos ídolos que nos quedaba por conocer bien, exceptuando a un par de ellos que sí que conocíamos, y yo en el fondo pensaba “prefiero no conocerles porque seguro que nos van a decepcionar, prefiero ser una fan y ya”, y de pronto fue conocerles y todo lo contrario. Son la gente más humilde, agradable, normal, tranquila, divertida… de verdad, son los que peor fama tienen y realmente son los más majos.

Da la impresión de que la escena musical española estaba más viva que nunca cuando de golpe nos encontramos el panorama de conciertos cancelados durante mucho tiempo. ¿Cómo crees que será la nueva normalidad? ¿La gente se habrá animado a hacer música durante el confinamiento o por el contrario será el fin de algunas bandas?

Espero que lo que sea que hagamos este verano o incluso el verano que viene no sea la “normalidad”, sino un ajuste temporal hasta que se pueda regresar a la normalidad de antes. Me imagino que se nos dejará hacer conciertos al aire libre, con menos gente, quizá sentados… todo eso me parece genial ahora y me parece un privilegio poder trabajar y que se nos permita, si es que se nos permite, pero espero que tampoco sea la nueva normalidad. Y, desgraciadamente, creo que a algunos grupos esto sí que les va a afectar mucho, grupos que estén empezando sobre todo, porque es un palo muy fuerte. Poder sobrevivir sin cobrar ahora mismo, sin tener un plan B, es muy difícil. Pero es que en realidad es muy difícil para muchos sectores, es muy triste pensar en esto.

¿Cuál crees que fue la clave de vuestro triunfo en el extranjero?

Es difícil. Creo que en nuestro caso fueron, en primer lugar, las canciones. La primera vez que la prensa británica mostró interés fue cuando sacamos la demo, “Bamboo” y “Trippy Gum”, que no teníamos ni una foto de promo, ni un videoclip, ni nada. Lo sacamos a Bandcamp y ahí ya fue la primera entrevista con la NME. También creo que la música está muy impregnada de nuestra manera de ser y nuestra personalidad. Eso se traducía en la espontaneidad y la naturalidad que teníamos, y que espero que mantengamos [risas]. También el hecho de ser españolas, de ser tan diferentes a ellos. Me he dado cuenta, después de tantos años conociendo a gente en Reino Unido, que de cada cinco personas en el metro, una es músico o música, es muy fuerte lo normal que es tocar instrumentos, saber que puede ser una carrera… Hay muchísima gente intentándolo y no hay sitio para todos.

¿Por qué no funcionó igual en España?

Yo creo que aquí esa naturalidad no sorprende tanto, pero también es un poco la manera de ver y apreciar la industria de la música. Aquí, sobre todo cuando empezamos, porque ahora es como decías que estamos en un boom y las cosas están cambiando, está habiendo muchas más mujeres y grupos diferentes, pero antes todos los grupos que estaban en los festivales, o casi todos, eran grupos de señores con barba treintañeros. Era un perfil bastante cerrado, no daba pie a bandas nuevas, lo nuevo se criticaba. En Inglaterra es todo lo contrario; lo más nuevo, lo más pequeño y lo más raro es lo que de pronto lo peta y la gente lo apoya, compra los discos y todo. Aquí te lo tienes que currar y tienes que demostrarlo constantemente, allí no tanto. Son más receptivos, no tienes que demostrar nada si lo que haces les gusta.

«Los hombres se sienten con potestad, como si fuera su obligación o su deber, de ayudarte y darte consejos para intentar mejorar la mierda que, a sus ojos, estás haciendo»

Cuatro años desde vuestro primer disco, seis desde la demo con Lucky Numbers. Es indiscutible que hay estilos musicales enteros basados en el amateurismo y en “tocar mal” pero ponerle actitud; a vosotras, sin embargo, se os criticó mucho por ese mismo motivo. ¿Piensas que por fin se os ha dejado de tachar de novatas y os toman más en serio?

Sí, la mierda es que toda la escena DIY/garage, que es un género legítimo, en España no era muy querida, conocida o valorada. Fuera la gente lo reconoce y le encanta, sobre todo la actitud y las grabaciones tipo punk. A nosotras también nos encantaba y a unos cuantos grupos más de España también, pero en general lo que triunfaba era un indie mucho más popero, el clásico indie español. La mezcla entre hacer un género que no se conocía tanto y ser mujeres jóvenes y nuevas resultó en un cóctel de “es que lo están haciendo mal”, cuando era exactamente lo que queríamos hacer, pero asumían que lo estábamos haciendo mal y no se nos permitía el lujo de hacer ese género. Nadie se podía creer que unas chicas de nuestra edad estuviesen haciendo eso a posta.

¿Crees, entonces, que hubiese sido distinto si en vez de las Hinds hubieseis sido “los Stags”?

Cien por cien, seguro.

Os han criticado hasta la saciedad por este motivo, pero también es cierto que habéis llegado más lejos que otros coetáneos del movimiento como los Nastys o The Parrots. ¿Está directamente relacionado lo relevante que eres con las críticas que recibes?

Hombre, está claro que cuanta más gente te escucha y te conoce, más opiniones hay y más probabilidades hay de que sean malas, pero no lo ligaría solo al éxito. Creo que es inseparable del hecho de ser mujeres y de que los hombres se sienten con potestad, como si fuera su obligación o su deber, de ayudarte y darte consejos para intentar mejorar la mierda que, a sus ojos, estás haciendo.

A finales de 2019 comenzasteis a trabajar con Sonido Muchacho después de haber estado muchos años con la británica Lucky Numbers. ¿Es una señal de reconciliación con la escena musical patria?

Con Sonido Muchacho estamos como management, no como sello, de sello seguimos con Lucky Numbers. Tenemos un mánager que lleva todo fuera y uno para España, que es Luis de Sonido Muchacho. El mánager que teníamos antes también era español, o sea que en ese sentido no es algo nuevo, pero creemos que la escena española es muy específica y muy presencial, tienes que estar aquí para saber lo que mola y lo que no. Sentíamos que necesitábamos a alguien totalmente centrado en esto, creo que Inglaterra y América funcionan un poco más parecido entre sí y España es diferente.

De hecho, el grupo de management aquí en España se llama “Make Hinds Spanish Again” [risas]. Fue una decisión súper consciente, cuando terminamos el segundo disco tuvimos un poco de movida, muchos cambios a nivel de grupo, y teníamos muy claro que queríamos cuidar este territorio. A España hay que mimarla porque si no se va a sentir dolida, y lo hemos vivido en nuestras propias carnes. Nos queríamos quitar ya la tontería de “el grupo que suena fuera” y dijimos hasta aquí llegamos, vamos a hacer lo que haga falta para quitarnos esa etiqueta. Se nos quiere mucho aquí, y queremos mucho a España, y queremos que se pierda esa impresión (porque además nunca ha sido así realmente) de que preferíamos tocar fuera. Nunca hemos preferido fuera que España, todo lo contrario, pero era fuera donde teníamos oportunidades de tocar. Fue plenamente consciente, nos propusimos dar la vuelta a la tortilla y trabajarnos mogollón España.

«La escena española es muy específica y muy presencial, tienes que estar aquí para saber lo que mola y lo que no»

¿Cómo os ha afectado a nivel personal las duras críticas recibidas en el pasado? ¿Os desanimó? ¿Llegasteis a perder la esperanza en el mercado musical español?

Sí, fue devastador y perdí la esperanza totalmente. Fue una locura el volumen y la agresividad de las críticas, y la negatividad de la industria y de los haters al principio. Nuestros amigos a veces se tenían que meter a defendernos en las redes sociales de las barbaridades que se decían. Era como una guerra: ¿de qué bando estás, de Hinds o del que odia a Hinds? No había un punto medio y hacía a la gente hervir la sangre y no sé muy bien por qué. Por eso no me esperaba que con el segundo disco de pronto se nos respetase y tuviésemos tantos fans aquí como en Londres o en Nueva York o en Tokyo. Fue poco después del disco dos cuando se tranquilizó todo mogollón y recibimos muchísimo amor, y ya con el tercer disco dijimos: “queremos ser más grandes aquí que en ningún otro lado”.

¿Crees entonces que ha cambiado la percepción que tienen de Hinds la prensa y el público en España? ¿Os sentís más bienvenidas ahora que hace unos años?

Total, sí, sí. Ha cambiado radicalmente. También han sido cuatro años, no ha sido fácil ni un camino de rosas pero sí, lo noto mogollón. Estamos en una situación ahora con la que estoy muy contenta y orgullosa.

Habéis promulgado mucho la filosofía DIY a todos los niveles artísticos. ¿Sigue siendo ese vuestro modus operandi?

Justo hoy nos ha llegado un mensaje, tenemos un vídeo que hemos grabado en cuarentena, que es para el último single antes del álbum [NdE la publicación del single ha sido pospuesta por decisión de las artistas por respeto al movimiento Black Lives Matter]. Imagínate lo difícil que ha sido, contrarreloj, sin ningún tipo de presupuesto… el caso es que nos ha costado mucho hacerlo y justo nos ha llegado un mensaje súper bonito de nuestro sello que decía que es una gozada trabajar con vosotras, quiero agradecéroslo… te voy a leer el mensaje, de verdad nos pusimos a llorar, en plan de verdad gracias por apreciarlo porque no es fácil estar en este lado, requiere mucho sacrificio, es que te lo voy a buscar… [Busca el mensaje en el móvil y lee] “really nice video, always very impressed and inspired by your work ethic and can-do approach, especially under these restrictive conditions, you’re a dream to work with”, de nuestro sello con el que llevamos trabajando siete años, desde el día uno.

La gente no se imagina el trabajo que hay detrás de todo esto.

Totalmente. Es muy difícil darte cuenta de eso, porque es un trabajo muy mitificado. Que está muy bien, pero falta toda la realidad que hay detrás, que se suele conocer más de otros trabajos. Como es algo que no se puede estudiar o no puedes pagar para estar aquí es algo que tiene un poco de magia y algo de aleatorio, y cuando te toca, te toca y tienes esa suerte. Da la sensación de que no te puedes quejar ni decir absolutamente nada malo o contar lo difícil que es. Por eso es un gusto trabajar con gente así, que lo entiende.

«Con el tercer disco dijimos: queremos ser más grandes aquí que en ningún otro lado»

Pasemos a hablar del disco. Para este álbum habéis contado con la productora Jennifer Decilveo, que ha sido nominada a premios por su trabajo y puede presumir de haber colaborado con Beth Ditto o Albert Hammond Jr. He buscado información y me he encontrado que solo un 6% de los productores musicales de USA y Canadá son mujeres (Women In Music Canada). Me imagino que a nivel global el porcentaje será parecido si no peor.

Peor, seguro. Un 1% o menos.

Artistas femeninas de todo el mundo se cansan de contar cómo son tratadas de forma distinta por ser mujeres. ¿Ha sido vuestra decisión consciente? ¿Cómo ha sido trabajar con una mujer a los mandos de la producción?

Ha sido increíble, la verdad. Lo que más me flipa de todo esto es que no ha sido para nada forzado. Siempre que trabajamos con otra mujer lo agradecemos mogollón, y si hubiese dos personas que nos gustan igual probablemente tendiésemos a favorecer a las mujeres por sororidad, porque sabemos lo que cuesta llegar hasta aquí y por la discriminación que pasas. Pero en el caso de Jenn además fue la mejor opción. Hicimos un viaje a Los Ángeles en el que literalmente estuvimos tres semanas componiendo y conociendo gente; cada dos días cambiábamos de productor y de toda la gente con la que trabajamos, como dices, no había sino dos mujeres.

Desde el primer día, porque además ella fue la primera, salimos de la sesión y dijimos: “es ella”. Lo teníamos clarísimo, fue increíble la conexión que tuvimos, el respeto mutuo y la magia que se creó ese día en el estudio. Al salir se lo dijimos a todo nuestro equipo, “nos ha encantado”, y nos decían “bueno, tranquilas, que es la primera, ya veremos…” y dijimos “vale, vale…”, pero efectivamente, después de tres semanas, seguía siendo la mejor. Fue muy guay, es una puta pena porque al final la perspectiva femenina es diferente, y si no se nos da voz y no nos expresamos solo estamos contando la mitad de la realidad. Fue la hostia, fue súper guay. Fue la mejor experiencia que he tenido nunca en un estudio: confiar ciegamente en ella pero a la vez ser capaz y que no me diese miedo dar mi opinión, y si no estaba de acuerdo con algo poder decirlo y discutirlo entre todas. Una sensación de hablar de tú a tú entre todas, un ambiente muy relajado. Empatizábamos mucho entre todas y nos admirábamos, y es que al final se trata de escuchar, escuchar te lleva muy lejos [risas].

En la nota de prensa para el nuevo disco habláis de quitaros la etiqueta de lo-fi. ¿Hacíais lo-fi a posta o era consecuencia de no tener acceso a los recursos apropiados?

Era a posta, eso seguro. Pero es verdad que no hubiésemos podido permitirnos sonar como sonamos en este disco por lo caro que ha sido. Una cosa lleva un poco a la otra, pero era el género que escuchábamos y nuestro favorito; era lo que queríamos hacer y lo que nos representaba en ese momento. Jamás hubiéramos podido hacer este disco entonces, hubiese sido rarísimo. Este tercer disco llega por haber tenido primero uno lo-fi y luego uno más rock. De pronto este ha sido como experimentar más con nuestras posibilidades y abrirnos las ventanas y las puertas.

Me han sorprendido los videoclips de los singles, que tienen una estética muy currada y son bastante inesperados, parece que os habéis divertido mucho grabándolos. Háblame un poco de ellos.

La verdad es que hemos tenido la suerte, por primera vez, de haber tenido un poco más de tiempo, por lo que no nos ha obligado la situación a grabar como sea y cuando sea. Hasta ahora, a veces nos hemos encontrado con directores que no nos entienden muy bien o nos ven de una manera que no es realmente la que somos, entonces nos piden hacer unas cosas que no nos representan y si lo hacemos luego queda raro o no nos gusta. Hemos tenido el tiempo de escoger bien a gente que conocemos, que nos conoce y con la que podemos hablar, y trabajar las ideas con ellos y con ellas y ha sido una gozada; nos hemos sentido más libres y más nosotras. Como grupo no solo nos gusta componer, tocar y ya, disfrutamos mucho de los vídeos, del diseño y de la estética. Todo lo que rodea a un grupo, desde las camisetas hasta la portada del disco, nos gusta tener el control sobre ello. Poder trabajar con directores que nos conocen y son colaborativos es una gozada.

Me da la sensación de que es un disco que no quiere demostrar nada. Suena a que estáis haciendo lo que os ha apetecido sin pararse a pensar en las expectativas que pudiesen tener los demás. ¿Tú cómo lo ves?

En otra entrevista me decían “se dice que el disco más importante de los grupos es el tercero, cuando demuestras lo que vales”, o algo así, y justo le he dicho lo que dices tú. Si tuviese que decir que tenemos un disco de asentamiento y de demostrar lo que podemos hacer creo que sería el segundo, que fue cuando pasamos del lo-fi a algo más rock y de banda más consolidada. Lo bueno de ya haber hecho eso es que sentíamos, yo al menos, que no teníamos esa carga. Entonces ha sido literalmente salir de nuestra zona de confort, probar un montón de cosas, darnos cuenta de que los teclados nos sientan bien, que estos efectos nos gustan, que nos gusta cómo queda cantar en español, etc. Ha sido bastante orgánico, y como hemos tenido casi un año nos ha dado tiempo de respirar, de probar cosas sin tener el reloj detrás como diciendo lo que compongas hoy va a ir al disco sí o sí. Hemos tenido esa libertad de hacer realmente, pues bueno, lo que nos sale del coño.

Pienso que el disco es más variado que sus predecesores. Las etiquetas “rock” o “garaje” se quedan cortas e incluis elementos como sintetizadores o guitarra española. ¿De dónde surgen estos recursos? ¿Qué influencias habéis tenido en este disco?

Las influencias realmente no han variado tanto, en general. Ha sido por fin poder probar. Desde el segundo disco, escuchamos mucha música muy variada, a la productora le hemos puesto desde Kali Uchis hasta Molotov y The Jesus and Mary Chain. No empezamos el disco teniendo claro “pues queremos sonar como este disco de Tame Impala”, o lo que sea, para nada. Ha sido ir haciendo canciones y probando instrumentos nuevos y decir “uf, esto nos queda fatal”, o “¿pero qué mierda es esta?”, o no reconocerte. Los sintetizadores y los teclados fue algo que descubrimos bastante pronto en el proceso, que nos servían para hacer algo diferente pero siendo nosotras. Fue bastante emocionante descubrir un instrumento tan versátil y que nos gustase tanto. Ya ahí fuimos tirando del hilo y añadiendo cosas.

¿Cuál es el proceso creativo? ¿Cómo surgen las canciones de Hinds?

En este disco ha dependido mogollón. Ha habido algunas que ha sido más como en los discos anteriores, como pueden ser “Burn” o “Come Back And Love Me <3”, que empezábamos Carlotta y yo en acústico y luego lo llevábamos al local, y lo adaptábamos a las cuatro. Y luego ha habido otras que han empezado directamente con sintetizador, un Wurlitzer por ejemplo, que fue “Just Like Kids (Miau)” y luego le hemos metido todo el rollo de rock. Cada canción ha empezado de una manera y creo que se nota bastante. No hemos intentado luego juntarlas demasiado, cada una nació con una personalidad y un sonido un poco particular, y hemos querido respetarlo.

En este disco coqueteáis con el español en varias ocasiones, cosa que ya hicisteis brevemente en “Ma Nuit” de I Don’t Run, pero aquí cobra protagonismo y es más frecuente. ¿Es más difícil hacer las letras en inglés o en español?

Para nosotras era más difícil en español, aunque sea solo por costumbre. Si hubiésemos empezado en español no lo sé, pero en inglés ya teníamos una manera de proceder, sabíamos cómo escribir en general en inglés y de pronto querer cantar en español ha sido un desafío. Carlotta prácticamente se puso a estudiar, hizo una playlist para que escuchásemos las demás y luego lo comentábamos, literalmente como estudiar lo que nos gusta y lo que no. Nos ha costado más pero creo que ya para el final le cogimos el tranquillo y lo disfrutamos mogollón.

¿Crees que el inglés tiene también un poco de esconderte? Como que al no ser la lengua materna parece que no se siente tanto lo que se dice.

Total. Durante muchos años, sobre todo al principio, era la sensación de que el español era la lengua coloquial y la lengua poética para nosotras era la inglesa. Y de pronto ha sido ostras, que mi madre me va a entender cuando diga esto [risas]. Cien por cien teníamos más presión. Además en la manera en la que lo hemos hecho, en algunas canciones tenemos más frases y como que tenemos más libertad, pero por ejemplo en “Boy”, que solo hay dos frases en el pre-estribillo, ¿qué intentamos, resumir todo el significado de la canción en una frase? Parecía mucha presión para una sola frase, ninguna frase puede cargar con todo el significado de una canción. Ha sido divertido ver cómo en algunas canciones tenía sentido que fuese más protagonista y en algunas que fuese más un grito desgarrado.

¿Cómo crees que se van a recibir esas letras cuando se puedan tocar ante un público anglosajón algún día?

Pues creo que bien, todas las que hemos sacado como singles, que ha sido casualidad, tenían español. Al darnos cuenta pensamos, ¿les gustará? Pero en vez de ser una parte en la que desconectan yo creo que ha sido lo contrario, después de tantos años y dos discos enseñándoles una cara de Hinds de pronto ha sido enseñarles un lado más íntimo, más nosotras y más genuino, que al final es nuestra lengua materna, y creo que les ha encantado. Me los imagino cantándolo y es algo muy tierno, lo de chapurrear otro idioma, que es algo que nosotros tenemos muy arraigado en nuestra cultura, escuchar canciones en las que no entendíamos nada, y lo que realmente cantábamos eran sílabas en vez de significados, me hace mucha gracia e ilusión imaginarles a ellos cantándolo.

¿Os veremos pronto haciendo una canción entera en español?

Yo creo que sí, ya no tenemos esa presión y ese vértigo de empezar algo tan diferente, como nos daba hace un año. Seguro que a lo largo de nuestra carrera vamos a hacer una, no sé si ya o dentro de cuántos discos, pero yo diría que sí.

¿Y una colaboración con algún grupo? Quizás compañeros de sello como Cariño o Mujeres.

Tenemos ganas, la verdad, es algo como que nunca hemos tenido tiempo para hacer y en realidad igual todo este tiempo de cuarentena nos sirve para por fin hacerlo. Nos encantan las colaboraciones, y me encantaría que fuese con un grupo totalmente diferente, con algún artista que no sea obligatoriamente una banda de cuatro personas o así, diferente.

“Just Like Kids (Miau)” me pareció atrevida, un poco la respuesta definitiva a todos esos que os han cuestionado durante vuestra carrera, en plan que se dé por aludido quien sea y punto, nosotras tenemos cosas más importantes que hacer.

La letra de esta yo creo que es, si no la mejor, de las mejores que hemos escrito nunca. O al menos de la que más orgullosa estoy. Con esta canción dijimos, ¿intentamos hablar de este tema? Y hay veces que no funciona, porque son demasiado largas las frases o la melodía no va, pero de pronto esta era una canción sencilla pero con un estribillo con mucha fuerza pero también una melodía burlona y de repente encajó. Se nos dio muy bien y bastante fácil hablar de esto y salió muy natural. Cuando la compusimos, me acuerdo que la acabamos en casa de Carlotta y me vine a casa directamente y de la emoción la transcribí al ordenador y se la envié a no sé cuántos amigos. Ha sido la primera vez que estoy tan orgullosa de la letra independientemente de la música. En los discos anteriores no habíamos hecho nada parecido. Ha sido un cambio hacerlo y hablar de algo tan serio, pero creo que se entiende lo muy por encima que estamos, contando un problema pero haciéndolo con humor. Es que estoy muy orgullosa [risas].

Me llamó la atención un verso de “The Play”, en el que cantáis “All I do is question which is the real version of me”. ¿Sientes que hay una disociación entre la persona que eres sobre el escenario y fuera de él?

No trata tanto del personaje de Hinds y lo que realmente somos porque siempre nos hemos presentado como lo que somos en la vida real, pero sí que esa canción en general habla de tener una crisis de identidad, no tanto sobre el escenario, aunque también. El escenario lo que hace es una especie de lupa con cualquier sentimiento que estés teniendo; si estás teniendo un buen día te vas a sentir la reina del mundo en el escenario, y si estás teniendo uno malo, es como si todo si magnificase y toda la sala se estuviese dando cuenta y es una pesadilla. No es per se una canción que hable del escenario pero si estás pasando por un mal momento y estás teniendo una crisis de identidad, no saber quién eres o cuánto vales, en definitiva estás un poco perdida, en el escenario se amplifica porque de pronto tienes gente escuchándote.

Para terminar: ¿qué le depara el futuro a Hinds, ahora que todo es tan incierto?

Pues me haces una pregunta trampa [risas]. Es imposible saberlo, pero ni de Hinds ni de nadie del mundo mundial. Yo lo que espero es que la gente conecte, siendo como es un álbum con unas letras muy sinceras. Uno de los peores sentimientos cuando estás mal es pensar que eres la única persona que se siente así y que nadie te va a entender. Y es algo muy común cuando estás en el hoyo, y espero que a través de las canciones y las letras la gente se sienta un poco menos sola y a la vez a través de la música que te alegre un poco la vida y te olvides de la mierda por la que estamos pasando.

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