Jeff Rosenstock

Jeff Rosenstock –
NO DREAM

Nuestro punk-rocker favorito vuelve para darnos otra hostia de realidad a base de guitarrazos irresistibles y un montón de versos tan memorables como fáciles de trasladar a uno mismo. Un lanzamiento que nos hace perder la cuenta de cuántas veces ha dado en el clavo ya...

¿Puede la música ser divertida a la par que comprometida? Jeff Rosenstock tiene muy claro que sí. Probablemente sea complicado encontrar a un artista con letras tan fatalistas y conscientes del capitalismo salvaje en el que vivimos a la vez que es capaz de hacer canciones así de enérgicas y divertidas. Lo ha demostrado con cada uno de sus discos, y en NO DREAM (2020) lo vuelve a hacer una vez más; esta vez incluso con mayor maestría si cabe.

Angustia adulta

En NO DREAM, Rosenstock mezcla el mensaje político y el sentimiento de derrota y agotamiento de POST- (2018) con la inmediatez y la urgencia de WORRY. (2016).

La base de las canciones de Jeff siempre ha sido muy sencilla: soltar riffs enormes y estribillos punk memorables mientras intenta impregnarlas de esa juventud eterna del punk y/o maldice cada uno de los aspectos de la sociedad actual, como ha venido haciendo especialmente desde POST- (2018). En NO DREAM repite la jugada, pero esta vez lo hace incluso con mayor acierto y energía que en su anterior trabajo, mezclando el mensaje político y el sentimiento de derrota y agotamiento de este con la inmediatez y la urgencia de WORRY. (2016), dando paso a una colección de canciones cortas en las que no hay mucha cabida para esas suites prog-punk que encontrábamos en su última referencia.

Aquí todo es mucho más directo, como si fuera un reflejo del consumo rápido que lidera nuestra sociedad y que nos insta a pasar el mínimo tiempo posible con una cosa porque ya tenemos otra esperando a que la exprimamos sin siquiera saborearla. Bajo esa premisa abre “NO TIME”, una protesta tan breve como afilada con ese “did you turn into a person that you really want to be? / I didn’t have the time” en referencia al ritmo de vida actual y a la imposibilidad de desarrollarte plenamente por tener que atender a tus ocupaciones. Si en su anterior disco aclamaba estar cansado y aburrido, aquí ocurre lo contrario: está abrumado y desesperado, lo que le lleva a evadirse mirando productos en Internet con los que engañarse a sí mismo con un momento de falsa felicidad, tal y como cuenta en “Nikes (Alt)”.

Fotografía: Press

Intentar escapar de la alienación

NO DREAM hace un recorrido por los diferentes estados de ánimo y formas de pensar que provoca la sociedad capitalista: el deseo de escapar (ya sea de forma literal o evadiéndose mediante el uso de estupefacientes), la frustración e impotencia o la incapacidad de ser una persona funcional.

En cierto modo, este trabajo hace un recorrido por los diferentes estados de ánimo y formas de pensar que provoca la sociedad capitalista: el deseo de escapar (ya sea de forma literal en “Scram!” o evadiéndose mediante el uso de estupefacientes en “State Line”), la frustración e impotencia en “N O D R E A M” o la incapacidad de ser una persona funcional en “Honeymoon Ashtray”.

Pero también hay espacio para los dilemas personales, las dificultades amorosas y los demonios internos. “The Beauty of Breathing” (ojito al parecido que guarda su estrofa con la de “Having a Blast” de Green Day) es un ruego por encontrar un momento de paz interior dentro de un estado de ansiedad continuo provocado por cosas como la fama y el hecho de llevar una vida pública tal y como Jeff cuenta en “f a m e”, mientras que “Leave it in the Sun” y “Monday at the Beach” son justo esos momentos de respiro en mitad de una tormenta de emociones que culmina en “Ohio Tpke”, donde Jeff encuentra el confort, como no podría ser de otra manera, en compañía de sus seres más queridos.

No lo puede decir más claro, pero es que más alto tampoco

Es curioso cómo cuanto más dura es la situación, más energía y motivos encuentra Jeff para alzar su voz y entregarnos canciones tan divertidas como actuales.

Es difícil encontrar una voz más transparente que la de Jeff Rosenstock, tanto en su mensaje como en su forma, a pleno grito como si cantase en mayúsculas. Es curioso cómo cuanto más dura es la situación, más energía y motivos encuentra para alzar su voz y entregarnos canciones tan divertidas como actuales.

NO DREAM no es sólo un puñado de canciones con las que volvernos locos gracias a sus enormes riffs y esos estribillos que gritar a los cuatro vientos; también es una advertencia, un recuerdo de que no hay que olvidar dónde nos encontramos y, sobre todo, de que en momentos así una de las claves siempre es permanecer juntos.

error: ¡Contenido protegido!