Bunbury

Bunbury –
Posible

Bunbury regresa tres años después del éxito que supuso Expectativas para entregarnos una de las cumbres artísticas de su carrera. Siempre a la conquista de nuevos territorios musicales, la apuesta por una electrónica minimalista y oscura, junto a unas letras personalísimas, hacen de Posible un trabajo redondo. Su mejor álbum en solitario.

¡Qué bien le está sentando a Bunbury cumplir años! Siempre solvente, el de Zaragoza nos sorprendió el pasado 2017 con un trabajo por encima de su media, y este 2020 viene a ratificar que aquello no fue un momento aislado de especial inspiración. Y lo hace aventurándose nuevamente con la electrónica, como ya hiciera en 1997 con Radical sonora, su debut en solitario. Apostándolo todo a la misma, en Posible no hay estallidos eléctricos de guitarra ni otras concesiones acústicas, como ocurría en aquel. Los sonidos sintetizados lo son todo aquí y sólo ceden algo de espacio a un saxofón amenazante que ya pudimos escuchar en Expectativas (2017) y al piano. Las guitarras están, pero en esta ocasión asumen su papel secundario, bien integradas en el conjunto, sin reclamar ningún protagonismo.

Oscuridad, electrónica y minimalismo

Si con Radical sonora se tiró de cabeza a la piscina para posteriormente refinar los recursos sintéticos en Pequeño (1999) y Flamingos (2002), en esta ocasión el camino ha sido a la inversa.

La apuesta puede resultar arriesgada. No obstante, al contrario que hace 23 años, el cambio ha sido menos drástico y el terreno se encuentra allanado. Bunbury viene con la lección aprendida. Si con Radical sonora se tiró de cabeza a la piscina para posteriormente refinar los recursos sintéticos en Pequeño (1999) y Flamingos (2002), en esta ocasión el camino ha sido a la inversa. Sus últimos lanzamientos ya estaban provistos de los matices electrónicos en los que ahora se recrea.

La muy favorable recepción que tuvo el maridaje de rock y electrónica contenida en su álbum anterior, junto con la nueva dirección musical que el público asume con cada lanzamiento del cantautor, hacen de este un trabajo apto para explorar los sonidos electrónicos más actuales. Los desencantados con aquel debut pueden estar tranquilos. Aquí todo suena menos estrafalario, más ordenado y compacto. Además de presentar una oscuridad terriblemente seductora que potencia el contenido lírico de las canciones.

Fotografía: Jose Girl

Una reinvención ganadora

Bunbury no entiende de acomodos, y siguiendo la tónica que define su amplia trayectoria discográfica, ha trabajado en nuevas coordenadas sonoras para volver a reinventarse.

Si Palosanto (2013) exhibía unas letras combativas y optimistas, y Expectativas venía determinado por la desilusión de haber fallado como sociedad, Posible es el refugio desde el que enfrentar ese malestar. Aunque continua mirando a lo social, el grueso del trabajo se atiene a cuestiones personales, a partir de las cuales realiza un ejercicio de introspección con el que parece poner en orden ciertos aspectos de su yo interior, según se intuye, a modo de catarsis. En numerosas ocasiones, Bunbury expresa de forma explícita su descontento y deseo de tomar distancia de este mundo decadente, resquebrajado, en la que él también se halla inmerso. Una idea que se manifiesta de forma simbólica desde la misma portada. 

El cantante se descubre pensándose a sí mismo como solución a su hastío: “Y sé donde está / La salida es hacia dentro”, expresa en Cualquiera en su sano juicio (se habría vuelto loco por ti), la pista que abre el LP. Nos guía un piano grave, amenazante, pesado, pero no tardaremos en vernos inmersos en un entramado de sintetizadores que nos conduce, sin apenas darnos cuenta, a un estribillo memorable apuntalado por unas notas de guitarra sombrías.

Una base kraut es la encargada de darnos la bienvenida en Hombre de acción, donde el bajo y el saxofón tendrán un papel más destacado. El autor condena la inacción para cambiar el rumbo de las cosas y se pregunta si no habrá pasado ya tal oportunidad. Toda una exquisitez pop.

Letras introspectivas y hastío

Aunque continua mirando a lo social, el grueso del trabajo se atiene a cuestiones personales, a partir de las cuales realiza un ejercicio de introspección con el que parece poner en orden ciertos aspectos de su yo interior, según se intuye, a modo de catarsis.

Con Deseos de usar y tirar, Bunbury vuelve a los ritmos latinos que ya les son tan propios para actualizarlos con un experimento minimalista en el que todo el peso de la composición la asume su interpretación vocal. Una ranchera sobria con la que critica la tendencia a la efímera atención que caracteriza nuestro presente, a la inmediatez y subsecuente pérdida de interés que nos suscitan los caducos anhelos de la sociedad occidental; a la vez, aprovecha el tono confesional para poner en orden una suerte de disputa interior que expresa cuando enfatiza: “Como me dijo Nick Cave: ‘tú no eres tu pasado’”.

La desnudez instrumental también es el recurso principal en las estrofas de Mis posibilidades (Interestellar), donde el zaragozano aprovecha la oportunidad para desmarcarse de las diferentes interpretaciones que pueden suscitar sus letras, siempre crípticas. Deducciones, ciertas o no, que terminan conformándose en ideas concretas atribuidas al cantante. “Las cosas por su nombre. Responsable sólo soy de lo que escribo y digo. De lo que entiendas, no”. 

Las perspectivas desde la que cada uno podemos abordar un tema o hecho concreto son múltiples, están determinadas por nuestro conocimiento, experiencias, expectativas e ideologías, por eso resulta una acción harto delicada el poner en boca de otro palabras que no han salido del mismo. Consciente del poder de las mismas, Bunbury no deja pasar la oportunidad de dar una lección al respecto. Con una incursión en el drum ‘n’ bass que la emparenta directamente con las composiciones de Radical sonora, Las palabrasse erige como el complemento idóneo a tal denuncia. Y donde magistralmente resuelve: “Las palabras escogen el momento / Prefieren el silencio a tanto ruido”.

Un disco con estética actual y tremendamente inspirado

Cada canción es susceptible de ser lanzada como single, sus melodías son adictivas y sus acompañamientos nítidos y repletos de matices, fruto de una meticulosa producción, exhiben amplios espacios para que cada sonido respire.

Un cadencioso saxofón será el que nos adentre en la majestuosa Arte de vanguardia. Su atmósfera siniestra y carácter parsimonioso envuelven algún que otro dardo envenenado, a la vez que le sirven para confesar: “Tengo solo ya / La urgencia de librarme / Y vivir tan al margen / de todo como pueda”. No escasean las buenas canciones en este álbum, pero la factura de esta resulta impecable. Varias capas rítmicas sustentan las estrofas de Mariachi sin cabeza, tornándose más melódicas en un estribillo cargado de melancolía que nos habla sobre las consecuencias derivadas de nuestros actos. Como un millón de dólares, por su parte, retrata las acciones más frívolas de nuestra cotidianidad. Enfrenta el postureo de las redes sociales, el deseo de no privarnos de nada y el ego desmedido imperante. 

Indeciso o nopresenta una guitarra comedida de aire western que se extiende a lo largo de la composición. Vestigios de una etapa anterior en la que Bunbury exploró la música de raíz norteamericana y que aquí se presenta adecuadamente recontextualizada, hermanando lo viejo y lo nuevo. Estableciendo puntos de anclaje con su producción anterior y así ver este nuevo trabajo como un paso natural, en absoluto drástico. Mientras Radical sonora hacía saltar por los aires toda continuidad lógica en relación a Héroes del Silencio, Posible es otro desplazamiento natural dentro del mundo de la música al que llega con ánimo de seguir explorando nuevos horizontes sonoros, pero no de ruptura.

Llegamos al final del LP con Los términos de mi rendición, título derrotista a una balada que guarda afirmaciones tan apáticas como: “Si sigo aquí, tumbado en el parque / Me da la impresión de que no me pierdo ya nada”. Poniendo fin a la revolución que sugería Palosanto. Recupera para la ocasión el piano, y sube la apuesta con sutiles arreglos de cuerda que contribuyen a incrementar la sensación de desconsuelo.

Posible es un disco con una estética actual y tremendamente inspirado, tanto en su parte lírica como en la musical. Bunbury no entiende de acomodos, y siguiendo la tónica que define su amplia trayectoria discográfica, ha trabajado en nuevas coordenadas sonoras para volver a reinventarse. Cada canción es susceptible de ser lanzada como single, sus melodías son adictivas y sus acompañamientos nítidos y repletos de matices, fruto de una meticulosa producción, exhiben amplios espacios para que cada sonido respire. A la vista del sobresaliente acabado no es descabellado afirmar que estamos ante el mejor álbum de su carrera en solitario.

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