Mujeres

Mujeres –
Siento Muerte

“Otra vez están ahí, ̶d̶i̶r̶e̶c̶t̶o̶s̶ de vuelta a tu corazón”. Mujeres nunca se han ido y nunca se irán, pero siempre está bien tenerles de vuelta. Y más si es con el mejor disco que han sacado nunca los barceloneses.

Es un cliché muy manido ese de la banda que nunca te ha abandonado porque su material te ha acompañado de una forma más o menos constante desde que le descubrieras. Pero así son las cosas con Mujeres. Como el típico capullo que te tapa el concierto entero con su móvil, o la escultura del caminante de la A-2 (bautizada por ellos como “L’Amic”), Mujeres siempre están ahí, con sus formas cilíndricas, su pintura desconchada, su apariencia simpática y sus quince metros de altura.

Rock y amistad

Amor y desamor. Accidentes del lenguaje y emociones emocionantes. Carretera y comidas baratas en sórdidas estaciones de servicio. Esos elementos sencillos y de andar por casa conforman la propuesta de Mujeres.

Y eso que en la vida de Mujeres caben dos, separadas por el punto en el que Martí Gallén, guitarra solista, deja la banda en 2016. En aquella ya lejana primera vida Mujeres se convirtieron por méritos propios en unos de los abanderados más reconocibles de la reacción nacional a la ola de garage norteamericano de la segunda mitad de la década anterior. Y ello pese a, como ellos mismos dicen, no haber formado parte de los círculos garajeros en los que reinaban Wau y los Arrrghs!!! y compañía. Por el camino, tres discos largos casi totalmente en inglés, incluyendo Marathon (2015) como la joya de su corona, y un EP en castellano, Aquellos Ojos (2014), que volvía la cabeza a los sesenta ibéricos con una mirada entre paródica y entrañable y abría de paso un camino que recorrerían años después.

Y es que la segunda vida de Mujeres parte de su viaje sin retorno a las letras en castellano y la superación forzosa de aquel sonido retro. Esto lo consiguen de manera natural a base de darle más caña aún y tirar por la vía contundente, como ellos mismos explican en el documento que acompaña su reciente Maquetas, ensayos, descartes y fracasos (Vol. 1), como una manera de suplir el virtuosismo del ya ausente Martí. De ahí nace primero Un Sentimiento Importante (Sonido Muchacho, 2017) y su fantástico refinamiento en el EP Romance Romántico (SM, 2019).

Fotografía: Promo

Albañiles del pop

Mujeres no necesitan recurrir a piruetas líricas, proclamas estridentes o estrofas abstractas, sino todo lo contrario: crean canciones palabra a palabra y verso a verso con el compromiso del que hace un tabique de ladrillo.

Rock y amistad. Amor y desamor. Accidentes del lenguaje y emociones emocionantes. Carretera y comidas baratas en sórdidas estaciones de servicio. Con todos esos elementos sencillos y de andar por casa, Mujeres han sido capaces de crearse un universo propio, creíble y acogedor. Sin necesidad de recurrir a piruetas líricas, proclamas estridentes o estrofas abstractas, sino al revés: creando canciones palabra a palabra y verso a verso con el compromiso del que hace un tabique de ladrillo. Como ellos dicen en un giro casi Rajoy-ístico: una cosa es una cosa y otra cosa, es otra cosa.

Arranca Tú y Yo con los primeros versos guiñando el ojo a unos buenos amigos, y el primer golpe de afecto, como ellos mismos lo describen, pega de lleno en toda la cara. ¿Es esta una de las mejores canciones de Mujeres o sólo lo parece por el famoso efecto del single-ya-escuchado-mil-veces?

Al principio, al igual que pasa con las siguientes dos (“Besos” y “Cae La Noche”), es difícil decirlo. Pero cuando la duda se empieza a repetir también con los temas que uno no había escuchado antes, la respuesta está clara: las mejores canciones escritas por Mujeres están aquí.

Autorreferencias y urgencia

Hay una sensación que planea por encima de todos los temas de este disco, y en general, de la parte castellanoparlante de la discografía de Mujeres, de que la canción que estás escuchando bien podría ser la última que hiciesen.

Avanza el disco y nos vamos encontrando una y otra vez a viejos conocidos que van salpicando el camino. Son recurrentes las caras (“A Veces Golpes”, “El Momento Exacto”, “Todo Bien”, siendo el primero y el último dos de los mejores temas del disco), los destellos brillantes (“Auténtico Colapso”), los “siento muerte” (cabe recordar que “Feels Dead (Siento Muerte)” era una de las canciones de Marathon), todos bañados por unos coros mucho más destacados y trabajados que antaño (véase “Un Gesto Brillante”, por ejemplo).

Hay una sensación que planea por encima de todos los temas de este disco, y en general, de la parte castellanoparlante de la discografía de Mujeres, de que esa en concreto que estás escuchando bien podría ser la última canción que hiciesen. Esa urgencia nace de la combinación de la velocidad que le imprime Arnau a la batería y de esas letras saturadas de emociones y cantadas –inmejorablemente– por Yago. Y se ve muy clara en “Un Gesto Brillante” (“Un pasado que me arrastra, vuelvo al fin por ti”) o en “Todo Bien”:

“Un algo que terminará por siempre esto
y habrá que aprovechar 
el privilegio de agotar las últimas apuestas,
un sueño que no se celebrará jamás”

La victoria sin sudar

Mujeres lo que quieren es llegar a casa y que nunca estés en el mismo lugar, o que siempre estés, para así romper lo que tenéis.

En “Siento Muerte” este frenesí se vuelve definitivamente explícito, dando título al álbum. Y, de paso, siendo compuesta con el único objetivo en mente de dislocar hombros en directo gracias a esa batería demoledora de Arnau y esos ma-ma-ma-ma-ma-ma-mau tan Saicos. Para terminar, se podría decir que “Algo Memorable” cierra aquel círculo de sensaciones duraderas contadas de forma sencilla que comenzó en Un Sentimiento Importante, si no fuera porque todo apunta, y así lo espero de todo corazón, que Mujeres aún tienen cuerda para rato. En cualquier caso, esta despedida en bajo equivalente a “Galgo Diamante” o “Piedra de Sal” mejora aquellas y prueba que, efectivamente, estamos ante el mejor disco de Yago, Pol y Arnau.

Mujeres lo que quieren es llegar a casa y que nunca estés en el mismo lugar, o que siempre estés, para así romper lo que tenéis. Yo lo que quiero es llegar a casa y que siempre haya un disco de Mujeres en el mismo lugar, y que Mujeres sigan buscando “la canción perfecta” como quien busca El Dorado, el Santo Grial o una primera edición del debut de los Reatards, sin ser conscientes (por lo que más queráis: no les aviséis) de que ya la han encontrado, hasta diez veces.

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