Triángulo de Amor Bizarro: «Lo nuestro es experimentar con sonidos, llevar los aparatos al límite»

Los gallegos nos desvelan las entrañas de su nuevo disco y sus impresiones sobre estos tiempos, cada vez más raros, que nos está tocando vivir.

En mitad de una pandemia como la que estamos viviendo, son muchos los artistas y bandas que han decidido esperar unos meses a que la situación mejore para entregar un nuevo álbum, retrasando su fecha de lanzamiento. En cambio, algunas formaciones musicales como Triángulo de Amor Bizarro, a pesar de llevar cuatro años trabajando en estas nuevas canciones con tanto mimo y esmero, no se han dejado de rogar y, a pocos días de que el gobierno español decretase el estado de alarma, aparecía su nuevo disco en las principales plataformas de streaming y de venta online de música.

Es por ello que no tienen miedo en reconocer que a lo mejor es el primer álbum de toda su carrera que no presentarán en directo. “¿Quién sabe?”, se pregunta Rodrigo Caamaño al término de nuestra conversación telefónica. “Ojalá no, sería horrible. Pero puede pasar de todo”. A lo largo de la más de media hora en la que estuvimos hablando, él y Rafa Mallo (batería) profundizaron en lo que contiene este nuevo disco que, desde nuestra humilde revista, está llamado a ser candidato a mejor álbum nacional del año. Entre otras cosas, nos reconocieron lo mucho que echan de menos irse de cañas todos juntos, la vanidad presente en las redes sociales, sus ansias de experimentación y su siempre inquebrantable pretensión de ser “una picadora de ruido incomprensible”, como se presentan a sí mismos. Triángulo de Amor Bizarro en estado puro. Pasen y lean. 

¿Qué tal lleváis la cuarentena? ¿Estáis cada uno en una casa?

Rodrigo: Sí, Rafa vive en Lugo, Zipo en Coruña e Isa vive conmigo. Estamos separados, pero bien. 

¿Qué tal estos días? ¿Qué tal fueron los días nada más sacar el disco y después de todo lo que pasó?

Rafa: Pues como todo el mundo, con un poco de incertidumbre, viviendo día a día y adaptándote a la situación. Estamos todos igual de descolocados. 

Rodrigo: Ahora, como estamos trabajando estos días muchísimo con el rollo del lanzamiento, pues se pasan los días rápido, pero bueno… De lo que más ganas tenemos es tocar e ir a conciertos para presentar el disco nuevo. No estamos aburridos, tampoco hemos descansado, estamos con la promoción. Tampoco ha sido mucho cambio para nosotros, lo único que los fines de semana no podemos quedar para tocar. A mí me gusta estar en casa, en general, ya que siempre estamos de gira y pasamos mucho tiempo fuera. Pero bueno, se echa de menos salir a tomar unas cañas. Yo en casa estoy bien. 

Rafa: Ningún tipo de queja por la casa. Todos somos bastante caseros.

¿Cómo os apañáis para tocar o ensayar? ¿A través de Skype?

Rodrigo: Pues es complicado, a lo mejor quedamos telemáticamente para ver alguna cosa, pero en general la tecnología no nos lo permite. En Galicia la conexión no es la mejor, entonces hacer cosas en tiempo real es complicado… la señal llega con mucha latencia… Estuvimos viendo algún método, pero no ha llegado a funcionar. Estábamos ensayando y de repente sucedió esto. Hay que tirar para delante, mucha gente está aplazando los discos, pero bueno, nosotros dijimos: vamos a sacarlo, ya que llevamos mucho tiempo trabajando en él. Que la gente lo pueda escuchar ya, es el momento. No sé, quizás cuando volvamos a subir a un escenario ya tenemos otro en marcha, vete a saber… No nos lo planteamos demasiado. Que la gente lo disfrute y punto. Notamos mucho feedback a través de Internet. La música y la cultura están para refugiarse, al final todos estamos encerrados en nosotros mismos al estar confinados en casa. Y yo creo que hay mucha gente que no ha parado en años, ya que el ritmo de vida que teníamos era muy rápido. Entonces estas cosas pueden valer para encontrarse a uno mismo.

«Hemos mejorado mucho técnicamente con los años, ya no somos el grupo amateur de antes»

¿Cómo fue la grabación del disco?

Rafa: Cambiamos en la forma de componer. El hecho de hacerlo así nos hizo crear y grabar las canciones de forma diferente. Hay canciones que se grabaron más como habíamos hecho alguna vez y luego usamos formas de trabajar que no habíamos hecho nunca, y eso implicó en un resultado distinto. 

Rodrigo: Siempre fuimos un grupo que planteamos las cosas de forma retorcida para llegar a sitios diferentes. Teníamos un poco más de miedo a la hora de llevarlas al directo, ya que nunca quisimos hacer una producción que no estuviera enfocada al directo. Hemos mejorado mucho técnicamente con los años, ya no somos el grupo amateur de antes; vas evolucionando como músico, entonces vas cogiendo confianza en alguna cosa, perdiéndola en otra… y al final buscamos de algún modo perder el control. No caemos mucho en el rollo ese de tocar con una orquesta sinfónica; desde luego, lo nuestro es experimentar con sonidos, llevar ciertos aparatos al límite, para luego plasmar todo en directo. Creo que ahora nos sentimos más fuertes que nunca, hemos perdido el miedo y entendido que tendremos que llevar más aparatos a los escenarios. Ahora que encima todo el mundo está reduciendo muchísimo los sets, llevando lo mínimo, todo se basa casi en dar al play y cantar por encima. Y nosotros, pues ya sea por llevar la contraria, acabamos llevando un camión repleto de aparatos. 

¿Al tener el mismo título que el primero, eso quiere decir que de alguna forma se cierra un ciclo?

Rodrigo: El primer disco no llegó a tener título por puro abandono. Este sí que fue premeditado, nos enlazaba con la idea y el concepto del álbum, queríamos implantar un concepto más minimal, más de vanguardia… queríamos escapar del barroquismo que siempre llevamos encima. Nosotros siempre hemos escogido títulos explicativos, que intentaran dar una idea del tema del disco, pero este nos lo pedía, incluso el propio artwork del álbum. Nos quedamos con esa idea de vacío. Al principio pensamos que la gente se confundiría a la hora de comprar el disco en iTunes… pero luego descubrimos que entroncaba perfectamente con nuestras canciones. Somos de añadir muchísimo o de no añadir nada. Lo vimos muy claro con este, no lo pensamos demasiado, lo asociamos de una manera muy clara. Desde el primer momento supimos que se iba a llamar así, nunca hicimos el proceso de buscarle un título. Veíamos que realmente no lo necesitaba.

A través de Twitter, explicasteis que “Fukushima” y “Ruptura” eran dos canciones hermanas mellizas en base a que una representaba el lado más abrasivo e industrial y el otro el más tecnológico e industrializado. ¿Podéis profundizar más a la hora de explicar el significado de estas dos canciones?

En cuanto a cómo están hechas, instrumentación y demás, son muy similares. Había cosas que íbamos descubriendo al ir avanzando en la composición y producción de una canción que nos llevaban a la otra. Hay un emparejamiento entre ambas. En muchas ocasiones nos damos cuenta que nuestras canciones van en par. En Salve Discordia eran ‘las de la Diosa’. Son las dos caras de una misma moneda. Hacemos una y acto seguido nos ayuda a hilar la otra. Si sacásemos un single, “Fukushima” estaría en la cara A y “Ruptura” en la cara B. Tienen el mismo sonido, nosotros la vemos enlazadas, fueron creciendo en paralelo.

La “Canción de la Fama”, por su parte, parece denunciar o criticar en tono sarcástico la vanidad y la competencia entre bandas. Siendo un grupo con tanto recorrido y que siempre se ha mantenido en una zona lo suficientemente autónoma, ya que nunca habéis llegado a ser grandes estrellas, ¿qué es lo que menos os gusta de esa exposición a la crítica, al público o al mercado?

Rodrigo: Pues la ridiculez del ser humano por ganar unos granos de arroz. En este mundillo acabas compartiendo espacio con todo el mundo y de repente ves cosas que te dan risa. Al final todo eso conforma a un personaje que quiere hacerse la estrella… a base de tal puedes acabar pareciéndolo o siéndolo. Nuestra inspiración siempre fue todo lo contrario, venía de bandas que renunciaban al estrellato. A mí me dan hasta ternura. 

Rafa: Yo estaba pensando en cuando se les come el propio personaje. Para unos pocos granos de arroz que pillas por ahí estás sacrificando tu vida, llega a ser hasta gracioso. 

Rodrigo: Toda esa cultura del influencer, del youtuber… estas pretensiones ya no se dan sólo en el mundo de la música. 

Lo que contáis recuerda a la película de Quadrophenia, de The Who, cuando al final el protagonista, el gran líder de los mods, resulta ser un mero botones de hotel. ¿Habéis conocido a artistas a lo largo de vuestra carrera que tenían un aura artística muy potente pero que luego en el camerino eran personas comunes y corrientes? ¿Se os ha caído algún mito?

Rodrigo: Es que todos somos personas comunes y corrientes. Una cosa es lo que proyectas y otro lo que eres. Tiene que haber un equilibrio entre la obra y la persona. Yo qué sé, por ejemplo, Nick Cave es una superestrella del rock and roll pero es humano, y ¿por qué es una estrella? Porque tiene una obra inabarcable e inalcanzable. Nos han pasado cosas en el camerino que no podríamos contar. Son muchos años en los que hemos coincidido con mucha gente, y sí, la mayoría son tipos comunes, a veces majos y otras veces más gilipollas, pero en general gente común. Siempre funcionó proyectar algo que no eres, sobre todo en el pop adolescente. El K-pop, sin ir más lejos, está hecho por ordenador, es un desprecio a la naturaleza humana, me parece interesante pero también me genera repulsión.

Rafa: Yo creo que consiste en estereotipar lo diferente. Dices: “voy a ser diferente, pero de una manera muy concreta y muy estudiada”. 

Rodrigo: En vez de sacar lo personal de cada uno y asimilar que todos somos ligeramente diferentes pero tenemos muchas cosas en común, surge esa necesidad que aparece en las redes sociales de verte dentro de un estilo determinado. Hay un molde y perteneces a ese molde y no puedes salir de ahí. Creo que nuestra generación está bastante jodida por el “like”. Para nosotros, las redes sociales sólo son un medio. Lo que de verdad nos importa son los discos y los conciertos. Esto está viviendo una transformación, ahora el fin ya es buscar la fama en las redes sociales. Intentar vivir la vida a través de otra persona. ¿Crees que puedes vivir la vida de la Kardashian sólo por el hecho de seguirla y ver sus fotos en Instagram? Prefiero vivir mi propia vida y no pensar que estás en un saco y vas a participar en esa vida de millonario que no es la tuya. 

«Queríamos implantar un concepto más minimal, más de vanguardia… queríamos escapar del barroquismo que siempre llevamos encima»

Hablando de seguidores, la canción “Acosadores” parece remitir un poco a otra de Salve Discordia, titulada precisamente “Seguidores”. En el caso de “Acosadores”, parece que habláis de la necesidad de llegar a los demás aun teniendo todos los medios tecnológicos al alcance… ¿hay más sentimiento de soledad a pesar de la tecnología conectiva? También lo relacionáis de algún modo con el acoso sexual en las apps para ligar o a fenómenos como el “ghosting”.

Rodrigo: Sí, son canciones que tienen una continuidad, en este caso “Seguidores”, “Ciudadanos” del Gatopardo, y ahora “Acosadores”. Tienen un hilo común. Son reflexiones sobre la soledad y cómo a su vez viene de algún modo autoimpuesta, buscada.

“Folía de las Apariciones” o “ASMR para ti” son canciones que además tienen una carga poética importante. ¿Qué autores soléis leer u os inspiran a la hora de escribir?

Rodrigo: Nuestra mayor influencia desde siempre ha sido Rosalía de Castro. Tenemos una vertiente romántica, propia del siglo XIX, con su componente propio de Galicia… siempre estuvo presente, en otros discos y en este también. “ASMR”, por ejemplo, es una canción que viene seguida de la letra, está hecha a partir de un poema. 

Rafa: Yo puedo confesar que no he leído un solo libro de este siglo. Sí, a veces tienes unos referentes a los que no vuelves y a mí siempre me gusta volver a los clásicos románticos, descubres nuevas visiones de conceptos de tu vida de ahora que adaptas al presente. Son los matices del significado de esos conceptos los que cambian. A mí la autoficción por ejemplo me echa para atrás. Por la parte de Rodrigo, que es quien escribe las letras, hay una gran influencia de esos clásicos, yo ya no lo limitaría a libros y poetas, sino también a videojuegos o películas. Tenemos un macrocosmos de cosas que nos influyen. 

Rodrigo: Sí, yo creo que desde que comenzamos esos temas románticos están ahí, plasmados en nuestras canciones. En nuestra discografía siempre hay canciones que hacen referencia al mundo mágico, fantástico…

¿Qué creéis que pasará después de la desescalada? ¿Iremos a una sociedad menos igualitaria o por el contrario hacia un mundo más igualitario y justo?

Rodrigo: Es complicado pensar en eso ahora mismo. Creo que hay una lucha eterna entre bandos o ideas. Estamos viviendo una época compleja a nivel informativo, con las fake news y la desinformación que hay es muy difícil hacerse una idea de por dónde van a ir los tiros. Yo creo que lo que nos ha quedado claro es que esta última época de recortes en servicios como la educación, y en especial, en la sanidad, ha sido determinante a la hora de luchar contra el virus. ¿De esta saldremos? Pues imagino que sí, los gobiernos parece que se han dado cuenta de que la inversión del Estado está para algo, que es precisamente para cubrir una sanidad universal para que, en caso de que sucedan imprevistos o desastres como este, tener una reacción mejor y más eficaz. La noción de que el Estado está para invertir en sanidad creo que ha venido para quedarse, a Google no le escogemos nosotros, pero al presidente del Gobierno por ahora sí. Yo estaré siempre con la idea de que se pueda escoger, aunque sea de forma mínima. Entonces, ¿cómo saldremos de esta? Pues no lo sé, en nuestro caso tardaremos varios meses en dar conciertos. 

Rafa: Si esta situación de crisis sirve para ver las costuras de los problemas que existen ahora mismo y que la gente tome conciencia del valor de ciertas cosas, pues genial. A nivel de conciertos y eventos todavía no sabemos cuándo volverá a ser todo como antes. Sí que es cierto que ahora mismo todo el mundo está mostrando mucha voluntad para afrontar el problema, pero claro, esto es un problema humano, no sabemos a nivel gremial qué es lo que va a pasar. Creo que en ese sentido estamos intentando ayudar para que todo se haga, pero dependemos de una situación sanitaria bastante grave.

«Sólo disfrutas del lanzamiento de un álbum cuando se lo presentas a la gente, en el directo»

¿Cómo creéis que afectará un verano sin conciertos a las bandas emergentes que llevan todo un año esperando para salir de gira y darse a conocer?

Rodrigo: Nosotros llevamos cuatro años haciendo este disco. Y sabíamos desde el primer momento que sólo disfrutas del lanzamiento del álbum cuando se lo presentas a la gente, en el directo. Pero bueno, hay que tirar para delante y ya está. Nuestros ingresos se han reducido a las ventas del disco, por lo que sin conciertos casi estamos a cero. Pero bueno, ¿qué vas a hacer? Creo que estamos todos en la misma situación. 

Rafa: Lo que puedes hacer, lo haces. Muchos músicos tienen otros trabajos, nosotros en cambio no. En el mundo de los conciertos, la mayoría de la gente que vive de la música no se dedica a ella ni toca ningún instrumento. Esto afecta más a las salas de conciertos y bares que a los propios músicos, a los técnicos de sonido, a los montadores, a las empresas de instrumentos y equipo… Es un sector transversal que está completamente paralizado. Nosotros somos una pieza más. Si eres muy famoso pues a lo mejor no tienes mucho problema, y si encima haces un vídeo viral que aparezca en todos los telediarios, pues mejor. Ahí no tienes problema. Y si eres amateur, seguro que tienes un trabajo. 

Rodrigo: Yo creo que es mejor no pensarlo. ¿A lo mejor este disco es el último que grabamos? Puede ser. O no. A lo mejor dentro de tres meses y al poder ensayar hacemos nuevas canciones y este disco nunca llega a presentarse en directo. Es probable, ¿quién sabe? Ojalá no, sería horrible, pero nunca se sabe. Puede pasar de todo.

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