Perfume Genius

Perfume Genius –
Set My Heart on Fire Immediately

Encontrando el balance entre fondo y forma como nunca antes, Perfume Genius nos ofrece su trabajo más uniforme y perfecto hasta la fecha como culminación de un proceso de autoconocimiento personal a través del empoderamiento corporal. Una exhibición magistral de control y de amor propio y hacia los demás. Una obra maestra.

Es curioso cómo una carrera como la de Perfume Genius ha ido mutando y evolucionando desde su propia forma y definición sin afectar a ninguna cadena del ADN de Mike Hadreas. Como si cada uno de sus discos sólo fuera una postura diferente de un personaje ahí de pie, encima del escenario y bajo el foco de luz. Negando la forma misma y haciendo hincapié en teorías impresionistas que por su parte niegan la naturaleza estática de las cosas, intentando capturar momentos y emociones que él mismo sabe se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Hadreas me reconocía hace poco, a tenor de este nuevo trabajo, que había estado repasando sus primeros discos y que había encontrado muchísima tensión entre, básicamente, lo que decía y cómo lo decía. Que se sentía en descontrol entre lo minimalista y concreto de sus letras y lo sobredimensionado de su música, lo caótico y lo ruidoso que quizá reflejaban ese estado interior de mutabilidad permanente, de conflicto. Pero que en Set My Heart on Fire Immediately por fin había creído encontrar el equilibrio.

Un cuerpo lo cambia todo

Perfume Genius consigue canalizar toda su ignífuga pasión, sus excesos sonoros y su mensaje a través de los movimientos de su cuerpo, a través de serpentear sobre las canciones con renovada confianza y seguridad, haciéndolas esta vez más suyas que nunca.

Una vez escuchado el disco, entendemos que ese balance es producto de un mayor reconocimiento del propio yo. El nuevo trabajo de Perfume Genius es el culmen, el cenit de un proceso de autoconocimiento que ha sido tan duro y a la vez tan delicado como ir deshaciendo una a una las capas de una cebolla. Y que parte irrevocablemente de la experiencia que supuso para Hadreas ese proyecto performativo de música y danza que presentó el pasado año, The Sun Stills Burning Here. Gracias a él fue capaz de conectar como nunca lo había hecho con su cuerpo, pero también con otros cuerpos en un arte que él reconoce, al menos en el plano creativo, mucho más colaborativo.

Es inevitable pensar en esto escuchando “Your Body Changes Everything”, que junto a “Leave” puede representar el eje central de un trabajo que es, sin lugar a dudas, magistral. Sus cuerdas se entrelazan stacattas sobre un beat insistente y trotón en una hoguera emocional que arranca clamando “give me your weight, I’m solid” y que no deja de subir dibujando espirales hasta ese clasiquísimo “my body changes everything, I can’t hardly breathe, and now you’re right above me and your shadow suffocates your proud, and it’s mine to beat”.

Fotografía: Camille Vivier

La conquista del propio cuerpo

La sensibilidad, la masculinidad, la necesidad del otro se dan la vuelta, se pervierten y se ponen al servicio relajado de un empoderamiento corporal mientras todas las imágenes construyen una nítida y vaporosa caricia de calor humano.

Conocer el cuerpo de uno, reapropiarse de movimientos y maneras que creemos inevitables, adoptadas e inconscientemente impuestas, es uno de los principales actos no solo de rebeldía, también de empoderamiento personal y de significación. Dice David Le Breton en Sociología del Cuerpo que “el significante cuerpo es una ficción, pero una ficción culturalmente operativa, viva, de la misma manera que la unión de sentido y valor que ocupa su lugar, sus constituyentes, sus actividades, sus imaginarios, de manera cambiante y contradictoria según el espacio y el tiempo de cada sociedad humana. El cuerpo desaparece por completo, y de forma permanente, en la red del simbolismo social que proporciona su definición y dibuja el conjunto de normas de etiqueta en vigor en las diferentes situaciones de la vida personal y colectiva. El cuerpo no existe en estado natural, sino que se concibe siempre en una trama de sentido, incluso en las manifestaciones aparentes de rebeldía, cuando se rompe provisionalmente la transparencia de la relación física del individuo con el mundo (dolor, enfermedad, etc.)”. En Set My Heart on Fire Immediately, Perfume Genius consigue canalizar toda su ignífuga pasión, sus excesos sonoros y su mensaje a través de los movimientos de su cuerpo, a través de serpentear sobre las canciones con renovada confianza y seguridad, haciéndolas esta vez más suyas que nunca.

Así le vemos en los dos vídeos lanzados como aperitivo, precisamente para dos de las canciones más corporales de este trabajo,Describe” y “On the Floor”. Rompiendo sus propios cánones de lo queer y trascendiendo la pérdida de significación que este concepto ha podido ir sufriendo en los últimos años, con una estética de macho alfa americano que tiene mucho más que ver con Bruce Springsteen, danzando en comunidad o consigo mismo, enfangándose en el barro y dinamitando clichés. Como en la portada, lejos queda el petimetre pop de No Shape, pero también podemos escucharle más cerca que nunca. La sensibilidad, la masculinidad, la necesidad del otro se dan la vuelta, se pervierten y se ponen al servicio relajado de un empoderamiento corporal mientras todas las imágenes construyen una nítida y vaporosa caricia de calor humano.

On the Floor”, por ejemplo, con esa sonoridad de funk destartalado, recuerda en sus ritmos a las curvas sinuosas de un cuerpo en movimiento (podría trascender todo el sentido de la discografía de Rhye) y nos asesta latigazos como “I shake, I promise everyday to change” o “The rise and fall of his chest on me”. Y la pátina WARP de la más experimental e industrial “Nothing at All”, uno de los estandartes, viene a reforzar esa sensación de dominio gracias a su medida progresión ascendente hacia una celestial coda pop y a sus alusiones a la capacidad liberadora del empoderamiento corporal. 

Conocerse y entender el paso del tiempo…

Hadreas ha sido capaz de echar la vista atrás y de, por el camino, convertir Set My Heart on Fire Inmediately en algo así como su disco de madurez, ese en el que por fin reflexiona sobre sus propias vivencias no desde una rabia descontrolada o desde una idealización pasional sino desde una meditada madurez.

Una vez en control de su propio cuerpo y de sus emociones, Hadreas ha sido capaz de echar la vista atrás y de, por el camino, convertir Set My Heart on Fire Inmediately en algo así como su disco de madurez, ese en el que por fin reflexiona sobre sus propias vivencias no desde una rabia descontrolada o desde una idealización pasional sino desde una meditada madurez, siendo capaz de trasladar cada contexto a su situación actual y permitiéndonos entender, también de paso, los procesos mentales que desembocaban en sus discos anteriores.

El aislamiento, las expectativas, el amor, el dolor, el ridículo, la tristeza, la pena, la esperanza. La percepción del tiempo, que es otro de los ejes centrales de este disco y que lo protagoniza desde la apertura, esa coral sintética que es “Whole Life”, y que se ha convertido en todo un aliado para un Mike en un estado de absoluta plenitud:

“Half of my whole life is done,
Let it drift and wash away.
Shadows soften toward some tender light
In slow motion I leave them all behind”

Desde su nueva posición repasa de una manera absolutamente explícita escenas que parecen sacadas de su pasado, pero esta vez no pretende reflejar el desasosiego, la felicidad o cualquier emoción que le causara, sino extraer un aprendizaje crítico que permita entender con serenidad cómo cada cicatriz configura el cuerpo actual, presente, con todas sus implicaciones.

Es el caso de “Jason”, de una parte, ese baladón de clave instigado por cellos que tanto recuerda a la teatralidad recurrente del sonido Perfume Genius y que habla de sentirse completamente vacío tras un escarceo sexual (“He was afraid, tears streaming down his face”), terminando incluso por reconocer que, después de que el tal Jason le echara por ser incapaz de manejarle, le robó veinte pavos del bolsillo del vaquero, a lo Cowboy de Medianoche. O, de la otra, de la ominosa e hipnótica “One More Try”, en la que se arrepiente de lo que pudo ser y no fue por culpa de los prejuicios y de los poderes de la presión social contra muchos homosexuales. 

… Y entender el tiempo como espejo

Desde todos los espacios personales, los recovecos mentales, las reflexiones con uno mismo, esta vez, gracias a la sonoridad, a lo vívido de las escenas o a lo certero de cada arreglo y cada frase, entre lo surrealista y lo superreal, emerge un disco comunitario.

Pero las reflexiones sobre el tiempo van mucho más allá. Hacia el plano personal de Hadreas, hacia sus infiernos y hacia sus percepciones. En “Without You”, tan The Suburbs, parece encontrarse consigo mismo a través del tiempo y le vemos, de algún modo, reconciliado: “You know it’s been such a long, long time without you”. Y en la climática “Some Dream”, otro de los grandes temazos del disco, también con ese estilo de rock rústico (ruidoso, folk, electrónico) tan Arcade Fire y la flema delirante marca de la casa, en lo que es toda una experiencia sonora, termina preguntándose si no ha renunciado a demasiadas cosas, a demasiadas personas “por una canción”, exponiendo al desnudo el precio que tiene cada una de nuestras decisiones, sobre todo las más importantes.

Una nueva forma de intimidad

Set My Heart on Fire Inmediately celebra el amor propio tanto como el amor por los demás, que conoce la pasión y el sufrimiento, que es plenamente consciente de sí mismo, de su lugar en el mundo, en el espacio y en el tiempo así como en la vida del propio Hadreas.

Set My Heart on Fire Inmediately también desvela una nueva intimidad en la forma en que Hadreas se comunica a través de la música. Y es que, como decíamos más arriba, ha aprendido a establecer balances en la gestión de sus emociones, como demuestra en la demoledora “Moonbend” a través de unas imágenes poderosísimas y febriles que no encuentran respuesta más que en su propio eco y en una minimalista programación de clásico contemporáneo a base de vientos y una melancólica guitarra española.

O en la nítida y electrónica “Borrowed Light”, que sirve como reprise del disco y que deja entrar la luz en forma de cuerdas a la vez que reniega de renunciar a su oscuridad. En la experimental “Leave”, en la que su voz suena retorcida, en la que las cuerdas chirrían como sintetizadores, en la que cientos de ecos arañan el ambiente, y en la que tiembla entre referencias temporales tan distantes como “inmediately” y “forever”, entre recuerdos febriles, “barely holding on”, hasta que empieza a cantar y toda la armonía modula hacia terrenos más alegres. Es inevitable pensar en Thom Yorke, y de hecho la contenida y contundente “Just a Touch” podría camuflarse perfectamente entre el tracklist de A Moon Shaped Pool, el último disco de Radiohead.

Una celebración comunitaria de la destrucción de los roles masculinos

Mike Hadreas, que un día se convirtió en símbolo de una especie de revival de lo queer, es hoy uno de los principales subversores que están planteando verdaderos escenarios de rebeldía. Su carrera es toda una lección sobre la masculinidad, la sociología del sexo y la gestión de las emociones.

Y desde todos espacios personales, esos recovecos mentales, esas reflexiones con uno mismo, esta vez, gracias a la sonoridad, a lo vívido de las escenas o a lo certero de cada arreglo y cada frase, entre lo surrealista y lo superreal, vemos emerger un disco absolutamente comunitario, que celebra el amor propio tanto como el amor por los demás, que conoce la pasión y el sufrimiento, que es plenamente consciente de sí mismo, de su lugar en el mundo, en el espacio y en el tiempo así como en la vida del propio Hadreas. 

Esa sensación comunitaria cristaliza en “Describe”, probablemente la mejor canción del disco, su single de cabecera y la que mejor encarna este nuevo alter ego que es menos alter y más ego que nunca. Un tema que sintetiza a la perfección las influencias de radiohit americano (Fleetwood Mac, Springsteen, Cindy Lauper, Arcade Fire) y las torna en esperpento noise-folk con clímax ambiental electropsicodélico. Que supura sexualidad y ese sudor que podemos identificar con los tópicos clásicos de masculinidad pero que también está inundada de intimidad y de sensibilidad. Que plantea una divergencia, un glitch en el modelo de macho y lo planta en tacones y bailando delicado, pero que al mismo tiempo lo hace a la inversa con la pluma, exagerando una masculinidad que se le presupone ausente. Sin inventar nada, lo que sí consigue Perfume Genius es incorporarlo a sí mismo de una forma totalmente nueva e inusual, convirtiéndose en algo así como el antitópico. Junto a Christine and the Queens, casi su homólogo en femenino, Hadreas, que un día se convirtió en símbolo de una especie de revival de lo queer, es hoy uno de los principales subversores que están planteando verdaderos escenarios de rebeldía. Su carrera es toda una lección sobre la masculinidad, la sociología del sexo y la gestión de las emociones, y Set My Heart On Fire Inmediately, su cima. Una obra maestra.

“Tengo lo que quieres, cariño
Tengo lo que necesitas, hijo.
Absolutamente nada”

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