Nicolas Jaar

Nicolas Jaar –
Cenizas

El nuevo álbum de Nicolas Jaar es una eucaristía de música contemporánea. Lejos de la pista de baile y de lo que se podía esperar después de su último trabajo como Against All Logic, en Cenizas las infinitas posibilidades de la música electrónica se exprimen para conseguir un disco litúrgico y minimalista.

El órgano de la iglesia, solemne, da las doce. Antes de empezar la ceremonia, un coro de tenores invoca al espíritu santo con un veni creator pausado, pidiéndole lacónicamente a algo que se ha esfumado, que regrese (“Vanish”). Mientras, desde el claustro, la procesión de fieles va entrando en el templo cabizbaja y en silencio (“Menysid”).

El ritual comienza con un canto gregoriano en el que un barítono asume los límites entre el lenguaje y el sentido común. Hacia el final de la oración, la audiencia se suma dando palmas, acompañada de un sonido percutido que recuerda a una cruz de madera golpeando la pared, a un látigo rebotando contra una espalda (“Cenizas”).

“Y lo único que
Me han dicho
Es que es el sentido común de una flecha
Y por qué no responde
El sentido común
No puedo utilizar su lenguaje”

El maestro de ceremonias saluda con un solo instrumental que, descansando en un práctico silencio (“Agosto”), facilita la entrada de una línea dispersa de bajo sobre la que irán goteando un piano frenético y una percusión caótica que recuerda a alguien agitando un bote de pintura antes de hacer un graffiti. Es el momento introspectivo de hacer memoria y reconocer, individualmente, los pecados (“Gocce”).

Fotografía: Press

La moraleja, en la portada del disco

Crece la intensidad y suena un sintetizador, ¡gloria a Dios en el cielo! (“Mud”). Antiguo y nuevo mundo convergen en calma durante las dos lecturas (“Vacíar”), allanando el terreno para el centro de la ceremonia: el evangelio, que contiene la moraleja innatista que aparece plasmada en la portada del disco, con un rostro que mira hacia sí mismo. El conocimiento está detrás de los ojos, dentro de cada uno (“Sunder”).

“And now I see right behind my eyes
And now I see right behind my eyes
In the words of a prophet, sunder
In the shape of the first and last, sunder
In the springs of the church of sin, sunder”

La homilía, oscura, termina con un avemaría como penitencia para reflexionar sobre la palabra de Dios (“Hello Chain”). ¡En pie! Aquellos que están confesados acuden con alboroto a comulgar (“Rubble”) y, embriagados por el cuerpo de Cristo, se arrodillan a reflexionar en el paraíso, acunados por un bucle suave de piano (“Garden”). 

Toda la iglesia se pone de pie y une fuerzas en una poderoso oración monosilábica. Amén (“Xerox). Desde el altar, Nicolas Jaar, después de sermonear su nuevo disco, concluye: podéis ir en paz (“Faith Made of Silk”).

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