Biznaga: «Ya hay muchas canciones de amor en el mundo»

Los penúltimos mohicanos del punk de largo alcance en español están de regreso y disparan a quemarropa contra las pantallas y el mito de Narciso (entre otras cosas) en su último disco.

Tres discos largos (más una demo y un EP) son los galones que ya lucen en la solapa de Biznaga. Insignias que no implican un acomodamiento de la banda en absoluto, y como muestra basta coger cualquiera de las letras de su último disco: siguen siendo salivazos a la cara del sistema. Su gracia, no descubro nada a estas alturas, siempre ha sido saber ser más contestatarios en el fondo que en la forma (no en vano se autodenominan como pop en la intimidad y en su dirección de email). Lo cual no quita para seguir homenajeando en su sonido al alma de los Clash, Television Personalities, Gabinete Caligari o, como me dijo un borracho una vez en un concierto suyo, “los putos Parálisis Permanente”.

Con estos mimbres, sabe hasta mal la paradoja de tener que acudir a tu aplicación de streaming de confianza para quemar su nuevo Gran Pantalla. Musicalmente lo de Biznaga no es punk-punk a lo Eskorbuto o La Polla Records, sino pop de trasera de Gran Vía, de callejón meado, de corte de mangas a la policía. Lo cual, si me preguntáis, es bastante más punk que Evaristo tocando en estadios a cincuenta euros la entrada. Jorge Navarro, bajo y letrista de la banda, lo cuenta meridianamente claro:

Aunque no quería centrar la entrevista sobre la cuarentena y la crisis que va a derivarse del COVID-19, primero porque no deja de ser circunstancial y segundo porque estamos un poco quemados del tema, es inevitable preguntarte por dos cosas. La primera es cómo os ha afectado directamente el coronavirus con un álbum recién publicado y una gira a punto de comenzar, ¿cómo lo estáis viviendo?

Pues siguiendo con preocupación lógica cuál es la evolución de todo esto. Creo que de aquí a dos semanas, o tres, igual está ya la gente en la calle. Pero de ahí a que se normalice un concierto o reuniones masivas que congreguen a más de cien personas… En ese sentido, evidentemente no somos los únicos, pero nos afecta porque acabamos de sacar el disco.

Estamos hablando, haciendo conferencias a cuatro una vez a la semana o así, para soltar demonios y tal. Preferimos mantenernos positivos dentro de la situación fea, y vamos a confiar en que podamos volver a cierta normalidad a nivel de conciertos y tal. Sí que es cierto que nosotros ya estamos trabajando para volver a SXSW (que se canceló), al Vive Latino (que sí que se celebró y fuimos nosotros los que decidimos no ir), y luego en España, en abril lo teníamos lleno y ya solo nos queda una por mover, de siete u ocho fechas que teníamos previstas. En mayo ya hemos movido dos y confiamos que a partir de junio ya vaya mejor.

Parece que no es aventurarse demasiado el decir que los festivales grandes van a sufrir de lo lindo si pasan una temporada entera en el dique seco. Vosotros no habéis mostrado mucha simpatía por ellos en el pasado, ¿crees que puede salir algo positivo de eso, que haya algún cambio a mejor en la industria?

Vamos a ver primero cómo de restrictivas son las medidas, porque lo mismo se aplican medidas que valen igual para un festival con 40.000 asistentes o una sala de 500 personas. Con que sean para reuniones de más de 50 o más de 100 personas, a nosotros ya nos han hecho la faena. Con respecto a lo que dices, sí que puede ser una buena oportunidad por otro lado para replantearnos ciertas dinámicas, no ya solo musicales, sino en general, para que no estén tan mediadas por el mercado y sean más colaborativas. Es una opinión que tengo, pero no sé yo.

Siguiendo con los festivales, desde fuera se aprecia mucha diferencia entre este tipo de festivales masivos y otros más pequeños, estilo Fuzzville o GetMad, pese a que todos operen en la lógica del mercado. ¿Vosotros como artistas notáis esa diferencia en algo? ¿Os sentís más cómodos?

El hecho de que sean festivales de género, llamémoslo así (GetMad no tanto porque es más ecléctico, Fuzzville y Funtastic sí), significa que el público es un poco más iniciado, va buscando una cosa en concreto. No le da igual lo que le echen. En macrofestivales (no digo en todos, ni tampoco toda la gente que va, evidentemente) sí que es cierto que gran parte de ese público es un poco random, que va por el acontecimiento, porque es una oportunidad para pillarse el pedo con los colegas, para ligar o lo que sea. Que tampoco está mal, pero la música queda un poco en segundo plano.

Sólo en esa diferencia ya hace que pertenezcan a mundos diferentes aunque los dos estén, como tú dices, en la economía de mercado.

Huir de esa economía entiendo que es muy complicado. Pablo Und Destruktion nos contaba hace poco que él, por ejemplo, da conciertos en pueblos buscando lo que llama “beneficios antieconómicos”. Sé que vosotros también habéis hecho iniciativas de este estilo.

Sí, hemos hecho movimientos de este tipo, hemos tocado sobre todo en Madrid. Lo último fue un proyecto que hicieron de placas solares para poner en el techo del Eko (NdE: centro social autogestionado de Carabanchel), para funcionar con autonomía energética y no depender de la red eléctrica. Habían hecho un crowdfunding y tal en el que colaboramos, quisieron hacer un fin de fiesta cuando quedaba poco y conseguir el último punch, y tocamos ahí. Eso ha sido lo último que hemos hecho por amor al arte, para arrimar el hombro, pero sí que hemos hecho varias cosas. Bastantes no sé, porque depende de con quién te compares, pero varias cosas.

Siempre nos gusta equilibrar un poquillo la balanza en ese sentido. En parte, ganarte un extra con fechas bien pagadas te relaja el ambiente para hacer este otro tipo de movimientos que no te reportan nada económicamente y mucho a nivel de espíritu y a nivel personal. Se ve complicado, pero tratamos de estar en los dos sitios. Por ahora hemos podido, no sé hasta cuándo podremos o si tendremos que replantearnos las cosas, pero hasta la fecha lo hemos sacado adelante.

«Puede ser una buena oportunidad para replantearnos ciertas dinámicas, no ya sólo musicales, sino en general, para que no estén tan mediadas por el mercado y sean más colaborativas»

La segunda parte de la entrevista que toca el coronavirus hace relación a la temática de vuestro álbum. Y es que leyendo las letras de Gran Pantalla uno encuentra varios versos proféticos: “Él trabaja desde casa”, “Altas cuotas de pantalla, de la noche a la mañana”, “la democracia es vigilancia”… O los sitios de “No-lugar”, de los que sólo queda el LIDL en estos días.

Desde luego nadie se podía imaginar esto. El que sí ha sido como muy evidente, y que además nos lo han dicho bastante por redes, es lo de “él trabaja desde casa”, con lo de la libertad obligada, que cobra una segunda lectura mucho más potente. Lo del virus simplemente está poniendo de relieve una serie de circunstancias y patrones que ya estaban ahí, que es de lo que hablan esos versos del disco. Lo que pasa es que ahora se están radicalizando, o toman una nueva dimensión, pero siempre han estado latentes y se dejan notar de una manera. No es que se creen ahora.

Lo cierto es que en el aislamiento al final la gente se alegra de tener acceso a la cultura a través de las pantallas. ¿Le ves un cariz positivo a esto?

Ahora mismo estamos haciendo un abuso claramente. Supongo que más o menos  justificado por las circunstancias en las que nos encontramos. Pero no olvidemos que antes no había pantallas, o por lo menos no esta proliferación, y la gente se entretenía de otras maneras diferentes. Quiero decir, que no estás obligado a ver la pantalla. Se agradece, eh, desde luego, y yo soy el primero que hago uso de la pantalla, más de lo que me gustaría, pero no olvidemos que estamos haciendo un uso abusivo, y en estas circunstancias más. ¿Cuáles son los efectos de esto? Sólo el tiempo lo dirá. De momento, mucho cansancio en la vista pero ya se verá si alguno más. [Risas]

Lo mismo hay un efecto rebote y la gente cuando pueda salir a la calle se quita de Netflix y de todo porque ya lo ha visto todo. [Risas]

No, no. Ahí sí que habría una revolución: como te jodieran el Netflix, el Filmin, el HBO y el Amazon, a tomar por culo. Ahí sí que se liaba parda.

Fotografía: Promo

Siguiendo con el disco, me gustaría hablar de la portada, y en general del papel de Néstor Sevillano en Biznaga (Futuro Terror, Brigada, Yorchh).

Néstor, aparte de ser colega, es el colaborador más antiguo de Biznaga. Biznaga lo primero que editó, que fue en cassette la demo y el EP que teníamos, esas nueve canciones, salió en un sello que Néstor tenía con Víctor, que tocaba en Morenas con él. El sello era Musagre Tapes y sólo editaban en cinta. Hacían un trabajo de arte chulo, al estilo de Néstor (como collage y tal), y sacaban a bandas chulas. Y fue muy profético, porque Álvaro y yo cuando estábamos empezando a componer las primeras canciones Biznaga, descubrimos el Bandcamp que tenía Musagre Tapes y nos encantaron las bandas, el rollo, el arte, toda la atmósfera y el espíritu que había dentro del sello.

Por eso flipamos cuando nos escribieron y nos dijeron que si queríamos sacar una cassette con ellos. Eso fue el inicio de una colaboración que llega hasta ahora con Néstor. Él hizo la portada y todo el trabajo de arte de Centro Dramático Nacional, tanto la contra como la portada y un insert que había en el interior, que era un fanzine con todas las letras ilustradas por él. En ese momento él nos dio la portada, nos dijo: “Tengo esto, ¿os mola?”. Y dijimos: “Nos encanta”. Pum. En general hemos seguido trabajando con él porque nos mola cómo trabaja, cómo es su estilo y demás. A partir del segundo ya hay cambios, porque la portada se la dimos hecha. Es una desviación de un cuadro surrealista de Paul Delvaux, cambiando una serie de elementos. Él lo que hizo fue meterle una especie de textura, lo pasó por la fotocopia de color para darle una textura más avejentada. La contra sí que la hizo él. 

Y con este tercer disco ha ocurrido lo mismo: la portada de la foto de la mosca se la hemos dado, y la contra y la funda interior las ha hecho él. En este tercero sí merece la pena detenerse porque si te das cuenta no sigue la estética y el estilo que hasta este momento tenía. Y es porque nosotros se lo pedimos expresamente, le dijimos: “sabemos que esto no es tu estilo, pero lo que nos gusta de ti es tu gusto, tu criterio a la hora de componer, de elegir los colores, etc…”. Le dijimos que queríamos algo mucho más sobrio y más clásico y enseguida encontró lo que queríamos. El tío es muy versátil y sin necesidad del collage ha conseguido algo con lo que hemos quedado muy satisfechos.

«Ganarte un extra con fechas bien pagadas te relaja el ambiente para hacer otro tipo de movimientos que no te reportan nada económicamente y mucho a nivel de espíritu y a nivel personal»

Una cosa que siempre me ha llamado la atención es que vuestros dos últimos discos los habéis editado con Slovenly, un sello estadounidense. Me sorprende un poco porque por el peso que tienen tus letras siempre he pensado que quizá tiraseis más hacia América Latina.

Esto responde básicamente a que no es la primera experiencia que tiene Slovenly con grupos que canten en castellano. El capo del sello, Pete, tiene muchos amigos aquí en España, es un perro viejo de la música y un trotamundos. De españoles sacó cosas de Wau y los Arrghs y editó a varios grupos de Puerto Rico que cantaban en castellano, en la órbita de Dávila 666 y así. Es un punto de partida importante porque es como no le asusta que alguien cante en castellano, de hecho tiene otros grupos que cantan en otros idiomas. En ese sentido es muy internacional. Con respecto a lo de Latinoamérica, es algo que nos encantaría. Coincido contigo en que tenemos mucha más proyección en países de habla hispana que en el mundo anglosajón o en Europa en general.

En México parece que empezáis a tener una base de fans sólida.

Sí, lo vamos notando, porque ésta ya iba a ser la tercera vez que íbamos. Date cuenta de que al final tratas de ir poco a poco plantando la semillita porque México es un mercado brutal, hay una cantidad de personas que es increíble. Si les entras por el buen ojo te puede ir muy bien, porque además dicen que es la puerta del mercado latinoamericano. Son muy afines al rock, a la música de guitarras. Allí nunca ha perdido vigencia ese tipo de música, y al ser tanta gente siempre hay público para este tipo de música. Son fans muy pasionales, si no les molas te putean mucho pero si les molas te elevan a categoría de Dios. Eso mola porque recibes un feedback muy real, por eso estamos intentando llegar al corazón mexicano. En ello estamos y no nos va mal, pero hubiera molado poder viajar esta vez. Pero bueno, el año que viene iremos. No sé en qué circunstancias y tal pero iremos.

Retomando Gran Pantalla: el título sorprende dado que la gran pantalla ya parece la menos importante de todas.

Era un poco irónico y un poco metafórico, en el sentido de que estamos viviendo la edad de oro de la pequeña pantalla. Incluso lo que tradicionalmente se veía en pantalla grande ahora nos llega filtrado a través de una pantalla pequeña, vemos series y películas en el móvil o en la tablet. ¿Qué ocurre? Digamos que esto funciona a nivel de concepto: es una única gran pantalla que de alguna manera está presente en cada uno de estos pequeños dispositivos. Es una gran pantalla cubriendo el mundo entero a través de los pequeños dispositivos.

A nivel musical no veo un cambio tan drástico entre Gran Pantalla y Sentido del Espectáculo, como hubo entre éste y Centro Dramático Nacional, no sé si coincides conmigo.

Sí y no. Sí que me parece que hay una diferencia importante entre Centro y Sentido del Espectáculo en cuanto a la producción de las canciones, al sonido, a lo que te transmite sonoramente la obra en general, el regustillo que te deja. Ahí sí que supuso un cambio. Centro era más oscuro, más atmosférico, había sido grabado en peores circunstancias, mientras que en el otro se ve que se ha grabado en un sitio mejor, con condiciones mejores, con más medios para mezclarlo y masterizarlo. Eso ya supone un salto entre los dos.

¿Qué ocurre entre Sentido del Espectáculo y Gran Pantalla? Que se hablan de tú a tú a nivel de sonido, en el sentido de que las propuestas de las canciones sí que hay diferencias (desde luego en Gran Pantalla no es que estemos haciendo soul ni reggae), música de guitarras aceradas, con una voz más o menos agresiva y son más o menos rápidos. Podemos llamarlo punk o rock alternativo o lo que quieras. Pero sí que hay diferencias entre las composiciones, los sonidos, las texturas, los pedales y los amplificadores que se han utilizado… En realidad, Sentido del Espectáculo es un disco muy rockero, muy de amplificador de válvulas. No tiene mucha post-producción a nivel de mezcla. No se han utilizado tantos pedales ni probado tantos amplificadores. Sin embargo, todo eso sí que está en Gran Pantalla. Decía mucho Raúl, de La Mina: “lo que más me gusta de Sentido del Espectáculo es que a pesar de no ser canciones tristes ni siniestras transmite una sensación de vacío”. Y eso es por el sonido, por la colocación de los micros, que deja un regusto tristón, apático. Y eso él lo quería mantener en Gran Pantalla y lo tuvo presente. Pero todas las cosas que te he comentado son cosas que no estaban en Sentido del Espectáculo y que se han introducido en Gran Pantalla y lo hacen diferente.

En cuanto a la temática del álbum: en un primer momento pensé que habíais pasado de lo general a lo particular, de una crítica a todo el sistema y al capitalismo a centraros en el tema de la tecnología. Pero luego dándole una vuelta me preguntaba si lo de las pantallas no sería el macguffin o la excusa que aprovechabais para meter palos más generales. ¿Cuál de las dos tesis te parece más acertada?

Pues me parecen muy acertadas las dos. Una me parece que es más evidente, que es la conjetura que puedes sacar en una primera o segunda lectura del disco, y la otra exige una exploración y un mayor grado de profundidad. Es decir, te tienes que haber interesado un poquito más por el disco y tienes que haber indagado. La segunda, sin dejar de ser ciertas las dos, da más en el clavo. Por lo menos es menos limitada, abre el campo de visión y engrandece el discurso del disco. Me encantaría que la gente pudiera llegar también eso. Creo que ambas lecturas forman parte del mismo camino, depende de dónde te vayas a quedar. Me funcionan las dos, pero lo que me gustaría es que la gente profundizase un poco más.

Habéis metido la palabra “pantalla” en todas las canciones, menos en una, en “Adorno”. ¿Ha sido aposta o ha surgido así y ya está?

Aposta. Aposta 100%. [Risas]. Estaba buscado. Me gustaba por varios motivos: como juego, como elemento aglutinante y machacón, que la palabra “pantalla” se quedase en el subconsciente de la gente aunque sea para mal. Y me pareció buena idea porque cuando estaba escribiendo leí que Fugazi, en uno de sus discos, había colocado el mismo verso, o una derivación del mismo, en las letras de todas las canciones. Eso me hizo muchísima gracia y pensé que le pegaba mucho. No de eso va a vivir el contenido conceptual del disco, pero evidentemente es una pequeña cosita más que suma a generar una sensación de “todo” en todas las canciones. Lo dejé fuera de “Adorno” porque me hacía gracia que quedara fuera de una dado que tenía dos versiones: una en la que había forzado para que apareciera la palabra “pantalla”, y otra en la que no. Y me molaba más la letra de la que no, así que dije: “a tomar por culo, no nos pongamos tampoco plastas”.

«Me parece que hay una diferencia importante entre Centro Dramático Nacional y Sentido del Espectáculo en cuanto a la producción de las canciones, al sonido, a lo que te transmite»

Otra diferencia que sí veo con los anteriores discos es que en éste no habéis metido prácticamente nada de flamenco. Y a cambio hay dos interludios siniestros con la voz robótica.

Bueno, “Adorno” sí que tiene ese regusto. Tiene un aire como trianero quizá, y los estribillos a mí me transmiten mucho a la primera época de Gabinete, entre lo siniestro y lo castizo, con esos toques como de pánico. Pero sí que es cierto que se ha visto reducido un huevo. Ha ido a menos. En Centro Dramático estaba poblándolo todo, en Sentido del Espectáculo había dos canciones y en este sólo hay esta. Lo cual no quiere decir que en el cuarto no hay cinco canciones, eso nunca se sabe.

Con respecto a lo de los interludios comandados por la voz de la asistente, de Siri: queríamos alimentar esa sensación de juego, de metadisco o de situarte a ti no permitiéndote que te pierdas en hits o en canciones sueltas sino obligándote a pensar en el disco como en un todo. En un viaje, una película, un discurso concreto el que cada parte es importante. Estos interludios ayudaban a crear esa sensación y te ayudaba a “salir”. Esa manera fría que tenían los grupos de post-punk de apelar al oyente, que no fueran canciones como un monólogo, indulgentes, sino que te rasparan y te obligaran a tomar conciencia de que estás escuchando un disco. Me gusta eso porque te saca; no es una canción en sí, la voz te está diciendo que todo el contenido está filtrado para ti. Era como estos recursos cinematográficos en los que el actor mira a la cámara y guiña un ojo.

Termino con una pregunta que me ha pedido un amigo fan de la banda: ¿para cuándo una canción de amor de Biznaga?

Bueno este es un tema… Había una canción de amor/desamor en Centro Dramático Nacional, que se llama “Caja Negra”. Por supuesto, un poco oscura, con la similitud entre un accidente aéreo y su caja negra y la remembranza de los hechos alegres de cuando estabas con alguien. Pero es lo único que ha escrito Biznaga de amor, o de desamor, aunque es el tema principal de la mayoría de grupos en general. ¿Para cuándo? Nunca se sabe, pero sí que es verdad que no solemos hacer temas con esa temática y en cierta manera como que nos agrada, nos satisface, porque ya hay muchas canciones de amor en el mundo.

Así en primicia, igual que te digo lo de “Caja Negra”, te puedo decir que para el cuarto álbum tengo una idea de la letra de una canción, que no es de lo único de lo que va a hablar, pero puede que haya algo de amor. Pero desde luego no va a ser un amor normativo o estereotípico, se le va a buscar por supuesto tres pies al gato y va a ser desde una perspectiva diferente. No sé si me va a salir la letra, ¿eh?, porque la idea que tengo es muy ambiciosa. Pero si sale, mira, ya habrá dos temas de amor.

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