Christine and the Queens

Christine and the Queens –
La Vita Nuova EP

Con dos sólidos discos a sus espaldas como son Charleur Humaine y Chris, la francesa ha dado un giro estilístico en este nuevo EP de seis canciones mucho más pop, más directas y ochenteras, pero cargadas de simbolismo y con una producción exquisita que lo convierten en un álbum superior a la media en cuanto a discos de este estilo.

Héloïse Letissier siempre ha sido una de esas artistas que te obligan a conocer su historia para lograr disfrutar y entender su música al cien por cien, pues la construcción de alter egos y las referencias sociales e ideológicas son una constante en su discografía. Sus marcadas influencias, que van desde el minimalismo de Philip Glass hasta el pop más convencional de Madonna, pasando por la estética glam de David Bowie, siempre han acercado a Héloïse al art-pop más excéntrico, el cual ha ido alimentando desde que se fuera a Londres acompañada por tres drag queens (de donde viene su nombre artístico), ayudando a la visibilidad de la comunidad transgénero y convirtiéndose con el tiempo en un icono de la pansexualidad dentro del mundo de la industria musical, en la que empezó abriendo bolos de artistas como Lykke Li.

Un disco de pop hecho con clase

El gran interés de este EP radica en una producción llena de matices y con un gran ensamblaje, sobre todo, entre una instrumentación sintética y minimalista y unas discretas y elegantes armonías vocales.

Cuando escuchas La Vita Nuova por primera vez, te das cuenta de que es un disco que cumple su cometido, ya que la gran mayoría son canciones que logran engancharte a la primera escucha. No obstante, el gran interés de este EP radica en una producción llena de matices, que hace que no sea la típica colección de canciones comerciales de usar y tirar, sino que hacen que sigas manteniendo el interés en posteriores escuchas por medio de un gran ensamblaje, sobre todo, entre una instrumentación sintética y minimalista y unas discretas y elegantes armonías vocales.

Fotografía: Camille Vivier

Poesía sonora y visual

Se aprecia una evolución que, si bien es cierto que deja de lado ciertos rasgos de su paleta sonora (sobre todo influencias de la chanson y del R&B noventero), potencia su lado más poético con canciones cargadas de detalles sonoros inusuales en un disco de pop comercial.

Ejemplo de todo lo que acabamos de comentar es el estribillo de “People, I’ve been sad”, la pieza que abre el álbum, una muestra de cómo crear una canción eminentemente melancólica con arreglos del synth-pop más oscuro y una melodía sosegada y elegante en la voz de una Héloïse que saca su lado más íntimo.

No obstante, una de las joyas de la corona en este álbum está en “Je disparais dans tes bras”, totalmente en francés, donde la artista se muestra mucho más desinhibida con una de las melodías más pegadizas de su discografía. Quizás Héloïse no tiene una de las mejores voces si la comparamos con otras cantantes actuales, pero su forma de utilizarla para darle la textura y la emotividad que requiere la canción es admirable. Y aquí se demuestra perfectamente, moviéndose con mucha belleza entre loops de sintetizadores y la recurrente presencia de segundas voces a lo largo de la canción que te hace volver a pulsar el play cuando se termina. 

Cabe destacar esa insistencia de Héloïse en alternar idiomas. En este disco podemos escuchar, en una misma canción, el inglés y el francés (“People, I’ve been sad”), inglés e italiano (“La vita nuova”) e incluso el inglés y el español (“Nada”). Esto no resulta novedoso en la propuesta de la francesa y es una de sus señas de identidad, que aporta personalidad tanto a su música como a su excéntrico y transgresor universo. Quizá sea “Mountains”, la única canción eminentemente en inglés (además de la versión en inglés de “Je disparais dans tes bras” que se incluye como bonus track), la que menos encaja con el estilo e idiosincrasia del álbum. Colocada a mitad del EP, es una canción mucho más lineal y narrativa, sin cambios muy pronunciados entre estrofa y estribillo como el resto, que recuerda mucho más a piezas de sus álbumes previos como “Paradis Perdus”, en una etapa donde existía una mayor influencia de la balada y la chanson francesa en la música de la artista nantesa.

“Nada” y sobre todo “La vita nuova” vuelven a subir las pulsaciones. La primera lo hace, sobre todo, con un estribillo sensual e incluso con toques algo oníricos (ojo a su particular y extraño uso del español, que tampoco es nuevo, y si no escuchen “Damn (what must a woman do)”). “La vita nuova”, en la que colabora con Caroline Polachek, es el clímax del álbum, en la que vuelve a hacer gala del pop electrónico más minimalista y en las que las segundas voces vuelven a cobrar protagonismo en una canción que es pura poesía sonora.

Su mayor punto de inspiración

Este nuevo material de Christine and the Queens logra pulir y potenciar su mensaje con influencias ochenteras sin perder ápice de su esencia.

Es especialmente remarcable la fuerte carga estética de teatralidad que envuelve todo el EP, perfectamente escenificada en un cortometraje de casi catorce minutos donde escuchamos fragmentos de todas las canciones del disco y en la que Héloïse recorre la Ópera Garnier de París acompañada de unos particulares personajes y unas coreografías vampíricas y repletas de erotismo. Todo ello funciona como reflejo de su mundo interior, como elemento normalizador de la ideología de género y como elemento subversivo de los cánones estéticos estandarizados. Una poesía visual que no tiene desperdicio y que ayuda a contextualizar, interconectar y a aportar una mayor profundidad a todo este repertorio.

El nuevo material de Christine and the Queens logra pulir y potenciar su mensaje con influencias ochenteras sin perder ápice de su esencia. “Je disparais dans tes bras” y “La vita nuova” son ejemplos de ello, de cómo crear hits sin caer en convencionalismos y sin tener que sacrificar tu personalidad y tu discurso como artista con el objetivo de alcanzar los primeros puestos de las listas de éxitos. Se aprecia una evolución que, si bien es cierto que deja de lado ciertos rasgos de su paleta sonora (sobre todo influencias de la chanson y del R&B noventero), potencia su lado más poético con unas canciones cargadas de unos detalles sonoros inusuales en un disco de pop comercial.

La Vita Nuova representa el punto de mayor inspiración que la francesa ha logrado alcanzar hasta el momento. Será el tiempo y sus posteriores trabajos los que dirán si podrá convertirse en una estrella del pop en el futuro, pero desde luego que va por el buen camino.

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