Dan Deacon

Dan Deacon –
Mystic Familiar

Tras unos años inmiscuido en la creación de varias bandas sonoras, Dan Deacon vuelve a ofrecernos un estupendo trabajo cargado de texturas electrónicas que evocan distintos paisajes y que nos invitan a dejarnos llevar en un viaje de neo-psicodelia hipnótico, introspectivo y emocionante.

Contrariamente a lo que proponía el británico Mura Masa en su más reciente R.Y.C, el neoyorquino Dan Deacon vuelve cinco años después de su última referencia (Gliss Riffer, 2015) con un Mystic Familiar (2020) que, ante la dificultad de la situación actual, decide poner el punto de mira en el futuro y, de igual modo, aferrarse a una esperanza de la que se contagia todo el álbum.

El ying y el yang de nuestro mundo

Además de utilizar todos los elementos con los que ha experimentado y que ha aprendido a manejar a lo largo de los años, Dan se ha inspirado en el libro sobre meditación de David Lynch, Catching The Big Fish, y el método de las Estrategias Oblicuas de Brian Eno.

Dan Deacon siempre ha tenido una capacidad única para sacarle brillo a las luces y sombras del mundo en el que actualmente vivimos. Ya lo hizo magistralmente con aquel America (2012) en el que volvía a sus propias raíces para pintar un paisaje bello pero contaminado, y lo vuelve a conseguir en este Mystic Familiar que amplía su espectro en cuanto a la temática y también en la faceta musical.

Inspirado por el libro sobre meditación de David Lynch, Catching The Big Fish, y el método de las Estrategias Oblicuas de Brian Eno, Dan utiliza todos los elementos con los que ha experimentado y que ha aprendido a manejar a lo largo de los años para entregarnos un álbum donde la electrónica y los paisajes naturales se dan la mano en un ejercicio de neo-psicodelia e indietrónica inspirado y absorbente.

Fotografía: Press

Shoegaze electrónico

La electrónica y los paisajes naturales se dan la mano en Mystic Familiar, un ejercicio de neo-psicodelia e indietrónica inspirado y absorbente.

Seguramente, la referencia más inmediata que pueda sonar a aquellos a los que Dan Deacon les suene extraño sean los Animal Collective, con los que comparte esa forma de tratar las texturas y dotar a los sonidos electrónicos de una humanidad que no suele ser habitual.

En este trabajo eso se enfatiza aún más gracias a la importancia de la voz en temas como “Become a Mountain”, que abre el disco y nos insta a ser uno con la naturaleza (“Close your eyes / and become a mountain / become all around you”), o el gran single “Sat by a Tree”, una pieza de orfebrería pop y neo-psicodelia fantástica sobre la dualidad de la vida y la muerte y el recuerdo que los demás tendrán de nosotros una vez dejemos de estar aquí. Es la primera vez que Dan Deacon da tanta presencia a su voz y en canciones como esta queda muy bien integrada con el carácter sonoro que propone.

El grueso del disco está separado por una suite de cuatro partes llamada “Arp”, donde el artista estadounidense da rienda suelta a los sintetizadores creando muros de sonido ensoñadores e hipnóticos que, asimismo, se constituye como la parte más caótica y surrealista de Mystic Familiar antes de volver a piezas con un desarrollo más pausado y progresivo. Dos de ellas son “Weeping Birch” y “Fell Into The Ocean”, una canción cuya atmósfera proyecta a la perfección las imágenes marítimas que sugiere y que, por momentos, recuerda al Plastic Beach (2010) de Gorillaz.

La naturaleza a través del sintetizador

Mystic Familiar vuelve a confirmar que el neoyorquino es un maestro artesano de la electrónica, capaz de crear y sugerir todo tipo de imágenes y paisajes con las texturas que ha ido dominando a lo largo de su carrera.

Los juegos con la voz permiten aquí también un mayor intercambio entre la estructura loud-quiet-loud, tal y como ocurre en “My Friend” con esos coros en su sección central que ayudan a que el disco no deje de ser vibrante e hipnótico en ningún momento, especialmente en ese final instrumental de “Bumble Bee Crown King” que casi parece una pieza de shoegaze electrónico, cerrando el disco en un éxtasis puro de psicodelia y pop progresivo.

Mystic Familiar no se aleja demasiado de los trabajos anteriores de Dan Deacon. Más bien, vuelve a confirmar que el neoyorquino es un maestro artesano de la electrónica, capaz de crear y sugerir todo tipo de imágenes y paisajes con las texturas que ha ido dominando a lo largo de su carrera. Aquí, además, deja la puerta abierta a nuevos elementos y caminos a explorar con un uso de la voz más natural, no sólo en lo musical, sino en su temática. Lejos de mostrar algún signo de agotamiento agotamiento, Mystic Familiar nos permite vislumbrar a un Dan con la misma energía y ganas de hacernos vibrar de siempre.

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