Banoffee

Banoffee –
Look at Us Now Dad

Tras más de cinco años aprendiendo por su cuenta, la artista australiana afincada en Los Ángeles debuta con un álbum de pop electrónico lleno de sonidos urbanos, atmósferas synth y experimentos vocales. Añadiendo colaboraciones de amigas como Empress Of o cupcakKe, el resultado son cuarenta minutos de viaje pop intergaláctico entre una serie de resacas emocionales, nuevos mantras y saludos al sol con una sintonía urbana que refuerza el sentimiento de comunidad en su historia.

Siempre es fácil describir un álbum pop compuesto por alguien menor de treinta años hablando de conceptos como pureza o, cómo no, honestidad. Sin embargo, cada vez hay más trabajos cuyo valor se basa precisamente en su impureza, en la exploración de lo sintético y en una nueva cultura confesional que a menudo se aleja de la verdad. O, como dice Martha Brown, a veces se trata de intentar que tus mentiras se hagan realidad. En su debut, Look at Us Now Dad, Brown demuestra su destreza con el autotune y los sintetizadores para redescubrir las heridas del pasado y el trauma intergeneracional en busca de una versión más fuerte y amable de sí misma.

Buenos comienzos

Sus primeros EPs tenían esa atmósfera urbana, sofisticada y futurista que se respira de lleno en este su primer álbum de estudio.

La de Melbourne llevaba desde 2014 escribiendo y produciendo dentro de la escena pop underground de su país natal, cultivando su devoción por la electrónica y el R&B. Ya en su EP Do I Make You Nervous? (2015), Brown acertó con esa atmósfera urbana, sofisticada y futurista que se respira de lleno en este su primer álbum estudio.

En su tema “Bodysuit”, con una base techno melancólica interrumpida por un estribillo pop robótico, Brown tanteaba la ironía masoquista de una mujer atrapada en la dinámica de placer y dolor de una relación abusiva: 

“It’s all for you, but it’s really for me
Strip it off like a scarf, so quickly
Strap it tighter so I can’t breathe
I’ll wear it for you; it tastes so sweet”

Esta rebelión contra el romanticismo y contra el deseo de una vida perfecta toma fuerza en Look at Us Now Dad a través de una mezcla de intensidades y velocidades mucho más compleja. Además de varios años de trabajo duro y malas compañías, entre sus primeros EPs y su álbum hay una mudanza a Los Ángeles, un contacto directo –y no siempre agradable– con la industria norteamericana, nuevos amigos artistas y una gira como parte de la banda de Charli XCX. Producido por el precoz y cada vez más solicitado Yves Rothman, con la colaboración de la DJ y productora SOPHIE, el álbum tiene una sintonía bubblegum urbana que conecta con la energía de otros artistas de la nueva escena queer pop de California, con influencias que van del hip-hop y al indie-rock pasando casi siempre en el synth-pop.

Fotografía: Julian Buchan

How to make it in LA

Fruto de la nueva escena queer pop de California, Look at Us Now Dad es un relato coming-of-age que mantiene una línea narrativa estable a lo largo de momentos de ruptura y unión con el pasado y la familia.

Aunque no es exactamente un trabajo conceptual, Look at Us Now Dad es un relato coming-of-age que mantiene una línea narrativa estable a lo largo de momentos de ruptura y unión con el pasado y la familia. El primer tema, Tennis Fan”, introduce el álbum con una melodía R&B sencilla y una base techno ágil, un monólogo sobre las malas amistades que toma fuerza precisamente con la entrada de su amiga Lorelei Rodríguez a.k.a. Empress Of, cuya voz, algo más aguda que la de Brown, añade tensión durante todo un verso y un carácter de fuerza en el estribillo final. 

Este sentimiento de comunidad se consolida enCount on You”, uno de los temas más enérgicos por la incorporación progresiva de un ritmo muy marcado partiendo de un sonido atmosférico suave y el mayor control con el autotune a lo largo de los estribillos. La relación entre el cuerpo y las emociones, uno de los leitmotivs del álbum, se refleja de una forma especialmente positiva en este tema, como un único espacio de reconocimiento y transformación:

“’Cause we are safe and we are free
No one touching our bodies
We can learn to be with ease
Even when they’re around
‘Cause I know I’d be nobody
Without all the things I’ve seen
We can turn the tears to tea”

Brown consigue mantener esta vibra holística a lo largo de varias líneas temáticas, aunque no siempre con el mismo efecto. El desengaño amoroso aparece en la equilibrada aunque algo densa “Contagious”, o en la popular “One Night Stand”, con una base hip-hop mucho más relajada que el resto y un ritmo marcado por la percusión y los ecos en el estribillo que expresan el diálogo interior de quien se lleva la peor parte en una relación tóxica, a través de un estribillo con el que muchos (y muchas, sobre todo) nos hemos identificado en algún momento:

“You should have been a one night stand (But now you’re a habit)
I should’ve never called you again (This wouldn’t have happened)”

Esta tensión entre dos mitades enfrentadas de uno mismo es una de las estrategias que mejor utiliza Brown para hablar de su experiencia. En “Permission”, un tema sobre los abusos sexuales que sufrió por parte de su expareja, la artista incorpora el vocoder en los estribillos para crear una segunda voz como la intuición del peligro que va ganando fuerza en la cabeza de la narradora, como queda claro en el puente, donde Brown conjuga bien el tono grave de su voz con sus sintetizadores para acabar en una acertada pausa que refuerza el estribillo final:

“I was young and never wanted
To touch a man or be a woman
You kissed me and I cried out loud
No, no, I didn’t want you in my body
You never asked me to invite you in
You never asked for anything
You never asked, you never asked
You never asked for
[Pausa]
[Estribillo]
Permission, permission”

Junto a la crudeza de este tema, hay momentos de éxtasis como el de “Ripe”, un tema que Brown ya produjo en 2017 junto a SOPHIE y que incorpora al álbum con la colaboración de la rapera cupcakKe. Aunque, una vez más, Brown mezcla bien la base house futurista y los pre-estribillos bubblegum que funcionan como el centro gravitatorio del tema (“You call me, I’m busy / So needy, I’d rather sleep in late / You’re so overripe”), el puente interpretado por cupcakKe, aunque intenso en su desarrollo, no conecta con el resto de la canción y queda como una excusa para volver a cerrar con un estribillo más tuneado si cabe.

La síntesis del dolor

Se echa de menos un estilo propio más allá de la electrónica urbana y una unidad fuerte entre los temas, aunque merece la pena por su exploración sonora de la experiencia traumática.

Frente a temas tan escénicos y elaborados, destacan otros más melódicos en clave baja como “Chevron”, quizá después de todo el tema más sincero, sobre el fracaso, la precariedad y el miedo más que cercano a que los sueños no se cumplan pese al esfuerzo. Probablemente una de las líneas que más resuenan del álbum es la ansiosa pregunta que introduce en mitad de un estribillo de este tema: “What am I doing, why am I here? What am I doing, why am I here?”.

En la misma línea melódica y visceral destaca “Look at Us Now Dad”, un tema escrito para su padre, cuya voz aparece en uno de los interludios. Aunque el tema puede resultar excesivamente largo y algo caótico desde el puente, vale la pena solo por la energía hip-hop soul que Brown crea en el pre-estribillo y por la vibra conciliadora del conjunto:

“Mama with a bottle in her hand
Daddy with a post-war muddle
I don’t wanna see you struggle no more
Oh, and I know you’re my daddy
[…]”

Banoffee nos demuestra que tiene talento, intuición y muchísima voluntad, pero algo importante que falla en el álbum es la falta de un estilo propio más allá de la electrónica urbana y de la estética normcore reflectante. Look at Us Now Dad está lleno de variaciones interesantes, melodías pegadizas y buenos golpes de efecto, pero no termina de convencer por la falta de una unión sonora fuerte. Lo que sin duda es importante en este disco es la dureza de las historias que cuenta Brown y el hecho de que pueda contarlas de una forma que duelan cada vez menos.

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