Natalia Lacunza

Natalia Lacunza –
ep2

Natalia Lacunza abandona la influencia directa de Billie Eilish para facturar un R&B más sensual que mira al pop de dormitorio patrio. Para ello, se sitúa en un punto intermedio perfecto entre las producciones pop de primer nivel y la autenticidad de las grabaciones lo-fi, consiguiendo un resultado lleno de texturas y originalidad.

Parece que varios de los ex-concursantes de Operación Triunfo han dado con la tecla adecuada para empezar a cimentar una propuesta sólida y propia, captando el interés de ese público que va más allá del generalista y del inherente al talent show: acercándose al circuito alternativo más vibrante y efervescente en este preciso momento. Quiero decir, ¿qué sentido tendría ver a esos artistas que conocimos de una forma tan natural abrazando de repente el pop melodramático de Malú y similares? Sin duda que tendría su público, pero estaremos de acuerdo en que estilos así no resultan apenas llamativos para la mayor parte de las generaciones millennial y Z. Amaia lo ha hecho francamente bien. María Escarmiento también está ofreciendo interesantes resultados. Y, ahora, Natalia Lacunza ha sabido reconducir su estilo.

Acertando con el objetivo

Natalia Lacunza ha sabido reconducir su estilo abrazando sonoridades mucho más familiares en los circuitos de salas y la noche madrileña.

Con esto no pretendo insinuar que la propuesta musical de su EP debut nos resultase del todo ajena; ahí tenemos la influencia indiscutible de Billie Eilish y ese carácter intimista que siempre funciona. Sin embargo, Otras Alas acabó siendo una mera muestra de su potencial y nos dejó con más preguntas que respuestas: ¿había algo más allá de ese sonido à la Eilish, una gran voz y una producción poco sorprendente en lo que respecta a mezclar canciones más pop con otras más lentas?

Con su ep2, Natalia Lacunza parece responder a todas estas cuestiones. “Ya está, tenía que pasar” canta la de Pamplona en “ya te vas”, un mensaje que me gustaría interpretar más como una declaración de intenciones que como una rendición. Ahora es cuando Natalia termina de conectar con el público joven gracias a ritmos que invitan al baile, a canciones que apelan a la bajona y a producciones que muestran cómo sonarían, si saliesen de sus dormitorios, algunos artistas de la nueva ola como Marcelo Criminal, Yana Zafiro o mori.

Fotografía: Promo

Llevando el lo-fi madrileño al pop de primer nivel

Ritmos que invitan al baile, canciones que apelan a la bajona y producciones que muestran cómo sonarían, si saliesen de sus dormitorios, algunos artistas de la nueva ola como Marcelo Criminal, Yana Zafiro o mori.

De hecho (y entre otros tantos nombres que irán apareciendo a lo largo del tracklist), este último artista mencionado produce y canta con Natalia Lacunza en el corte que cierra ep2, una “llueve” que consigue llevar a Lacunza hacia un estilo muy en boga: esa suerte de R&B simple pero efectivo conducido por un piano simple, atmósferas de ‘lo-fi hip-hop beats to study’ y versos en inglés entremezclándose de una forma completamente natural con el castellano.

He decidido empezar esta crítica por la última de las canciones del EP porque en ella reside el núcleo de todo el trabajo. El resto de temas bien podrían haber sido así de descarnados y directos, pero Lacunza muestra, a lo largo de la secuencia, cómo llevar todo ese intimismo al prime plano. De hecho, en la segunda mitad y de la mano de Carlos René vemos a la perfección todo este desarrollo.

olvídate de mí” (primer single de presentación) y “ya te vas” sirven tanto como nexo entre sus dos trabajos como exhibición de las nuevas ambiciones artísticas de Lacunza: tintes de bedroom-pop, un exquisito equilibrio entre lo electrónico y lo orgánico (atención al piano y a la guitarra en ambas piezas) y mucho espacio. Son dos temas que te abrazan con elegancia, pero que también consiguen elevarte en su tramo final gracias a esas percusiones tan cuidadas que nos invitan a bailar sensualmente y a evadirnos del lugar en el que nos encontramos.

Entre el pop de dormitorio y las canciones rompepistas

Natalia Lacunza abraza sonoridades más coloridas, sensuales y melancólicas, logrando un notable conjunto de canciones que nos instan a bailar llorando.

Pero no todo lo que se está fraguando actualmente son este tipo de canciones más sutiles y melancólicas (¿¡cómo olvidar la escena urbana!?). El paso de un mundo a otro empieza con la última de las producciones de Carlos René, esa “dile” cuya primera mitad se asemeja a los anteriores cortes (guitarras acústicas y mucho protagonismo vocal) para eclosionar en un ritmo de batería más bailable que alcanza su clímax en la sabrosa “a otro lado”. Producida por Fake Guido (a quien descubrimos por estar detrás de los primeros temas de Bad Gyal), sitúa a Lacunza entre ritmos de reggaetón sensual y vaporoso que congenian a la perfección con esa melancolía característica de todo ep2.

Por último, nos quedan las piezas más complejas y sedosas del EP, si acaso las canciones más interesantes del catálogo actual de Lacunza. “boys” (producida por InnerCut) me hace pensar en Sabrina Claudio o Empress Of. Hablo de ese R&B contemporáneo con batería contundente, sintetizadores brillantes y modulaciones vocales que, en conjunto, quita el aliento por su extrema belleza, tal y como pasa con esa “algo duele más” producida por BRONQUIO. Este corte abre el EP poniendo toda la carne en el asador gracias a su producción colorida, sus juegos de dinámicas, sus diferentes texturas (atención a cómo mezcla baterías orgánicas y electrónicas), sus juegos vocales y esa esencia más oscura que se contrapone a un ritmo pegadizo para sorprender al oyente a lo largo de sus casi tres minutos de duración.

Me atrevería a decir que Natalia Lacunza ahora sí consigue acertar donde erró en su debut: es capaz de conectar con todo tipo de público joven ubicándose a la perfección dentro de sus inquietudes mientras ofrece una producción de primer nivel. Abandona la influencia directa de Billie Eilish para abrazar sonoridades más coloridas, sensuales y melancólicas. No hay nada más millennial/Z que escuchar canciones que nos insten a bailar llorando y Natalia Lacunza ha firmado un EP lleno de temas que cumplen con ello.

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