Dua Lipa

Dua Lipa –
Future Nostalgia

Dua Lipa se enfoca en el Studio 54 y en la pista de baile para un vertiginoso Future Nostalgia que se convierte en un homenaje a la fiesta con un lenguaje que conecta el disco con el pop de masas entre bajos contundentes, estribillos enérgicos y referencias inacabables. Un Fórmula 1 del nu-disco.

El fulgurante ascenso al Olimpo del pop de Dua Lipa tras el exitazo del sencillo veraniego que le brindó Calvin Harris, la elegante y housera “One Kiss”, le pilló a todo el mundo desprevenido, pero a ella seguro que no. Antes de eso, la británica de ascendencia kosovar coqueteaba con la prensa especializada gracias a una producción relativamente personal (para lo que fue y sigue siendo esencial mantener su grupo de productores de confianza, liderados por KOZ) y gracias a esa forma directa de escribir suya (casi explícita sin serlo, que le ha permitido asentar sus propias reglas e ir alzándose con una personalidad musical definida sin construirla exactamente en lo musical).

Se le resistía el mundo del mainstream, que a lo mejor tenía miedo a su talento arrollador. Se le resistía la radio aunque su debut homónimo estuviera minado de hits, empezando por una “New Rules” a la que el tiempo le ha terminado dando la razón (fue éxito a toro pasado, reverberando incluso dos veranos después), terminando por la también retrasada “IDGAF” y pasando por ese banger casi post-club que es “Blow Your Mind (Mwah)” o el trío de ases formado por “Lost In Your Light” (en la que comparte focos con Miguel), “Hotter Than Hell” y “Be The One”. Pero ella lo tenía claro: “Guaranteed, I can blow your mind. Mwah!”. Dua Lipa estaba aquí para sentar nuevas reglas.

Lo atemporal no siempre sirve para cambiar el juego

Dua Lipa vuelve a minar su trabajo de hits y, además, esta vez, lo unifica en torno a un concepto sonoro, aunque deja el título en algo excesivamente ambicioso. Mejor Present Nostalgia.

Era el mundo, como decía, el que parecía no querer verlo hasta que Calvin Harris hizo su magia. Para muestra el Mad Cool de 2018, que la fichó seguramente como una estrella en ciernes y se encontró con un monstruo, una artista consolidada que apuntaba a lo más alto del pop y que dio uno de los conciertos más sólidos de la historia del festival (siguiendo, poca broma, al de Nine Inch Nails, un listón no apto para cualquiera). La historia desde entonces ha sido breve, fugaz, y ha terminado con Dua Lipa coronada sólo por la segunda vida de los temazos de su primer disco (además de la interesante y épica “Swan Song”, en la que se acerca a los terrenos más art-pop de Lorde) y por su actitud, imagen e interacción social. La expectación generada por su segundo trabajo ha sido brutal y no es una locura decir que ahora mismo es el buque insignia de Warner.

Sus nuevas reglas empezaban a calar hondo, y ella misma se encarga de incidir en esa idea en el arranque homónimo de Future Nostalgia. “You want a timeless song, I want to change the game”, frasea en el que resulta ser el tema más experimental del disco, entre vocoders, sintes ácidos  y reminiscencias de Prince y de Madonna. Dua Lipa ha venido aquí para cambiar el juego.

Fotografía: Hugo Comte

Su equipo de siempre repite; nada de blockbusters

Ian Kirkpatrick y KOZ repiten en un rol principal de productores, al que esta vez se ha sumado inteligentemente Stuart Price, nombre fundamental para entender el espíritu festivo y eurodance de Future Nostalgia tanto como la vibra disco-funk y la vocación eminentemente pop, masiva.

Y Future Nostalgia podría haber sido su manifiesto, de alguna manera, pero si hubiera asumido ciertos riesgos más. O a lo mejor es que el perfil de popstar que plantea Dua Lipa no es experimental, y ella misma se encarga de incidir en la idea de que no debería ser ese el salvoconducto, como podríamos decir ha ocurrido con Lorde, con Grimes o, sin ir más lejos, con Rosalía. Eso la sitúa más en los términos de Ariana Grande, pero en la mirada de Lipa intuimos mucha más ambición. Y, pese a ello, regresa a su core original de productores, pero sobre todo evita blockbusters masivos tipo Max Martin (que debe de mojar las sábanas pensando en el día que pueda producirle un disco) para seguir diferenciándose.

No ha necesitado salir de ahí para firmar un sencillo de presentación como “Don’t Start Now”, su verdadero gran debut en los charts, su primer canción en entrar en el top 5 (top 2 concretamente, por detrás del “Blinding Lights” de The Weeknd) y la que mayor personalidad retiene en esta nueva etapa totalmente enfocada en el disco y, en general, en la pista de baile, con el Studio 54 por bandera. Su responsable es Ian Kirkpatrick, el mismo que firmó “New Rules”, y que repite con KOZ en un rol principal al que esta vez se ha sumado inteligentemente Stuart Price, responsable de (entre otras muchísimas cosas) el Confessions on a Dancefloor de Madonna, del Day & Age de The Killers y del Aphrodite de Kylie Minogue, discos imprescindibles para entender el espíritu festivo y eurodance de Future Nostalgia tanto como la vibra disco-funk y la vocación eminentemente pop, masiva.

Un vertiginoso viaje retrofuturista a pistas de baile HD

Un viraje desenfadado hacia el baile en estado puro. Si el trono del pop europeo le pertenece a alguien en la actualidad, esa es Dua Lipa. Y Future Nostalgia es, en el fondo, una estupenda confirmación.

El caso es que todo eso, igual que vuelve a minar el disco de hits y, además, esta vez, lo unifica en torno a un concepto sonoro, deja el título en algo excesivamente ambicioso. Mejor Present Nostalgia, pues la definición de un funk futurista que podría adelantar como sencillo “Future Nostalgia” no se reproduce a lo largo del trabajo, a excepción quizá de la progresiva “Pretty Please”, con una línea de bajo contundente que recuerda al “Attention” de Charlie Puth y una construcción que hace pensar en algunos de los mejores momentos del Fever de Kylie Minogue y que tiene presentes las evoluciones del género aportadas por Daft Punk, Jamie xx o Kevin Parker.

Finalmente, el sencillo que mejor representa lo que es el sofomoro de Dua Lipa resulta ser “Physical”. Una nostalgia retro en presente localizada en alguna discoteca tipo Studio 54. Y plagada, por tanto, de referencias. Casi todas las del disco, de hecho, están resumidas de alguna manera en este trallazo con alma synthrock que parte de una referencia al “Physical” de Olivia Newton-John (“let’s get physical!”) y viaja sobre el espíritu de Blondie y los raíles sintéticos de The Weeknd desde los ochenta overdrive de Bonnie Tyler, Laura Branigan, Footloose o Flashdance hasta Madonna, Kylie Minogue o Lady Gaga (el rugido del post-chorus es inconfundible).

Una bola de discoteca de referencias

Esperábamos algo más, mayor inventiva quizá, o la configuración de un sonido más personal (sin renunciar a todas esas referencias tan bien hiladas), pero Dua Lipa responde con la inflexibilidad de sus nuevas reglas.

La línea sigue representada en la contundente “Break My Heart”, construida sobre un bajo que interpola el riff del “Need You Tonight” de INXS y que termina recordando al de “Another One Bites The Dust” de Queen. En general es un tema que encarna el espíritu Chic y que parece homenajear directamente al “Hung Up” de Madonna (está muy presente en todo el trabajo el efecto de filtrar frecuencias para dar la sensación de escuchar el beat fuera de la discoteca hasta entrar de lleno en ella y que este se ponga en primerísimo plano), pero que se acerca con las cuerdas sintetizadas a los preceptos del italo-disco. 

Las cuerdas, orgánicas en este caso, se convierten en el elemento principal de la interesante “Love Again”, mezclándose a la perfección con el sample que sustenta la canción, los violines del clásico de White Town “Your Woman”. Y en “Levitating”, sintetizadas de nuevo, contribuyen a firmar uno de los grandes hits de Future Nostalgia, con un gran recuerdo a Bruno Mars. De hecho, seguramente no sea casual la frase “but whatever, let’s get lost on Mars”, aunque el track en general represente líricamente el tema del espacio tan tratado en el funk y en el disco de vertiente afrofuturista y cósmica. Como curiosidad, el fraseo de la estrofa parece interpolar el “Wiggle and the Giggle All Night” de Cory Daye (lo que ha hecho que en España se relacione con un tema que ya lo interpoló hilarantemente en los ochenta, el “Don Diablo” de Miguel Bosé), y el cuasi-rap del puente es, según la propia Lipa, “su versión británica del rapeo de Blondie”, por lo que no es difícil relacionarlo también con Taylor Swift.  

Ya un poco fuera de la línea más puramente disco pero sin alejarse del todo podemos encontrar el tema más ácido y festivo de Future Nostalgia, una “Hallucinate” que podría destacar bien arriba en el catálogo de la mejor Lady Gaga (de hecho interpola la melodía de “Telephone” y parece homenajear a su manera a “Poker Face” con esos “my-my-my-my”) seguramente porque también recuerda también a la Róisín Murphy de Overpowered. Sin su inventiva, desde luego, y sin proponer escenarios demasiado subversivos: el bajo vitaminado está sacado de “La Granade”, el tema que abre por todo lo alto el debut de la francesa Clara Luciani. 

Necesitamos excepciones para confirmar reglas

De no ser por sus últimas piezas, Future Nostalgia pasaría a velocidad de coche fantástico por un entramado de beats poderosos, sintes corporales, bajos rotundísimos, estribillos enérgicos y desafíos vocales que no sobrepasaría los treinta minutos.

Las verdaderas excepciones pueden resumirse en “Cool”, encerrada entre sencillazos para destacar poco en la parte inicial de la secuencia. Se acerca más a una posible “futura nostalgia” con un sonido totalmente The Weeknd (incluso recurren a esos “hey!” tan representativos) que se permite licencias de nuevo pop que recuerdan a la Charli XCX más accesible; no por nada ha participado Tove Lo en la que es prácticamente la única colaboración del disco. Pero que también sabe beber inteligentemente del Prince más azucarado y del debut en solitario de Gwen Stefani, Love Angel Music Baby.

Porque las otras dos, que cierran el disco, parecen quedar descolgadas de intensidad tras una secuencia tan vertiginosa, y al final quedarán completamente olvidadas. Primero “Good In Bed”, que parece un tema de la primera Lilly Allen (recuerda demasiado a “Smile”, para ser más exactos) tirado hacia la dirección de soul de, por ejemplo, Jorja Smith con una performance vocal que en el estribillo no puede sonar más a Ariana Grande.

Después la épica y orquestal “Boys Will Be Boys”, un alegato feminista que habla de la inseguridad a la que muchas mujeres de todo el mundo se tienen que enfrentar para llegar a sus casas cuando se pone el sol y que parece la versión personal de Lipa del “Only The Young” de Taylor Swift, con su coral infantil incluida. Sin ellas, Future Nostalgia pasaría a velocidad de coche fantástico por un entramado de beats poderosos, sintes corporales, bajos rotundísimos, estribillos enérgicos y desafíos vocales que no sobrepasaría de los treinta minutos. Como un Fórmula 1 del nu-disco. Esperábamos algo más, mayor inventiva quizá, o la configuración de un sonido más personal (sin renunciar a todas esas referencias tan bien hiladas), pero Dua Lipa responde con la inflexibilidad de sus nuevas reglas. Con un viraje desenfadado hacia el baile en estado puro. Si el trono del pop europeo le pertenece a alguien en la actualidad, esa es Dua Lipa. Y Future Nostalgia es, en el fondo, una estupenda confirmación.

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