Núria Graham

Núria Graham –
Marjorie

Entre el folk, el pop y el rock, Núria Graham nos trae un disco que da gusto escuchar: dulce, breve y entretenido. Sus prematuras tablas en el mundo musical (la joven editó su primera maqueta antes de poder beber cerveza legalmente) hacen de la artista una figura a tener en cuenta en el panorama musical patrio.

Cuando empecé a investigar para esta reseña, me topé con un dato que me dejó en shock: Núria Graham tan solo tiene veintitrés años. No es posible, pensé, que esta chica con cuatro trabajos a sus espaldas, el más reciente el que nos ocupa, sea tan joven. Pero, efectivamente, la catalana lleva en el mundillo desde los dieciséis años, cuando debutaba con su maqueta First Tracks. Desde entonces, ha fichado por El Segell del Primavera y no ha parado de hacer música y colaborar con otros artistas, como la omnipresente Amaia.

Experiencia

Como decimos, Núria Graham no es ninguna recién llegada a la escena musical de nuestro país, pero su reciente colaboración con Amaia Romero la ha puesto en el radar de mucha más gente. No en vano, la de Vic es la responsable de la que posiblemente sea la canción más bonita del debut de la artista navarra (“Porque Apareciste”).

Su precoz recorrido en la escena hace que Núria Graham parezca haber encontrado una voz muy clara, algo que no todos los músicos pueden decir. A su maqueta le siguen dos largos, Bird Eyes (2015) y Does It Ring A Bell? (2017), en los que nos ofrece un indie-pop con reminiscencias folk y psicodélicas que no encontramos frecuentemente en el panorama español, logrando comparaciones con artistas como Courtney Barnett o Waxahatchee.

Fotografía: Marc Cuscó

Raíces

Este disco confirma lo que prometían sus predecesores: Núria Graham tiene una voz que te arrulla, un sonido personal y talento para rato.

Su ascendencia irlandesa tiene un papel importante en este disco, desde nombres de lugares como “Connemara”, una región costera al oeste de la isla donde su familia y ella solían veranear, hasta nombres de persona como “Marjorie”, que además da título al disco y hace referencia a su abuela paterna. 

La contagiosa “Do You Wake Up For A While Every Day?” comienza con unos confusos segundos de lo que parece música barroca, antes de romper en una carcajada y empezar de verdad. Núria nos demuestra que no sólo de folk vive el hombre y que sabe dar un poco de caña cuando hace falta. Polifacética, la artista nos trae una canción cuyo estribillo te encontrarás a ti mismo coreando tiempo después de haberla escuchado.

Las referencias irlandesas prosiguen en “Hazel”, dedicada a una chica también de Connemara. Siguiendo con la temática de nombres femeninos continúa “Shirley”, que no es tanto sobre alguien en concreto como una alegoría de la noche y del vicio. Destaca también “Another Dead Bee”, con un regusto a tiempos pasados y una capa de americana pero animosa, recordando un poco a lo más reciente de Bill Callahan.

Homenajes

Marjorie es, en realidad, un álbum muy personal. Núria Graham nos deja un disco directo, maduro y brillante.

Toilet Chronicles”, penúltimo corte del disco, es un cover de la canción “Amor de Garrafa” del grupo de su ex, Power Burkas, que habla directamente de una experiencia personal. Núria cuenta que cuando escuchó la canción sintió la necesidad de reescribirla y versionarla. El tema continúa siendo perfectamente reconocible, pero Núria se lleva el tema a su registro sonoro, logrando que una pieza que inicialmente era punk acelerado encaje con su indie-folk de aires retro. El último track, “No Returning”, es otra versión, esta vez de una canción que su tío irlandés compuso cuando tenía la edad de Núria.

Aunque viene cargado de nombres ajenos, Marjorie es en realidad un álbum muy personal. Núria Graham nos deja un disco directo, maduro y brillante. ¿Qué será lo siguiente para la catalana? ¿Se animará con el español en el futuro? Esperamos expectantes.

error: ¡Contenido protegido!