Algiers: «Todavía no somos conscientes de las negativas consecuencias que tendrá Trump en el mundo»

La banda de Atlanta pasó por España para presentar su nuevo disco, destinado a ser uno de los grandes lanzamientos discográficos de este año. Nosotros tuvimos la oportunidad de hablar con ellos sobre política y canciones, así como estos tiempos tan raros que nos está tocando vivir.

El año 2020 comenzó fuerte con el lanzamiento de There Is No Year, el nuevo álbum de Algiers. La continuación natural del fantástico y aclamado The Underside of Power (2017) nos ha devuelto composiciones cercanas al góspel o al soul y, en general, a la música afroamericana, esta vez pasadas por un filtro más industrial, electrónico y pesado de lo que nos tenían acostumbrados. Con motivo de la presentación de esta nueva entrega, nos citamos con la banda al completo en un hotel céntrico de la capital, Madrid.

Entre otras cosas, hablamos con Franklin James Fisher (voz) y Ryan Mahan (bajo) sobre el estado actual de las sociedad, la política y la cultura, y de cómo perciben su carrera musical después de tres discos de estudio y giras interminables por medio mundo. En concreto, con There Is No Year vienen a proclamar un “colapso del tiempo” propiciado por un mundo repleto de estímulos y desinformación, el auge de la extrema derecha y la doctrina del odio en los países occidentales, así como un fracaso de la globalización, que en vez de generar más unión entre los pueblos, resulta ser otro mecanismo de división y ruptura con el entorno. Además, reconocen que no escuchan mucha música española y también nos hablan de una noche loca en un karaoke de Nueva York, ciudad en la que viven, junto con los IDLES y su “Danny Nedelko”, admitiendo que son una banda con un sonido muy reconocible y determinado, pero con un espíritu punk que traspasa fronteras. Sin más dilación, les dejamos con Algiers. 

¿Cuáles han sido los cambios que ha experimentado la banda a lo largo de los años en cuanto a sonido?

Creo que todas las cosas que hemos compuesto han estado influenciadas por un gran abanico de géneros, pero sobre todo soul, góspel o rap… incluso pop también. Es una pregunta muy abierta, también tenemos influencias muy antiguas. Todos los discos que hemos hecho han sacudido nuestra personalidad musical de algún modo, así que teniendo en cuenta eso, creemos que este álbum es mucho más electrónico. Sí, puede que hayamos ido siendo más electrónicos con el paso de los años. Al fin y al cabo, hemos trabajado con personas diferentes que tenían una idea muy particular sobre lo que íbamos a crear. Creo que lo que más nos importaba trasladar en este disco era una sensación de energía imparable, cosa que en otros discos no tanto.

Esa energía de la que habláis… ¿hace que hayáis enfocado el disco más hacia los directos?

Nunca pensamos en eso a la hora de componer. Cuando hicimos el álbum tan sólo tratamos de capturar una energía que aparece de forma espontánea, sea en el escenario o en el estudio; siempre tenemos que crear un ambiente en el local que luego se pueda reproducir en el directo. Ya sea una canción triste o cabreada, debemos asegurarnos de imprimir ese ambiente al público cuando saltamos al escenario.

En nuestra opinión, este el disco que puede estar más despegado de nosotros o de la gente, creo que merece una escucha más solitaria o contemplativa… y creo que tiene mucho de las circunstancias vitales y políticas. Tenemos expectativas diferentes, a la hora de hacer un disco existen esas diferencias. Debes trabajar el contexto que envuelve a las canciones, todo lo que gira en torno a ellas o el ambiente que surge al tocarlas… Creo que para la próxima vez haremos un trabajo más ambiental, con menos baterías.

«Lo único que sabemos de la historia es que no hemos aprendido nada de ella»

¿Dónde os sentís más cómodos, en los conciertos o en el estudio?

En ninguno, son la cara de la misma moneda. Debes esforzarte tanto para crear como para actuar, y saber realmente que te quieres dedicar a ello. Toda tu vida está regida por los momentos en los que te proyectas hacia delante. Ambas cosas son diferentes: los directos tienen un halo más espiritual, pero nos encantan las dos. 

Sí, realmente depende. De hecho yo prefiero tocar en directo (ahora interrumpe y habla Ryan). No me gusta tocar en un sitio cerrado. Me encanta crear con todos, pero hay un montón de gente en el estudio, como ingenieros y productores, que saben muchísimo más de lo que nos gustaría sobre el equipo con el que trabajas, y hay un montón de cosas que, personalmente, me hacen sentir intimidado. 

Leímos que en vuestro último álbum tuvisteis problemas con el tiempo, y que el resultado habría sido diferente si hubierais tenido más.

Sí… está relacionado con la anterior pregunta. Nos sentimos un poco estresados, al final el tiempo es dinero, y eso acaba condicionando todo lo demás. A mí me gusta tomarme las cosas con calma, y creo que la grabación de The Underside of Power fue mucho más rápida. Al final estas cosas nos pasan por no seguir tampoco una estructura a la hora de componer. Si tuviésemos las cosas más claras cuando entramos a grabar, el resultado saldría antes. Pero bueno, al final este disco reúne todo lo que queríamos hacer en el anterior y no pudimos. 

Este álbum toma el título de una novela de Blake Butler, que también proviene de Atlanta como vosotros y se ha encargado de redactar la ‘promo’ del álbum. ¿Qué tipo de relación tenéis con él? ¿Sois amigos?

Ryan: Sí, fuimos juntos a la escuela.

Franklin: Aunque él sea un poco más mayor que yo, le conocí porque su instituto estaba al lado del mío. Él por aquel entonces tenía una banda, y yo tenía un amigo que también cantaba en otras bandas, así que nos conocimos y nos hicimos amigos enseguida. A él le iba más el post-punk. Da igual, aunque sea escritor y haya publicado libros, él mismo se considera más músico que juntaletras. ¿Habéis leído algo de él? [En ese momento le citamos Atlas de Ceniza, editado por Alpha Decay, y Franklin sonríe]. 

Ryan: Sí, hemos pasado tiempo juntos también en el estudio mientras él trabajaba en sus cosas. Si lees los libros de Blake te das cuenta de que tienen un poso mesiánico, que está obsesionado con el apocalipsis. Es una literatura muy profunda y muy útil para saber lo que está pasando ahora, y también lo que pasó ayer o pasará mañana. Creo que de eso va nuestro álbum. Y ese There Is No Year se refiere a que no sabes el tiempo en el que estás viviendo, si es pasado, presente o futuro. De algún modo parece una caída libre hacia el abismo, por eso lo escogimos, es como una especie de amenaza. 

Por lo que decís, ¿es un álbum pesimista?

Oh, Blake cuando supo que lo íbamos a llamar así pensó justamente lo mismo. Y en un principio la idea era defender que el tiempo que tenemos no existe, tan sólo es una convención que nosotros los humanos usamos para estructurar nuestras vidas. Nuestra percepción es que casi todo lo que pasa en el mundo es puro azar. Aunque siempre impera el miedo, lo que acaba pasando se debe al más puro azar. Todo lo que te propongas es una mera ilusión que generalmente sale mal, por lo que sufres desengaño. Y todas tus expectativas jamás se asemejan a lo que realmente va a pasar.

¿Estamos, por tanto, en una época de desilusión?

Sí, totalmente. Hay como una obsesión por acaparar el tiempo… ¿Dónde está? Al final sólo es una forma de medir algo que no existe. Y creemos que el tiempo hace que fluyan las cosas, que cambien, pero todo es mentira, no hay nada de eso. Al final es una cuestión de poder en lo que recae nuestra existencia. Y, sobre todo, de un poder que decide por ti. Se supone que vivimos en el tiempo del progreso, en todos los sentidos, tecnológico… pero al final somos iguales que los de antes, somos muy parecidos.

¿Creéis que la globalización nos ha separado más aún, cuando su propósito era todo lo contrario?

Claro, por supuesto. Sí, de hecho tenemos un montón de instrumentos para estar cada vez más conectados, pero esas conexiones están regidas por grandes corporaciones que lo único que buscan es que paradójicamente permanezcas desconectado de tu alrededor. Suena un poco cínico, pero en verdad es así. En algún momento creímos que la tecnología nos iba a salvar, y no es así. Al final depende de nosotros, pues son meros instrumentos que funcionan bien o mal según el uso que les des. Vivimos en unos tiempos en los que hay un montón de información circulando, pero al mismo tiempo estamos más desinformados. Muchas veces la información política acaba siendo un circo.

Fotografía: Christian Högstedt

Ahora, este año, va a haber elecciones en Estados Unidos. ¿Qué creéis que va a pasar?

No lo sé, realmente no lo sé. Pero ahora tenemos una nueva oportunidad para echar a Trump del poder.

Aquí en España también se decidirá el gobierno dentro de un mes. No sé si habéis oído hablar de Vox… da la sensación de que en ciertos países el fascismo no se persigue.

Sí, yo creo que los fascismos ya no volverán a ser como antes. Ahora, por ejemplo, en Alemania, un país donde sí que se persigue al fascismo o lo observan más con lupa, tienes gobiernos neoliberales en los que también existe gente con actitudes racistas. Lo vemos en las protestas que está habiendo en el país ante las injusticias que se cometen. Las políticas juegan con el miedo de la gente. Y ganan elecciones base a eso. En Estados Unidos tenemos una prensa fascista. Al fin y al cabo funciona como instrumento para blanquear el fascismo. Se escudan en la ley del dinero para imponer su doctrina racista y fascista. 

¿Creéis que la Administración Trump ha sido peor de lo que imaginábamos antes de llegar al poder?

Ryan: Todavía no ha terminado, así que estoy preocupado por lo que pueda pasar. Vivo en Nueva York y a veces me despierto, salgo a la calle y veo manifestaciones en las calles. Entonces, pienso que todavía puede haber esperanza o un rayo de luz, pero esa idea al final se desvanece. Hay una frase muy buena de Chomsky que decía algo así: “La gran paradoja es que pasas toda tu vida sólo pensando que de alguna forma alguien vendrá a remediarlo, que alguien tomará el control, para al final darte cuenta de que no hay nadie allí”. Y lo que es mucho peor, que esa persona sobre la que reside el poder es alguien como Trump… no, no creo que todavía estemos capacitados para saber con exactitud las terribles consecuencias para la gente que tendrán sus políticas.

Franklin: Yo creo que tenemos precedentes, por ejemplo Bush, que estaba obsesionado con el “hombre verdadero americano”. Y de alguna manera, él no era ese tipo de persona. El “verdadero hombre americano”, entendiéndolo históricamente, era aquel que tenia a los negros esclavizados en el pasado y que en la actualidad lleva banderas confederadas, y aún a día de hoy sigue sacando beneficio del racismo y de la esclavitud. Claro que hay gente negra que le apoya, pero ¡bah! Paso de entrar en esa discusión. Bush no era ese tipo de hombre, pero Trump sí. Él es el máximo representante de todo aquel pasado asqueroso del cual venimos los estadounidenses. Crees que la gente dejará de apoyarle por todo eso, pero no, la gente persigue esos valores “del hombre real americano”, con lo cual… Es el político de nuestra historia, sólo por el hecho de que representa los valores de ese hombre real americano blanco primigenio, y por ello no le dejarán de votar.

¿Creéis por tanto que la historia tiene un sentido cíclico?

Claro… ¿quién dijo eso? La única cosa que hemos aprendido de la historia es que no hemos aprendido nada de ella. Eso se ve en los dólares americanos. La historia se repite constantemente a sí misma. Sus tragedias, sus pasados oscuros. Lo mejor que podemos hacer es no dejarnos llevar por ese sentimiento pesimista e intentar hacer algo mejor. Al fin y al cabo, de la tristeza también se puede sacar un sentido de comedia.

Siempre habéis dedicado vuestras obras a hablar por y para las minorías. ¿Ha cambiado algo de eso en este ultimo disco?

Siempre hemos cantado para todos, en un sentido global. Todas las canciones que hacemos son propias y nuestras, y tan sólo buscamos extender nuestra creación al máximo número de personas posible para que conecten con ellas, no hay ningún requisito para escuchar nuestra música.

«El espíritu del punk está volviendo a la música y público de masas»

¿Os consideráis una banda punk, desde el punto de vista de las letras y no del sonido?

Eso son dos respuestas diferentes. No sabría cómo calificar el tipo de música que hacemos. No sé, somos grandes amigos de IDLES, por ejemplo. Fuimos a un karaoke hace unas semanas con ellos en Nueva York. Creo que sí que compartimos el mismo espíritu que gira en torno al punk. Nosotros venimos del punk-rock, todos y cada uno de nosotros. Así que de alguna manera siempre hemos estado conectados a esa escena y esos códigos.

¿Estamos viviendo una época revival de este género?

Franklin: Creo que sí, creo que está volviendo el espíritu. Aunque hay muchos grupos progresivos, la gente prefiere la inmediatez del punk. A pesar de que nosotros no hagamos un punk canónico, vemos que viene a nuestros conciertos mucha gente que proviene de esos ambientes. A lo mejor ese tipo de música nos representa más en el futuro, o menos, quién sabe… pero lo que sí que está claro es que nos sentimos cerca de todo ese espíritu.

¿No creéis que la gente está cada vez más enfadada y por ello está surgiendo esta nueva ola?

Sí, creo que el punk se trata de un tipo de energía más que de una filiación política o crítica con el sistema. Y, en ese sentido, creo que ahora hay una energía mucho más profunda y crítica, si se quiere ver así, que la que había en décadas pasadas.

¿Escucháis música española?

Pues ahora que lo pienso, no demasiada. Sí que escuchamos a bandas que cantan en castellano, pero no españolas. Conozco la banda de un amigo que se llama Los Oscuros, son de Estados Unidos pero cantan en español. También muchas bandas latinas que hemos conocido de gira, por ejemplo, The Silent, que son mexicanos. Tocamos con ellos el verano pasado en México y fue increíble.

¿Y música urbana, que ahora está muy de moda?

Franklin: Sí, ahora llenan estadios y festivales de música independiente… A mí me parece bien. Por ejemplo, Bad Bunny, pues me parece bien lo que hace y tal, pero no me gusta nada, y no sé cómo tiene tanto éxito en el oeste americano, donde tienen tanto odio a los latinos.

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