Soccer Mommy

Soccer Mommy –
color theory

Sophie Allison tenía dos grandes retos entre manos para su segundo álbum: superar su disco debut (o al menos hacer algo que estuviese a la altura) y salir de la etiqueta de “chica-indie-que-toca-la-guitarra”. La nashviliana ha salido victoriosa de ambos. En un LP a medio camino de lo conceptual, con las canciones agrupadas en tres colores que representan distintos estados, Sophie Allison desgrana la ansiedad y la depresión de una manera simple y articulada, tarea nada fácil cuando se habla de estos temas.

Azul para la depresión, amarillo para la ansiedad y la enfermedad, y gris para la pérdida y la muerte. Estas son las secciones en las que se divide color theory. Dados los temas que trata, el segundo disco de Soccer Mommy está cerca de necesitar un ‘trigger warning’. Desde episodios paranoicos y parálisis del sueño hasta el desolador relato de la enfermedad terminal a la que se enfrenta su madre, Sophie Allison se ha tirado de cabeza a la piscina de la sinceridad. Cubiertas de una pátina pop, las letras son aún más crudas que las de su predecesor y mucho más introspectivas. Si Clean (2018) trataba relaciones con otras personas, color theory mira hacia dentro y habla de experiencias más personales.

La princesa heredera del pop-punk

color theory mantiene el equilibrio entre la música pop de finales de los noventa y principios de los dosmiles, con la que Sophie Allison creció, y un sonido denso y lleno de distorsión que bebe directamente del shoegaze.

Como muchas chicas de nuestra generación, entre las cuales me incluyo, Sophie Allison se adentró en la pre-adolescencia creyendo que Avril Lavigne era lo más; un icono de moda y de actitud, y pop-punk en el mejor sentido de la expresión. No obstante, en 2007, la canadiense viró hacia una faceta más comercial, dejó de llevar pantalones cargo con cadenas y se olvidó de hacer himnos para adolescentes alternativas. Soccer Mommy es un buen ejemplo de lo que podría ser Avril Lavigne hoy en día si hubiese seguido por aquel camino.

Desde el punto de vista musical, color theory mantiene un equilibrio entre la música pop de finales de los noventa y principios de los dosmiles con la que la artista creció (menciona a figuras de la época como Hilary Duff en entrevistas recientes) y un sonido denso y lleno de distorsión que bebe directamente del shoegaze. No en vano, la propia Sophie nos nombraba a My Bloody Valentine como uno de sus grupos favoritos cuando la entrevistamos el año pasado.

Fotografía: Brian Ziff

Dolores de crecimiento

Pese a sus múltiples capas y dejando a un lado sus devastadoras letras, color theory es un trabajo fácil de escuchar. Sophie Allison deja claro su potencial y muestra un poco más de su amplia librería de referencias.

El disco venía presentado por una serie de prometedores adelantos; de hecho, habíamos podido escuchar ya más de la mitad del disco en forma de singles. Desde “lucy”, que ya tocaba en directo el año pasado, hasta “bloodstream”, publicada sólo una semana antes del lanzamiento del disco, Sophie Allison dejaba entrever un cambio en su sonoridad alejándose de ese rock más directo y natural de su primer largo.

La mayoría de las canciones del disco fueron escritas mientras Soccer Mommy giraba para defender su álbum debut, Clean, una experiencia que la música relata como intensa y perjudicial para su salud mental. Aunque no son evidentes en la primera escucha, cuando se profundiza en el disco se descubren múltiples capas de instrumentos, teclados, samples vocales, efectos tipo drone…

La redundante “circle the drain” muestra una correspondencia entre la melodía repetitiva del estribillo y la propia letra, como si girásemos en torno a un sumidero durante los cinco minutos de la canción. Sophie Allison recurre a efectos complejos y una producción elaborada y se aleja de ese sonido nítido de su primer álbum.

Con un tono más ligero que la media del álbum empieza “royal screw up”, una canción autoparódica y cómica, el único respiro que nos da Allison en este trágico diario de los últimos dos años de su vida. Nos trae, además, el que es el verso que más literalmente suena como salido de una canción de Avril Lavigne: “I’m the princess of screwin’ up”.

Versos desgarradores

color theory es un álbum trágico, catártico y fenomenal, capaz de transmitir una tristeza existencial que, sin embargo, también te abraza un poquito.

Con sus más de siete minutos, “yellow is the color of her eyes” fue una elección arriesgada para un single tal y como los conocemos hoy en día. Por si eso fuera poco, el tema habla de manera llana sobre la enfermedad de su madre y sobre sentir que el tiempo se escapa entre sus dedos, temática que recupera en el último corte “gray light”, en el cual además reflexiona sobre su propia mortalidad al ver a un ser querido apagarse poco a poco. Sophie Allison produce unos versos tan funestos como los siguientes:

Loving you isn’t enough
You’ll still be deep in the ground when it’s done
I’ll know the day when it comes
I’ll feel the cold as they put out my sun

Aunque es en estas dos canciones donde habla explícitamente de la enfermedad de su madre, el disco entero está cargado de sentimientos de angustia e impotencia, para los que las palabras de consuelo sirven para poco. Son letras como estas las que hacen pensar cómo de difícil será para la cantante y guitarrista interpretar estas canciones en directo.

En “up the walls”, Sophie se dirige a su actual pareja (y guitarrista de su banda) mientras desea ser “más normal”. Uno echa de menos algún momento rítmicamente más animado, como sabemos que es perfectamente capaz de hacer por canciones de su debut o su reciente single “Feed” para la banda sonora de The Turning, donde recuerda a la época de The Bends de Radiohead. El disco termina con el descorazonador verso “I’m watching my mother drown” y uno se queda mirando al vacío sin saber muy bien qué decir (pero lo intentamos igualmente). 

La eficacia con la que Sophie Allison hace un disco con más capas que una milhojas, pero logrando un resultado final que no es un barullo abrumador, hace de color theory un trabajo fácil de escuchar (dejando de lado sus devastadoras letras). Sophie Allison deja claro su potencial y muestra un poco más de su amplia librería de referencias. En resumidas cuentas, color theory es un álbum trágico, catártico y fenomenal, capaz de transmitir una tristeza existencial que, sin embargo, también te abraza un poquito.

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