King Krule

King Krule –
Man Alive!

El tercer disco de uno de los cantautores atormentados más exitosos de la última década evoluciona tanto a nivel musical como en su carácter personal, estableciendo un fuerte vínculo que ya no parece despegarse del londinense. King Krule firma con Man Alive! una carta tanto a sus demonios mentales como al amor que le está ayudando a salir de ello.

Se dice que en 1767, el poeta y pintor William Blake visitó el londinense barrio de Peckham y tuvo la visión de un ángel en un árbol. En 1993, el artista Stan Peskett realizó un mural inspirado en la visión de Blake ubicado cerca del parque de recreo “Goose Green” en el área de East Dulwich. Un año después, en este mismo barrio de Peckham, nacería uno de los artistas más revolucionarios del underground londinense: Archy Ivan Marshall a.k.a. King Krule, un chico con una infancia dividida, traumática y llena de problemas. Archy se escondía en su habitación durante días, alejándose de todo y de todos. Sólo en el arte, en la música, encontraría una vía de escape y, cual cuadro de Blake, visiones mitológicas de claroscuros tan bellas y perturbadas como alucinadas en su discurso, King Krule se lanzó con su guitarra al mundo publicando su primer álbum de estudio allá por 2013, el aclamado 6 Feet Beneath the Moon.

Poeta maldito

La posibilidad de salir de esa espiral autodestructiva que había lacrado su infancia y sentirse vivo de nuevo (que no por ello dejar de ser tan personal e introspectivo), es precisamente el motor principal que le ha llevado a crear Man Alive!.

Han pasado siete años desde aquello y la progresión musical de este “poeta maldito” à la Ian Curtis ha ido evolucionando hacia caminos cada vez más retorcidos y llenos de abstracción. De lo que no cabe duda es de que King Krule tiene un don; el de una voz tan característica como expresiva, tanto en su rabia como en su melancolía, capaz de guiarnos por casi cualquier género musical: trip-hop, punk, jazz, rock… en definitiva, lo que quiera echar a la mezcla. Esto, unido a su gran talento como compositor, ha expandido su leyenda a lo largo del tiempo. Lejos de quedarse estancado, su música se ha vuelto extraña, psicodélica y deformada para lograr una definición más acotada de su propia personalidad.

Ya en The OOZ (2017) nos presenta un mundo paralelo en el que The Clash y Tom Waits se han convertido en un solo cantautor que, a marchas forzadas, llenas de desidia y desesperación, nos traslada de nuevo hasta esa oscura habitación en la que esta vez un rayo de luz se asoma desde la ventana para poder escapar cual “Anciano de los días”. Y es que la posibilidad de salir esa espiral autodestructiva que había lacrado su infancia y sentirse vivo de nuevo (que no por ello dejar de ser tan personal e introspectivo), es precisamente el motor principal que le ha llevado a crear este Man Alive!.

Fotografía: Charlotte Patmore

Ampliando su paleta de colores

Canciones cortas (o en su justa duración) con mensajes crípticos a la vez que mundanos componen la paleta de colores de este pintor que ha aprendido paso a paso, desde el primer blanco y negro hasta utilizar una gran gama de colores, como géneros, que va incorporando a placer y con total libertad de pincelada.

En sus comienzos, King Krule definió su estilo como un nuevo género, “blue wave”, y es que el color azul está presente en sus dos últimas portadas y toma parte en su música desde los primeros minutos de “Cellular”, que ya nos indica un cambio de dirección hacia un punk artístico al estilo de los primeros Wire. Canciones cortas (o en su justa duración) con mensajes crípticos a la vez que mundanos componen la paleta de colores de este pintor que ha aprendido paso a paso, desde el primer blanco y negro hasta utilizar una gran gama de colores, como géneros, que va incorporando a placer y con total libertad de pincelada. Arreglos electrónicos y jazzeros son empleados con más acierto que en sus anteriores esfuerzos, creando una nube de sonidos en la que el propio King Krule mece oscuras líricas como las de “Supermarché”:

“Bleeding into the brains of
Your cat, small fish, dog
She lays at night
(Right by the speeding light)
Seeping through the bolts and corks
What these machines are for
Of the city side
(The city’s side)
Young man turnin’ in on himself
Felt the horror through her”

Stoned Again” representa esa recaída en sus propias pesadillas, de las que cualquier hombre vivo no podría escapar, cuando las drogas y la depresión se unen como un cóctel molotov que lleva a una psicodelia llena de imágenes desgarradoras tal y como un Syd Barrett a punto de perder su salud mental. En este caso, King Krule ha ido aprendiendo a controlar estos esfuerzos; tener una hija e irse a vivir a las afueras le han ayudado a salvarse de sí mismo, lo que no quiere decir que todas esas visiones no sigan presentes y amenazantes. King Krule descarga todas estas imágenes de manera más desgarradora que nunca, pero esta vez sabiendo cuando acabar con ellas, cuando finalizar sus canciones-sketches en el momento indicado, de una manera contenida y soberbia como demuestra en cortas baladas como “The Dream”.

Madurando desde lo surrealista

Man Alive! representa la post-adolescencia en su máximo exponente, una etapa incierta pero llena de momentos mágicos y surrealistas que forman al individuo en el punto más crítico de su vida.

Saber cuando parar no quiere decir que nos avoquemos a lo incompleto, y canciones como “Perfecto Miserable” o Alone, Omen 3” demuestran cómo estirar y soltar la tensión de sus guitarreos para acompañar su voz de manera armónica y natural, una habilidad que demuestra la madurez alcanzada por este “ya no tan adolescente” de Peckham. Man Alive! representa la post-adolescencia en su máximo exponente, una etapa incierta pero llena de momentos mágicos y surreales que forman al individuo en el punto más crítico de su vida.

Como poeta que es, King Krule canta a sus musas, a esas que aparecen y desaparecen de su vida ocultando los mensajes que él se lanza a sí mismo. Se agarra, se aferra con uñas y dientes a lo único en lo que encuentra un consuelo mental. En “(Don’t Let The Dragon) Draag On”, con su videoclip en llamas, Krule se declara fan de la película de culto francesa de ciencia ficción La Planète Sauvage (1973), y representa a sus demonios como los gigantes azules a los que combate. Preguntas sin respuesta, meditaciones llenas de inestabilidad como de simbolismo son parte del extenso poemario de este explorador de los lugares más recónditos de la mente.

Un mensaje de (incierta) esperanza

Man Alive! es un álbum tan personal y subjetivo como las relaciones que hacía Blake entre sus cuadros y su poesía, lleno de recovecos donde mecerse en sus propias penas pero que, a la vez, dejan entrever la salida de un alma a la luz de la Luna.

En su recta final, el jazz toma más partido y nos mece en canciones que coquetean con el cool jazz en “Theme for the Cross”, el oscuro cabaret de “Underclass” y alcanzando cotas de extrema melancolía en “Energy Fleets, tema que destaco por su combinación de saxofones con una percusión atmosférica y esos such a funny lie” en su parte final que nos dejan en el punto álgido, el mood perfecto para acabar el disco sintiendo que hemos asistido a un recital de sentimientos en su más pura esencia. “Please Complete Theesólo es una manera de cerrar el asunto con una carta de amor a lo que ahora llena su vida, lo único que le ha conseguido curar de su enfermedad; el amor más puro que brota de la cara brillante de la Luna:

“Yours sincerely
Eros’ bow has no archer
Icarus still soars above the ground
The moon appears freely but arose to a structure
And our days and nights have been constantly letting me down
This place doesn’t move me
Everything just seems to be numbness around
This place doesn’t move me
Everything just constantly letting me down

Girl
Please complete me”

Man Alive! es un álbum tan personal y subjetivo como las relaciones que hacía Blake entre sus cuadros y su poesía, lleno de recovecos donde mecerse en sus propias penas pero que, a la vez, dejan entrever la salida de un alma a la luz de la Luna. Porque King Krule antes que artista y que músico es una persona con la que muchos nos podríamos sentir identificados, con sus sombras y sus anhelos. Un chico del sur de Londres que busca incesantemente una libertad para su mente y expandirse hacia el mundo con la clara intención de transmitir su propio mensaje, tan introspectivo como global. Sin más pretensiones que la definición propia, no podemos juzgarle por géneros ni por estándares convencionales de la música; nos obliga pues a aceptarle tal y como es. Por ello, queremos lanzarle este mensaje: “Sigue así, lo estás haciendo bien. Todos te aceptamos, te abrazamos y te acogemos. Estás más vivo que nunca, Archy”.

error: ¡Contenido protegido!