Alavedra

Alavedra –
Mendizábal EP

Los padres del Sonido Carmel, en el que también podemos enmarcar a Diamante Negro y a Pantocrator, regresan con un EP brevísimo y directo que acentúa su mordacidad con la escenita barcelonesa, que se puede leer perfectamente en términos madrileños y que se pierde en memes, crushes de Instagram y un sonido mucho más serio.

Desde El Carmel nos ha llegado alguna de las mejores noticias recientes de la escena barcelonesa. Y es que debe de haber montado allí un ecosistema curioso, en torno al trabajo de un sello pequeñito que demuestra que todo funciona mejor cuando se hacen las cosas con sinergias personales, con cariño, con espíritu de equipo. Estoy hablando de The Yellow Gate Records. Fundado por Ret en 2015 para dar salida a los lanzamientos de su proyecto Falciots Ninja, desde entonces lo dirige sacando poquitos discos para amigos y gente cercana. Entre todos estos grupos está otro de sus proyectos personales, que en 2018 iniciaba su andadura: Alavedra. Formado junto a Xiri, Genís y Dani (más conocido por su proyecto de pop electrónico Bearoid), debutaban con A La Merda y se hacían rápido un hueco en el pop underground más canallita con un sonido que ellos llamaban “punketón pop” aderezado con toquecitos de surf, de frontera y de tontipop, y retratando bien a la chavalada del momento en tiempos de crushes, likes, dm’s, stories, memes, vistos y no vistos.

Por el camino se atrevían a ironizar sobre el pujolismo, le hacían un guiño a la generación Pikachu y se soltaban una versión de “La Lambada”, recordando al descaro de los Novedades Carminha de Juventud Infinita. En 2019 verían como su marca sonora calaba mientras ellos afilaban la lengua con el EP Tu Rostro Mañana, apuntando más hacia la ironización de las escenas, a la cruzada contra el gluten y abandonándose a la cultura del meme, al Kobi follando con un unicornio de 8 bits. En esa ironía perpetua y sin perder de vista lo latino, se tiraron además una versión descacharrada del “Fiebre” de Bad Gyal que hacía pensar inmediatamente en Cariño.

Padres del Sonido Carmel

Este EP supone un paso más en el asentamiento de toda una identidad sonora que se nutre cada vez más del retrato irónico de la escena barcelonesa.

A su sombra, de alguna manera, surgieron otros dos grupos en el seno de La Palmera del Carmel, el centro de operaciones de The Yellow Gate: Diamante Negro y Pantocrator, configurando lo que ellos mismos han llamado (sin estar totalmente desacertados) Sonido Carmel. Allí, en La Palmera, Xiri ha masterizado junto a Marta Delmont de Pantocrator los dos primeros trabajos de Alavedra, el Villacapullos de Pantocrator y el Mercurio Retrógrado de Diamante Negro. Y ahora también La Masacre de Putis, el EP con el que la banda liderada por Marta y Marina (y en la que militan Xiri y, a veces, Genís de Alavedra) ha dado el salto a Helsinki Pro (sello que también hace de casa para Bearoid), y este Mendizábal.

Grabado en una sola tarde, como todos los trabajos de Alavedra, el 28 de septiembre en los estudios Arc Voltaic de Sabadell por Marta Delmont de Pantocrator y el propio Xiri y masterizado y mezclado por Xiri y por Iban Rodríguez en La Palmera del Carmel, supone un paso más en el asentamiento de toda una identidad sonora que se nutre cada vez más del retrato irónico de la escena barcelonesa. Pero, como ocurre con Pantocrator (de cuya unión, Pantovedra, ha salido hasta un villancico-oda al Carmel), Alavedra lo tratan de una manera acertadamente universal, pudiendo reconocerse estos mismos personajes en la noche madrileña. Es de aquí de donde salen, de hecho y apartando a Mujeres o incluso Medalla, las principales referencias coetáneas para ambas bandas: podemos reconocer en ellas a Carolina Durante, a Camellos o, sobre todo, a Los Punsetes.

Fotografía: Promo

Ironizando sobre todo

lo que tenemos en Mendizábal es a unos Alavedra mucho más maduros, que en directo además demuestran que pese a que todo parezca una broma inacabable se lo toman mucho más en serio de lo que parece.

Al final, lo que tenemos en Mendizábal es a unos Alavedra mucho más maduros, que en directo además demuestran que pese a que todo parezca una broma inacabable se lo toman mucho más en serio de lo que parece. Lo mismo que nos deja claro “Teleoperador”, temazo en toda regla con gusto hasta a los mejores Weezer que puede ser lo más enfocado que hayan grabado hasta la fecha. Hablan sin tapujos de drogas y borracheras, de nostalgias románticosexuales en domingos de resaca, de echar de menos para ver Friends (“Lo Que Siento Por Ti”).

De medrar en el difícil mundillo de la música y del colegueo, vacilando ellos mismos con las colabos locas (como la de Novedades Carminha y Dellafuente), con Bad Bunny o con King Jedet, como en la pegadiza “La De Instagram”. Del pollaviejismo en “Ada Colau”, a base de frases rancias y con una estructura que recuerda a aquella “0’60” de Ojete Calor. Hay que saber reírse de sí mismo para poder reírse de los demás, y Alavedra lo tienen claro. Así terminan sus propias notas de prensa:

Llamados por algunos profesionales de la industria como “los Blink 182 de l’Ebre», hijos de un polvo precioso de Bad Gyal con Ignatius Farray en los baños del Pachá.

Pero los conocerás más por Genís, que es el guapo del grupo y se parece a un trapero, no se puede decir cuál. Hazte amigo suyo, que tiene contacts de pm y te mete en sitios y es el mejor pidiendo comida para llevar.

Con el cachondeo por delante.

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