Destroyer

Destroyer –
Have We Met

Cual Tonight It's The Night de la generación 2020, los canadienses Destroyer vuelven al ruedo con un estilo más crudo, más directo y sobre todo con el derroche lírico de Daniel Bejar, quien se rompe la camisa al micrófono durante sus algo más de cuarenta minutos de duración.

Destroyer lo tienen claro; todo parte de una influencia Bowiesca que llevó a este grupo a romper con sus anteriores álbumes, algo que ya iniciarían con ken (2017) y que ahora llevan más allá en una mezcla de synth-pop y art-pop a partes iguales, pero sobre todo manteniendo la actitud que los ha llevado hasta donde están ahora. La producción hace que sientas a Dan hablarte al oído, con el micrófono delante de ti como su portada sugiere. Lo que tenemos aquí son diez pildorazos del cantautor camuflado en banda que es Destroyer, entre sintetizadores y pianos reviviendo una época difusa entre finales de los setenta y principios de los ochenta, ocupando en el panorama actual un terreno inexplorado entre John Maus y The National. Las guitarras también te harán vibrar, su sonido es crudo y sobresalen entre las mantas de sintetizadores, a través de los que Dan Bejar explaya su voz con una sensibilidad pop más que admirable.

Fotografía: Ted Bois

Himnos de la intimidad

Lo que tenemos aquí es un cantautor camuflado en la banda que es Destroyer, entre sintetizadores y pianos reviviendo una época difusa entre finales de los setenta y principios de los ochenta, ocupando en el panorama actual un terreno inexplorado entre John Maus y The National.

Desenfadado, armonioso, pero también llegando a terrenos inexplorados al más puro estilo de los experimentos synth-pop de finales de los setenta; Todd Rundgren o R. Stevie Moore pueden ser influencias claras en un estilo completamente personalizado. La capacidad de Destroyer para saltarse las normas de lo que una ‘banda’ normal sugiere es su principal baza para ofrecer algo fresco a estas alturas. El espíritu de James Murphy vive en este álbum, alcanzando cuotas de himno en temas como “The Raven.

El minimalismo y la síntesis son las bases del nuevo sonido de la banda, adoptando un estilo introspectivo y muy característico, desde los sonidos synth-funk de “Cue Synthesizer” hasta la indietrónica en “University Hill”. En cuanto a las letras, todo marcha entre la poesía abstracta y frases de una noche de borrachera, un relato bohemio que utiliza la críptica descripción de vida cotidiana en un collage de pensamientos íntimos en clave pesimista.

Inmediatos y oscuros

Destroyer crean un álbum alejado totalmente de la plasticidad y frialdad con la que son comúnmente caracterizados los grupos de synth-pop, dando calor a cada nota de sus sintetizadores para que ofrezcan una sensación estimulante.

La instrumental “Have We Met” nos introduce en la recta final del disco en la que las bases al más puro estilo pop rock nos envuelven en una atmósfera completamente retro ochentera, en la vena más íntima de Fever Ray. Destroyer crean un álbum alejado totalmente de la plasticidad y frialdad con la que son comúnmente caracterizados los grupos de synthpop, dando calor a cada nota de sus sintetizadores para que ofrezcan una sensación estimulante.

La balada final “Foolssong” cierra decentemente (y con una psicodelia digna del mejor Mercury Rev), aunque nos deja un sabor agridulce ya que nos hace esperar un poco más de este disco, al que podemos excusar en su inmediatez, su capacidad para llegarnos y la originalidad de sus letras. Destroyer cierran el duodécimo álbum de su carrera en un ejercicio intimista y a la par bailable que psicodélico; quizás de fiesta en tu habitación con unos amigos y unas copas de más o solo de vuelta a casa, tienes una sonrisa asegurada.

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