¿La primera gran confirmación de los 2020? 070 Shake arrasa en Barcelona

Crónica del arrollador y meditado concierto de 070 Shake en La [2] de Apolo presentando su recién estrenado Modus Vivendi. Un show convertido en un mitin para la década que ya encaramos, por la unidad, el amor propio y por los demás

Que sólo hayan pasado 8 meses de la primera vez de 070 Shake en España podría llevarnos a engaño. No estamos ante una propuesta mejorada o amplificada que ha ido rodándose en este tiempo, cogiendo forma, entidad. Para nada, además. Cuando la vimos en el Primavera Sound como una luminaria del futuro del rap, espoleada por temas propios que habían pasado como joyas livianas por nuestros oídos pero que se solidificaron de repente ante nuestros ojos, estábamos ante una de esas “promesas”, una artista sin mucho publicado a lo que agarrarse y en pleno “tour de force” para demostrar que su propuesta es diferente, especial, y que merece la pena apostar por ella para que se quede.

En esa forma meteorítica, Danielle Balbuena colisionó contra la madrugada del escenario Pitchfork espetando berridos y fraseos de rap duro tanto como melodías afiladas, subiéndose por el andamiaje del escenario, hundiéndose entre las primeras filas, provocando un aluvión de energía con pocas y contundentes canciones. Presentándose en sociedad.

No hay sorpresa, sino más bien ganas de una reválida y de asistir a un despertar más real, más consciente. No hay tanto rap y sí muchas melodías, muchas líneas que avisan de lo que podría venir en los próximos años.

Pero la noche del sábado en La [2] de Apolo poco o nada tenía que ver con aquello. No hay andamios ni techos a los que subirse; la energía tendrá que correr de otra manera. No hay sorpresa, sino más bien ganas de una reválida y de asistir a un despertar más real, más consciente. No hay tanto rap y sí muchas melodías, muchas líneas que avisan de lo que podría venir en los próximos años. La prueba es difícil, pero 070 Shake la supera con creces. Consigue reproducir los niveles de energía pero de una forma mucho más contundente y sobria, tomando inteligentemente su recién estrenado debut discográfico, Modus Vivendi, como hilo conductor, sabiendo modular sus ambientes sonoros en general más calmados y tranquilos y dando la sensación de que la contundencia de todo el show tiene más que ver con “Honey”, la catarsis casi final, que con el grueso de los temas que suenan.

La culpa, en mucho, es del sonidazo que acompañó toda la velada y que puso las bases por las nubes, nítidas. Pero no hubiera sido nada sin la personalidad fortísima de 070 Shake y sin su constante espoleo al público (a veces incluso excesivo; no hubo transición alguna entre canción y canción, siempre un discurso de Balbuena para obtener feedback). Con una actitud un poco preacher (de hecho terminó el concierto dando un mitin improvisado en la cercana Plaça de la Bella Dorita, reivindicando, como durante todo el concierto, la unidad, el amor propio y la autoestima, el amor entre seres iguales o la ruptura del patriarcado y de los géneros) y guiños a Michael Jackson, demuestra ser un animal escénico. 

070 Shake consigue reproducir los niveles de energía pero de una forma mucho más contundente y sobria, tomando inteligentemente su recién estrenado debut discográfico, Modus Vivendi, como hilo conductor, sabiendo modular sus ambientes sonoros.

“Stranger” y “Glitter”, por ejemplo, sirven para asentar el primer golpe que supone “Morrow” tras un inicio mucho más atmosférico. “Nice to Have”, por su parte, representa el primer momento verdaderamente emocionante en directo, demostrando también el poder de transmisión de la espectacular y personalísima voz de Balbuena. Con “The Pines” llega el momento más introspectivo y una gran sorpresa en directo al desatarse todas las virtudes sonoras de la sala y del sonido, mientras que “Microdosing”, el experimento más cercano al PC-Music de Modus Vivendi, se queda algo desdibujada. “Honey” tumba irremediablemente la sala y “Under The Moon” cierra por todo lo alto en otra demostración de que sí, ya tenemos una de las grandes canciones de 2020.

Se va la luz, los pogos han inundado la sala, ya casi nadie está donde empezó el concierto y hay bastante buen rollo. Queremos más. Y aunque sepamos que no vaya a haber mucho más, ahí nos quedamos todos, coreando “Honey”. Hasta que 070 Shake sale con la toalla húmeda sobre los hombros, como los boxeadores después del combate, para ofrecernos esa libación sanadora que es “Ghost Town”, de Kanye West (probablemente el único gran highlight de ye), en forma de a capella. Invitándonos a sentirnos libres, a amarnos libres. A prepararnos para lo que se nos viene encima.

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