Girl Band
The Talkies

30

El cuarteto de Dublín regresa cuatro años después de su parón y retirada forzosa de los escenarios para volver con un álbum redondo y de gran coherencia sonora bajo el brazo: balbuceos, progresiones rítmicas imposibles, bajos arrolladores, gritos siniestros (al más puro estilo Kurt Cobain, salvando las distancias) y guitarras sobre las que no se pulsa ni una cuerda, sino que sirven para generar texturas de ruido.

The Talkies es el disco más inaguantable de todo el año, pero el más disfrutable si te consideras un amante de las emociones fuertes. Un cabaret ambulante de locos. Una caída libre al vacío. Una montaña rusa llena de loopings, y lo mejor de todo: sin arnés de seguridad.


Little Simz
GREY Area

29

Con un sonido mucho más orgánico y una voz mucho más madura y exteriorizada, la rapera británica Little Simz en enfrenta a la crisis de entrada a la madurez (su GREY Area particular, marcada por la indefinición, la volatilidad y un nihilismo consecuencia de cambios cada vez más radicales y súbitos) y a la dificultad de ser mujer en un mundo de hombres con un disco sólido y ecléctico, que bascula entre el hip-hop soul, el grime y cualquier género que se cruce por los suburbios londinenses. Su mejor disco y un verdadero statement de una de las más evidentes realidades del presente del rap británico.


Jai Paul
Leak 04-13 (Bait Ones)

28

Más de seis años después de su desaparición, el enigma Jai Paul queda resuelto. Leak 04-13 (Bait Ones) es la colección de canciones, en su mayoría demos, que se rifaron las grandes discográficas en su día. Un compendio magistral de dub, reggae y soul caribeño indispensable en toda buena fiesta estival que se precie, de la mano de un joven entusiasta británico de ascendencia india que, al parecer, se vio superado por el inusitado alcance de su propia obra y optó por mantenerse al margen.

Ahora, más decidido que nunca, ha decidido publicar este artefacto exótico, psicodélico y eufórico que, sin duda, precederá a una carrera musical llena de excelencia.


Stella Donnelly
Beware of the Dogs

27

A veces los discos tienen una tónica y un estado de ánimo muy concretos y otras nos llevan de un extremo a otro con todo el descaro y la naturalidad de alguien como Stella Donnelly, artista australiana que tras un exitoso debut decidió dar rienda suelta a todas las inquietudes que forman parte de su figura y su carácter. Beware of the Dogs es un trabajo sencillo y honesto con canciones tan risueñas como quien las canta, a veces tan desenfadadas como las de Mac DeMarco, y a veces tan emocionantes y delicadas como “Boys Will Be Boys”. Los versos cotidianos se entrecruzan con mensajes políticos tan afilados como acertados, dando como resultado un álbum lleno de grandes momentos y todavía mayor potencial.


Julia Jacklin
Crushing

26

2019 ha sido un buen año para el pop independiente y en Australia donde ha encontrado su campamento base. Junto a debuts tan prometedores como los de Stella Donnelly y Angie McMahon, otras artistas como Julia Jacklin se asientan como una fuerza creativa y emocional imprescindible para entender la escena indie antipodiana.

Tres años después de debutar con Let the Kids Win, la de Sídney regresa con Crushing, un trabajo mucho más complejo donde lleva el pop cálido de sus inicios a un terreno más árido y abraza sus raíces folk para acercarlas a un rock lo-fi personal y reivindicativo. Sin ser un trabajo tremendamente experimental, Crushing ofrece una cara poco habitual del breakup álbum, explorando emociones que van más allá de la melancolía (“Body”, “Don’t Know How to Keep Loving You”) o la rabia (“Pressure to Party”, “You Were Right”) e historias que escapan sin dificultad del romanticismo clásico hacia la belleza de lo ordinario. Entre el paisaje desértico de carretera y la soledad de las ciudades dormitorio, Jacklin nos lleva de viaje por un imaginario que no deja de expandirse.


(Sandy) Alex G
House of Sugar

25

Las adicciones son un refugio cómodo, pero no son la solución. (Sandy) Alex G reflexiona sobre esta idea en House of Sugar, un trabajo que explora las consecuencias de una vida llena de excesos a través de canciones en las que todo queda superpuesto a la imagen que se quiere representar. Música, texturas, melodía y voces quedan relegadas a la sensación que se quiere transmitir, desde el deseo y la desesperación por escapar de aquello que nos obsesiona y nos hace daño (“Walk Away”) hasta su opuesto empeño por volver a ello y saciar nuestro apetito (“Near”). Las influencias que Alex ha mostrado a lo largo de su carrera confluyen en un LP lleno de piezas tan dispares como adictivas, partiendo desde el lo-fi pop para exprimir todo su jugo y entregarnos momentos tan inolvidables como “Gretel” o “In My Arms”.


Nick Cave & The Bad Seeds
Ghosteen

24

Ghosteen es un álbum ingrávido, místico y abismal, ya que parece estar edificado en el aire o más allá de la vida y la muerte. Una auténtica obra maestra que solo el tiempo podrá digerir y que sumerge al oyente en una suerte de paz espiritual que contrasta con el hondo dramatismo que desprenden sus líneas.

El trabajo más íntimo de Nick Cave (después de Push the Sky Away y Skeleton Tree ya era difícil de superar). El disco con el que bien podría despedir su carrera. Aunque, conociéndole, seguramente no lo haga. Su legado musical, vital y artístico que ha querido dejar al mundo, y con él, alcanzar el más ansiado de los dones: la posteridad.


Have A Nice Life
Sea of Worry

23

La que seguramente sea una de las bandas más pesimistas del nuevo milenio entrega un trabajo pulido y redondo en el que construyen algo nuevo bajo los estándares de su propio mito. Un regreso al crudo nihilismo desde el que siempre compusieron canciones, pero ahora con un punto luminoso.

La paternidad, además de condenarles a infinitas preocupaciones (como alerta ya el propio título), les ha concedido la capacidad de disfrutar e imaginar con otros destinos posibles. Un álbum enérgico y vivo pese a sus momentos más pausados en los que vuelven a la maraña de ruido y ambiente que les encumbró, renovándola con otros significados.


Nilüfer Yanya
Miss Universe

22

En 2017 podíamos situar a Nilüfer Yanya entre esa oleada de músicos empeñados en la renovación (conceptual y espiritual) del indie de guitarras británico. Junto a Yellow Days o King Krule, con quienes comparte la defensa de la guitarra como medio de expresión y la inclusión del jazz, del soul y de ritmos hip-hop como faros estilísticos. Pero en su ambiciosa paleta cabían también aires internacionales, mezclas de sabores inusuales y vibes de calma, de un romanticismo soleado, mientras por otro lado se intuía un muro de gravedad y épica sonora, una preciosa melancolía, lamentos etéreos.

Nada de eso se pierde en Miss Universe y, sin embargo, la joven londinense de ascendencia turco-barbadense le tira una finta a las expectativas con un disco más enfocado al synth-pop y en el que se agudiza su vertiente electrónica sin renunciar a todos los detalles que la han llevado hasta aquí. El resultado es uno de los mejores debuts del año, rotundo, ecléctico, sólido, cohesionado y bien recortado y conducido por la presencia de una voz personalísima.


Thom Yorke
ANIMA

21

Cuando parecía que la carrera en solitario de Thom Yorke nunca iba a dejar de parecer un apéndice de la de su banda principal, nos viene con un disco como ANIMA para dejarnos a todos con el culo torcido. A medio camino entre la alienación, el mundo de los sueños, la ansiedad y la vida en la ciudad (los temas clásicos del británico, vaya), ANIMA está lleno de momentos opresivos y oscuros, de suspense y atmósferas espectrales y lóbregas. Sus canciones rara vez levantan la voz, pero eso es justo lo que las hace tan inquietantes y aterradoras como adictivas y atractivas. Recogiendo influencias de su etapa más moderna con Radiohead, ANIMA nos conduce a una distopía en la que, por fin, “el líder de” se erige por derecho propio como artista y figura totalmente independientes de su banda primigenia.

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