El Grajo
El Grajo

10

Marcos Rojas estrena su primer trabajo como El Grajo siete años después de Mesetario, álbum debut de su anterior proyecto, Los Claveles, y pequeña obra de culto dentro del panorama independiente nacional. En El Grajo, Rojas nos demuestra que el mito sigue más vivo que nunca, ya que todo lo que nos encantaba de Los Claveles sigue aquí igual de presente, pero amplificado: más rabia, más acidez, construcciones más complejas y embriagadoras y, por supuesto, más estribillos memorables con los cuales quedarse afónico.


La Bien Querida
Brujería

9

En el último tercio de 2019, La Bien Querida nos hechizaba con Brujería, un disco cautivador y excelentemente producido. Ana Fernández-Villaverde es posiblemente una de las artistas más mainstream dentro del indie en el panorama español. Pasando lo suficientemente desapercibida para no aparecer en las listas de éxitos, es no obstante un tesoro nacional conocido por muchos. Con una carrera ya consolidada a sus espaldas, las expectativas para este nuevo elepé estaban altas.

Sin ser su trabajo más innovador, Brujería resultó ser una culminación del estilo desarrollado durante su trayectoria musical y un disco cuidado hasta el último detalle. Con influencias de My Bloody Valentine, The Cure o Beach House, sus sonidos frondosos y sus letras románticas resultan en un álbum agradable y con cierto tinte nostálgico. De ambición conceptual, la artista se rodea de músicos y amigos para traer un disco cargado de colaboraciones que, aun así, se siente personal.


Derby Motoreta’s Burrito Kachimba
Derby Motoreta’s Burrito Kachimba

8

Los sevillanos Derby Motoreta’s Burrito Kachimba no han tardado mucho en llamar la atención con una propuesta que se sitúa en un punto intermedio entre Triana y los australianos King Gizzard & The Lizard Wizard, ingredientes a los que suman una pequeña dosis de imaginería kinki extraída de las propuestas cinematográficas setenteras de Eloy de la Iglesia y José Antonio de la Loma.

De esa triangulación surge lo que el propio grupo se ha lanzado a definir como “kinkidelia”. En su debut homónimo, en el que confluyen flamenco, rock y psicodelia, encontramos potencia vocal e instrumental, grandes riffs y dejes flamencos sobre bases lisérgicas que no sólo contribuyen a hacer más rica y variada la nueva tendencia flamenca que ejecutan artistas como Quentin Gas & Los Zíngaros, Niño de Elche, Rosalía o Califato ¾; sino que vienen a continuar una historia que parecía terminada, la del rock andaluz, que legó nombres tan grandes como Triana, Alameda o Medina Azahara.


Los Punsetes
Aniquilación

7

A nadie le extrañará ver por aquí a Los Punsetes con su nuevo disco. Siguiendo su ya clásica receta, bien ensayada y cuya efectividad está más que comprobada, nos traen un álbum cargado de ironía y guitarras con aires shoegaze. Es decir: lo que nos gusta. En su sexto trabajo, los veteranos tratan temas que van desde peticiones de amistad no respondidas en Facebook hasta el teólogo español del siglo XVII Miguel de Molinos; Los Punsetes no fallan en sus letras ácidas, autocríticas y nihilistas. Algunos de los cortes que aquí se incluyen pasarán inmediatamente al hall de la fama del grupo siendo favoritas coreadas por el público en sus conciertos venideros, como por ejemplo “Idiota” o “Una Persona Sospechosa”.

No obstante, si algo podemos criticar de Aniquilación es que se echa en falta un poco de originalidad, así que estaría bien que nos sorprendiesen con su próximo larga duración. Por lo menos, el quinteto madrileño logra no decepcionar, que ya es decir.


Cala Vento
Balanceo

6

Buena medicina las ostias como panes que se reparten en los directos de Cala Vento. No es frecuente ver sufrir tanto a una batería en un concierto (no creo que le duren mucho a Joan), y eso convierte a este grupo en un rara avis dentro del panorama, un lujo que se debe disfrutar. Cuando una banda la forman únicamente dos personas, el encuadre se reduce y el foco resalta mucho más las virtudes y los defectos, por eso sorprende y agrada a su vez que no se atisbe mucho de esto en la guitarra (y ahora, además, bajo) y voz de Aleix. Balanceo no siente para nada el peso de Fruto Panorama, y nos regala otra buena dosis de ese rock costumbrista forjado de forma tan personal.

Historias pequeñas o grandes, según como se mire, bañadas de una peculiar nostalgia que sin duda han marcado el año de quienes las hemos escuchado. Algo que en un primer momento parece simple e intuitivo se descubre complejo cuando uno presta atención, ya que se advierten en el disco afinaciones atípicas, riffs imposibles a la hora de abordar la labor de cantar y tocar al unísono, y letras que captan sin demasiadas florituras la esencia de la vida cercana, la de cualquiera de nosotros. Imprescindibles estos muchachos, en cada plaza.

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