Una vez pasadas las siempre agitadas navidades y bien digerido el cierre anual a nivel discográfico, llega el momento de hacer balance. Esta vez hemos decidido dejar reposar las conclusiones y abordarlas con perspectiva. 2019 en España ha dejado tras de sí una cosecha musical magnífica que, más allá de su calidad, lo que nos ha aportado son claros atisbos de un cambio de paradigma en el tejido musical patrio.

El pasado 20 de enero alzó la voz Coque Malla al hilo de los recién estrenados Premios Odeón, lanzando al aire una reflexión que versaba sobre la credibilidad de estos. Los galardones premian a los músicos más exitosos en las listas españolas, y a Coque le inquietaba, cuanto menos, el absoluto olvido de la música alternativa entre los nombres candidatos. Atendiendo a los artistas que enumeraba en su reivindicación, hay algo que no encaja, le sigue faltando un ingrediente a ese toque de atención. Es cierto que venía siendo necesario abrir este melón desde hacía años, pero el panorama evoluciona tan rápido que el debate no debería estar ya tanto en si dar más o menos visibilidad a los espectros mainstream y alternativo según su dimensión mediática, sino que el foco debería empezar a ponerse en la innovación, en lo que se está haciendo. ¿Qué está pasando en la música española? Si queremos contestar a esa pregunta hay que aguzar el oído y prestar atención a los pequeños estímulos que, sin buscarlos, comienzan a llegarnos.

La burbuja de los festivales indies está a punto de estallar, al menos en su concepción. Se ha tensado tanto el producto que ya no da más de sí y el mapa ha visto como la oferta se multiplicaba exponencialmente, tendiendo a su vez a la homogeneización. Un progresivo hastío parece ser la clave del surgimiento de nuevas corrientes de expresión musical que se alejan del discurso intenso y las melodías pop de guitarras. El ascenso de la música urbana, la tendencia hacia lo costumbrista y la recuperación de sonidos añejos ha refrescado una escena que empezaba a tornarse aburrida, y gran parte de la culpa la tiene gente humilde como Novedades Carminha, Carolina Durante, Mucho, Cecilio G, Cupido, Sen Senra, Cala Vento o Derby Motoreta’s Burrito Kachimba. Savia nueva que, un año más, enriquece y pone en valor el tesoro cultural que albergamos como país y que se mantiene, de puro milagro, gracias al público que paga por ir a sus conciertos y coleccionar sus discos, pese al olvido de pseudopremios y grandes medios de comunicación. El cambio ya está aquí, seamos conscientes de su importancia.

 

Dano
Istmo

20

En el último libro del filósofo Ernesto Castro (El trap. Filosofía millennial para la crisis en España) se define el rap virtuoso como aquel que (A) hace gala de su virtuosismo lírico; (B) está comprometido con una serie de virtudes ético-políticas; y (C) está hecho por y para hombres. En este sentido, el rap virtuoso sería aquel protagonista indiscutible del hip-hop que se hacía en España en la década de los 2000.

En el año en el que crítica e industria se afanaban desesperadamente por encontrar el nuevo fenómeno que sustituyera al trap, el rapero Dano recuperó con Istmo la tradición de la década de los 2000 en un disco pulcro y sólido que encaja perfectamente en los moldes del rap virtuoso: temas como “Christopher Lambert” o “Lejos” lucen lírica y vocalmente (A); el compromiso ético con el arte y la calle se deja ver en “De la Mano” o en “Lenguaje Roto” (B); y las siete colaboraciones que se incluyen en el disco son masculinas (C).


Fuerza Nueva
Fuerza Nueva

19

Jugando con la provocación y derribando mitos, Los Planetas unen fuerzas con Niño de Elche para crear Fuerza Nueva. Este proyecto aúna el carácter más etéreo de las últimas producciones de los granadinos (guitarras ambientales, baterías contundentes y colchones de sintetizadores muy shoegaze) y la fuerza vocal de Niño de Elche, quien demuestra una vez más gran solvencia vocal en un álbum homónimo que ha dado mucho que hablar desde que conocimos su primer adelanto. Pero no os sintáis amenazados ni por su nombre ni por todas las connotaciones que el mismo conlleva: dentro del artefacto pisaremos terreno conocido y algunas de las grandes canciones del año como “Santo Dios”, “La Canción de los Gitanos” o su adaptación de “Los Campanilleros”.


Cupido
Préstame Un Sentimiento

18

Una historia que se cocinó lenta, meditando cada acercamiento. El primer polvo de “No Sabes Mentir”, el idilio perfecto entre Madrid y Barcelona, entre el indie y el urban, entre el pop psicodélico y el trap melódico, entre Primavera Labels y Universal, entre el alternativo y el mainstream… una relación para difuminar fronteras. La intensidad, la fama, el ascenso fulgurante, una gira por México, la pájara de Pimp Flaco. La carrera de tu boy band favorita (con permiso de unos Manel añoradísimos en esta lista) ha sido un visto y no visto, y ha dejado por el camino este Préstame Un Sentimiento que nos hizo preguntarnos qué podía ser de ellos en el futuro, cómo podían hacer evolucionar su sonido hacia terrenos más sobresalientes tras haber debutado como formación conjunta (ninguno era precisamente novato; Cupido es la unión de Flaco con Solo Astra) con un disco tan compacto y con un sonido tan bien definido.

Con un trabajo que es más bien humilde, coqueto, poco ambicioso y sobre todo muy honesto. Que está cargado de sensibilidad, preciosismo, brillante melancolía y tintes que se deshacen al sol, guitarras entonadas que repican y melodías efectivas y sencillas barnizadas de auto-tune. La promesa de lo que estaba por venir era sólo una fantasía, la misma que nos hace plantearnos que en cualquier momento puedan volver y seguir por donde lo dejaron. Así que esperaremos, pero tampoco pasaría nada si de repente supiéramos que Cupido era cosa de un rato. Las relaciones por lo general son así, y para nada tiene eso por qué ser malo.


Apartamentos Acapulco 
El Resto del Mundo

17

Si bien el primer álbum de Apartamentos Acapulco nos presentó a un grupo más que solvente y extraordinario, la sombra de sus mentores (Los Planetas) era bien alargada. Por ello, en El Resto del Mundo los granadinos dejan de explorar los cielos y firman un producto más rotundo, más directo y, en definitiva, más pop. Seguimos encontrando los pasajes oníricos con esas explosiones que tanto nos gustan (“Algo que Aplastar”, “Deseo”), pero Apartamentos Acapulco se centran en llevar a sus coordenadas la radiofórmula, y buena fe de ello dan “Estrella de los Mares”, “Regional Preferente” (ambas con Anabella Cartolano de Las Ligas Menores) o esa festivalera “Camino de Ronda”.


León Benavente
Vamos a Volvernos Locos

16

Disco extraño, para que nos vamos a engañar, pero con un componente hipnótico que lo hace atractivo. Supongo que esto es como la sensualidad en las personas: a menudo no se sabe de dónde viene, pero atrapa y obliga a dejarse llevar, pasando por encima de convenciones, voces disidentes y convicciones. La riqueza de recursos en la producción se ha llevado por delante la acidez electrónica de sus anteriores trabajos, aunque en cierta medida han conservado la contundencia, un componente imprescindible en los directos de León Benavente, la razón de ser de la proyección artística de Abraham Boba en el escenario, esa bestia indomable y esclavista de bailes.

Dicen que Vamos a Volvernos Locos, pero no queda claro si es una advertencia o una invitación. Desde luego el hedonismo se contagia, lo cual no deja de ser una buena noticia entre tanto drama y reivindicaciones varias, de las que por aquí, valga el apunte, no se olvidan tampoco. La mierda en las aceras, y los lirios en el valle.

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