Danny Brown

Danny Brown –
uknowhatimsayin¿

Danny Brown demuestra con uknowhatimsayin¿ que se puede ser ambicioso sin sobrepasar los límites, que se puede ser confiado sin dejar atrás la humildad, que todavía se pueden hacer grandes canciones con lo básico y, sobre todo, que la diversión más sincera puede ser terriblemente contagiosa.

Después de hacer un disco que habla sobre la muerte, con la portada en blanco y negro, ya no puedes seguir por ahí. No se puede profundizar más”. Estas palabras fueron la justificación que Ezra Koenig dio a Rolling Stone hace unos meses cuando hablaba del reciente álbum de Vampire Weekend, Father of the Bride (2019). No sé si Danny Brown pensó lo mismo después de hacer Atrocity Exhibition (2016), pero creo que existe cierto paralelismo entre la forma en la que Ezra ha afrontado su obra post-magnum opus, Modern Vampires of the City (2013), y cómo Danny Brown ha afrontado la suya. Ambos se encontraban en el momento álgido de su carrera, con sus dos álbumes más experimentales, profundos, atrevidos y redondos hasta la fecha, pero, ¿qué hay después de eso?

A veces la respuesta es un simple let it be. Ser un buen artista no significa que siempre tengas que romper todas tus barreras y sobrepasar todos tus límites. A veces basta con que te dediques a aquello que te gusta y en lo que mejor te desenvuelves. Y Danny Brown es incontestable en lo suyo.

Si tú te diviertes, yo me divierto

uknowhatimsayin¿ fluye de manera mucho menos agresiva y más amable que Atrocity Exhibition. Danny se permite relajarse y adoptar un papel totalmente diferente al que le habíamos visto hasta ahora.

Atrocity Exhibition fue un disco tan condenadamente bueno como estresante para el artista. Creo que nadie arquearía ninguna ceja si afirmase que es uno de los mejores álbumes de hip-hop y un imprescindible de esta década, con un sonido tan único y especial como irrepetible en casos así. Después de un proyecto tan ambicioso, el rapero necesitaba darse un respiro, por lo que dejó de lado la música momentáneamente para realizar Danny’s House, un programa de comedia en el que Danny invitaba a diversas amistades y celebridades a pasar un buen rato en el sótano de su casa.

Ese buenrollismo y gusto por la comedia (las influencias en este aspecto son bastante variadas, desde Joey Diaz hasta el podcast llamado Your Mum’s House, de donde sacó el título del álbum), al igual que esa necesidad de hacer un trabajo más desenfadado, se acabaron contagiando y plasmando en uknowhatimsayin¿, un disco que él define como “simplemente rap. Beats geniales y rimas geniales”, apelando y centrándose en lo esencial, junto a Q-Tip en la producción y un puñado de grandes colaboraciones que lo hacen probablemente uno de los discos más divertidos y frescos que Danny ha creado hasta la fecha.

Fotografía: Tom Keelan

Beats geniales y rimas geniales

Danny Brown se sitúa a medio camino entre un MC y un cómico que no se toma su propia imagen demasiado en serio; como un showman que sólo quiere entretenernos y divertirnos aunque sus anécdotas e historias no tengan mucho de verdad.

No es que se haya dejado de lado ese hardcore hip-hop tan llevado al extremo de su anterior álbum, y ahí están temas como “3 Tearz” junto a Run the Jewels o “Negro Spiritual” con JPEGMAFIA que perfectamente podrían haber entrado en Atrocity Exhibition. Sin embargo, este disco fluye de manera mucho menos agresiva y más amable. Danny se permite relajarse y adoptar un papel totalmente diferente al que le habíamos visto hasta ahora, a medio camino entre un MC y un cómico que no se toma su propia imagen demasiado en serio; como un showman que sólo quiere entretenernos y divertirnos aunque sus anécdotas e historias no tengan mucho de verdad, como esos chascarrillos sobre su vida sexual relatados en “Dirty Laundry”.

Los beats esta vez son mucho más cercanos al boom bap y, aunque hay grandes ideas como esa “Belly of the Beast” tan atmosférica y retorcida o ese acercamiento al R&B alternativo de Blood Orange en “Shine”, el tema en colaboración con el artista de Ilford, la mayoría de canciones son mucho más directas y primarias en cuanto a forma, pero igual de efectivas y satisfactorias.

Y es que a pesar de esa aparente menor ambición en cuanto a lo experimental, temas como “Best Life”, “Nomad” o “Combat” muestran a un Danny tan cómodo y seguro de sí mismo que no necesita ir más allá para hacer grandes canciones, sino que, como decía más arriba, se basta con “beats geniales y rimas geniales”.

Brillando desde la sencillez

Danny Brown consigue brillar donde otros se la habrían pegado gracias a un puñado de canciones que, a pesar de su tónica más clásica, siguen siendo incontestables.

Hay que destacar también la labor de Q-Tip en la producción, con un tratamiento de la percusión que dota al disco de una dinámica ligera y variada, mientras que el resto de la instrumental alterna muy bien los momentos más inmediatos con los más ambientales y distendidos (“uknowhatimsayin¿”, “Change Up”, “Theme Song”).

No creo que este trabajo trascienda como ya lo ha hecho el anterior, un disco en general más complejo y ambicioso. Pero es necesario entender que no todo tiene por qué pasar a la historia ni ser el trabajo más importante de tu carrera. A veces es mejor dejarse llevar, entregarse sin llegar al nivel de dejarse la piel y disfrutarlo. Danny Brown consigue brillar donde otros se la habrían pegado gracias a un puñado de canciones que, a pesar de su tónica más clásica, siguen siendo incontestables.

Su interpretación se siente más confiada que nunca, pero la acata desde la humildad con un disco que apenas supera la media hora, consiguiendo que, a pesar de que ya sepamos lo que nos cuenta, queramos que lo haga una y otra vez.

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