Jamila Woods

Jamila Woods –
LEGACY! LEGACY!

El segundo disco de Jamila Woods parte de un exhaustivo trabajo de investigación sobre la cultura afroamericana a la que pertenece a través de grandes figuras de hombres y, especialmente, mujeres para filtrar por su prisma su propia visión y expresarse en su propia voz como no había conseguido en HEAVN, logrando un excelente alegato en favor de la sororidad y el propio empoderamiento.

HEAVN (2016) había que interpretarlo como un disco esencialmente político, que enfrentaba con resiliencia unas melodías bastante conseguidas y el respaldo instrumental de esa mezcla finísima entre el hip-hop, el R&B y sonidos electrónicos que tanto ha caracterizado el sonido Chicago en los últimos cinco años la nueva oleada de racismo que ya asomaba entonces, en las inmediaciones de la elección de Trump. Pero para su segundo disco ha querido ir más allá y ofrecer un acercamiento mucho más personal, dejando espacio para reflexiones mucho más introspectivas sobre las relaciones, las ambiciones, la confianza en uno mismo o el sentido de pertenencia. Pero haciéndolo a través de experiencias concretas de personajes históricos, llevando la reivindicación política a terrenos más implícitos y creando su propio discurso desde la interpretación de otros, reflexionando en último término sobre la propia generación, transmisión y evolución de la cultura.

Empoderarse desde la reflexión histórica

Un homenaje a varias figuras femeninas claves de la historia afroamericana a través del que se celebra el hecho mismo de ser mujer, la feminidad, al tiempo que se reflexiona sobre su posición dentro de la historia y frente al patriarcado.

No sólo hay que entender LEGACY! LEGACY! como un compendio que parte en mucho de varios poemarios en los que Woods lleva trabajando por placer y para sí misma desde hace varios años y de los que ha seleccionado sólo una pequeña parte para ajustarse a este homenaje a varias figuras femeninas claves de la historia afroamericana a través del que se celebra el hecho mismo de ser mujer, la feminidad, al tiempo que se reflexiona sobre su posición dentro de la historia y frente al patriarcado. Como una forma de empoderamiento desde la reflexión histórica que pretende ofrecer un estado de la cuestión femenina mediante la abstracción de distintos ejemplos concretos representados por grandes mujeres (y hombres) negras. Hay que entenderlo también como el producto de una investigación exhaustiva de Woods sobre su propia cultura, un procedimiento que seguramente tenga mucho que ver con su posición como directora artística asociada en la asociación Young Chicago Authors y cuyo espíritu se ve en el propio libreto del disco, que incluye una nutrida bibliografía.

Fotografía: Promo

Cultura de la sororidad

LEGACY! LEGACY! usa una cama de R&B vaporoso y humeante lo político como un trasfondo para que, desde experiencias personales relacionadas con las de grandes figuras, se vea el lado más introspectivo de su autora.

Su primera canción puede servir como ejemplo del canon que se repetirá durante todo el disco. De hecho, se repite para cerrarlo en forma de remix dance y homenajeando a Boogie McClarin y a toda la cultura de house de Chicago por el camino. En este caso, “BETTY”, el foco se centra en cómo frena un mundo de hombres las aspiraciones de las mujeres y cómo estas quedan eclipsadas por sus maridos o por los hombres en cualquier tipo de contexto a través de Betty Davis, la que fuera mujer de Miles Davis y una de las grandes pioneras del funk. Pero no es hasta la segunda estrofa cuando vemos las referencias más claras, y es que la forma que tiene Woods de adentrarse en ellas es a través de su propia experiencia, convirtiendo así el disco también en una experiencia personal, en un reflejo a través de la vida de grandes mujeres de su propia realidad y a su vez de la realidad de todas las mujeres. Y esto es clave. “I am not your typical girl / Throw away that picture in your head”, clama Woods reclamando, en fin, reconocimiento para sí misma. Para Betty, que vivió toda su vida a la sombra de Miles Davis, pero en el fondo para cada gran mujer detrás de todo gran hombre.

Por eso LEGACY! LEGACY! es el disco que mejor encapsula la idea de sororidad de 2019, el año en el que por fin vemos un cambio de paradigma respecto al dominio femenino en el ecosistema musical. Betty no era Davis, sino Mabry, pero la costumbre norteamericana de que las mujeres adopten el apellido de su marido cuando contraían matrimonio ha hecho que pase a la historia con el apellido del mítico trompetista. Ahora, Kim Kardashian sigue siendo Kardashian y además West, demostrando tanto que estamos mucho mejor que hace cincuenta años pero que aún queda un largo camino por recorrer.

De hecho, la sororidad puede ser el motor en torno al que funciona el disco, como podría demostrar el que “GIOVANNI” fuera la primera canción que Jamila compusiera para él. El tema parte de un experimento que acostumbra a realizar con sus alumnos en la Young Chicago Authors y que consiste en que redacten un texto nuevo a partir de sintetizar el poema-ensayo de 1972 de Nikki Giovanni “Ego Tripping” y la canción de Kendrick Lamar “i” con la idea de que se valoren a sí mismos y comprendan “lo increíbles que son”. De ahí y relacionándolo con otro poema de Giovanni, “Gemini”, llega al concepto de unidad y de creación de linajes, haciendo hincapié en la fuerza de las mujeres en las familias negras (à la Beyoncé en Lemonade), pero también poniendo sobre la mesa el hecho de que esa sororidad quizá sea también reflejo de una obligada segregación, que las obliga a mantenerse unidas y apartadas del mundo de los hombres. 

“I am the Kingdom, I am not your Queen
Hotep better step from up around me
I am not your rib, I am not your Eve”

Relaciones para el empoderamiento femenino

LEGACY! LEGACY! es el disco que mejor encapsula la idea de sororidad de 2019, el año en el que por fin vemos un cambio de paradigma respecto al dominio femenino en el ecosistema musical.

Pero no olvidemos el prisma personal, que se ve por ejemplo mucho más claro en “SONIA”. Inspirada por una performance de Sonia Sanchez en la que la poetisa insiste en la necesidad de reconocer las desgracias y lo devastadoras que pueden ser para una persona o para una comunidad, en este caso hablando de la esclavitud, Woods lo aplica para empoderarse dentro de una relación tóxica: “Once upon a time, I believed in lines / Like «I just wasn’t good enough for you» and other lies”.

Siguiendo el hilo de las relaciones encontramos “FRIDA”, una canción que sueña con los posibles beneficios de cómo Frida Kahlo y su marido, Diego Rivera, vivían la suya: en casas separadas conectadas por un puente. Woods lo visualiza como símbolo de equilibrio en la pareja, pero también para cada uno de los individuos que la conforman, que encuentran balance entre sus espacios privados y los compartidos. Porque ese espacio personal de la mujer, normalmente, se ve eclipsado por el del hombre, como decíamos antes, y ella tiene que reclamar su propia evolución, desarrollarse de forma personal.

De eso trata “EARTHA”, inspirada según Woods (en esta extensísima y fundamental entrevista para Pitchfork) en una escena del documental sobre la legendaria cantante Eartha Kitt en la que ella cuestiona el compromiso como una forma de prisión que sofoca las ambiciones personales de las mujeres. “Who gonna share my love for me with me?”, se pregunta al final, cerrando la puerta a cualquier tipo de relación tóxica.

Equilibrio entre lo femenino y lo masculino

La parte masculina del disco ofrece diferentes formas de empoderamiento personal afianzadas en la confianza en uno mismo, en el desarrollo libre de los propios talentos, y en cómo esto ha servido de inspiración para toda la comunidad negra y para su tránsito por el siglo XX.

La parte masculina del disco (y esto quizá sea un mensaje en sí mismo) ofrece diferentes formas de empoderamiento personal afianzadas en la confianza en uno mismo, en el desarrollo libre de los propios talentos, y en cómo esto ha servido de inspiración para toda la comunidad negra y para su tránsito por el siglo XX. “MILES” se pone en la piel de Miles Davis para narrar sus propias virtudes, mientras que “BASQUIAT” y “SUN RA” están concebidas como sendos homenajes al artista Jean-Michel Basquiat y al titán del cosmic-jazz y teórico del afrofuturismo Sun Ra, tremendamente influyente en el aspecto musical del disco.

MUDDY”, por su parte, apela a una circunstancia inspiradora, el momento en que Muddy Waters cambió su guitarra por una eléctrica para sonar por encima de los murmullos de los garitos de blues en los que tocaba, pero también aprovecha para reflexionar sobre la apropiación cultural:

“They can study my fingers
They can mirror my pose
They can talk your good ear off
On what they think they know, they think they know
They say now more than ever, I think they forget
What our history is
What we do, what we made”

Trasfondo político siempre presente

El mejor resumen de LEGACY! LEGACY! es que resulta fundamental ponerse en la piel del otro para entender, asimilar, respetar, pertenecer o continuar una cultura.

Al final, como decíamos, queda un trabajo que usa sobre una cama de R&B vaporoso y humeante lo político como un trasfondo para que, desde experiencias personales relacionadas con las de grandes figuras, se vea el lado más introspectivo de su autora, pero al mismo tiempo el más comunitario. Pero también podemos encontrar ejemplos más explícitamente políticos. En “ZORA”, la que fue primer sencillo, Woods usa el tono desafiante y activista que caracteriza a la escritora y artista Zora Neale Hurston para abarcar el concepto de negritud, para luchar contra las discriminaciones y las catalogaciones reduccionistas. “Little boxes on the hillside, Little boxes you can’t stick unto me”, canta haciendo una referencia al tema de Malvina Reynolds de 1962 “Little Boxes”. El espíritu más agitador se ve claro en la segunda estrofa: 

“None of us are free but some of us are brave
I dare you to shrink my wave, I’m on a new plane
I’m all out of fucks to give, yeah
Fear ain’t no way to live, yeah”

Y en “OCTAVIA” carga contra las mentiras que suponen inferiores en cualquier aspecto a los afroamericanos frente a los blancos a través de un ácido glitch-soul inspirado en la escritora afrofuturista y feminista Octavia Butler, autora de Kindred o la trilogía Xenogenesis

En “BALDWIN”, por otro lado, y quizá acometiendo el tema más reivindicativo apela a la figura de James Baldwin para hablar de la necesidad de entender al otro, ponerse en su piel, y del miedo como una de las fuentes principales de lo que ella parece aludir como violencia silenciosa: 

“You clutch on your purse, now you crossing the street
Brother caught your eye, now you callin’ police
It’s a casual violence in your speech and your silence
It’s unnatural science, you too comfortable lying”

Y ese puede ser el mejor resumen de LEGACY! LEGACY! Es fundamental ponerse en la piel del otro para entender, asimilar, respetar, pertenecer o continuar una cultura. No nos viene nada mal recordarlo tal como están las cosas.

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