Sabela

Sabela –
Despedida

Sabela anticipó su primer trabajo de estudio con reminiscencias a The xx y María Arnal, pero la ambición artística se quedó ahí: Despedida queda demasiado enmarcado en un ambiente melodramático a base de piano, guitarra y violines. El asunto prometía un sonido que, finalmente, no se ha materializado.

Sabela Ramil pertenece a esa remesa de artistas salidos de Operación Triunfo que no llegaron a llamar demasiado la atención. Que la gente no se abalance sobre mí (aún): es innegable que cuenta con seguidores que se han ido manteniendo desde la emisión del programa, pero no ha generado el mismo impacto mediático que algunos compañeros de su edición (Natalia Lacunza, Alba Reche…) o de la anterior (Amaia, Alfred…). Así las cosas, que Sabela haya publicado su debut un año después de finalizar la emisión de Operación Triunfo 2018 no ha sido una gran noticia. Sin embargo, la propuesta de su primer adelanto sí fue una muy grata sorpresa.

Buenas intenciones y mejores referencias

Un día noté cierto revuelo respecto a Sabela nada más entrar en Twitter. No por polémica ni nada parecido, sino por el sonido de su primer single: “Despedida”, el corte que abre y da título a su primer trabajo de estudio. Y, justo cuando me aventuré a su escucha con la idea preconcebida de toparme con otro producto genérico, me sorprendí al encontrar reminiscencias a The xx. A Daughter. A María Arnal. Un corte de carácter íntimo con guitarras a reventar de reverb y una evolución en la mezcla que sumerge al oyente en un intenso viaje. Sabela pasa de un sonido más tímido, saturado y lo-fi a abrazar en la recta final un ambiente más épico y la belleza de una Florence + The Machine más ceremoniosa. Una auténtica maravilla.

Fotografía: Promo

Cuando el factor sorpresa juega en contra

A lo largo de Despedida, simplemente nos encontramos letras románticas, melancólicas y con cierto punto motivador sobre melodías en las que confluyen el piano y la guitarra acústica.

Con la esperanza de encontrarme en Despedida una obra llena de este compendio de texturas dentro de un marco intimista, me adentré en la escucha de las seis canciones restantes. Por desgracia, tan sólo en “Despedida” yNai”, ambas cantadas en gallego, encontramos cierta innovación estilística: pasa de The xx al James Blake más minimalista gracias a ese juego de sintetizador y caja de ritmos, pero nada más.

El disco se desarrolla con gracia y dignidad, que quede constancia, pero la escucha global pierde mucho tras haber sorprendido al oyente con “Despedida”. A lo largo del resto de canciones, simplemente nos encontramos letras románticas, melancólicas y con cierto punto motivador sobre melodías en las que confluyen el piano y la guitarra acústica. “El Paso” continúa con un sonido más clásico, constituyéndose como un medio tiempo melodramático gracias a la inclusión de violines (algo parecido a lo que escuchamos más tarde en “Dame una Señal”).

Me gustaría pensar que Sabela apareció con la intención de trasgredir y demostrar su ambición sonora en este debut, pero por algún motivo ha acabado ciñéndose a unos sonidos más tradicionales y, en definitiva, a una propuesta más típica. Tal vez así podamos explicar “Sin Tu Amor”, cuyo prometedor inicio con el sintetizador y diversos efectos acaba en una guitarra que nos devuelve a patrones más habituales. De nuevo: piano, violines y un final resultón, pero ni rastro de lo que se nos prometió en primera instancia.

Prevalece lo seguro y conocido

Tendremos que esperar algo más para saber si la artista gallega decide apostar por una mayor experimentación y por sonidos menos comunes en nuestro panorama, pero Despedida pasa sin dejar apenas huella.

De cara al tramo final las cosas no mejoran y Sabela permanece encasillada en ese sonido. “Mi Reina” vuelve a presentar una pseudo-balada a base de piano y un crescendo de violines, mientras que “Nazco Yo” se muestra más luminosa y nos puede recordar a los momentos más reseñables del Quimera de Alba Reche, pero se va igual que llega: sin pena ni gloria.

Tendremos que esperar algo más para saber si la artista gallega decide apostar por una mayor experimentación y por sonidos menos comunes en nuestro panorama, pero de momento esta Despedida pasa sin dejar apenas huella. Desde luego, la canción homónima es altamente reseñable (como ya hemos dicho al principio), pero no podemos pasar por alto todo lo demás cuando parece que se trata, incluso, de una excepción. Despedida nos deja con la mayor indiferencia; otro trabajo más de factoría.

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