White Reaper

White Reaper –
You Deserve Love

Guitarrazos de absoluto escándalo, nostalgia vintage y frescura indie: el tercer álbum de White Reaper dobla la apuesta de su anterior trabajo dejando de lado la arrogancia fingida y poniendo en su lugar todo su corazón y pasión. Diez canciones de espíritu pop y referencias clásicas sin trampa ni cartón, con una producción casi infalible.

Allá por 2017, cierto quinteto de Louisville, Kentucky, se autoproclamaba la mejor banda estadounidense del mundo; la broma ya ha sido lo bastante comentada en este tiempo, pero creo que puede decirse con cierta justicia que White Reaper es una banda de ideas claras. Tengamos en cuenta que fueron unos tíos que debutaron con un elepé titulado White Reaper Does It Again; quizás porque daba igual cuándo oyeras hablar de ellos, que ya la habrían liado antes. No parece haber un gran secreto detrás del aplomo con el que el grupo de Tony Esposito y compañía hace lo que hace: ganas de petarlo pero sin mucha preocupación ante la perspectiva de quedarse en el camino, un enorme cariño por sus referencias y una constante reafirmación en los pequeños detalles que los hacen grandes mientras siguen pensando como una banda pequeña, aunque esto último ya no sea exactamente así.

Dar un salto de gigante sin que se te suba a la cabeza

White Reaper tienen menos reparos que nunca en mostrar la pasión que sienten por sus influencias rockeras de los setenta y ochenta sin caer ni un instante en el revival.

Después de unos cuantos años como independientes bajo el ala de Polyvinyl (American Football, Alvvays o Jay Som, por citar algunos ejemplos), en 2019 se convirtieron en uno de los primeros fichajes de la reformulada Elektra, que puede presumir de un catálogo en el que figuran nombres de gigantes clásicos y modernos como Queen, AC/DC, The Cars, Björk, Metallica o Bruno Mars, entre otros. Pero si existía alguna responsabilidad que tuvieran que asumir al fichar por un major, White Reaper no piensan reconocerla ni se sienten amedrentados por ella. Nada ha cambiado en su espíritu, ni en su forma de componer. “Si odias el disco nuevo, nos odias a nosotros” fue la contundente aseveración de Ryan Hater, teclista de la banda, para atajar una posible polémica antes siquiera de que esta se levantase.

Y es que la única respuesta posible ante un cambio de tercio en la producción y la distribución como este solo podía ser la obvia: volver al estudio a componer temazos. Si con The World’s Best American Band ya habían refinado su sonido, alejándolo de la crudeza cuasi-punk y la ácida sordidez de las imágenes de White Reaper Does It Again (un poco al estilo de los primerísimos Arctic Monkeys) para dar más peso a los sintes y los riffs memorables, su tercer trabajo de estudio dobla una apuesta segura dejando de lado la arrogancia fingida y sustituyéndola por puro corazón. Quizá esta, y no otra, es la clave que hace de You Deserve Love el mejor trabajo de White Reaper.

Fotografía: Grace Lillash

Lo que todo el mundo necesita oír

Que después de la cierta fanfarronería yanqui que exudaba su segundo elepé fuera esta emotividad la que aflorase en su trabajo puede dar cierta talla del grado de madurez que han alcanzado.

Justo después de terminar de grabar su tercer disco, White Reaper se reunieron en un bar para decidir cómo iban a titularlo. El bajista Sam Wilkerson tenía unos cuantos nombres posibles apuntados en su teléfono móvil y decidió comentarlos con sus colegas. “Comencé a leerlos en voz alta en el bar”, declaró en una entrevista, “y todo el mundo me detuvo cuando dije You Deserve Love” [“Te mereces amor”, en español]… Creo que está guay porque es algo cierto para todo el mundo. Es lo que todo el mundo necesita escuchar.” Que después de la cierta fanfarronería yanqui que exudaba su segundo elepé fuera esta emotividad la que aflorase en su trabajo puede dar cierta talla del grado de madurez que ha alcanzado una banda que ha experimentado un crecimiento muy potente en un breve período de tiempo.

Tal vez por esa carga emotiva White Reaper tienen menos reparos que nunca en mostrar la pasión que sienten por sus influencias rockeras de los setenta y ochenta sin caer ni un instante en el revival, por mucho que voces más cínicas así lo hagan creer: “Hard Luck”, por poner un ejemplo, es un tema glam absolutamente irredento, y resulta imposible criticar esos teclados que podrían haber firmado los Van Halen de “Jump” si luego alcanza unas cotas de epicidad comparables al “More Than a Feeling” de Boston.

El deje setentero (¿y un poco navideño, tal vez?) de “Saturday” no eclipsa ni choca con la potencia garajera del estribillo, una mezcla equilibrada que se repite en otras canciones breves y contundentes como un escopetazo (“Ring” o el broche perfecto que pone al álbum la homónima “You Deserve Love”). La claridad con que las cinco piezas de la banda entrelazan sus esfuerzos sin pisarse ni restarse carácter hay que agradecérsela al productor Jay Joyce (Cage The Elephant, Halestorm).

Referencias clásicas sin revival, espíritu pop sin vergüenza

Pasan totalmente de ser la mejor banda estadounidense del mundo y se conforman con ser, para qué negarlo, una muy buena banda estadounidense. Todo el amor que merecen se lo han ganado a pulso.

No obstante, el plato fuerte de You Deserve Love está en sus cortes más orgullosamente poperos y coreables, donde no sólo relucen las guitarras armonizadas a lo Thin Lizzy, ahora convertidas en inconfundible marca de la casa White Reaper, sino los dejes más indie a lo The Strokes (comparación habitual entre los fans estadounidenses) o los siempre eficientes The Kooks (a los que al oído europeo le cuesta olvidar). Nos referimos a temazos como la nostálgica “1F”, comandada por el sintetizador de Hater; o como “Might Be Right”, su primer single, que vacía toda su caja de herramientas en cuatro minutos pero sabe perfectamente que para que todas luzcan hay que dejarlas respirar.

También “Headwind” soporta sin ningún problema el peso de ser el temazo que abre el disco y engancha en menos de tres minutos, al tiempo que cataliza un sentimiento muy concreto (“Cuando te sorprendes al ver que realmente has salido adelante tras una situación complicada”, en palabras de Exposito para Billboard) que la banda experimentó tras superar el agobio que supuso ponerse a grabar tras firmar con Elektra. No obstante, ninguna de estas canciones llega a la genialidad de una “Real Long Time” que condensa todo lo genial de You Deserve Love: un riff de guitarras armonizadas de absoluto escándalo, nostalgia vintage, frescura indie y, por encima de todo, un estribillo que hay que estar muy loco para no corear.

Al final, en eso se reduce el mérito de este trabajo y de los actuales White Reaper: sienten que no tienen nada que demostrar más que a sí mismos, están ganando un éxito más que merecido y su público fiel y agradecido apoya cada paso que dan adelante. Como escribe Ian Cohen para Pitchfork, pasan totalmente de ser la mejor banda estadounidense del mundo y se conforman con ser, para qué negarlo, una muy buena banda estadounidense. Todo el amor que merecen se lo han ganado a pulso y sus decisiones los honran: es difícil que el futuro los contradiga.

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