Pete Townshend da “gracias a Dios” porque Keith Moon y John Entwistle ya no están aquí

“Era extremadamente difícil tocar con ellos”, declara el guitarrista de los Who

El próximo 6 de diciembre The Who publican su nuevo álbum de estudio, del cual hemos conocido a estas alturas hasta tres adelantos (“Ball and Chain”, “All This Music Must Fade” y más recientemente “I Don’t Wanna Get Wise”). Como parte de la agenda promocional establecida, Pete Townshend y Roger Daltrey han concedido una extensa y algo desconcertante entrevista a la edición estadounidense de la revista Rolling Stone.

Un inexplicable incendio

El texto empieza, de hecho, provocador a más no poder, destacando que Townshend y Daltrey “discuten” bastante. Además, duermen en “hoteles separados” y graban “sin estar jamás en la misma habitación”. Lo cierto es que parece increíble que, con tal dinámica, ambos se planteen girar tantas décadas después de vivir su mejor momento, pero Daltrey y Townshend aseguran “preocuparse” por el otro y dicen que “se quieren”. No obstante, parece inequívocamente un respeto basado exclusivamente en su talento como músicos. “Si te fijas en Roger sobre el escenario, pasa por muchas fases visuales. A veces, no puede evitar mirarme”, dice Townshend. “Siento irritación. Es irritante que simplemente esté ahí presente”, añade.

La peor parte se la llevan, sin embargo, los fallecidos Keith Moon y John Entwistle. El perfil del excéntrico y autodestructivo batería original de los Who es de sobra conocido a estas alturas, quien falleció en 1978 debido a una sobredosis de pastillas de Clometiazol (recetadas para lidiar con los síntomas de abstinencia al alcohol), mientras que el bajista murió en 2002 tras sufrir un ataque al corazón inducido por el consumo de cocaína. A pesar de recordar con buenas palabras a sus compañeros en diversas ocasiones, Townshend ha declarado:

No va a hacer felices a los fans de Who, pero gracias a Dios que ya no están aquí. Porque era extremadamente difícil tocar con ellos. Nunca jamás lograron crear bandas para sí mismos. Creo que mi disciplina musical, mi eficiencia musical como músico rítmico, fue lo que mantuvo a The Who unidos.

El sonido del bajo de John era como un órgano mesiánico. Cada nota, cada armónico, en el mismísimo cielo. Cuando falleció e hice los primeros shows sin él, con Pino [Palladino] al bajo, y tocaba sin todas esas cosas… dije: “Guau, ahora tengo un trabajo”.

Con Keith, mi trabajo era mantener el tempo, porque él jamás lo hacía. Entonces, cuando falleció, fue como: “Oh, ya no tengo que mantener el tempo”.

Por si no fuera suficiente, Townshend se reserva lo mejor para el final: “Ya no somos una banda. Hay muchas personas a las que no les gusta cuando lo digo, pero ya no somos una puta banda. Incluso cuando lo éramos, solía sentarme allí pensando: ‘Esto es una maldita pérdida de tiempo’”.

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