Cult of Luna

Cult of Luna –
A Dawn to Fear

Sin miedo al pasado ni al futuro, Lindberg y los suyos liberan su lado más duro y agresivo en A Dawn to Fear. Atmospheric sludge de calidad con la clase que sólo Cult of Luna podrían fraguar en honor a grupos como ISIS o Neurosis.

Cuando hablamos de Cult of Luna, lo hacemos del grupo de post-metal sueco pionero en su estilo con siete álbumes en su haber durante nada más y nada menos que veinte años en activo y, cuando parecían haber transitado todas las aristas posibles, nos sorprenden con A Dawn to Fear. En su octavo disco, las expectativas se tornan exigentes y cualquier paso en falso puede hacer decaer la gran consistencia que han mantenido estos suecos durante su carrera, pero eso no ha sucedido. Y es que resulta difícil que la experiencia pise en falso para un grupo que consigue que cada álbum suene único manteniendo su esencia, otorgándonos ochenta minutos de puro atmospheric sludge en su trabajo más largo hasta la fecha. A Dawn to Fear se sostiene con una técnica y un saber hacer que, además, resulta ser su obra más agresiva en contra de todos los prejuicios que se suelen dar en las bandas de metal más longevas. La atención al detalle, los golpes de tempo y los muchos puentes entre los movimientos están tan ajustados que apenas da tiempo para respirar. De esta forma, A Dawn to Fear se convierte en un disco tan asfixiante como majestuoso; un nuevo clásico dentro del género.

Dulce opresión

A Dawn to Fear se sostiene con una técnica y un saber hacer que, además, resulta ser su obra más agresiva en contra de todos los prejuicios que se suelen dar en las bandas de metal más longevas.

Cult of Luna unifican la pesadez de Salvation (2004), la épica de Somewhere Along the Highway (2006) y la atmósfera turbia de Eternal Kingdom (2008) con las nuevas técnicas electrónicas exploradas en Vertikal (2013), formando un flujo cohesivo a lo largo de una hora y media de aplastantes pasajes. Tras su debida apreciación, uno puede fácilmente compararlo con otros grandes del género como Oceanic (2002) de ISIS o A Sun That Never Sets (2001) y The Eye of Every Storm (2004) de Neurosis, situándose por sí solo entre todos ellos con una propia personalidad que aúna las dos vertientes de un género, la más hardcore y la más post-rock, llegando a ese término medio que caracteriza la madurez alcanzada. Como trabas, la larga duración de los cortes induce a ser un disco demasiado extenso para recién llegados, pero, a su vez, no peca de mucha experimentación ni de dejar un sonido hueco. En A Dawn to Fear, Cult of Luna están más presentes que nunca, definiendo un sonido bélico que, para bien o para mal, no dejará indiferente a nadie.

Fotografía: Promo

Un álbum que define una carrera

Cult of Luna unifican la pesadez de Salvation (2004), la épica de Somewhere Along the Highway (2006) y la atmósfera turbia de Eternal Kingdom (2008) con las nuevas técnicas electrónicas exploradas en Vertikal (2013), formando un flujo cohesivo a lo largo de una hora y media de aplastantes pasajes.

The Silent Man” nos da los diez minutazos de salida con una intensa textura árida que acontece la tormenta de arena sonora. Los riffs abrasivos se abren paso ante la intensa interpretación scream de Johannes Persson, que da voz a la desesperación solitaria de la existencia. Inmediatamente después nos ametrallan con “Lay Your Head to Rest”, uno de los temas más representativos del disco con un ritmo más lento, pesado y potente, algo cercano al post-rock más duro de unos Pelican instrumentales. Y es que este término recientemente acuñado, el post-metal, es un derivado del atmospheric sludge y del post-rock utilizando una guitarra más pesada, metálica y distorsionada en pos de enfocarse en el timbre y la textura de su sonido más que en sus riffs.

Con la homónima “A Dawn to Fear” entramos en un balance de graves semi-ritual que, junto a la introducción de unos órganos que aportan la ambientación de una iglesia en ruinas, acentúan la solemnidad del cántico. Unos icónicos slides definen la melodía semi mortuoria que concentra el concepto del disco en una balada apocalíptica como pocas y que de pronto rompe con una intensa rabia, despejando toda duda de que el final de la humanidad no será tan pacífico como pensamos.

Hay cierto paralelismo entre la progresión de grupos como Cult of Luna y Enslaved, que vienen de estilos más caóticos como el black o el sludge, encontrando su equilibrio en influencias de folk metal que pueden recordar a Panopticon o Agalloch y determinando así su condición de mezclar lo mejor de ambos estilos. Por ejemplo, en “Nightwalkers” tenemos una explosión infernal como Neurosis siempre hubieran querido representar, mientras que las voces desgarradoras nos transportan a un interior que arde dentro de nosotros mismos vagando por la inmensa oscuridad. Con “Lights on the Hill” continúa este camino hacia la luz durante quince minutos de trayecto que se disfrutan de principio a fin. Si bien Cult of Luna no hacen ninguna referencia directa a la religión, todo el álbum rodea este mensaje de camino a la perdición dando sus últimos alientos ante el éxtasis de la muerte, quizá estando ante uno de los álbumes finales en su trayectoria.

Bienvenidos al nuevo metal

Hay cierto paralelismo entre la progresión de grupos como Cult of Luna y Enslaved, que vienen de estilos más caóticos como el black o el sludge, encontrando su equilibrio en influencias de folk metal que pueden recordar a Panopticon o Agalloch y determinando así su condición de mezclar lo mejor de ambos estilos.

We Feel the End” retoma esos toques futuristas que siempre han diferenciado a Cult of Luna de todos sus contemporáneos. Sólo ellos han sabido combinar sintetizadores y metal de una forma tan armoniosa como este track representa, recordándonos que realmente estamos ante un álbum de 2019 que mira al futuro sin miedo.

El ambient es introducido con elegancia en su discurso, sin menospreciar la melodía sobre la intensidad y, cuando estamos en ese “supuesto cielo”, es cuando “Inland Rain” golpea con sus guitarras para hacernos conscientes de nuestra insignificancia en un mundo que da sus últimos latidos de vida. Se trata quizá del corte más caótico del disco, el cual mezcla un poco de todo lo ya mostrado, pero que termina con una intensidad encomiable. “The Fall” es el final que bien podría cerrar la historia de un grupo aunando todas las virtudes del sonido Cult of Luna, que alcanza su catarsis con la fuerza de unos riffs desoladores acompañados de gritos ahogados en su máxima expresión.

A Dawn to Fear hace honor a su título y también a toda la carrera de una banda experta y experimentada, poniéndose al servicio de un sonido particular que han amaestrado durante sus veinte años de carrera. Un broche de metal para una década muy productiva para los suecos, coronándose como referencia para las bandas venideras. Cult of Luna miran hacia sí mismos en un impresionante álbum que refuerza todas las afirmaciones sobre el lado más extremo que podían ofrecer, lejos de arriesgar con propuestas experimentales más endebles. Una banda a reivindicar dentro de una escena que prácticamente crearon ellos mismos y cuyos tentáculos abarcan ya los demás géneros derivados de ésta, siendo definitorios en la culminación del término post-metal. ¿Habrá algo más después del ocaso?

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