Swans

Swans –
leaving meaning.

El inesperado regreso de Michael Gira y los suyos cuando parecía intuirse un final. Swans entregan un álbum pulcro, atmosférico y preciosista en el que sintetizan lo mejor de toda su carrera hasta la fecha. Doce nuevas canciones que establecen un punto en común entre el folk áspero y oscuro, el avant-garde más rupturista, el kraut, el free jazz y el ambient. Una voz grave y cálida que ilumina en la noche más oscura del ser humano, como un chamán a veces histérico, a veces piadoso, pero que siempre está ahí para cuando todas las luces se apagan.

En el vasto mundo de la industria musical actual, si hay un grupo al que todo se le consiente ese es Swans. Los de Michael Gira representan el cruce de caminos de todos los estilos y subgéneros. La prueba radica en que sus conciertos aglutinan a cualquier tipo de público: académicos de música clásica y contemporánea, espiritistas salidos de la new age, punks del siglo pasado, poetas de barrio, hippies fumados perfectamente adaptados al capitalismo o amantes de la música más extrema, como el grindcore. Es por ello que la apabullante instrumentación de la que hacen gala en cada nuevo disco (y sobre todo en sus shows) conecta directamente con lo universal. Su prolífica creación parece más bien un largo y profundo ensayo antropológico en el que prevalece la manifiesta intención de hacer despertar la magia que habita en nosotros y en el exterior, y así generar un estado de consciencia elevado que, como todo buen viaje lisérgico, consigue echar por tierra mucho de lo que nos ha constituido hasta entonces para abrirnos a un nuevo mundo.

A fin de cuentas, “música psicodélica” es una etiqueta de la que muchas bandas de medio pelo abusan. Pero que, a la hora de hablar de Swans, se queda bien corta. Y donde unos sólo consiguen producir un leve efecto de mareo en la percepción, Gira y los suyos te sumen en un inacabable viaje astral de proporciones sacras, mitológicas. En resumidas cuentas: si quieres flipar de verdad y acabar exhausto tras la experiencia, este es tu grupo. Por no hablar de sus puestas en escena, las cuales suponen una verdadera prueba de fuego humana y vital, de carácter físico, filosófico o incluso religioso. En definitiva, Swans ocupan una posición única dentro de todo el abanico de propuestas musicales de cualquier época. 

Un lugar en el que ya no hay significado

Un nuevo comienzo que sintetiza su etapa inicial, llena de furia y mala voluntad, con su época más reciente, en la que priman los desarrollos instrumentales largos e hipnóticos, así como los estallidos espontáneos de sonido.

Son muchos los vaivenes que han tenido lugar en su seno. El último, la mastodóntica trilogía conformada por The Seer (2012), To Be Kind (2014) y The Glowing Man (2016) que sirvió de refundación tras más de diez años sin publicar material (si descontamos My Father Will Guide Me Up a Rope to the Sky, insatisfactorio para muchos de sus fans más acérrimos). Y justo cuando ya se olía una nueva despedida, Swans han vuelto a pronunciarse en lo que parece ser un nuevo comienzo que sintetiza su etapa inicial, llena de furia y mala voluntad, con su época más reciente, en la que priman los desarrollos instrumentales largos e hipnóticos, así como los estallidos espontáneos de sonido. Y, sobre todo, sin dejar de lado la influencia del proyecto en solitario de su orgulloso líder y frontman, los bucólicos Angels of Light.

Así han concebido leaving meaning., como una convergencia de esos tres mundos en los que, una vez más, vuelven a escarbar en las eternas preguntas que asolan a la humanidad desde el inicio de los tiempos o en los enunciados que supuestamente sostienen su gran imperio en pleno siglo XXI. leaving meaning. o meaning leaving.. No queda muy claro cuál de las dos, ya que en la escueta promoción del disco jugaban con el orden de estas dos palabras. ¿Un abandono del significado o un significado del abandono? Aunque la oficial ha acabado siendo la primera, merece la pena jugar con estas dos variables.

Fotografía: Promo

La larga huida al fondo del nihilismo

Una convergencia de esos tres mundos en los que, una vez más, vuelven a escarbar en las eternas preguntas que asolan a la humanidad desde el inicio de los tiempos o en los enunciados que supuestamente sostienen su gran imperio en pleno siglo XXI.

El primer corte de presentación, “It’s Coming It’s Real”, se trata de un inspirado tema de casi ocho minutos en el que descubrimos a un Gira dubitativo en clave acústica bajo unos coros femeninos que pueden sonar a los Pink Floyd del pasado. La letra es una de las más conseguidas, trazando un hermoso poema que dibuja un breve momento de autoexploración en la vida de una persona cualquiera. Aunque pensemos que nuestra existencia se basa en una sucesión continua de horas, minutos y segundos, hay muchas fuerzas desconocidas que ejercen contrapeso, que se cruzan con nosotros y nos transforman, que apremian un cambio.

The Hanging Man”, el otro single, es mucho más inquisitivo y violento, el cual parece echar la vista atrás a las composiciones más oscuras y herméticas de la banda, como la imperecedera “Mother of the World” de The Seer. Swans en bruto: estructuras armónicas breves que se repiten machaconamente, induciendo al cerebro y al cuerpo del oyente un estado de relajación y movimiento constante. Llama la atención la entonación vocal, abrupta y profunda, que desemboca en un rotundo “I’M NOT!!!”. De algún modo, esta frase viene a desechar cualquier predicado que pretenda describir quiénes somos en base a nuestros atributos o a lo que hemos sido, invitándonos a atravesar un desierto de significado que desemboca en el más profundo nihilismo.

Mucho más contenida se muestra “Amnesia”, una bella pieza de darkfolk que mira hacia los Angels of Light y que resulta ser una versión reposada de un catártico tema anterior incluido en Love of Life (1992). Con ella, admiten la necesidad de revisar su pasado, pero ahora con una mirada mucho más pulcra, tranquila y perfeccionista.

Uno de los puntos álgidos es el cierre de la primera parte. “Sunfucker” resulta ser el punto de conexión total con la época de Filth (1983) o Cop (1984). Los histriónicos y alocados gritos son de Anna von Hausswolff, fiel discípula de los Cisnes, quien por cierto el año pasado suscitó muchas alabanzas por su disco en solitario Dead Magic. En esta ocasión regresa la repetición machacona que siempre ha caracterizado gran parte de la obra de Swans, con Michael Gira ejerciendo de mesías. También cabe destacar los arreglos espaciales de sus inseparables Norman Westberg (guitarra), Christopher Hahn (pedal steel) y Chris Pravdica (bajo), que conectan con la tradición del drone, el kraut o el post-rock. 

El poder de la abstracción

leaving meaning. o meaning leaving.. ¿Un abandono del significado o un significado del abandono? Aunque el título oficial ha acabado siendo el primero, merece la pena jugar con estas dos variables.

Más allá de la estridencia, abundan los momentos reposados, en los que el sintetizador recoge el relevo para construir paisajes sonoros bellos y evocadores. Así precisamente arranca el álbum, con una breve introducción atmosférica (“Hums”) que evoluciona hacia una pieza cargada de emoción y sinceridad. Una inspirada carta de amor dirigida a una tal “Annaline” ralentizada, a cámara lenta, que sin duda recuerda a los últimos trabajos de Nick Cave & the Bad Seeds por sus sintetizadores absorbentes. Pero que, a fin de cuentas, se trata de una balada folk con aire pastoral de toda la vida, que bien podrían haber compuesto personajes como Hank Williams o Townes Van Zandt, y que Gira transforma en un perezoso canto al amor bucólico y verdadero.

En el medio de estas dos vertientes (la furiosa y machacona y la espacial y reflexiva) se encuentra la que da título al disco, Leaving Meaning”, la cual consiste en una especie de vals acústico con arreglos cuidados y medidos al milímetro, de la banda de jazz australiana The Necks. Muy cercana a ella se encuentra “Cathedrals of Heaven”, que, de no ser por los cambios de registro, bien podría ser la misma canción. 

El lado más avant-garde del álbum lo encontramos en The Nub”, una turbia y desconcertante pieza de teclados sinuosos en la que Baby Dee, una arpista callejera y activista trans neoyorquina que hizo de telonera en la gira de The Glowing Man, ejerce de voz principal. Por su parte, “Some New Things” es otra de las grandes sorpresas debido a su fugaz incursión en el rock and roll stoniano, pero sin dejar de lado la repetición y el fluir musical característico de Swans. “What is This?” sirve un final luminoso y transcendental, coronándose como una de las mejores baladas en el repertorio de los Cisnes. En ella, los ambientes drone se funden con el registro vocal de Gira, y un espectacular Christopher Hahn preside la despedida con su inseparable pedal steel.

Por último, My Phantom Limb” restaura el caos y el desorden a partir de loops vocales y estruendos rítmicos que nos recuerdan a ejercicios similares en esta línea efectuados en algunos momentos por Tom Waits. Pero que nada tienen que ver con el crooner, ya que el clima se vuelve asfixiante y terrible, alcanzando las cotas de lo mesiánico. Los coros de von Hausswolff cierran el álbum junto con Gira en un poema que dice todo y nada a la vez sobre nuestra diminuta existencia, relegada a un suspiro que se eleva en el aire hasta desaparecer:  

“I happily cease to exist
every thought is a capsule bursting 
spilling its seeds in space
each one is sacred, each one is infinite, each one dissolves
dissolving is sacred, erasing is sacred […]
and I’m flying, and I’m rising
and we’re flying, and we’re rising, and we’re riding
through the sky”

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