La Bien (y muy) Querida

La gran presentación de Brujería, su nuevo álbum, dejó claro que la artista bilbaína no necesita recurrir a excesos para cautivar al público

Con todas las entradas agotadas en menos de una semana, la velada estaba cargada de expectativas. El público que se agolpaba en la cola, esperando a que se abriesen las puertas, era increíblemente variado tanto en edad como género y estilo, testimonio de la fama que ha alcanzado La Bien Querida desde que empezó su carrera hace más de una década.

Una vez dentro y sin teloneros en el cartel, el disco de Cigarettes After Sex (o una canción en bucle, no fui capaz de distinguirlo) suena por los altavoces mientras la gente comienza a impacientarse. Cuando el público empezaba a silbar y pedir a gritos a La Bien Querida, Ana Fernández-Villaverde, acompañada de su banda habitual, salió al escenario. Mientras se colocaban en sus posiciones sonaba “Intro: Hechizo Protector”, y al encenderse las luces pudimos ver a Ana ataviada con una capa roja que le daba un aspecto de villana cinematográfica, en la línea estética de su reciente disco. De forma un poco tímida y nerviosa por la entrega del público, como ella misma confesó, empezó a hacer un repaso de los mejores momentos de Brujería casi en el mismo orden en el que figuran en su tracklist.

Tras un despiste de David Rodríguez colocando la cejilla en el traste que no era, la cantante y el guitarrista unieron fuerzas para interpretar “Déjame Entrar”, momento destacado del álbum. Ana, con los ojos brillantes, no dejaba de dar las gracias al público, visiblemente conmovida por una audiencia que coreaba todas las letras casi de principio a fin.

Fotografía: Lara Díaz García

Mientras su banda jammeaba en el outro de “Morderte”, con David Rodríguez haciendo alarde de sus habilidades como guitarrista y dejándonos boquiabiertos en el proceso, Ana salió del escenario. Al terminar la canción, volvió con otro modelito distinto (este más apto para la magia blanca) y acompañada de Jota, de Los Planetas (quien, por cierto, no debió recibir el memorándum de la etiqueta, desaliñado en comparación). Juntos cantaron dos canciones. Primero la sensual “Domingo Escarlata”, perteneciente a Brujería. Seguidamente, el público se venía arriba y tocaba las palmas al reconocer “Recompensarte”, tema que figura en su anterior Fuego (2017).

A partir de ese momento, La Bien Querida abrió la veda y fue recorriendo la mayoría de temazos de su carrera (incluyendo “7 Días Juntos”, “A Veces Ni Eso”, “De Momento Abril” o “Dinamita” e, incluso, con la propia Ana tomando la guitarra por momentos). Ganando en confianza y presencia a lo largo de la noche, la cantante se fue despegando del micrófono y se arrancó a bailar.

Llegando a la recta final, Ana volvió a cambiarse de look para bajar al escenario con Diego Ibáñez. El frontman de Carolina Durante, con sus característicos movimientos espasmódicos y recorriendo todo el escenario de manera enérgica, se unió a la bilbaína para interpretar su single “¿Qué?” y, del mismo modo, poner a bailar a todo el respetable.

Haciéndose de rogar, La Bien Querida abandonó el escenario para dos bises. La noche finalmente terminó con el último corte de Brujería, “La Fuerza”, y con más de 1.500 personas diciéndole a Ana Fernández-Villaverde “que sí”. Tras dejar definitivamente el escenario, el público siguió pidiendo a gritos otra canción, reacio a abandonar la sala. Al encenderse las luces, el hechizo se rompió y la gente fue saliendo poco a poco con cara de que alguien les acababa de decir “no eres tú, soy yo”, buscando el camino de vuelta como fantasmas en la noche madrileña.

Si algo quedó claro la noche del sábado es que La Bien Querida es una artista consagrada y carismática, que no necesita recurrir a excesos para cautivar al público.

Fotografía: Lara Díaz García

error: ¡Contenido protegido!