Mikal Cronin

Mikal Cronin –
Seeker

Tras un tiempo buscándose a sí mismo, Mikal Cronin encuentra el camino en Seeker, su cuarto álbum de estudio y su trabajo más sólido hasta la fecha. Con ayuda de la Freedom Band, el compañero habitual de Ty Segall consigue desmarcarse y entregar un trabajo que, bebiendo de los artistas más grandes del rock, tiene alma y, sobre todo, un puñado de grandes baladas.

Parece que cuando te etiquetan como “uno de los músicos de X artista”, automáticamente se entiende que tus trabajos son, como mínimo, obras menores. Para empezar, es complicado que haya gente interesada siquiera en escuchar tu música. Hay excepciones, claro, pero en el caso de la banda de Ty Segall, sus compañeros habituales siempre han tenido más tirón cuando el propio Ty ha sido miembro de la formación pertinente (ya sea la Ty Segall Band, Fuzz, GØGGS, etc.). Mikal Cronin parecía haberse resignado a ser simplemente el bajista y saxofonista de Ty Segall (lo cual ya es enormemente meritorio) tras algún que otro trabajo en solitario, pero, fuera de todo pronóstico, ahora ha vuelto con un nuevo álbum de estudio llamado Seeker, con el que además parece querer encontrar su propio espacio.

La madurez bien entendida

Seeker es principalmente un disco de bajona, lleno de medios tempos y baladas muy poderosas sobre la soledad, el crecimiento personal y encontrarse a uno mismo.

El garage-rock se encuentra actualmente en declive tras unos años muy dulces y una posterior saturación. Tan sólo la Santísima Trinidad (Ty Segall, Thee Oh Sees y King Gizzard & The Lizard Wizard) ha sobrevivido a la crisis, a base de experimentar, evolucionar y tener la suerte y el talento de haber dado con la tecla adecuada una vez tras otra. A eso hay que sumarle que ya no tenemos veinte años ni la energía de aquellos días, por lo tanto, ¿qué nos queda?

Mikal Cronin parece haber asimilado muy bien todo esto y ha cultivado durante estos cuatro años (desde la publicación de su anterior larga duración) un trabajo coherente y maduro, dejando atrás aquel MCIII (2015) que supuso un pequeño bajón para recuperar lo mejor de sí mismo y dar un paso adelante. Seeker es un disco lleno de buenas canciones que, sin revolucionar absolutamente nada, nos muestran a un músico muy capaz y consciente de lo que hace.

Fotografía: Max Mendelsohn

Ni más ni menos que un disco de rock

El garage de sus primeros discos se ha disipado prácticamente por completo y lo que tenemos es a un artista totalmente metido en la figura de crooner rockero a lo Tom Petty.

Para lograr un álbum así, con un sabor tan clásico, Mikal, que se encontraba en un momento de bloqueo creativo y sentía que necesitaba crecer, se fue un mes a una cabaña en un bosque a escribir canciones, con su gato como única compañía. Una vez escritas, el disco se grabó principalmente junto a la Freedom Band (la actual banda de Ty Segall) y un buen número de músicos para las secciones de cuerda.

Los elementos con los que juega Cronin son básicos, pero están muy bien ejecutados. Seeker es principalmente un disco de bajona, lleno de medios tempos y baladas muy poderosas sobre la soledad, el crecimiento personal y encontrarse a uno mismo. El garage de sus primeros discos se ha disipado prácticamente por completo y lo que tenemos aquí es a un artista totalmente metido en la figura de crooner rockero a lo Tom Petty y, también, similar al Ty Segall con la Freedom Band en los temas más épicos de sus últimos discos (“Alta”, “Orange Color Lady”, “My Lady’s on Fire”).

Y aunque hay espacio para la psicodelia (ese juego percusivo y polirrítmico titulado “Shelter” con el que abre el disco), para el blues-rock (“Caravan” y su riff robotizado a lo Queens of the Stone Age) o para la experimentación en esa “I’ve Got Reason” que nos trae a los Beatles tocando grunge (cómo se nota aquí el toque de la Freedom Band), donde realmente brilla el angelino es en los momentos más derrotistas y melancólicos, como en ese baladón a piano llamado “Sold” que, por momentos, parece tirar a los Muse o a los Radiohead más antiguos, pero se mantiene firme con una personalidad muy marcada.

Baladas para el recuerdo

Tras varios años a la sombra de su compañero Ty Segall, Cronin ha conseguido desmarcarse y entregarnos un trabajo con personalidad propia y lleno de grandes canciones.

Y es que otra de las cosas que más se disfrutan de este trabajo son sus influencias tan palpables y a la vez tan sutiles. “Feel It All” coge a los Pavement de “Newark Wilder” y se los lleva a la épica del rock de los setenta. “Fire” es puro David Bowie, mientras que “Guardian Well” es incapaz de esconder su aroma a Neil Young.

Sin embargo, hay dos piezas que me gustan especialmente dentro de este álbum. La primera es “Lost a Year”, que tiene una instrumental fantástica, con unos solos de guitarra y de saxofón increíblemente satisfactorios y que muestran muy bien la evolución de Mikal como saxofonista, junto a ese final a lo Rolling Stones simplemente redondo. “Show Me” es el otro momentazo del disco, siendo uno de esos temas que se apoyan en las guitarras para mostrar toda su fuerza y que, junto a unos arreglos de cuerda que le sientan estupendamente y un estribillo rotundo, constituye el que es, para mí, el momento álgido del disco.

Aunque no estará en ninguna lista de lo mejor del año ni tendrá cabida en los tiempos de The New Normal, Seeker es un paso adelante en la carrera de Mikal Cronin, erigiéndose como la consagración de un artista que, tras varios años a la sombra de su compañero Ty Segall, ha conseguido desmarcarse y entregarnos un trabajo con personalidad propia y lleno de grandes canciones.

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