Andy Nicholson, bajista original de los Arctic Monkeys, pensó en suicidarse tras ser reemplazado

“Fue, probablemente, uno de los pocos momentos de mi vida en que me sentí destrozado por dentro”, ha explicado

La historia de los Arctic Monkeys es, casi con total seguridad, una de las más conocidas si atendemos a bandas de indie-rock (o rock en general) formadas en pleno siglo XXI y durante el auge y explosión de Internet. Lo suyo no tiene tanta magia ni encanto como lo que rodeó a las grandes formaciones del pasado siglo, en plena efervescencia y ramificación del género, pero sí hubo un hecho determinante: la marcha de Andy Nicholson, su primer bajista.

Un punto de inflexión

Aunque Nick O’Malley es considerado a día de hoy como el bajista de los Arctic Monkeys por derecho propio, la mayor parte de fans saben que su fulgurante y efervescente álbum debut, Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not (2006), fue grabado por Alex Turner, Jamie Cook, Matt Helders y el mencionado Andy Nicholson. Lo que se dio a conocer de su salida por aquel entonces, en líneas generales, es que Nicholson no era capaz de lidiar con la repentina fama y el cada vez mayor éxito de la banda, y que prefería empezar un proyecto en solitario.

Sin embargo, el artista británico acaba de conceder una entrevista al podcast ‘The Michael Anthony Show’, donde ha analizado el momento en que sus compañeros le dijeron que no continuaba formando parte de los Arctic Monkeys: “Fue, probablemente, uno de los pocos momentos de mi vida en que me sentí destrozado por dentro”.

Recuerdo estar en esa habitación cuando me dijeron que había sido reemplazado y pensar para mí mismo: “Trata de mantener la compostura al respecto”. Me acuerdo de que estreché las manos a los tres y les dije: “Buena suerte”. A día de hoy todavía no sé la razón exacta de lo que me pasó o por qué sucedió”.

A continuación, Nicholson detalla que llegó incluso a contemplar el suicidio como una solución dado que, durante los siguientes tres años, fue adentrándose más y más en un camino “oscuro”. “Estuve muy cerca de no estar aquí ahora mismo, ¿sabes a qué me refiero?”, confiesa. “Y luego logré hablar con gente y superarlo… El tiempo cura todo”.

El tiempo cura muchas heridas

Seguidamente, Nicholson reflexiona acerca de uno de los primeros grandes momentos del cuarteto de Sheffield: “Recuerdo estar yo solo en mi casa, sentado en el sofá, y verlos encabezar Glastonbury [2007] en la televisión. Simplemente me eché a llorar viéndolos como cabezas de cartel. ¿Te imaginas cómo me podía sentir?”. Más adelante, también confirma que ahora mismo se llevan bien y que intentan mantener el contacto: “Estuvieron en mi boda y les hablo todo lo que puedo”, asegura. “El tiempo curó muchas heridas”, añade. En otra entrevista con NME hace unos meses, ya explicó su relación actual con el grupo:

Cuando vuelven a Sheffield, salimos a comer algo o, si estoy en el mismo país que ellos, intentamos vernos. Es una de esas cosas de las que te das cuenta cuando te haces mayor: están ocupados con lo suyo y yo estoy ocupado con lo mío. Por lo general, es en Navidad y en algunos cumpleaños cuando intercambiamos mensajes, pero nos vemos cuando podemos.

A día de hoy, Andy Nicholson tiene un proyecto sólido en solitario, Goldteeth, alias bajo el cual ha publicado un primer EP homónimo. Antes había formado parte de otras bandas, se unió a un colectivo de hip-hop (Clubs & Spades) y probó suerte como DJ, como productor e, incluso, como fotógrafo.

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